This post is also available in:
Con el título: Cómo ayudar a nuestros familiares no Testigos
El tema: Cómo llevarnos bien con nuestros familiares no Testigos y cómo ayudarlos, si es posible, en sentido espiritual.
Y con el texto temático, Gálatas 6:9: “Así que no dejemos de hacer lo que está bien, porque al debido tiempo cosecharemos si no nos cansamos.”
Pregunta 1, 2: ¿Por qué puede verse afectada la relación con nuestros familiares cuando aprendemos la verdad?
Respuesta 1:
Cuando aprendemos la verdad, es muy natural querer compartirla con las personas que más queremos. Jesús mismo mostró que ese deseo es normal cuando le dijo a un hombre que volviera con sus parientes y les contara lo que Jehová había hecho por él. Las buenas noticias nos impulsan a hablar.
Respuesta 2:
Pero a veces nuestros familiares no reaccionan como esperábamos. Quizás pensábamos que se alegrarían o que al menos mostrarían interés, y en vez de eso encontramos rechazo, incomodidad o distancia. Eso puede afectar la relación y hacer que la convivencia se vuelva más tensa.
Respuesta 3:
También puede pasar que, por el entusiasmo que sentíamos, habláramos con poco tacto. Dijimos cosas verdaderas, sí, pero no de la mejor manera. Si eso ocurrió, este artículo es muy útil porque nos enseña cómo recuperar una buena relación sin renunciar a nuestros principios cristianos.
Pregunta 3: ¿Qué veremos en este artículo?
Respuesta 1:
En este artículo veremos cuatro ideas principales. Primero, cómo la compasión nos motiva a mostrar amor y paciencia a nuestros familiares aunque no quieran aceptar la verdad. Eso nos ayuda a recordar que el crecimiento espiritual casi siempre lleva tiempo.
Respuesta 2:
Segundo, veremos cómo reaccionar si nuestros familiares nos hablan o nos tratan de manera negativa. Eso es muy importante, porque nuestra respuesta puede calmar la situación o empeorarla. Jehová quiere que reflejemos su espíritu incluso cuando nos sentimos presionados.
Respuesta 3:
Tercero y cuarto, veremos por qué debemos ser pacientes y no perder la esperanza, y cómo podemos seguir demostrándoles a nuestros familiares que de verdad los queremos. O sea, no se trata solo de predicarles, sino de ganarlos con amor, paciencia y buen ejemplo.
Pregunta 4: ¿Cómo trató Jesús a aquellos que no estaban interesados en su mensaje?
Respuesta 1:
Jesús no dio por perdidos rápidamente a los que no estaban interesados en su mensaje. Se comparó al trabajador de una viña que hizo todo lo posible para intentar que una higuera diera fruto. Eso muestra paciencia, esperanza y un interés sincero por las personas.
Respuesta 2:
Cuando Jesús puso esa comparación, ya llevaba más de tres años tratando de ayudar a los judíos a desarrollar fe. No se rindió después de algunas reacciones frías o decepcionantes. Siguió enseñando, advirtiendo y apelando a ellos porque de verdad le importaban.
Respuesta 3:
Eso nos enseña algo muy valioso para la familia. Que un pariente no esté interesado ahora no significa que nunca lo vaya a estar. El ejemplo de Jesús nos recuerda que no debemos etiquetar a nadie demasiado pronto. La paciencia y la compasión muchas veces mantienen abierta una puerta que la dureza cerraría.
Pregunta 5: ¿Por qué sentía Jesús compasión por los judíos?
Respuesta 1:
Jesús sentía compasión por los judíos porque los líderes religiosos no los habían ayudado a cultivar verdadera fe en Dios. Él los veía como “ovejas sin pastor”. O sea, estaban espiritualmente descuidados, confundidos y desorientados, y eso le tocaba profundamente el corazón.
Respuesta 2:
Poco antes de su muerte, Jesús incluso lloró por Jerusalén porque sabía que la mayoría de sus habitantes perderían la vida por su falta de fe. Eso muestra lo tierno que era su corazón. Aunque muchos rechazaban el mensaje, él no se volvió frío ni resentido; siguió sintiendo compasión por ellos.
Respuesta 3:
Ese es un ejemplo precioso para nosotros. Si imitamos la empatía de Jesús, en vez de pensar solo “¿por qué mi familia no escucha?”, trataremos de entender qué puede estar influyendo en su reacción. La compasión nos ayuda a mantenernos tiernos de corazón y a seguir queriendo ayudarlos espiritualmente.
Pregunta 6: ¿Por qué debemos ser pacientes con nuestros familiares no Testigos? (Gálatas 6:9).
Respuesta 1:
Gálatas 6:9 nos anima a no dejar de hacer lo que está bien. Eso encaja perfectamente con el trato a nuestros familiares. Aunque ahora no estén interesados, debemos seguir siendo pacientes y seguir haciendo el bien. A muchas personas les toma tiempo superar prejuicios y llegar a tener fe.
Respuesta 2:
También ayuda recordar que muchos de nosotros antes estábamos lejos de Jehová. Efesios 2:12 dice que algunos antes estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo. Sin embargo, alguien fue paciente con nosotros, nos siguió ayudando y no nos dio por perdidos.
Respuesta 3:
Así que la paciencia con nuestra familia no es solo una cualidad bonita; es una muestra de compasión y de agradecimiento. Queremos hacer por ellos, si es posible, lo mismo que otros hicieron por nosotros. Y aunque nunca cambien, nuestra paciencia sigue honrando a Jehová.
Pregunta 7: ¿Por qué puede ser que los medio hermanos de Jesús no demostraron fe en él?
Respuesta 1:
La Biblia no da todos los detalles, pero sí sugiere al menos dos razones. Una es que algunos judíos tenían miedo al rechazo de su comunidad si apoyaban a Jesús. La presión social puede ser muy fuerte, y muchas veces la familia también se deja influir por ella.
Respuesta 2:
Otra razón es que algunos conocían a Jesús desde niño, y por eso les costaba creer que fuera el Mesías. Tal vez pensaban: “Sabemos quién es. ¿Cómo va a ser alguien tan especial?”. A veces la familiaridad impide ver con claridad la realidad espiritual.
Respuesta 3:
Eso puede ayudarnos a comprender mejor a nuestros familiares. Quizás algunos no se oponen porque sean malas personas, sino porque están influidos por el miedo, la costumbre, las expectativas familiares o una forma muy fija de vernos. Entender eso nos ayuda a ser más pacientes y menos reactivos.
Pregunta 8: ¿Qué puede llevar a nuestros familiares a hablarnos o tratarnos de manera negativa?
Respuesta 1:
A veces nuestros familiares pueden pensar que nos hemos ido al extremo con la religión. Los propios familiares de Jesús en cierta ocasión dijeron: “Se ha vuelto loco”. ¿Por qué? Porque lo veían tan ocupado en su ministerio que ni siquiera tenía tiempo para comer. Quizás pensaron que se había vuelto fanático.
Respuesta 2:
Algo parecido puede pasar con nosotros. Nuestros familiares pueden sentir que nos tomamos demasiado en serio nuestra religión o que nos hemos fanatizado. Sus comentarios negativos a veces nacen de malentendidos, miedo o preocupación, aunque lo expresen de una manera poco amable.
Respuesta 3:
Por eso es tan sabio demostrar con nuestras palabras y acciones que somos personas equilibradas y razonables. Muchas veces lo que cambia la opinión de un familiar no es una larga explicación, sino ver durante un tiempo una conducta calmada, amorosa y sensata.
Pregunta 9: ¿Qué puede ayudar a nuestros familiares a cambiar su opinión sobre los testigos de Jehová? (1 Pedro 3:1, 2; vea también las imágenes).
Respuesta 1:
Puede ayudarlos mucho dejar que nuestra conducta hable por nosotros. Si tratamos a nuestros familiares con bondad, paciencia y respeto, quizás poco a poco cambien su opinión sobre los testigos de Jehová. Muchas personas tienen ideas preconcebidas, pero el buen comportamiento puede derribarlas sin discutir.
Respuesta 2:
El ejemplo de una esposa con esposo no Testigo lo ilustra bien. Si ella organiza sabiamente su horario para que él no se sienta solo o ignorado, quizás empiece a ver que la fe de su esposa la está haciendo mejor persona, más considerada y más amorosa.
Respuesta 3:
Eso nos enseña a ser flexibles y razonables. No comprometemos lo espiritual, pero sí mostramos consideración. A veces ese equilibrio amoroso habla más fuerte que muchas palabras. Puede ayudar a nuestros familiares a ver que servir a Jehová no nos vuelve fríos ni fanáticos, sino más bondadosos.
Pregunta 10: ¿Cómo podemos imitar el ejemplo de Jesús cuando nos critiquen?
Respuesta 1:
No debemos sentirnos obligados a responder cada vez que nos critiquen. Cuando a Jesús lo acusaron de comer y beber demasiado, no se puso a la defensiva. Más bien, dejó que sus obras hablaran por él. Sabía que con el tiempo las personas sinceras podían ver por sí mismas el equilibrio de su vida.
Respuesta 2:
Nosotros podemos hacer lo mismo. Si nuestros familiares repiten cosas negativas sobre los Testigos, no siempre hace falta responder punto por punto. En muchos casos es mejor seguir mostrando con nuestros actos que llevamos una vida feliz, equilibrada y sana.
Respuesta 3:
Eso exige autocontrol, pero puede ser muy efectivo. Si respondemos a cada crítica, podemos acabar en discusiones interminables. Pero si mantenemos la calma y dejamos que la vida hable, quizás algunos familiares lleguen a darse cuenta por sí mismos de que lo que han oído sobre nosotros no es verdad.
Pregunta 11: ¿Cómo trató Jesús a sus hermanos?
Respuesta 1:
Los Evangelios muestran que Jesús fue muy paciente con sus hermanos. Aunque al principio no demostraron fe en él, Jesús no los apartó ni los trató con dureza. Años después seguía hablándoles con amabilidad y calma.
Respuesta 2:
Eso llama mucho la atención, porque humanamente Jesús habría tenido razones para sentirse herido. Sin embargo, no se rindió con ellos. Les dejó espacio para cambiar. Comprendía que algunas personas necesitan tiempo, y no cerró la relación solo porque fueran lentos para creer.
Respuesta 3:
Ese es un ejemplo muy poderoso para nosotros. Si nuestros familiares no responden ahora, no tenemos que pensar que nunca lo harán. La paciencia de Jesús con sus hermanos nos recuerda que el amor deja la puerta abierta y le da a Jehová la oportunidad de trabajar en los corazones con el tiempo.
Pregunta 12: ¿Qué nos ayuda a no perder la esperanza de que algunos familiares se pongan de parte de Jehová?
Respuesta 1:
Lo que hemos aprendido recientemente sobre la misericordia de Jehová nos ayuda mucho a no perder la esperanza. Ahora entendemos que incluso después de que empiece la gran tribulación puede haber oportunidad para que algunas personas se pongan de parte de Jehová. Eso amplía nuestra esperanza.
Respuesta 2:
Así que, cuando la religión falsa sea destruida, quizás nuestros familiares recuerden lo que les dijimos y decidan servir a Jehová. Esa posibilidad nos da razones para seguir siendo pacientes y mantener una buena actitud ahora, en vez de rendirnos demasiado pronto.
Respuesta 3:
Además, si nuestros familiares pasan por dificultades y ven nuestro amor sincero y nuestra ayuda práctica, tal vez estén más dispuestos a escuchar. A veces una persona primero necesita sentir nuestro cariño antes de estar preparada para considerar nuestras creencias.
Pregunta 13: Aunque estamos ocupados sirviendo a Jehová, ¿qué no queremos hacer?
Respuesta 1:
No queremos darles a nuestros familiares la impresión de que ya no tenemos tiempo para ellos o de que ya no los queremos. Aunque las actividades espirituales son muy importantes, Jehová no quiere que nos volvamos fríos, distantes o descuidados con la familia.
Respuesta 2:
Por eso Mateo 7:12 es tan útil. Debemos tratar a nuestros familiares como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Si la situación fuera al revés, no nos gustaría que un familiar actuara como si ya no le importáramos.
Respuesta 3:
Así que el objetivo es el equilibrio. Seguimos siendo leales a Jehová, pero también seguimos mostrando interés, cariño y cercanía con nuestros familiares. Eso puede aliviar sus temores y ayudarles a ver que hacernos Testigos no nos ha vuelto menos amorosos, sino más amorosos.
Pregunta 14, 15: ¿Cuál es una forma de mostrarles a nuestros familiares no Testigos que los queremos? Ponga un ejemplo.
Respuesta 1:
Una manera es mantener el contacto. Podemos demostrar cariño contándoles con frecuencia cómo nos va, enviándoles un mensaje, compartiendo algunas fotos bonitas o dándoles un detallito sencillo. Los pequeños gestos de cariño ayudan mucho a mantener viva la relación.
Respuesta 2:
El ejemplo de Anna lo muestra muy bien. Sus familiares tenían miedo de que hacerse Testigo dañara la relación familiar y le complicara la vida. Pero ella siguió hablándoles, invitándolos a su casa y ayudándolos a conocer a sus amigos.
Respuesta 3:
Como resultado, muchos de sus familiares vieron que Anna era feliz y dejaron de preocuparse tanto por ella. Eso nos enseña que la bondad constante puede calmar muchos temores. A veces los familiares necesitan comprobar que no nos estamos alejando de ellos, sino que seguimos siendo cálidos y cercanos.
Pregunta 16: ¿Cómo le demostró Jesús a su hermano Santiago su interés por él? (Vea también la nota).
Respuesta 1:
Después de resucitar, Jesús se le apareció a su hermano Santiago. Eso debió significar muchísimo para él. Le mostró que Jesús no le había dado la espalda, aunque antes no hubiera demostrado fe. Jesús tomó la iniciativa para fortalecer esa relación.
Respuesta 2:
Podemos imaginarnos cuánto debió impactar eso a Santiago. Muy posiblemente fue una de las cosas que lo convenció de que Jesús realmente era el Mesías. La atención amorosa en el momento adecuado puede tocar el corazón de una manera que muchas explicaciones no logran.
Respuesta 3:
Eso nos enseña a hacer sentir a nuestros familiares que son importantes para nosotros. Una llamada, una visita o un gesto cariñoso en el momento oportuno puede dejar una huella mucho más profunda que muchos argumentos. Las personas muchas veces recuerdan más cómo las hicimos sentir que lo que les dijimos.
Pregunta 17: ¿Cómo podemos aplicar lo que dice Romanos 12:15? (Vea también la imagen).
Respuesta 1:
Romanos 12:15 nos dice que nos alegremos con los que se alegran y lloremos con los que lloran. Así que, si nuestros familiares pasan por momentos importantes, tanto felices como dolorosos, deberíamos procurar estar a su lado de forma amorosa.
Respuesta 2:
Por ejemplo, si un familiar tiene un bebé, podemos felicitarlo y quizás hacerle un regalo. Si pierde a un ser querido, podemos consolarlo con palabras amables, mandarle una tarjeta o brindarle ayuda práctica. Eso demuestra que nos importa de verdad, aunque no compartamos todas las mismas creencias.
Respuesta 3:
También importa mucho mantener el contacto, sobre todo en tiempos difíciles. Escribir, llamar, visitar o simplemente interesarnos por ellos puede suavizar la actitud. Cuando nuestros familiares ven que estamos a su lado cuando más lo necesitan, pueden empezar a vernos a nosotros y a nuestra fe con otros ojos.
¿Se incluirá un servicio religioso, o será solo un evento civil? (2 Cor. 6:14, 15).
Según 2 Corintios 6:14, 15, conviene preguntarse si asistir implicaría dar apoyo o quedar vinculados a una ceremonia religiosa que no está en armonía con nuestra fe. El texto dice que no debemos ponernos “bajo un yugo desigual” y pregunta qué armonía hay entre un creyente y un no creyente. Por eso, si es solo un acto civil, la situación no es la misma que si incluye adoración religiosa.
Si asistimos, ¿podremos resistir la presión para participar en actos religiosos o tradiciones que van en contra de la Biblia? (Prov. 22:3).
Proverbios 22:3 dice que “el prudente ve el peligro y se esconde, pero los inexpertos siguen adelante y sufren las consecuencias”. Así que hay que pensar por adelantado si de verdad podremos mantenernos firmes y no participar en ritos, gestos o costumbres que desagradan a Jehová. Si vemos que la presión será demasiado fuerte, la prudencia nos ayudaría a evitar esa situación.
¿Saben nuestros familiares no Testigos que no vamos a participar en ninguna práctica que desagrade a Jehová?
Aquí el punto es dejar clara nuestra postura con tiempo, para que no haya malentendidos ni expectativas incorrectas. El recuadro recomienda explicarles a los familiares nuestra decisión “con claridad y tacto”. Así, si asistimos, ya sabrán de antemano que no participaremos en ninguna práctica religiosa o tradición contraria a nuestra conciencia cristiana.
Si para asistir tenemos que entrar en un edificio religioso, ¿cómo afectaría nuestra decisión a los hermanos? (Filip. 1:10).
Filipenses 1:10 dice que debemos asegurarnos de “qué cosas son las más importantes” para no tener ningún defecto y no hacer tropezar a otros. Por eso, además de pensar en nuestra conciencia, conviene pensar en el efecto que nuestra decisión podría tener en los hermanos que nos conocen. La pregunta no es solo “¿puedo hacerlo yo?”, sino también “¿cómo se verá y a quién podría afectar?”.
¿Qué debemos hacer, sea cual sea nuestra decisión?
Sea que decidamos asistir o no, debemos hablar con nuestros familiares con claridad y tacto, y sobre todo mantener una buena conciencia ante Dios. Ese es el punto principal: tomar una decisión limpia, bien pensada y que honre a Jehová.
Pregunta 18: ¿Cómo podemos imitar al discípulo Andrés?
Respuesta 1:
Andrés, en cuanto se dio cuenta de que Jesús era el Mesías, fue a buscar a su hermano Pedro y lo llevó a Jesús. Nosotros podemos imitar ese espíritu buscando oportunidades naturales para presentar a nuestros familiares a los hermanos y a la congregación.
Respuesta 2:
Por ejemplo, podríamos invitar de vez en cuando a algún familiar al Salón del Reino o a una comida con nuestros amigos cristianos. Así podrá ver por sí mismo que los Testigos somos personas decentes, equilibradas y normales.
Respuesta 3:
A veces nuestros familiares tienen una idea equivocada de nosotros simplemente porque no nos conocen dentro de nuestro ambiente espiritual. Tratar con otros hermanos puede derribar esa barrera y ayudarles a ver que la verdad nos ha unido a una familia espiritual amorosa y sana.
Pregunta 19: ¿Cómo debemos tratar a nuestros familiares aunque no entiendan por completo algunas de nuestras creencias? (1 Pedro 3:15).
Respuesta 1:
Debemos tratarlos siempre con bondad y respeto. Puede que no entiendan por qué nos negamos a hacer ciertas cosas, pero sí recordarán cómo los tratamos. Muchas veces un tono respetuoso dice mucho más que una larga explicación.
Respuesta 2:
Aunque ya no participemos con ellos en ciertas fiestas o tradiciones, podemos seguir mostrándoles que los valoramos pasando tiempo con ellos en otras ocasiones. Podemos visitarlos, comer juntos o tener detalles con ellos en otros momentos del año.
Respuesta 3:
Primera de Pedro 3:15 nos recuerda que debemos explicar nuestras creencias con apacibilidad y profundo respeto. Eso es especialmente importante con la familia, porque ellos nos observan muy de cerca. Si nos mantenemos amables y respetuosos aunque no estén de acuerdo, damos un testimonio muy fuerte.
Pregunta 20: ¿Por qué es muy animador pensar en el ejemplo de Santiago?
Respuesta 1:
Santiago no aprovechó la oportunidad de acompañar a Jesús durante su ministerio terrestre, pero más adelante se hizo discípulo. Eso anima muchísimo, porque demuestra que la primera reacción de una persona no siempre es la definitiva. Los corazones pueden cambiar con el tiempo.
Respuesta 2:
También anima porque Santiago llegó a ser un siervo muy útil para Jehová. No solo aceptó la verdad “por poco”, sino que aprendió profundamente de las enseñanzas de Jesús y fue usado de forma importante en la congregación. Así que un comienzo lento no significa un mal final.
Respuesta 3:
Eso nos ayuda a no dar por perdidos a nuestros familiares. Alguien que hoy parece poco interesado puede llegar un día a ser un siervo fiel de Jehová. El ejemplo de Santiago nos recuerda que el tiempo, la paciencia y el espíritu de Jehová pueden producir cambios hermosos.
Pregunta 21: ¿Por qué no debemos rendirnos con nuestros familiares no Testigos?
Respuesta 1:
Aunque nuestros familiares no cambien a pesar de todos nuestros esfuerzos, no debemos rendirnos con ellos. Cada vez que los tratamos con bondad, estamos imitando la misericordia de Jehová y de Jesús. Solo por eso ya vale la pena seguir haciéndolo.
Respuesta 2:
Además, nuestra conducta amorosa puede influirles más adelante, aunque hoy no veamos resultados. Puede que en el futuro recuerden nuestras creencias, nuestra calma y nuestro cariño en un momento en que su corazón esté más abierto. Las semillas sembradas hoy pueden crecer mucho después.
Respuesta 3:
Y siempre existe la hermosa posibilidad de que un día acepten la verdad y adoren a Jehová con nosotros. Esa esperanza es muy valiosa. Así que, en vez de rendirnos, seguimos mostrando amor, paciencia y fe. Dejamos espacio para que Jehová actúe.
¿QUÉ CONTESTARÍA?
¿Cómo nos motiva la compasión a ayudar a nuestros familiares no Testigos?
Respuesta 1:
La compasión nos ayuda a mirar más allá de su reacción y a tratar de entender su situación. En vez de fijarnos solo en que rechazan la verdad, recordamos que tal vez están influidos por el miedo, por malentendidos o por ideas equivocadas, como les pasaba a muchos en tiempos de Jesús.
Respuesta 2:
También mantiene tierno nuestro corazón. Si somos compasivos, no nos volvemos duros ni fríos cuando nuestros familiares rechazan lo que creemos. Seguimos queriendo ayudarlos, porque nos importan de verdad y deseamos sinceramente que se beneficien espiritualmente.
Respuesta 3:
Y la compasión nos hace pacientes. Nos recuerda que las personas muchas veces necesitan tiempo. Igual que alguien fue paciente con nosotros, nosotros queremos seguir haciendo lo correcto por nuestra familia, confiando en que Jehová ve nuestros esfuerzos y que el amor nunca es en vano.
¿Por qué debemos ser pacientes y no perder la esperanza?
Respuesta 1:
Debemos ser pacientes porque los cambios espirituales casi siempre llevan tiempo. Ni siquiera los hermanos de Jesús creyeron en él al principio, pero más adelante algunos sí lo hicieron. Eso demuestra que las personas pueden cambiar, aunque tarden mucho más de lo que esperábamos.
Respuesta 2:
Tampoco debemos perder la esperanza porque Jehová es misericordioso. Lo que ahora entendemos sobre su misericordia nos ayuda a ver que en el futuro todavía pueden presentarse oportunidades para que nuestros familiares recuerden lo que aprendieron y decidan ponerse de parte de Jehová.
Respuesta 3:
Y la esperanza mantiene vivo nuestro amor. Si la perdemos, podríamos dejar de intentarlo, dejar de orar o dejar de mostrar cariño. Pero si seguimos teniendo esperanza, continuaremos actuando con paciencia y bondad, y eso les da a nuestros familiares la mejor oportunidad posible de reaccionar bien algún día.
¿Cómo podemos demostrarles a nuestros familiares no Testigos que los queremos?
Respuesta 1:
Podemos demostrárselo manteniendo el contacto, interesándonos por su vida y procurando que no se sientan abandonados. Un mensaje, una visita, un regalo o un gesto cariñoso puede decirles claramente: “Sigues siendo importante para mí”.
Respuesta 2:
También podemos demostrar amor estando a su lado en momentos importantes, tanto felices como tristes. Alegrarnos con ellos y llorar con ellos muestra un interés sincero. Cuando ven que seguimos cerca, puede suavizarse mucho su actitud hacia nosotros y hacia nuestras creencias.
Respuesta 3:
Y demostramos amor tratándolos siempre con bondad y respeto, aunque no entiendan nuestras convicciones. Un tono amable, una conducta cálida y un amor constante pueden hacer mucho para sanar tensiones y para mostrarles que servir a Jehová nos ha hecho mejores, no más fríos.



