El texto Bíblico es Efesios 4:8, que dice:
“Dio hombres como regalos”
El texto diario para hoy es el siguiente:
Ningún ser humano ha sido tan generoso como Jesús. Por ejemplo, cuando estaba en la Tierra, usó su poder para hacer milagros y así ayudar a muchas personas (Luc. 9:12-17). Y nos hizo el mayor regalo de todos al dar su vida por nosotros (Juan 15:13). Desde que resucitó, ha continuado siendo muy generoso. Tal y como prometió, le ha pedido a Jehová que use su espíritu santo para enseñarnos y consolarnos (Juan 14:16, 17, nota; 16:13). Además, por medio de las reuniones de congregación, Jesús nos capacita para hacer discípulos por toda la Tierra (Mat. 28:18-20). El apóstol Pablo escribió que, cuando Jesús subió al cielo, “dio hombres como regalos” (Efes. 4:7, 8). Explicó que Jesús nos los dio para ayudar a la congregación de varias maneras (Efes. 1:22, 23; 4:11-13). Claro está, estos hombres son imperfectos y cometen errores (Sant. 3:2). Pero son un valioso regalo que nuestro Señor Jesucristo utiliza para ayudarnos.
Y se basa en La Atalaya de Octubre de 2024 con el tema: “Agradecidos de tener hombres que son como regalos».
NINGÚN ser humano ha sido tan generoso como Jesús. Por ejemplo, cuando estaba en la Tierra, usó su poder para hacer milagros y así ayudar a muchas personas (Luc. 9:12-17). Y nos hizo el mayor regalo de todos al dar su vida por nosotros (Juan 15:13). Desde que resucitó, él ha continuado siendo muy generoso. Tal y como prometió, le ha pedido a Jehová que use su espíritu santo para enseñarnos y consolarnos (Juan 14:16, 17, nota; 16:13). Además, por medio de las reuniones de congregación, Jesús nos capacita para hacer discípulos por toda la Tierra (Mat. 28:18-20).
Pero esos no son los únicos regalos que nos ha hecho Jesús. El apóstol Pablo escribió que, cuando Jesús subió al cielo, “dio hombres como regalos” (lea Efesios 4:7, 8). Explicó que Jesús nos los dio para ayudar a la congregación de varias maneras (Efes. 1:22, 23; 4:11-13). En la actualidad, algunos de estos “regalos” son los siervos ministeriales, los ancianos de congregación y los superintendentes de circuito. Claro está, estos hombres son imperfectos y cometen errores (Sant. 3:2). Pero son un valioso regalo que nuestro Señor Jesucristo utiliza para ayudarnos.
Ahora pasamos a nuestro análisis personal para el texto diario de hoy:
La idea principal es que Jesús es extraordinariamente generoso. Cuando estuvo en la Tierra, usó su poder para ayudar a la gente: curó, alimentó y alivió sufrimientos, como en el milagro de dar de comer a la multitud (Lucas 9:12-17). Y luego hizo el regalo más grande de todos: dio su vida por nosotros (Juan 15:13).
Pero el texto subraya algo importante: esa generosidad no terminó con su muerte. Desde que resucitó, Jesús sigue ayudándonos activamente. Tal como prometió, pidió a Jehová que usara el espíritu santo para enseñarnos y consolarnos (Juan 14:16, 17; 16:13). Y también, mediante las reuniones de congregación, Jesús nos capacita para hacer discípulos en toda la Tierra (Mateo 28:18-20).
En ese marco, Pablo explica que, al subir al cielo, Jesús “dio hombres como regalos”. Es decir, Jesús usa a ciertos hermanos con responsabilidades para servir y fortalecer a la congregación, ayudando a que madure y esté unida (Efesios 4:11-13; Efesios 1:22, 23). El texto reconoce que son imperfectos y cometen errores (Santiago 3:2), pero aun así son un regalo valioso: Jehová y Jesús los usan para cuidarnos, entrenarnos y sostener la obra.
¿Cómo podemos aplicar el texto diario de hoy?
Primera: cuando recibas consejo, una visita o una asignación de parte de los ancianos, intenta verlo con este enfoque: “Jesús me está cuidando”. Aunque el mensajero sea imperfecto, el arreglo viene de Cristo. Esa manera de pensar te ayuda a ser humilde y a sacar provecho.
Segunda: coopera para que esos “regalos” puedan cumplir su función. ¿Cómo? Con buena actitud: siguiendo instrucciones, siendo puntual, participando en las reuniones y facilitándoles el trabajo. La cooperación aligera cargas y fortalece la unidad.
Tercera (muy práctica): muestra aprecio de forma sencilla. Esta semana agradece a un anciano o siervo ministerial por algo concreto: una visita, una asignación, una palabra de ánimo. Un mensaje breve puede darles fuerzas para seguir sirviendo.
Cuarta: imita a Jesús en generosidad. Él da; nosotros también. Busca una manera de ser “un regalo” para otros: ayudar a un nuevo, animar a alguien desanimado, acompañar en la predicación, o estar disponible para apoyar. Eso hace la congregación más fuerte.”



