Tema: Cuando tengamos problemas, no nos rindamos
Hay problemas que no se resuelven después de una buena noche de descanso. Al despertar, siguen ahí, y quizá nos preguntemos de dónde sacaremos fuerzas para otro día. Sentir ese cansancio no significa que nos falte fe. Pero necesitamos razones para seguir adelante. En Lamentaciones encontramos tres ideas que se complementan: valorar lo que Jehová ya ha hecho, confiar en que seguirá a nuestro lado y esperar con paciencia.
Cuando una dificultad ocupa nuestros pensamientos, podemos dejar de ver todo lo demás. El dolor es real y no tenemos que negarlo. Sin embargo, tampoco queremos que nos impida reconocer las muestras del cariño de Jehová. Mirar con gratitud lo que él ha hecho por nosotros puede darnos fuerzas para afrontar lo que todavía no se ha resuelto. Escuchemos la razón que ofrece Lamentaciones 3:22.
Lamentaciones 3:22 — Es gracias al amor leal de Jehová que no ha llegado nuestro fin, porque sus muestras de misericordia nunca se acaban.
El texto no dice que los siervos de Jehová no sufran. Destaca que su amor leal y su misericordia los sostienen. Esa diferencia es importante. Si solo midiéramos el cariño de Jehová por la ausencia de problemas, podríamos llegar a una conclusión equivocada. En cambio, podemos preguntarnos: «En medio de esta dificultad, ¿cómo me ha ayudado Jehová a seguir adelante? ¿Qué muestras de su cuidado he recibido?».
Pensemos en Rachel. Durante la pandemia del COVID-19, su esposo la abandonó a ella y también a Jehová. Quedó destrozada. ¿Cómo recibió ayuda? Muchos amigos pasaban tiempo con ella, le llevaban comida y le enviaban mensajes cariñosos y textos animadores. Con sus sonrisas y su compañía le recordaban que Jehová la cuidaba. Rachel agradecía una y otra vez a Jehová aquella familia tan grande y cariñosa.
Los amigos de Rachel no podían deshacer lo ocurrido. Pero su cariño la ayudó a sentirse querida en una situación muy dolorosa. Nosotros también podemos valorar ayudas que, a primera vista, parecen pequeñas: una llamada, una comida o un rato de compañía. El hecho de que el problema continúe no les resta valor. Aceptar ese apoyo no es una señal de debilidad; puede ayudarnos a aguantar.
Podríamos dedicar un momento a recordar alguna ayuda concreta que hemos recibido y darle gracias a Jehová por ella. Quizá también podamos agradecerle a la persona que nos la ofreció. Así, nuestra atención no se queda centrada únicamente en lo que nos duele. Recordar cómo Jehová nos ha sostenido fortalece nuestra confianza. Pero surge una pregunta: ¿podemos contar con su apoyo también mañana? El siguiente versículo nos responde.
A veces no es solo el problema actual lo que nos agota, sino imaginar cuánto podría durar. Tal vez pensemos: «Ahora consigo aguantar, pero ¿y si esto sigue durante meses?». No sabemos todos los detalles de lo que vendrá. Sin embargo, sí podemos conocer una cualidad de Jehová que nos permite mirar al futuro con confianza. Fijémonos en lo que dice de él Lamentaciones 3:23.
Lamentaciones 3:23 — Son nuevas cada mañana; grande es tu fidelidad.
Las muestras de misericordia de Jehová no son solo un recuerdo del pasado. Su fidelidad nos asegura que podemos seguir contando con él. Esto no significa que cada mañana desaparecerá una dificultad ni que recibiremos exactamente la ayuda que imaginamos. Significa que Jehová no deja de ser fiel cuando cambia nuestra situación. El Dios cuyo cariño agradecimos ayer sigue siendo digno de nuestra confianza hoy.
¿Cómo puede influir esa confianza en nuestra manera de afrontar cada jornada? Pensemos en alguien que está recibiendo un tratamiento médico. Además del malestar presente, podría sentirse abrumado por todo lo que teme que ocurra después. No sería realista decirle que simplemente deje de pensar en ello. Pero sí puede ayudarle el consejo de Jesús sobre las preocupaciones. Leamos sus palabras en Mateo 6:34.
Mateo 6:34 — Así que nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones. Bastante hay con los problemas de cada día.
Jesús reconoce que cada día tiene sus problemas. No nos pide que los ignoremos ni que dejemos de hacer planes necesarios. Nos enseña a no añadir a las cargas de hoy todas las preocupaciones de mañana. En el caso de una enfermedad, podemos concentrarnos en lo que corresponde hacer hoy: recibir el tratamiento, descansar y pedir ayuda. No necesitamos resolver mentalmente todo el futuro esta mañana.
Cuando la preocupación vuelva, podemos preguntarnos: «¿Qué necesito atender hoy? ¿Qué puedo dejar para cuando llegue el momento?». Después, hablémosle a Jehová de nuestros temores concretos. Confiar en su fidelidad nos ayuda a vivir un día a la vez, sin exigirnos fuerzas para dificultades que todavía no han llegado. Ahora bien, si el problema persiste, esa confianza necesitará ir acompañada de otra cualidad: la paciencia.
Esperar no siempre resulta fácil, especialmente cuando ya hemos orado muchas veces por el mismo asunto. Podemos sentir que la respuesta tarda demasiado. ¿Cómo evitar que esa sensación debilite nuestra fe? Necesitamos recordar en quién hemos puesto nuestra esperanza. Nuestra confianza no depende de que se cumpla un calendario personal, sino de nuestra relación con Jehová. Leamos cómo expresa esa confianza el escritor de Lamentaciones 3:24.
Lamentaciones 3:24 — “Jehová es la parte que me corresponde —dije yo—, por eso lo esperaré pacientemente”.
El escritor considera a Jehová su posesión más valiosa, la base de su esperanza. Por eso puede esperar con paciencia. Nosotros también tenemos motivos para hacerlo: Jehová nos dará muchas bendiciones mediante su Reino. El fin de nuestros problemas no depende de nuestros deseos ni de nuestros cálculos. Depende de él. Que todavía estemos esperando no significa que se haya olvidado de nosotros o de sus promesas.
Mientras esperamos, sigamos orándole con fe. Jehová presta mucha atención a nuestras oraciones y las considera una prueba de nuestra confianza en él. Podemos contarle que estamos cansados, que sentimos miedo o que nos cuesta tener paciencia. No tenemos que ocultarle lo que nos pasa. Aunque la respuesta no llegue cuando nosotros quisiéramos, seguir hablando con nuestro Padre celestial demuestra que no hemos dejado de confiar en él.
Además, esperar con paciencia no significa quedarnos de brazos cruzados. Queremos actuar en armonía con lo que pedimos. Si estamos luchando contra una mala costumbre o una debilidad, seguiremos haciendo esfuerzos por superarla mientras buscamos la ayuda de Jehová. Si necesitamos apoyo para sobrellevar una prueba, estemos dispuestos a aceptarlo. La oración y las acciones que concuerdan con ella muestran que deseamos seguir haciendo su voluntad.
Muchos llevan años pidiendo que venga el Reino y termine este sistema. No dejemos que el paso del tiempo nos haga perder la fe. Jehová ha fijado el momento debido para actuar, y ese será el mejor momento. Mientras tanto, podemos preguntarnos: «¿Sigo buscando a Jehová en oración? ¿Demuestran mis decisiones que confío en él?». La espera puede ser difícil, pero no tenemos que afrontarla alejados de nuestro Padre.
Cuando tengamos problemas, no nos rindamos. Recordemos con gratitud cómo Jehová nos ha ayudado. Afrontemos el día de hoy confiando en que seguirá a nuestro lado. Y esperemos con paciencia, sin dejar de orarle con fe. Quizá mañana el problema siga ahí, pero también podremos seguir contando con el amor leal de Jehová. Esa certeza nos da una razón sólida para continuar, un día a la vez.
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