Texto diario JW del Martes 24 de febrero de 2026 

Texto diario JW de hoy martes 24

El texto Bíblico es Hebreos 13:5, que dice:

Que su modo de vivir esté libre del amor al dinero

El texto diario para hoy es el siguiente: 

Tener una fe fuerte en que el fin de este sistema llegará en cualquier momento nos ayudará a no caer en el materialismo. Durante la gran tribulación, el dinero no tendrá ningún valor. La Biblia dice que las personas “arrojarán su plata por las calles” cuando se den cuenta de que “ni su plata ni su oro podrán salvarlos en el día de la furia de Jehová” (Ezeq. 7:19). En lugar de concentrarnos en ganar más y más dinero, lo mejor es tomar decisiones que nos ayuden a tener una vida sencilla y equilibrada. Eso incluye resistir la tentación de meternos en deudas innecesarias o de enredarnos atendiendo tantas cosas materiales que ya no nos quede tiempo para nada más. También debemos tener mucho cuidado de no apegarnos demasiado a lo que poseemos (Mat. 6:19, 24). Es probable que, a medida que se acerque el fin, tengamos que demostrar si confiamos más en Jehová o en nuestras pertenencias.

Y se basa en La Atalaya de Septiembre de 2024 con el tema: “Una carta que nos puede ayudar a aguantar fielmente hasta el fin». 

Mientras los cristianos de origen hebreo esperaban la señal para huir, tenían que llevar una vida sencilla y evitar el “amor al dinero” (lea Hebreos 13:5). Algunos de ellos habían pasado por momentos de hambre y pobreza (Heb. 10:32-34). Aunque hubo un tiempo en el que estuvieron dispuestos a aguantar dificultades por las buenas noticias, algunos quizás empezaron a concentrarse en ganar más dinero para protegerse de la pobreza y de los peligros. Pero no había dinero en el mundo que pudiera salvarles la vida cuando Jerusalén fuera destruida (Sant. 5:3). Es más, si alguien tenía amor al dinero, le resultaría muy difícil huir y dejar atrás su casa y sus pertenencias.

Mientras los cristianos de origen hebreo esperaban la señal para huir, tenían que llevar una vida sencilla y evitar el “amor al dinero” (lea Hebreos 13:5). Algunos de ellos habían pasado por momentos de hambre y pobreza (Heb. 10:32-34). Aunque hubo un tiempo en el que estuvieron dispuestos a aguantar dificultades por las buenas noticias, algunos quizás empezaron a concentrarse en ganar más dinero para protegerse de la pobreza y de los peligros. Pero no había dinero en el mundo que pudiera salvarles la vida cuando Jerusalén fuera destruida (Sant. 5:3). Es más, si alguien tenía amor al dinero, le resultaría muy difícil huir y dejar atrás su casa y sus pertenencias.

Ahora pasamos a nuestro análisis personal para el texto diario de hoy: 

La idea principal no es que el dinero sea malo, sino que amar el dinero —vivir obsesionados con tener más, con acumular o con “asegurarlo todo”— termina robándonos la fe, la paz y el tiempo espiritual. El texto explica que una fe fuerte en que el fin puede llegar en cualquier momento nos protege del materialismo, porque nos recuerda una verdad contundente: durante la gran tribulación, el dinero no tendrá valor real. Por eso Ezequiel 7:19 dice que la gente “arrojará su plata por las calles”, al darse cuenta de que ni la plata ni el oro podrán salvarlos en el día de la furia de Jehová.

Entonces, ¿qué es lo sensato? Tomar decisiones que nos ayuden a llevar una vida sencilla y equilibrada. El texto pone ejemplos muy prácticos: resistir la tentación de meternos en deudas innecesarias, y no enredarnos con tantas cosas materiales que ya no quede tiempo para lo más importante. Además, Jesús nos advirtió de no almacenar tesoros en la Tierra y de que no se puede servir a Dios y a las riquezas (Mateo 6:19, 24). Al final, cerca del fin, se demostrará en quién confiamos de verdad: si en Jehová o en nuestras pertenencias.

¿Cómo podemos aplicar el texto diario de hoy?

Primera: haz una “limpieza de prioridades” esta semana. Elige una cosa material que te esté robando tiempo o paz (compras impulsivas, mirar ofertas, redes de consumo, gastos por imagen) y pon un límite claro: menos tiempo, menos gasto, o directamente parar. El objetivo es recuperar espacio para Jehová y para tu familia.

Segunda: antes de comprar o endeudarte, usa un filtro bíblico rápido:

  • “¿Lo necesito de verdad o es deseo?”
  • “¿Esto me va a complicar la vida y quitarme tiempo espiritual?”
  • “¿Me está creando apego?”

Si la respuesta es sí, frena. La sencillez es una protección.

Tercera (muy práctica): fortalece tu confianza en Jehová con una acción concreta: fija un plan simple de ahorro o presupuesto, pero sin obsesión; y dedica el “tiempo recuperado” a algo espiritual (lectura bíblica, predicación, reuniones, familia). Así demuestras con hechos que tu seguridad no está en lo material.

Cuarta: entrena el desapego. Una vez al mes, regala o dona algo útil que no uses. Eso educa el corazón y te recuerda que las cosas son herramientas, no un refugio.

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