Tesoros de la Biblia para la semana del 20 al 26 de Abril de 2026

tesoros de la biblia semana del 13 al 19 de abril 2026

DISCURSO

Tema: ¿Cuánto está dispuesto a invertir?

Cuando una persona está convencida de que algo vale de verdad, no lo ve como un gasto, sino como una inversión. Si cree que un tratamiento puede salvarle la vida, busca la manera de conseguirlo. Si piensa que una formación le abrirá buenas oportunidades, dedica tiempo y esfuerzo. Y si considera que una relación es valiosa, la cuida. Entonces surge una pregunta importante: cuando se trata de la verdad y de nuestra relación con Jehová, ¿cuánto estamos dispuestos a invertir?

Todos invertimos la vida en algo. Invertimos tiempo, energías, atención y fuerzas mentales. La cuestión es si lo estamos invirtiendo en lo que realmente satisface, en lo que da paz de verdad y en lo que puede salvarnos la vida. Por eso el tema de hoy nos hace pensar: ¿Cuánto está dispuesto a invertir?

Empecemos con la primera idea. Jehová prometió que enseñaría a sus hijos. Isaías 54:13 dice: “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y la paz de tus hijos será abundante”. Qué palabras tan hermosas. Jehová no solo promete bendecir a su pueblo; promete enseñarlo personalmente. El Dios de inmensa sabiduría está dispuesto a enseñar a seres humanos imperfectos. Eso ya nos dice mucho de su amor y de su interés por nosotros.

Estas palabras se aplicaron a los cristianos ungidos, y por extensión también a las otras ovejas. Y eso lo confirma otra profecía que se está cumpliendo hoy. Isaías vio a gente de muchas naciones que decía: “Subamos a la montaña de Jehová […] y él nos instruirá acerca de sus caminos”. Qué escena tan bonita: personas de todo tipo viniendo a Jehová para ser enseñadas por él. Y eso es exactamente lo que ocurre hoy.

Pensemos en el privilegio que eso representa. En el mundo, mucha gente busca orientación, pero no sabe dónde encontrarla. Unos escuchan a expertos, otros a las redes, otros a sus emociones, otros a la opinión popular. Pero Jehová ofrece algo incomparable: él mismo nos enseña. Nos instruye acerca de sus caminos para que andemos en ellos. Es decir, no nos enseña solo para que sepamos más, sino para que vivamos mejor.

Y el resultado, según Isaías 54:13, es que “la paz de tus hijos será abundante”. No una paz superficial, sino abundante. Así que desde el principio vemos algo muy importante: Jehová no nos enseña para llenarnos la cabeza de información. Nos enseña para darnos paz. Nos enseña porque nos ama y porque quiere lo mejor para nosotros.

Pero aquí entra una pregunta clave. Si Jehová está dispuesto a enseñarnos, nosotros tenemos que estar dispuestos a aprender. Y eso nos lleva al segundo punto: debemos invertir tiempo en aprender las verdades bíblicas.

Leamos Isaías 55:1 y 2. Allí Jehová dice: “¡Vengan todos ustedes, los sedientos! […] vengan, compren y coman […] sin dinero y sin pagar nada”. Luego pregunta: “¿Por qué están pagando dinero por lo que no es pan, y por qué se gastan sus ingresos en algo que no satisface?”. Qué invitación tan amorosa. Jehová llama a los sedientos y les ofrece agua, leche y vino. Está claro que no habla de alimento literal, sino de sus palabras, de la verdad.

¿En qué sentido? La verdad es como agua fresca: refresca. Es como leche: alimenta y ayuda a crecer. Y es como vino: alegra el corazón. Es decir, la verdad satisface necesidades reales. Refresca cuando estamos agotados, fortalece cuando somos débiles y alegra cuando vivimos de acuerdo con las normas de Jehová.

Por eso Jehová pregunta: “¿Por qué están gastando su vida en algo que no satisface?”. Y esa pregunta sigue siendo muy actual. Mucha gente invierte sus mejores fuerzas en el dinero, la imagen, el entretenimiento, la comodidad o sus propios proyectos. Pero tarde o temprano descubre que nada de eso llena de verdad el corazón.

En cambio, Jehová nos invita a comprar algo que sí vale la pena: la verdad. Ahora bien, aunque Isaías dice “sin dinero y sin pagar nada”, aprender la verdad sí tiene un costo. No económico, pero sí en tiempo, esfuerzo, atención y prioridades. Y ahí conviene preguntarnos: cuánto estoy dispuesto a invertir?

Todos tenemos la misma cantidad de horas al día. Y una vez que el tiempo pasa, no vuelve. Por eso, comprar la verdad exige tiempo. Tiempo para escuchar el mensaje del Reino, leer la Biblia y las publicaciones bíblicas, estudiar personalmente, prepararnos para las reuniones y asistir a ellas. Ese tiempo no aparece solo. Hay que sacarlo de actividades menos importantes.

Y eso revela mucho sobre lo que valoramos. Porque todos decimos que la verdad es valiosa, pero la pregunta es: se nota en la manera en que uso mi tiempo? Cuando alguien aprecia algo de verdad, le hace espacio. No lo deja para cuando sobre tiempo, porque sabe que casi nunca sobra. Por eso Efesios 5:15 y 16 nos anima a usar nuestro tiempo de la mejor manera.

Además, aprender de Jehová no es algo que se termina pronto. No existe un punto en el que podamos decir: “Ya aprendí suficiente”. Siempre podemos seguir profundizando en la personalidad, la sabiduría y las obras de Jehová. Por eso, aunque llevemos años en la verdad, seguimos necesitando invertir tiempo para seguir comprando más y más verdad.

Ahora bien, invertir tiempo no significa solo llenar horas. También importa cómo escuchamos. Y eso nos lleva al tercer punto: escuchar con atención exige esfuerzo, pero puede salvarnos la vida.

Isaías 55:3 dice: “Presten atención y vengan a mí. Escuchen, y se mantendrán con vida”. Qué expresión tan fuerte: “Escuchen, y se mantendrán con vida”. Eso nos enseña que escuchar a Jehová no es algo secundario. Tiene que ver con la vida.

Claro, escuchar de verdad no siempre es fácil. A veces las preocupaciones nos distraen. Un ruido o un movimiento nos saca de concentración. Un malestar físico nos dificulta seguir el programa. Los padres tienen que atender a sus hijos pequeños. Y además vivimos en una época en la que todo compite por nuestra atención. Por eso escuchar bien requiere esfuerzo.

Pero el esfuerzo vale la pena. Pensemos en algo sencillo. Si un médico estuviera explicándole a un paciente exactamente qué debe hacer para salvar su vida, sería absurdo no prestarle atención. Pues bien, en las reuniones y en el estudio personal Jehová nos da orientación que puede fortalecernos hoy y conducirnos a la vida eterna. Entonces, ¿no merece eso nuestra mejor atención?

¿Qué puede ayudarnos? Una sugerencia útil es fijar la vista en quien está hablando y seguir los textos bíblicos que se leen, incluso si ya los conocemos. Eso ayuda a mantener la mente concentrada. También sirve resistir el impulso de mirar cada ruido o movimiento, porque si dejamos que los ojos nos distraigan, nos perderemos parte del alimento espiritual.

Y si hay pensamientos inquietantes que nos dificultan concentrarnos, podemos pedir ayuda a Jehová. Salmo 94:19 y Filipenses 4:6, 7 muestran que Jehová puede darnos calma. Así que antes de una reunión, o incluso durante ella, podemos orar y decirle: “Jehová, ayúdame a concentrarme. Ayúdame a beneficiarme. Quiero escuchar”. Y podemos estar seguros de que él quiere responder esa oración, porque las reuniones son una dádiva suya.

Aquí conviene hacernos una pregunta muy práctica: ¿qué puedo hacer para mejorar la calidad de mi estudio personal y ser más constante? Tal vez la respuesta sea organizar mejor el horario. Tal vez apagar ciertas distracciones. Tal vez preparar con más antelación. Tal vez simplificar algunas actividades menos importantes. Lo importante es no conformarnos. Si la verdad vale tanto, merece una inversión seria.

Y notemos el hilo de estos tres puntos. Jehová promete enseñar. Nosotros debemos invertir tiempo en aprender. Y además tenemos que escuchar con atención. Es decir, Jehová pone delante de nosotros un tesoro inmenso, pero espera que lo valoremos. No porque él necesite nuestro esfuerzo, sino porque quiere que nos beneficiemos de verdad.

Entonces, volvamos a la pregunta del tema: ¿Cuánto está dispuesto a invertir? Si una persona invierte tiempo en conocer a Jehová, nunca sale perdiendo. Si invierte atención en las reuniones, en el estudio y en poner en práctica lo que aprende, está invirtiendo en algo que da paz, alegría, crecimiento espiritual y vida. Nada del tiempo que damos a Jehová se desperdicia.

En cambio, cuando una persona invierte sus mejores fuerzas en lo que no satisface, tarde o temprano lo nota. Puede tener más distracciones, más comodidad o incluso más logros materiales, pero no tendrá la paz abundante que Jehová promete a quienes son enseñados por él.

Así que al terminar este discurso, sería bueno que cada uno se preguntara: qué ajustes puedo hacer para invertir más en las cosas espirituales? ¿Puedo proteger mejor mi tiempo de estudio? ¿Puedo prepararme mejor para las reuniones? ¿Puedo escuchar con más atención? ¿Puedo ser más constante? No se trata de sentir culpa, sino de actuar con sabiduría. Si algo vale tanto, merece una inversión seria.

Jehová ya ha demostrado cuánto desea enseñarnos. Nos ha dado su Palabra, su espíritu y la congregación. Nos invita con cariño: “Vengan”, “escúchenme atentamente”, “presten atención”. Qué triste sería dejar pasar esa invitación por invertir demasiado en cosas menos importantes.

Por eso, no veamos el tiempo dedicado a Jehová como una carga o una pérdida. Veámoslo como lo que realmente es: la mejor inversión posible. Jehová prometió enseñar a sus hijos. Nos invita a comprar la verdad. Y nos asegura que, si escuchamos, nos mantendremos con vida.Así que la pregunta sigue en pie, y vale la pena responderla con hechos: ¿Cuánto está dispuesto a invertir?

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