Seamos Mejores Maestros — Semana del 10 al 16 de agosto de 2026

Seamos Mejores Maestros de la semana del 10 al 16 de Agosto de 2026
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Las tres intervenciones están calculadas para durar aproximadamente 4 minutos, incluyendo la lectura de los textos y las pausas naturales.

EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 4 minutos
Lugar: De casa en casa
Objetivo: Comenzar con un tema de actualidad y cambiar a otro más interesante para la persona
Lección: Naturalidad
Material: La religión y la política y las víctimas de la delincuencia
Texto bíblico: Salmo 37:10, 11

Publicador/a: Buenos días. Estamos preguntando a los vecinos su opinión sobre un asunto que aparece mucho en las noticias. ¿Cree que las religiones deberían apoyar a determinados partidos políticos?

Persona: Sinceramente, no me interesa demasiado la política. Todos prometen cosas y después hacen lo que quieren.

Publicador/a: Comprendo. ¿Hay algún problema de actualidad que le preocupe más?

Persona: La inseguridad. Hace unos días intentaron robarle el móvil a mi hija cuando volvía a casa. Por suerte pudo entrar en una tienda, pero ahora tiene miedo de salir sola.

Publicador/a: Siento mucho que pasara por eso. Aunque no consiguieran robarle, el susto y el miedo que queda después son muy reales.

Persona: Exactamente. Desde entonces voy a buscarla a todas partes. Pero no podemos vivir así siempre.

Publicador/a: No. Ya veo que este tema le afecta mucho más que la política. Si le parece, dejamos el asunto inicial. Precisamente estuve leyendo un artículo que explica cómo puede ayudar la Biblia a las personas que han sufrido un delito o viven con miedo.

Persona: ¿Y qué puede hacer la Biblia? Los delincuentes siguen en la calle.

Publicador/a: Es cierto. La Biblia no dice que leer un versículo haga desaparecer inmediatamente la delincuencia. El artículo ofrece consejos prácticos, como buscar apoyo, ser paciente con uno mismo y no aislarse. Pero también presenta una esperanza para el futuro.

Persona: ¿Qué clase de esperanza?

Publicador/a: Observe esta promesa de Salmo 37:10, 11: “Solo un poco más, y los malvados ya no existirán; mirarás adonde estaban, y ya no estarán allí. Pero los mansos heredarán la tierra y disfrutarán plenamente de abundante paz”.

Persona: Suena muy bien, pero cuesta creer que algún día no habrá delincuentes.

Publicador/a: Es comprensible. Ningún gobierno humano ha conseguido eliminar la delincuencia. Sin embargo, la Biblia promete que el Reino de Dios acabará tanto con las personas que insistan en hacer daño como con las causas que alimentan la violencia.

Persona: Pero eso sería en el futuro. Mi hija tiene miedo ahora.

Publicador/a: Tiene razón, y no quisiera restarle importancia. Ahora necesita sentirse escuchada y recuperar poco a poco la seguridad. El artículo incluso explica que cada víctima se recupera a su propio ritmo y que no debemos presionarla ni culparla.

Persona: Yo le digo que tiene que olvidarlo, pero quizás la estoy presionando demasiado.

Publicador/a: Lo dice porque quiere ayudarla. Quizás podría preguntarle qué necesita para volver a sentirse segura y escucharla sin apresurarla. Saber que su miedo es comprensible puede aliviarla.

Persona: Eso podría hacerlo. A veces intento animarla, pero termino diciéndole lo que debería haber hecho.

Publicador/a: Es una reacción normal de un padre preocupado. Si quiere, puedo enviarle el artículo. Tiene cinco sugerencias prácticas y la promesa de un mundo sin delincuencia.

Persona: Sí, envíemelo. Me interesa más esto que hablar de política.

Publicador/a: Claro. Y, cuando volvamos a vernos, me gustaría saber cómo se encuentra su hija.


HAGA REVISITAS

Duración: 4 minutos
Lugar: Predicación informal en una parada de autobús
Objetivo: Utilizar una verdad del apéndice A del folleto Una obra de amor
Verdad escogida: “Dios quiere que le oremos”
Lección: Empatía
Texto bíblico: Salmo 62:8
Material: Apéndice A: Verdades bíblicas que nos encanta enseñar

Publicador/a: Hola, Diego. Me alegro de verte otra vez. La semana pasada me comentaste que tenías una entrevista de trabajo. ¿Cómo salió?

Persona: No me contrataron. Me dijeron que buscaban a alguien con más experiencia.

Publicador/a: Lo siento mucho. Sé que tenías puestas bastantes esperanzas en esa entrevista.

Persona: Sí. Se me acaba el contrato dentro de dos semanas y tengo el alquiler, el coche y todos los demás gastos. Casi no duermo.

Publicador/a: Con tantas responsabilidades, es lógico que estés preocupado. ¿Has encontrado alguna otra oferta?

Persona: He enviado currículums, pero nadie responde. Mi familia me dice que sea positivo, como si eso solucionara algo.

Publicador/a: A veces esas frases se dicen con buena intención, pero pueden hacernos sentir que nadie comprende la gravedad del problema.

Persona: Exactamente. La otra vez me hablaste de orar, pero yo ya lo he hecho y sigo sin trabajo.

Publicador/a: Entiendo que te preguntes para qué sirve. Estuve pensando en lo que me dijiste y encontré una verdad muy sencilla en este folleto: Dios quiere que le oremos. Mira cómo lo expresa Salmo 62:8: “Confía en él todo el tiempo, oh, pueblo. Derramen su corazón delante de él. Dios es un refugio para nosotros”.

Persona: ¿Qué significa “derramar el corazón”?

Publicador/a: Hablarle con total sinceridad. No hace falta utilizar palabras especiales. Puedes contarle que tienes miedo de no poder pagar tus gastos, que te sientes frustrado o incluso que estás decepcionado porque no ves una respuesta.

Persona: ¿No estaría mal decirle a Dios que estoy decepcionado?

Publicador/a: No, porque él ya sabe cómo te sientes. El texto no dice que escondamos nuestras emociones, sino que derramemos el corazón. Jehová prefiere una oración sincera a unas palabras bonitas que no reflejen lo que llevamos dentro.

Persona: Lo que pasa es que casi nunca rezo. Ahora me acuerdo de Dios porque tengo problemas.

Publicador/a: Comprendo que eso te haga sentir incómodo. Pero piensa en un padre que lleva tiempo sin saber de su hijo. Si el hijo lo llama porque necesita ayuda, ¿le colgaría o se alegraría de escucharlo?

Persona: Supongo que se alegraría.

Publicador/a: Jehová también quiere escucharte. La oración no sustituye la búsqueda de empleo ni garantiza que mañana recibas una llamada. Pero puede darte tranquilidad para pensar con claridad, fuerzas para seguir buscando y sabiduría para tomar decisiones.

Persona: Eso sí lo necesito, porque empiezo a pensar que no valgo para ningún trabajo.

Publicador/a: Que no te hayan escogido no determina lo que vales. Estás haciendo un esfuerzo y esa entrevista te ha dado experiencia para la siguiente. Si quieres, la próxima vez podemos ver otro texto que explica cómo afrontar la ansiedad sin dejar de actuar.

Persona: Sí, me gustaría. Mira, ahí viene mi autobús.

Publicador/a: Perfecto. Espero que pronto surja otra oportunidad. Seguimos hablando cuando volvamos a coincidir.


HAGA DISCÍPULOS

Duración: 4 minutos
Lugar: Auditorio
Objetivo: Animar a un estudiante de la Biblia que lucha por dejar una adicción
Lección: Franqueza
Adicción escogida: Vapear
Textos bíblicos: 2 Corintios 7:1; Filipenses 4:13
Material: ¿Puede la Biblia ayudar a vencer una adicción?

Publicador/a: Marcos, la semana pasada me dijiste que querías hablar conmigo sobre el vapeo. ¿Cómo te ha ido?

Persona: He reducido bastante. Antes vapeaba durante todo el día y ahora intento hacerlo solo después del trabajo.

Publicador/a: Me alegra que estés esforzándote. Reducir el consumo demuestra que deseas cambiar. Pero quiero preguntarte algo con franqueza: ¿tienes un plan para dejarlo por completo?

Persona: No exactamente. Pensaba que con reducir era suficiente. Además, me calma cuando estoy estresado.

Publicador/a: Entiendo que dejarlo te resulte difícil, especialmente si lo relacionas con aliviar el estrés. Sin embargo, no sería honrado por mi parte decirte que puedes mantener indefinidamente una adicción y que eso no afectará tu progreso espiritual.

Persona: Ya sabía que acabaríamos hablando de eso. Siento que me estás presionando.

Publicador/a: No quiero presionarte ni decidir por ti. Pero te aprecio y por eso necesito explicarte con claridad lo que enseña la Biblia. Leamos 2 Corintios 7:1: “Limpiémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, perfeccionando nuestra santidad con el temor de Dios”. ¿Qué entiendes tú?

Persona: Que Dios quiere que cuidemos el cuerpo. Pero dejar de vapear no es tan sencillo.

Publicador/a: Tienes razón. Saber que algo está mal no elimina automáticamente la dependencia. Jehová no espera que luches solo ni que nunca tengas una recaída. Pero sí espera que tomes medidas decididas para limpiarte.

Persona: He intentado dejarlo dos veces y siempre vuelvo. Por eso ya no quiero fijarme otra fecha.

Publicador/a: Una recaída no significa que seas incapaz de conseguirlo. Pero tampoco conviene pensar: “Como recaí, dejo de intentarlo”. ¿Cuándo sientes más ganas de vapear?

Persona: Al salir del trabajo y cuando estoy con dos compañeros que también vapean.

Publicador/a: Entonces ya has identificado dos situaciones de riesgo. Podrías quitar el dispositivo de casa, pedirles a tus compañeros que no te lo ofrezcan y cambiar durante un tiempo la rutina que sigues al salir del trabajo.

Persona: Podría intentarlo, pero me preocupa ponerme muy nervioso.

Publicador/a: Además de orar, puedes consultar con un médico o farmacéutico qué ayuda sería apropiada para ti. Buscar asistencia profesional no demuestra falta de fe. Y fíjate en la seguridad que transmite Filipenses 4:13: “Tengo fuerzas para todo gracias a aquel que me da poder”.

Persona: Me gusta el texto, pero a veces siento que me falta fuerza de voluntad.

Publicador/a: Precisamente por eso dice que el poder no procede únicamente de nosotros. Jehová puede darte fuerzas, pero tú necesitas colaborar con él tomando decisiones concretas.

Persona: Entonces, ¿qué me propones?

Publicador/a: Que esta semana prepares un plan realista: escoge una fecha para dejarlo, elimina lo que tengas guardado, evita los momentos que te hacen recaer y pídele ayuda específica a Jehová. Yo también estaré disponible cuando te resulte especialmente difícil.

Persona: De acuerdo. Voy a fijar una fecha. No te prometo que será fácil.

Publicador/a: Nadie espera que sea fácil. Lo importante es que no te rindas y que afrontes el problema con sinceridad. Jehová ve cada esfuerzo que haces por agradarle.


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