El texto Bíblico es Salmo 96:7, que dice:
“Denle a Jehová lo que le corresponde, familias de los pueblos, denle a Jehová lo que le corresponde por su gloria y fuerza”
El texto diario para hoy es el siguiente:
Le damos gloria a Jehová porque lo respetamos profundamente. Tenemos muchos motivos para respetarlo. Jehová es todopoderoso; su energía no tiene límites (Sal. 96:4-7). Su inmensa sabiduría se ve con claridad en lo que ha creado. Nos ha dado la vida y todo lo que necesitamos para mantenerla (Apoc. 4:11). Él es leal (Apoc. 15:4). Tiene éxito en cualquier cosa que hace y siempre cumple sus promesas (Jos. 23:14). Con razón el profeta Jeremías le dijo: “Entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos, no hay absolutamente nadie como tú” (Jer. 10:6, 7). Está claro que tenemos muchísimos motivos para respetar a nuestro Padre celestial. Pero él no solo merece respeto; también se gana nuestro amor. Así que sobre todo le damos gloria a Jehová porque lo amamos con todo nuestro corazón.
Y se basa en La Atalaya de Enero de 2025 con el tema: “Demos gloria a Jehová».
Le damos gloria a Jehová porque lo respetamos profundamente. Tenemos muchos motivos para respetarlo. Jehová es todopoderoso; su energía no tiene límites (Sal. 96:4-7). Su inmensa sabiduría se ve con claridad en lo que ha creado. Nos ha dado la vida y todo lo que necesitamos para mantenerla (Apoc. 4:11). Él es leal (Apoc. 15:4). Tiene éxito en cualquier cosa que hace y siempre cumple sus promesas (Jos. 23:14). Con razón el profeta Jeremías le dijo: “Entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos, no hay absolutamente nadie como tú” (Jer. 10:6, 7). Está claro que tenemos muchísimos motivos para respetar a nuestro Padre celestial. Pero él no solo merece respeto; también se gana nuestro amor.
6 Le damos gloria a Jehová porque lo amamos con todo nuestro corazón. Jehová tiene muchas cualidades que nos hacen quererlo. Por ejemplo, es misericordioso y compasivo (Sal. 103:13; Is. 49:15). Cuando sufrimos, siente empatía y le duele ver nuestro dolor (Zac. 2:8). Nos ayuda a acercarnos a él y a ser sus amigos (Sal. 25:14; Hech. 17:27). Además, es humilde y “se agacha para observar el cielo y la tierra, para levantar del polvo al humilde” (Sal. 113:6, 7). ¿Quién no querría darle gloria a un Dios tan maravilloso? (Sal. 86:12).
Ahora pasamos a nuestro análisis personal para el texto diario de hoy:
La idea es que Jehová merece que le demos gloria porque lo respetamos profundamente… y aún más: porque lo amamos. El texto enumera motivos muy sólidos para ese respeto.
Primero, Jehová es todopoderoso: su energía no tiene límites (Salmo 96:4-7). No hay nada que lo supere ni lo frene. Segundo, su sabiduría se ve en la creación: todo funciona con orden, belleza y propósito. Tercero, Jehová es el Dador de la vida: nos dio la existencia y todo lo necesario para mantenerla (Apocalipsis 4:11). Cuarto, Jehová es leal y santo (Apocalipsis 15:4): nunca traiciona, nunca falla moralmente. Y quinto, Jehová siempre cumple lo que promete: tiene éxito en todo lo que hace y ninguna de sus promesas queda sin cumplirse (Josué 23:14). Por eso Jeremías pudo decir: “No hay absolutamente nadie como tú” (Jeremías 10:6, 7).
Así que sí: Jehová merece muchísimo respeto. Pero el texto concluye con lo más importante: Jehová no solo merece respeto; se gana nuestro amor. Por eso, sobre todo, le damos gloria a Jehová porque lo amamos con todo el corazón. No es un deber frío: es respuesta a quién es él y a cómo nos trata.
¿Cómo podemos aplicar el texto diario de hoy?
Primera: dale gloria a Jehová con gratitud específica. Hoy, en tu oración, no digas solo “gracias”. Menciona 2 o 3 razones concretas del texto: “Jehová, gracias por tu poder, por tu lealtad, por cumplir tus promesas…”. La gratitud específica enciende el amor.
Segunda: dale gloria a Jehová con tu manera de hablar. Esta semana, en una conversación normal, menciona algo bueno de Jehová de forma natural: una promesa, una cualidad, algo que te ayudó. Eso es “darle lo que le corresponde”: reconocerlo delante de otros.
Tercera (muy práctica): dale gloria con obediencia en una decisión concreta. Elige una área (tiempo, entretenimiento, dinero, forma de hablar) y haz un ajuste pequeño pero real. La obediencia es una forma poderosa de decir: “Jehová, te respeto y te amo”.
Cuarta: cuando te falte ánimo, repasa una promesa cumplida. Josué 23:14 recuerda que Jehová siempre cumple. Piensa en una vez que Jehová te sostuvo o te ayudó, y úsalo como prueba: “Jehová es fiel”. Eso fortalece tu fe y tu amor.”



