
Tema: Cómo “competir en una carrera contra caballos”
Imagínese que está participando en una carrera. A su alrededor hay otros corredores y, aunque el ritmo es exigente, logra seguir avanzando. Pero de pronto le dicen que, a partir de ahora, tendrá que competir contra caballos. Es evidente que para seguir adelante necesitaría mucha más resistencia, fuerza y preparación.
Jehová usó una comparación parecida para ayudar al profeta Jeremías. Jeremías ya estaba enfrentando situaciones difíciles, pero Jehová sabía que en el futuro tendría que afrontar pruebas aún mayores. No le dijo estas palabras para desanimarlo, sino para fortalecerlo y prepararlo.
A nosotros también nos ayudan mucho estas ideas. Como testigos de Jehová, sabemos que afrontaremos oposición. Además, las pruebas que superamos ahora pueden prepararnos para resistir con fe dificultades más intensas en el futuro. Y una parte esencial de esa preparación es cultivar amor sincero por nuestros hermanos.
Primero, veamos que, al igual que Jeremías, los testigos de Jehová afrontaremos oposición.
Jeremías 11:21
“Por lo tanto, esto es lo que dice Jehová contra los hombres de Anatot que quieren quitarte la vida y que dicen: ‘No profetices en el nombre de Jehová o morirás a manos nuestras’”.
Estas palabras muestran que Jeremías no recibió simplemente críticas o comentarios desagradables. Algunos hombres de Anatot querían quitarle la vida. Le dieron una amenaza clara: “No profetices en el nombre de Jehová”. Querían silenciarlo. Querían que dejara de hablar del mensaje que Jehová le había encargado.
Pensemos en lo difícil que debió de ser para Jeremías. Anatot era su ciudad de origen. Era un lugar donde debía haber encontrado apoyo, pero allí mismo hubo personas que se pusieron en su contra. Aun así, Jeremías no dejó de servir a Jehová ni dejó que el miedo lo paralizara.
Los testigos de Jehová sabemos que también afrontaremos oposición por predicar las buenas noticias del Reino con celo. En algunos lugares, nuestros hermanos son perseguidos, encarcelados o presionados para que dejen de hablar de Jehová. En otros lugares, la oposición puede ser menos intensa, pero no por eso deja de ser difícil.
Quizás un familiar trate de desanimarnos. Tal vez un compañero de trabajo se burle de nuestras creencias. Puede que un joven reciba presión en el instituto por no participar en algo que va en contra de los principios bíblicos. O quizás alguien nos acuse de ser demasiado insistentes cuando hablamos de la Biblia.
Los enemigos de la verdad han acusado a los testigos de Jehová de practicar un “proselitismo implacable”. Pero los siervos fieles de Jehová ya recibieron críticas parecidas en el pasado. Jeremías fue perseguido por hablar en el nombre de Jehová. También sufrió burlas, rechazo y oposición. Sin embargo, siguió adelante.
El discípulo Santiago dijo que tomáramos por modelo de sufrir el mal y ejercer paciencia a los profetas que hablaron en el nombre de Jehová. También dijo que consideramos felices a quienes han aguantado. Así que, cuando sufrimos oposición por hacer lo correcto, no deberíamos pensar que algo extraño nos está ocurriendo. Más bien, recordemos que estamos siguiendo las huellas de siervos fieles de Jehová que pusieron su lealtad a Dios por encima de su comodidad.
Jeremías no era una persona sin miedo. Él sintió angustia y necesitó el apoyo de Jehová. Pero no permitió que el temor decidiera por él. Eso mismo podemos hacer nosotros. No tenemos que responder con dureza ni entrar en discusiones. Pero tampoco debemos avergonzarnos de ser testigos de Jehová ni de explicar con respeto por qué hacemos lo que hacemos.
La oposición que enfrentamos ahora puede fortalecer cualidades muy necesarias: valor, paciencia, aguante y confianza en Jehová. Y eso nos lleva al segundo punto.
En el futuro nos esperan pruebas muy difíciles, y hacerles frente será como “competir en una carrera contra caballos”.
Jeremías 12:5
“Si te cansas corriendo con hombres de a pie, ¿cómo vas a competir en una carrera contra caballos? Puede que te sientas seguro en una tierra donde hay paz, pero ¿cómo te irá entre los densos matorrales del Jordán?”
Qué comparación tan gráfica. Si una persona ya se cansa corriendo junto a otros hombres, ¿cómo podrá competir contra caballos? Para seguir el paso de un caballo hace falta mucha más resistencia, fuerza y determinación.
Jeremías estaba afrontando problemas serios. Había oposición, amenazas y personas que querían silenciarlo. Sin embargo, Jehová le ayudó a entender que no era momento de aflojar el paso. Las pruebas que tenía delante no debían hacerlo rendirse, sino prepararlo para lo que vendría después.
La información de esta semana explica que todos tenemos problemas que ponen a prueba nuestra fe. Resolverlos puede ser como correr con hombres de a pie. Tal vez estamos luchando con problemas de salud, preocupaciones económicas, tensiones familiares, cansancio emocional, oposición de familiares o decepciones personales. A veces una prueba puede hacernos sentir que ya no podemos más.
Pero Jehová nos ayuda a ver las pruebas actuales desde otra perspectiva. No son agradables, y no tenemos por qué minimizar el dolor que pueden causar. Sin embargo, si las afrontamos con fe, pueden fortalecer nuestra resistencia espiritual.
Cada vez que oramos a Jehová y seguimos confiando en él, estamos desarrollando aguante. Cada vez que mantenemos una buena rutina espiritual aunque estemos cansados, estamos fortaleciendo nuestra fe. Cada vez que obedecemos a Jehová aunque nos resulte difícil, estamos entrenándonos espiritualmente.
¿Por qué es tan importante hacerlo ahora? Porque, al acercarse la gran tribulación, los obstáculos serán todavía más difíciles. Hacerles frente será como competir en una carrera contra caballos. Está claro que necesitaremos mucho aguante y fortaleza para mantenernos firmes.
Jehová no nos da esta advertencia para que vivamos con miedo. Nos la da para ayudarnos a prepararnos. Un corredor no espera al día de la carrera para entrenar. Se prepara con tiempo. Fortalece sus músculos, mejora su resistencia y aprende a no rendirse cuando está cansado.
De manera parecida, ahora es el momento de fortalecer nuestra espiritualidad. Las reuniones, el estudio personal, la oración, la predicación y la compañía de los hermanos no son simples actividades. Son medios que Jehová nos da para prepararnos.
Podemos preguntarnos: “¿Estoy aprovechando las pruebas actuales para acercarme más a Jehová? ¿Estoy usando la oración cuando siento que no puedo más? ¿Estoy protegiendo mi rutina espiritual, incluso cuando tengo muchas preocupaciones?”.
Cada vez que superamos una prueba con la ayuda de Jehová, nuestra confianza en él se hace más fuerte. Aprendemos por experiencia que Jehová no nos abandona. Y esa confianza será muy valiosa cuando afrontemos pruebas más difíciles.
Pero para resistir no bastará con tener fortaleza individual. También necesitaremos estar muy unidos a nuestros hermanos. Por eso, el tercer punto es tan importante: cultivar amor por nuestros hermanos ahora nos ayudará a encarar las dificultades durante la gran tribulación.
Isaías 26:20
“Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete por un breve momento hasta que la furia haya pasado”.
Estas palabras transmiten una imagen de protección y seguridad bajo el cuidado de Jehová. Él sabe cómo proteger a su pueblo. Aunque no conocemos todos los detalles de lo que nos espera, sí sabemos que necesitaremos mantenernos cerca de Jehová y unidos a nuestros hermanos.
En momentos de presión, no queremos aislarnos emocionalmente ni permitir que pequeñas diferencias nos separen. Al contrario, necesitaremos colaborar, mostrar humildad, obedecer las instrucciones que recibamos y demostrar amor sincero unos por otros.
Las congregaciones están formadas por hermanos y hermanas de antecedentes, edades, culturas y personalidades muy diferentes. Algunos son muy habladores; otros son más reservados. Algunos son muy organizados; otros son más espontáneos. Con algunos quizás conectamos enseguida, mientras que con otros puede costarnos más.
La información menciona el caso de una hermana llamada Vanessa, de Nueva Zelanda. A ella le costaba llevarse bien con algunos hermanos de su congregación porque ciertas personalidades la irritaban. Podría haber decidido evitar a esos hermanos o centrarse únicamente en las cosas que no le gustaban de ellos.
Pero hizo algo muy sabio. En vez de alejarlos, decidió pasar más tiempo con ellos. ¿Cuál fue el resultado? Descubrió cualidades que Jehová veía en esas personas. Más adelante, como su esposo fue nombrado superintendente de circuito, conocieron a muchos más hermanos, cada uno con una personalidad distinta. Ella llegó a comprender que la variedad puede ser algo muy bonito y que Jehová también aprecia esa diversidad, porque él mismo atrae a su pueblo a personas muy diferentes.
Qué buena lección. A veces, la solución no es alejarnos de un hermano que nos cuesta entender. Quizás necesitamos conocerlo mejor. Puede que detrás de una personalidad directa haya un corazón generoso. Tal vez alguien que parece distante sea muy leal o esté pasando por una prueba que desconocemos. Si hacemos el esfuerzo de acercarnos, podemos descubrir cualidades que antes no habíamos visto.
La clave es ver a nuestros hermanos como Jehová los ve. Jehová no se fija solo en las imperfecciones o en una manera de ser que quizá no encaje con la nuestra. Él ve el corazón, la fe, el esfuerzo y el deseo sincero de servirle.
Esto será muy importante en el futuro. Durante momentos de presión, no necesitaremos competir ni insistir en nuestras preferencias. Necesitaremos paciencia, humildad y amor. Será mucho más fácil colaborar con hermanos de distintas personalidades si aprendemos a valorarlos ahora.
Podemos preguntarnos: “¿Hay algún hermano o hermana al que me cuesta entender? ¿Podría conocerlo mejor? ¿Podría pensar en sus buenas cualidades? ¿Podría hacer algo práctico para demostrarle amor?”. A veces, una conversación sincera, una invitación, una palabra de ánimo o una ayuda práctica puede fortalecer mucho una amistad.
El amor entre hermanos no es solo algo agradable; es una protección espiritual. Cuando nos queremos de verdad, nos apoyamos cuando alguien está débil, nos animamos cuando hay desánimo y nos ayudamos a mantener la vista fija en Jehová.
Así que, ¿cómo podemos prepararnos para “competir en una carrera contra caballos”? No confiando en nuestras propias fuerzas. Nos preparamos ahora afrontando con fe las pruebas actuales, fortaleciendo nuestra relación con Jehová y cultivando amor sincero por nuestros hermanos.
La oposición que Jeremías sufrió no lo detuvo. Las pruebas que enfrentó lo prepararon para seguir fiel. Nosotros también podemos aprender de su ejemplo. Cuando afrontemos oposición, recordemos que no somos los primeros siervos de Jehová que sufren por hablar de él. Cuando tengamos problemas, recordemos que pueden fortalecer nuestra resistencia. Y cuando nos cueste llevarnos bien con alguien, recordemos que el amor que cultivamos hoy puede ayudarnos muchísimo mañana.
Con la ayuda de Jehová, no aflojaremos el paso. Seguiremos avanzando con aguante, unidos a nuestros hermanos y completamente convencidos de que Jehová nos dará las fuerzas necesarias para resistir.
Descubre más desde Comentarios para la Reunión TJ
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.









