Tema: Pidieron guía y luego la rechazaron
Cuando enfrentamos una situación que nos preocupa, es natural querer saber qué hacer. Tal vez oremos con intensidad, busquemos consejo y pidamos que Jehová nos muestre el mejor camino. Pero hay una pregunta importante: cuando recibimos una respuesta basada en la Biblia, ¿estamos dispuestos a aceptarla aunque no sea la respuesta que esperábamos?
El relato de Jeremías capítulos 42 a 44 nos presenta a personas que parecían buscar sinceramente la guía de Jehová. Sin embargo, cuando la guía no coincidió con sus temores ni con sus planes, tomaron otra decisión. Lo que les ocurrió puede ayudarnos a valorar la guía de Jehová y a responder bien cuando recibimos consejo.
La situación del resto de Judá era muy angustiosa. Después de la deportación a Babilonia, Johanán era uno de los jefes de las fuerzas militares que habían quedado en la tierra. Había apoyado al gobernador Guedalías, pero este fue asesinado. Johanán y los demás temían que Babilonia tomara represalias. Por eso, estaban pensando en huir a Egipto, un lugar que les parecía más seguro.
En medio de esa incertidumbre, todos, desde el menor hasta el mayor, se acercaron al profeta Jeremías. Le pidieron que orara por ellos y que Jehová les indicara el camino que debían seguir y lo que tenían que hacer. Leamos cómo expresaron su petición.
Jeremías 42:1-3 — Entonces todos los jefes del ejército, Johanán hijo de Caréah, Jezanías hijo de Hosaya y toda la gente, desde el menor hasta el mayor, se acercaron al profeta Jeremías y le dijeron: “Por favor, escucha nuestra súplica. Órale a Jehová tu Dios por nosotros y por todo este resto porque, como puedes ver, solo quedamos unos pocos de los muchos que éramos. Que Jehová tu Dios nos diga qué camino seguir y qué debemos hacer”.
Sus palabras son muy buenas. Reconocieron que necesitaban ayuda y no confiaron solo en su propio criterio. Además, no pidieron simplemente que Jehová aprobara una decisión ya tomada. Pidieron saber qué camino seguir. Cuando afrontamos una decisión relacionada con la familia, el empleo, las amistades o nuestra adoración, también hacemos bien en pedirle a Jehová sabiduría y dirección.
Ahora bien, pedir guía es solo el comienzo. La verdadera prueba llega cuando conocemos la respuesta. A veces, la guía de Jehová nos tranquiliza de inmediato. Pero otras veces nos pide esperar, cambiar algo o abandonar un plan que nos parecía razonable. Johanán y el pueblo pronto tendrían que demostrar si de verdad querían que Jehová dirigiera sus pasos.
Jehová no dejó a aquel resto sin orientación. Su respuesta fue clara y concreta: debían quedarse en Judá, no ir a Egipto. Aunque temían al rey de Babilonia, Jehová les aseguró que podía protegerlos. Les prometió que, si permanecían donde él les indicó, los edificaría y los plantaría. Escuchemos la respuesta que recibieron.
Jeremías 42:9-10,19 — Les dijo: “Esto es lo que dice Jehová, el Dios de Israel, a quien ustedes me enviaron para presentarle su súplica: ‘Si ustedes al final se quedan en este país, yo los edificaré y no los derrumbaré, los plantaré y no los arrancaré, porque sentiré pesar por la calamidad que les he causado. ”Jehová ha hablado contra ustedes, oh, resto de Judá. No vayan a Egipto. Tengan bien claro que hoy les he advertido
Jehová no habló de manera ambigua. Quedarse en Judá exigía fe, porque no eliminaba de golpe las razones de su temor. Pero contaban con algo mucho más seguro que sus propios cálculos: la promesa de que Jehová estaría con ellos. Ir a Egipto quizá parecía una salida rápida, pero no era el camino que Jehová había aprobado.
A nosotros Jehová nos guía mediante su Palabra y mediante consejos basados en ella. Quizás un consejo no responda a todos nuestros temores de inmediato. Sin embargo, si está firmemente basado en la Biblia, podemos confiar en que Jehová ve más allá de lo que nosotros vemos. Obedecerlo demuestra que valoramos su sabiduría por encima de nuestra impresión del momento.
También es bueno recordar que Jehová no les dio aquella advertencia para hacerles la vida más difícil. Quería protegerlos de las consecuencias de tomar un camino equivocado. De igual modo, sus normas y consejos no nos privan de algo bueno. Son una prueba de su amor. Por eso, cuando entendemos lo que Jehová espera, no queremos buscar excusas para hacer lo contrario.
Por desgracia, Johanán, los jefes del ejército y el pueblo no aceptaron la respuesta. El temor que sentían y su deseo de ir a Egipto pesaron más que la guía clara de Jehová. No se limitaron a ignorar el consejo: llevaron consigo al resto del pueblo, así como a Jeremías y a Baruc. Veamos lo que hicieron.
Jeremías 43:4-7 — Así que Johanán hijo de Caréah, todos los jefes del ejército y toda la gente desobedecieron la voz de Jehová y no se quedaron en la tierra de Judá. En vez de eso, Johanán hijo de Caréah y todos los jefes del ejército se llevaron al resto de la gente de Judá que había vuelto a la tierra de Judá desde todas las naciones adonde había sido dispersada para vivir de nuevo allí. Se llevaron a los hombres, las mujeres, los niños, las hijas del rey y a todos los que Nebuzaradán, el jefe de la guardia, había dejado con Guedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, así como al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías. Entraron a la tierra de Egipto, pues no obedecieron la voz de Jehová, y llegaron hasta Tahpanhés.
Qué triste contraste. Primero pidieron que Jehová les dijera qué hacer, y después desobedecieron precisamente la voz que habían buscado. Este relato nos enseña que no basta con pedir consejo. Debemos estar preparados para ponerlo en práctica. Si solo aceptamos el consejo que coincide con nuestros deseos, en realidad no estamos dejando que Jehová nos guíe.
Pensemos en una joven que conversa con una hermana espiritualmente madura sobre el noviazgo. La hermana le muestra, con cariño, consejos basados en la Biblia. Tal vez el consejo le resulte difícil porque no es lo que ella quería escuchar. Aun así, si reconoce que procede de la Palabra de Dios, puede evitar decisiones que le causen dolor y proteger su amistad con Jehová.
La misma idea aplica a muchas decisiones. Por ejemplo, alguien podría pedir consejo sobre un empleo bien pagado que lo alejaría largas temporadas de su familia. Si recibe un recordatorio bíblico sobre atender las necesidades espirituales de su familia, sería peligroso seguir preguntando hasta hallar a alguien que apruebe lo que ya decidió hacer. Eso no sería buscar guía, sino buscar confirmación.
Por eso, vale la pena preguntarnos con sinceridad: “Cuando me dan un consejo basado en la Biblia, ¿lo pongo en práctica aunque no sea lo que quiero oír?”. Nuestro corazón puede inclinarnos hacia el camino que parece más fácil o más seguro. Pero Jehová ve el resultado de nuestras decisiones y siempre desea nuestro bien.
Johanán y el resto de Judá pidieron guía y luego la rechazaron. Que nosotros hagamos lo contrario. Pidamos la dirección de Jehová con humildad, escuchemos atentamente lo que dice mediante su Palabra y aceptemos su consejo con fe. Así demostraremos que confiamos en él y permitiremos que nos guíe por el mejor camino.
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