Con el título: Cómo prepararse para las dificultades que vengan después del bautismo
El tema: Cómo pueden los recién bautizados prepararse para las dificultades que tal vez afronten en su vida cristiana.
Y con el texto temático, Salmo 17:5: “Que mis pasos permanezcan en tus senderos”.
1, 2. ¿Cómo podemos prepararnos para los problemas que tal vez afrontemos en nuestra vida cristiana? Ponga un ejemplo.
Respuesta 1:
Podemos prepararnos aceptando una realidad: en este mundo todos vamos a tener problemas, incluso dentro de nuestra vida cristiana. Jesús fue muy claro al decir que vendrían cosas que podrían hacernos tropezar. Por eso, en vez de sorprendernos o desanimarnos cuando aparezcan dificultades, hacemos bien en prepararnos mental y espiritualmente desde ahora.
Respuesta 2:
El artículo lo compara con la preparación para un desastre natural. Nadie espera a que llegue el desastre para empezar a pensar qué hacer. Primero averigua qué peligros pueden ocurrir en su zona y luego hace planes. De forma parecida, podemos pensar de antemano qué dificultades podríamos enfrentar como cristianos y cómo vamos a reaccionar.
Respuesta 3:
Esa preparación protege nuestra amistad con Jehová. Si ya hemos decidido cómo actuar cuando nos ofendan, cuando extrañemos lo que dejamos atrás o cuando alguien abandone a Jehová, será menos probable que reaccionemos mal. Prepararnos no significa vivir con miedo, sino cuidar con sabiduría nuestra relación con Dios.
- ¿Con qué dificultad pudiéramos encontrarnos en la congregación?
Respuesta 1:
Una dificultad que pudiéramos encontrar es que algún hermano nos diga o nos haga algo que nos duela. Al principio, cuando conocemos la congregación, tal vez nos impresiona mucho el amor que vemos entre los hermanos. Pero con el tiempo también descubrimos que todos siguen siendo imperfectos.
Respuesta 2:
Eso no significa que la congregación no sea el pueblo de Jehová. Simplemente significa que, aunque los hermanos se esfuerzan por desarrollar cualidades cristianas, todavía cometen errores. Por eso tarde o temprano alguien podría hablarnos de una manera que nos hiera o actuar de una forma que nos decepcione.
Respuesta 3:
Lo importante es no permitir que una ofensa nos aparte de Jehová. Sería muy triste dejar la verdad por algo que dijo o hizo una persona imperfecta. La congregación sigue siendo un regalo de Jehová, aunque quienes la formamos todavía estemos aprendiendo a reflejar mejor sus cualidades.
- ¿Qué podemos hacer para estar listos desde ahora por si algún hermano nos ofende? (Efesios 4:32).
Respuesta 1:
Podemos prepararnos cultivando desde ahora la bondad, la compasión y el perdón. Efesios 4:32 nos anima a perdonarnos generosamente, igual que Jehová nos perdona. Si ya tenemos esa actitud en el corazón, será más fácil reaccionar bien cuando alguien nos hiera.
Respuesta 2:
También ayuda recordar cuántas veces nosotros mismos necesitamos el perdón de Jehová. Todos cometemos errores, decimos cosas que no deberíamos o fallamos en algún momento. Cuando pensamos en lo paciente y generoso que Jehová ha sido con nosotros, nos resulta más fácil perdonar a otros.
Respuesta 3:
Prepararnos no significa pensar mal de los hermanos, como si esperáramos que nos fallaran. Más bien significa reconocer que somos imperfectos y decidir de antemano que no dejaremos que una ofensa dañe nuestra amistad con Jehová. El perdón es una protección espiritual.
- Si alguien nos ofende, ¿qué principio bíblico puede ayudarnos? (Proverbios 19:11; vea también las imágenes).
Respuesta 1:
Proverbios 19:11 nos enseña que la perspicacia ayuda a frenar la furia. Eso significa que, en vez de reaccionar enseguida, intentamos mirar más allá de lo que la persona dijo o hizo. Quizás estaba cansada, preocupada, bajo presión o no se dio cuenta de cómo nos afectó.
Respuesta 2:
La perspicacia nos ayuda a preguntarnos: “¿Por qué habrá actuado así? ¿Qué estará pasando en su vida? ¿Estoy interpretando bien lo que ocurrió?”. Ese tipo de reflexión calma el corazón y evita que una herida se convierta en resentimiento.
Respuesta 3:
También puede ayudarnos acercarnos más a ese hermano. El artículo menciona la idea de predicar con quien hubo un malentendido. Cuando conocemos mejor a una persona, entendemos mejor sus circunstancias y sus luchas. Eso puede ayudarnos a perdonar y a conservar la paz.
- ¿Qué nos ayudará a disfrutar de buenas amistades en la congregación?
Respuesta 1:
Nos ayudará centrarnos en las buenas cualidades de los hermanos. Si solo miramos sus defectos, tarde o temprano nos decepcionaremos. Pero si aprendemos a fijarnos en su fe, su amor, sus esfuerzos y su aguante, nos resultará más fácil quererlos y disfrutaremos más de su compañía.
Respuesta 2:
También ayuda recordar de dónde venimos. En el mundo vemos actitudes muy duras, egoístas y crueles. En comparación, los errores pequeños de los hermanos no deberían hacernos olvidar todo lo bueno que hay en la congregación. Jehová nos ha dado una familia espiritual muy valiosa.
Respuesta 3:
Además, las buenas amistades no aparecen solas. Hay que pasar tiempo con los hermanos, predicar juntos, conversar y conocerlos mejor. Cuanto más nos acerquemos a ellos, más veremos sus virtudes y más fuerte será nuestro sentido de pertenencia a la congregación.
- ¿Qué podría llevarnos a extrañar las cosas que dejamos atrás?
Respuesta 1:
Los problemas de la vida podrían llevarnos a mirar hacia atrás con nostalgia. Tal vez dejamos un trabajo con prestigio, amistades muy cercanas o ciertos hábitos que nos daban placer, aunque no agradaran a Jehová. En momentos difíciles, podríamos empezar a recordar solo la parte agradable de aquello.
Respuesta 2:
Eso es peligroso porque la nostalgia puede engañarnos. Podemos olvidarnos de por qué dejamos esas cosas y empezar a pensar que antes estábamos mejor. Pero si algo nos alejaba de Jehová o nos impedía servirle plenamente, no era realmente bueno para nosotros.
Respuesta 3:
Por eso conviene prepararnos desde ahora. Si un día empezamos a extrañar lo que dejamos atrás, necesitamos recordar con claridad por qué lo dejamos. La verdad nos dio libertad, paz y esperanza. Sería muy triste cambiar esas bendiciones por algo que pertenece al mundo de Satanás.
- ¿Qué aprendemos de Abrahán y Sara?
Respuesta 1:
Aprendemos que no debemos quedarnos pensando demasiado en lo que dejamos atrás. Abrahán y Sara dejaron una ciudad próspera y segura para vivir en tiendas, obedeciendo a Jehová. Humanamente, pudieron haber echado de menos muchas comodidades de Ur.
Respuesta 2:
Pero la Biblia dice que, si hubieran seguido pensando en lo que dejaron, habrían tenido oportunidad de volver. Eso enseña que alimentar la nostalgia puede ser peligroso. Cuanto más pensamos en lo que dejamos, más atractivo puede parecernos regresar.
Respuesta 3:
Abrahán y Sara se centraron en el futuro que Jehová les prometía. Ese es el ejemplo que debemos imitar. En vez de idealizar la vida anterior, pensemos en lo que Jehová nos ha dado ahora y en el futuro maravilloso que nos espera si seguimos fieles.
- ¿Cómo consideraba el apóstol Pablo las cosas a las que renunció? (Filipenses 3:7, 8, 13).
Respuesta 1:
Pablo renunció a muchas cosas que podrían haberle dado prestigio y posición dentro del judaísmo. Había recibido una buena formación y tenía un futuro prometedor como líder religioso. Pero, cuando conoció a Cristo, entendió que todo eso no valía nada comparado con servir a Jehová.
Respuesta 2:
Su vida como cristiano no fue fácil. Fue perseguido, golpeado y encarcelado. Si se hubiera centrado en esas dificultades, podría haber pensado que su vida anterior era mejor. Pero no lo hizo. Se concentró en el privilegio de seguir a Cristo y en la recompensa futura.
Respuesta 3:
Eso nos enseña a valorar bien las cosas. Lo que dejamos atrás puede parecer importante desde el punto de vista humano, pero no se compara con conocer a Jehová, servirle y tener esperanza eterna. Pablo no miraba atrás con añoranza; miraba hacia delante con fe.
- ¿En qué cosas debemos meditar con frecuencia? (Marcos 10:29, 30; vea también las imágenes).
Respuesta 1:
Debemos meditar en las bendiciones que tenemos por estar en la verdad. Por ejemplo, disfrutamos de una amistad cercana con Jehová, el Soberano del universo. Eso por sí solo vale muchísimo más que cualquier cosa que hayamos dejado atrás.
Respuesta 2:
También tenemos una familia espiritual mundial. Tal vez algunos amigos o familiares se hayan alejado de nosotros por servir a Jehová, pero él nos ha dado hermanos, hermanas, madres, hijos y amigos espirituales. Esa bendición cumple lo que Jesús prometió en Marcos 10:29, 30.
Respuesta 3:
Y además tenemos un futuro maravilloso. Jehová promete un mundo nuevo, paz, seguridad y vida eterna. Si meditamos con frecuencia en esas bendiciones, será menos probable que extrañemos el pasado. Con Jehová, siempre ganamos mucho más de lo que perdemos.
- ¿Qué aprende usted de Rosemary?
Respuesta 1:
Aprendemos que, cuando dejamos algo que antes nos hacía felices, podemos reemplazarlo por algo que agrade a Jehová. Rosemary extrañaba mucho la Navidad porque la asociaba con la familia, los regalos y momentos agradables. Pero encontró una forma limpia de expresar cariño a su familia en otro momento.
Respuesta 2:
También aprendemos que, si perdemos amistades por aceptar la verdad, no tenemos que quedarnos solos. Rosemary empezó a hacer planes con hermanas para predicar y así fue formando nuevas amistades. Eso demuestra que Jehová puede llenar los vacíos que aparecen cuando dejamos atrás el mundo.
Respuesta 3:
Su experiencia nos enseña algo muy práctico: no basta con decir “ya no hago esto”. A veces necesitamos buscar alternativas sanas que nos den alegría y que Jehová apruebe. Así el corazón no se queda mirando al pasado, sino que aprende a disfrutar de lo bueno que tiene ahora.
- ¿Qué situación podría resultar especialmente difícil?
Respuesta 1:
Una situación especialmente difícil es enterarnos de que un hermano ha cometido un pecado grave o ha sido sacado de la congregación. Puede dolernos mucho, sobre todo si se trata de alguien que respetábamos, un amigo cercano o un familiar.
Respuesta 2:
Eso puede poner a prueba nuestra fe porque quizá no esperábamos algo así de esa persona. Podríamos pensar: “¿Cómo pudo pasar esto?”. Pero debemos recordar que todos somos imperfectos y que incluso personas con responsabilidades pueden cometer errores graves si descuidan su relación con Jehová.
Respuesta 3:
La clave es no permitir que la mala decisión de otra persona debilite nuestra confianza en Jehová. La organización de Dios no queda definida por los errores de un individuo. Jehová sigue siendo santo, justo y amoroso, aunque algunos seres humanos decidan apartarse de él.
- ¿Cómo podemos prepararnos para que nuestra fe no se vea afectada si alguien muy cercano deja a Jehová?
Respuesta 1:
Podemos prepararnos fortaleciendo nuestra relación personal con Jehová. Nuestra fe no debe depender de que otros sigan fieles. Aunque amamos a nuestros hermanos y nos anima su ejemplo, cada uno tiene que cultivar su propia amistad con Dios.
Respuesta 2:
Por eso es tan importante tener una rutina personal de oración y lectura de la Biblia. No basta con estudiar en familia o asistir a las reuniones. Cada uno necesita hablar con Jehová, escuchar su voz mediante la Biblia y fortalecer su propia convicción.
Respuesta 3:
Si nuestra fe está bien arraigada, será menos probable que nos derrumbemos cuando alguien cercano falle espiritualmente. Nos dolerá, claro que sí, pero no nos apartará de Jehová. Sabremos que nuestra lealtad es a Dios, no a una persona imperfecta.
- ¿Qué aprendemos del apóstol Pedro? (Juan 6:66-68).
Respuesta 1:
Aprendemos que debemos quedarnos con Jesús aunque otros se vayan. En una ocasión, muchos discípulos dejaron de seguirlo porque no entendieron sus palabras. Pedro quizá tampoco entendía todo, pero tenía clara una cosa: Jesús tenía palabras de vida eterna.
Respuesta 2:
Ese ejemplo nos ayuda si alguien abandona la organización. Puede que no entendamos todo lo que pasó o que nos duela mucho, pero sabemos dónde está la verdad. Jehová nos ha enseñado por medio de su organización, y no vamos a dejarlo por las decisiones de otros.
Respuesta 3:
Pedro no basó su fe en lo que hicieron los demás discípulos. La basó en la convicción de que Jesús enseñaba la verdad. Nosotros debemos hacer lo mismo. Aunque otros se vayan, seguimos leales porque sabemos que Jehová es la fuente de la verdad.
- ¿Qué aprende usted de Emily?
Respuesta 1:
Aprendemos que, cuando alguien muy cercano deja a Jehová, el dolor puede ser enorme. Emily sufrió mucho cuando su madre abandonó a la familia y fue sacada de la congregación. Eso muestra que estas situaciones no son fáciles ni debemos minimizar el sufrimiento de quienes las viven.
Respuesta 2:
También aprendemos que el apoyo de la congregación puede marcar una gran diferencia. Emily contó con su padre y con los hermanos, que llegaron a ser como una familia para ella. Eso nos recuerda lo importante que es mantenernos unidos y apoyarnos unos a otros.
Respuesta 3:
Su experiencia enseña que no debemos esperar a tener problemas para hacer buenas amistades en la congregación. Si desde ahora conocemos mejor a los hermanos y cultivamos relaciones fuertes, cuando llegue una dificultad será menos probable que nos sintamos solos.
- ¿Qué no debemos olvidar? (Vea también la imagen).
Respuesta 1:
No debemos olvidar que Jehová disciplina a quienes ama. Si alguien es sacado de la congregación, no es porque Jehová lo haya descartado sin compasión. La disciplina tiene el objetivo de ayudar a la persona a recapacitar y volver.
Respuesta 2:
También debemos recordar que Jehová desea que quienes se han alejado regresen. Él no se complace en perder a nadie. Por eso los ancianos harán todo lo que esté en sus manos para ayudar a esa persona a recuperar su relación con Jehová.
Respuesta 3:
Esto nos ayuda a mantener una visión equilibrada. Aunque nos duela que alguien cercano sea sacado de la congregación, podemos confiar en que Jehová está actuando con amor, justicia y paciencia. Y mientras tanto, nosotros seguimos fieles y apoyamos las medidas de Jehová.
- ¿De qué podemos estar seguros?
Respuesta 1:
Podemos estar seguros de que Jehová nos ayudará a enfrentar cualquier dificultad después del bautismo. Algunas pruebas pueden parecer grandes, pero no tenemos que afrontarlas solos. Jehová ya nos ha ayudado antes y seguirá dándonos fuerzas.
Respuesta 2:
También podemos estar seguros de que prepararnos de antemano vale la pena. Si pensamos ahora en cómo reaccionaremos ante una ofensa, una tentación de volver atrás o la caída espiritual de alguien cercano, estaremos más protegidos cuando llegue la prueba.
Respuesta 3:
Y podemos estar seguros de que nada tiene por qué alejarnos de Jehová si aceptamos su ayuda. Él puede darnos aguante, equilibrio y paz. Si nos apoyamos en él, ninguna dificultad será lo bastante fuerte como para romper nuestra amistad con nuestro Padre celestial.
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREPARARNOS PARA DIFICULTADES COMO ESTAS?
Un hermano nos ofende.
Respuesta 1:
Podemos prepararnos cultivando desde ahora la bondad, la compasión y el perdón. Si ya tenemos la costumbre de perdonar generosamente, será más fácil reaccionar bien cuando alguien nos hiera o nos decepcione.
Respuesta 2:
También podemos desarrollar perspicacia. En vez de quedarnos solo con lo que alguien dijo o hizo, tratemos de entender sus circunstancias, sus presiones o sus limitaciones. Esa manera de pensar frena la furia y ayuda a conservar la paz.
Respuesta 3:
Y podemos fortalecer nuestras amistades en la congregación fijándonos en las buenas cualidades de los hermanos. Cuanto más los conozcamos y valoremos, menos probable será que un malentendido nos aleje de Jehová o de su pueblo.
Empezamos a extrañar lo que dejamos atrás.
Respuesta 1:
Podemos prepararnos recordando por qué dejamos esas cosas. Tal vez antes nos daban placer o comodidad, pero también podían alejarnos de Jehová. Pensar en eso nos ayuda a no idealizar el pasado.
Respuesta 2:
También debemos meditar en todo lo que hemos ganado: la amistad con Jehová, una familia espiritual, un propósito limpio y la esperanza de vida eterna. Si llenamos la mente con esas bendiciones, será más difícil mirar atrás con nostalgia.
Respuesta 3:
Y si extrañamos algo que antes nos hacía felices, podemos buscar una alternativa que Jehová apruebe. Como en el caso de Rosemary, no se trata solo de renunciar, sino de llenar la vida con alegrías sanas que fortalezcan nuestra amistad con Dios.
Alguien es sacado de la congregación.
Respuesta 1:
Podemos prepararnos fortaleciendo nuestra propia relación con Jehová. Nuestra fe debe depender de Dios y de la verdad, no de la fidelidad de otra persona, aunque esa persona sea cercana o muy querida.
Respuesta 2:
También podemos recordar el ejemplo de Pedro. Aunque muchos dejaron de seguir a Jesús, Pedro se quedó porque sabía que Jesús tenía palabras de vida eterna. Nosotros también seguimos fieles porque sabemos dónde está la verdad.
Respuesta 3:
Y no debemos olvidar que Jehová disciplina por amor y que los ancianos quieren ayudar a quienes han sido sacados a regresar. Esa visión equilibrada nos ayuda a confiar en Jehová, mantener la calma y seguir firmes.






