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Tesoros de la Biblia para la semana del 21 al 27 de septiembre de 2026

Tesoros de la Biblia para la semana del 21 al 27 de septiembre de 2026

Tema: Jehová ayuda a quienes apoyan su Reino

Cuando todo a nuestro alrededor parece inestable, es fácil sentir presión para tomar partido. Las personas pueden estar muy convencidas de que cierta solución humana es la correcta y quizá esperen que nosotros pensemos igual. Pero los siervos de Jehová tenemos una prioridad por encima de cualquier otra: mantenernos leales a su Reino.

Jeremías vivió precisamente en una época así. Judá estaba dividida, Jerusalén estaba amenazada y existían opiniones enfrentadas sobre qué debía hacerse. Jeremías no se puso de parte de ninguno de aquellos bandos. Su responsabilidad era transmitir fielmente lo que Jehová decía, aunque el mensaje fuera impopular y aunque otros interpretaran mal su neutralidad.

Su experiencia nos enseña que Jehová puede ayudarnos a mantenernos fieles cuando apoyar su Reino nos convierte en objeto de críticas, sospechas o incluso persecución.

El primer punto es que Jeremías predicó un mensaje poco popular en una época de gran inestabilidad política en Judá.

Jeremías 37:6-10

“Entonces el profeta Jeremías recibió estas palabras de Jehová: ‘Esto es lo que dice Jehová, el Dios de Israel: “Al rey de Judá, quien los envió para consultarme, deben decirle esto: ‘Miren, el ejército del faraón que está viniendo para ayudarlos tendrá que regresar a Egipto, su país. Y los caldeos volverán, pelearán contra esta ciudad, la conquistarán y la quemarán con fuego’. Esto es lo que dice Jehová: ‘No se engañen a sí mismos diciendo “Es seguro que los caldeos se van a ir y dejarán de atacarnos”, porque no se irán. Incluso si ustedes acabaran con todo el ejército de los caldeos que está peleando contra ustedes y solo quedaran hombres heridos entre ellos, estos saldrían de sus tiendas de campaña y quemarían esta ciudad con fuego’”’”.

La situación era especialmente delicada. Judá estaba dividida entre quienes querían someterse a Babilonia y quienes deseaban rebelarse y confiar en el apoyo militar de Egipto.

Cuando los egipcios acudieron en dirección a Jerusalén, muchos probablemente pensaron que por fin había llegado la solución. Los babilonios se retiraron temporalmente y aquello podía parecer una confirmación de que la estrategia política había funcionado.

Pero Jehová dijo mediante Jeremías justamente lo contrario. Egipto se retiraría y los babilonios regresarían. Jerusalén caería.

Pensemos en lo difícil que tuvo que ser transmitir ese mensaje. Jeremías estaba rodeado de personas entusiasmadas con una esperanza humana que él sabía que no se cumpliría. Pero no modificó las palabras de Jehová para hacerlas más aceptables.

Tampoco intentó presentar una solución política alternativa. Su mensaje era el de Jehová.

Esto tiene mucho valor para nosotros. En épocas de inestabilidad, las personas pueden hablar con enorme pasión de gobernantes, movimientos, conflictos o posibles soluciones humanas. Pero los cristianos no depositamos nuestra esperanza en ninguno de esos sistemas.

No significa que seamos indiferentes al sufrimiento de la gente. Al contrario, nos preocupa profundamente. Precisamente por eso anunciamos la única solución que sabemos que resolverá definitivamente los problemas humanos: el Reino de Dios.

Mantener esa postura puede resultar difícil si quienes nos rodean insisten en que debemos tomar partido. El ejemplo de Jeremías nos recuerda que nuestra responsabilidad no es decir lo que las personas esperan oír, sino permanecer fieles al mensaje de Jehová.

Ahora bien, esa neutralidad fue malinterpretada.

El segundo punto es que Jeremías fue perseguido porque algunos pensaron que apoyaba al bando contrario.

Jeremías 37:13-15

“Pero, cuando llegó a la Puerta de Benjamín, el oficial encargado de la guardia, que se llamaba Iriya —hijo de Selemías, hijo de Hananías—, agarró al profeta Jeremías y dijo: ‘¡Tú te estás pasando al bando de los caldeos!’. ‘¡No, eso no es cierto! —le dijo Jeremías—. No me estoy pasando al bando de los caldeos’. Pero Iriya no le hizo caso. Arrestó a Jeremías y lo llevó ante los príncipes. Los príncipes se enojaron mucho con Jeremías, lo golpearon y lo metieron en prisión, en la casa del secretario Jehonatán, que había sido convertida en una prisión”.

Jeremías dijo claramente: “No me estoy pasando al bando de los caldeos”. Sin embargo, no quisieron escuchar su explicación.

¿Por qué podía parecerles sospechoso? Porque, al no apoyar la rebelión contra Babilonia y anunciar que Jerusalén caería, algunos interpretaban su postura como apoyo al enemigo.

Pero esa conclusión era falsa. Jeremías no estaba a favor de Babilonia. Estaba a favor de Jehová.

Esta diferencia es muy importante. La neutralidad cristiana no significa apoyar silenciosamente a uno de los bandos. Significa no formar parte de ninguno porque nuestra lealtad principal pertenece al Reino de Dios.

Aun así, los príncipes lo acusaron, lo golpearon y lo encerraron. Más adelante incluso consiguieron que lo arrojaran a una cisterna fangosa donde podría haber muerto.

¿Cambió Jeremías su mensaje para librarse de aquellos problemas? No.

Podría haber pensado: “Si hablo de otra manera, quizá dejen de verme como un enemigo”. Pero no adulteró las palabras de Jehová.

Nosotros también podríamos ser malinterpretados. Quizás alguien piense que, como no apoyamos una determinada causa política, necesariamente estamos a favor de la contraria. O tal vez nos critiquen porque no participamos en actividades relacionadas con conflictos o movimientos políticos.

En esas circunstancias, podemos explicar con respeto nuestra postura. Pero no necesitamos modificar nuestras convicciones para evitar críticas.

Jeremías nos enseña que ser neutral no siempre impedirá que otros hagan acusaciones falsas. Lo importante es que Jehová conozca nuestra verdadera lealtad.

Además, Jeremías no afrontó todo aquello solo.

El tercer punto es que Jehová ayudó a Jeremías mientras estaba en prisión.

Jeremías 37:21

“Así que el rey Sedequías ordenó que pusieran a Jeremías bajo custodia en el Patio de la Guardia, y todos los días le daban un pan redondo de la calle de los panaderos, hasta que se acabó el pan en la ciudad. Y Jeremías se quedó en el Patio de la Guardia”.

Podría parecer un detalle pequeño: cada día Jeremías recibía un pan.

Pero pensemos en sus circunstancias. Jerusalén estaba sitiada y había cada vez menos alimento. Jeremías estaba preso y no podía buscar comida por sí mismo. Dependía por completo de otras personas, muchas de las cuales lo odiaban.

Sin embargo, recibió alimento diariamente “hasta que se acabó el pan en la ciudad”.

Jehová no hizo desaparecer inmediatamente la prisión. Tampoco terminó con el sitio de Jerusalén. Pero se aseguró de que Jeremías tuviera lo que necesitaba para seguir adelante.

Esta es una preciosa lección sobre la manera como Jehová puede ayudarnos.

A veces esperamos que su ayuda consista en eliminar una prueba. Pero puede demostrar su cuidado de otra forma: dándonos lo necesario para soportarla.

Tal vez nos dé valor para responder con calma, hermanos que nos animen, alimento espiritual en el momento adecuado o fuerzas para aguantar un día más.

Jeremías confiaba en Jehová y comprobó que esa confianza estaba bien fundada. No solo sobrevivió al período de hambre y destrucción. También sobrevivieron otros siervos fieles, como Baruc y Ébed-mélec.

Eso nos conduce a la pregunta de esta semana:

“En épocas de inestabilidad política, ¿cómo puede el ejemplo de Jeremías y otros siervos fieles ayudarme a apoyar el Reino de Dios?”

Podemos recordar tres cosas.

Primero, como Jeremías, no necesitamos adaptar el mensaje de Jehová a lo que resulte popular. Nuestra esperanza sigue siendo el Reino.

Segundo, si otros malinterpretan nuestra neutralidad, no debemos sentirnos obligados a tomar partido para demostrar nada. Jehová sabe de qué lado estamos: del suyo.

Y tercero, podemos confiar en que Jehová cuidará de nosotros. Tal vez no elimine inmediatamente todas las dificultades, pero nunca abandonará a quienes se mantienen leales.

Cuando el mundo parezca más dividido e inestable, nuestra decisión puede ser todavía más firme: no permitir que nada debilite nuestra confianza en el Reino de Dios.

Jeremías sufrió acusaciones, golpes y prisión, pero permaneció fiel y Jehová lo sostuvo. Si imitamos su valor y su neutralidad, también podremos comprobar que Jehová ayuda a quienes apoyan su Reino.


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