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Tesoros de la Biblia para la semana del 28 de septiembre a 4 de octubre de 2026

Tesoros de la Biblia para la semana del 28 de septiembre a 4 de octubre de 2026

Tema: No dejemos de ayudarnos unos a otros

En momentos difíciles, una palabra valiente, una defensa justa o un mensaje de consuelo pueden cambiar mucho las cosas. A veces vemos que un hermano o una hermana está sufriendo, que se le ha entendido mal o que necesita ánimo. Quizás no podamos resolver todos sus problemas, pero sí podemos hacer algo valioso: no dejar de ayudarnos unos a otros. Los sucesos de Jeremías 38 y 39 nos muestran tres maneras muy prácticas de hacerlo.

Jeremías estaba en una situación desesperada. Los príncipes de Judá lo habían acusado falsamente de conspirar contra el rey y lo arrojaron a una cisterna llena de lodo, con la intención de que muriera allí. Muchos sabían lo que había ocurrido. Sin embargo, Ébed-Mélec no se limitó a sentir pena por Jeremías ni pensó que aquello no era asunto suyo. Decidió actuar y habló con el rey Sedequías a favor del profeta.

Jeremías 38:7-9Ébed-Mélec el etíope, un eunuco de la casa del rey, se enteró de que habían metido a Jeremías en la cisterna. El rey estaba sentado en la Puerta de Benjamín, así que Ébed-Mélec salió de la casa del rey y le dijo: “¡Oh, mi señor el rey, lo que esos hombres le han hecho al profeta Jeremías es muy cruel! Lo han arrojado a la cisterna, y allí se va a morir de hambre, porque ya no queda pan en la ciudad”.

Ébed-Mélec habló con respeto, pero también con valor. Explicó claramente que lo que habían hecho aquellos hombres era cruel y que Jeremías moriría si no recibía ayuda. No fue una conversación sencilla. Los príncipes odiaban a Jeremías, y defenderlo podía poner a Ébed-Mélec en peligro. Aun así, no permitió que el temor le impidiera hacer lo correcto. Gracias a su intervención, el rey ordenó que sacaran a Jeremías de la cisterna.

Su ejemplo nos enseña que hablar a favor de alguien no significa tomar partido sin conocer los hechos ni repetir comentarios. Significa defender lo que es justo. Puede que alguien esté siendo criticado porque otros no conocen todas sus circunstancias. Tal vez una hermana llegue tarde a las reuniones debido a una situación familiar que no puede controlar. En vez de contribuir a las críticas, podemos hablar bien de lo que sí está haciendo y ayudar a que otros vean la situación con equilibrio.

También podríamos notar que un hermano mayor, una viuda, una persona divorciada o alguien con una carga especial necesita apoyo práctico. A veces hablar por esa persona consiste en ofrecer ayuda; otras veces, en corregir con tacto una impresión injusta. Jehová valora esa clase de valor. Ébed-Mélec no buscó destacar, sino proteger a un siervo fiel de Jehová. Y, como veremos, Jehová no pasó por alto su bondad ni el temor que quizá sintió después de haber actuado.

Ayudar a alguien no termina necesariamente cuando se resuelve la dificultad inmediata. Ébed-Mélec había salvado a Jeremías, pero podía temer las consecuencias. Había intervenido en contra de hombres poderosos que odiaban al profeta. Jeremías entendió que su amigo necesitaba consuelo. Aunque él mismo estaba preso en el Patio de la Guardia, no se quedó callado esperando que Ébed-Mélec se las arreglara solo. Hizo lo que estaba a su alcance para transmitirle un mensaje tranquilizador de parte de Jehová.

Jeremías 39:15-18Cuando Jeremías estuvo preso en el Patio de la Guardia, recibió estas palabras de Jehová: “Ve y dile a Ébed-Mélec el etíope: ‘Esto es lo que dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: “Voy a cumplir mis palabras sobre esta ciudad, palabras de calamidad y no de cosas buenas, y ese día las verás cumplirse”’. ”‘Pero yo te rescataré ese día —afirma Jehová—, y no serás entregado en manos de los hombres que te dan miedo’. ”‘Porque sin falta te libraré, y no caerás a espada. Tu propia vida será tu botín de guerra, porque confiaste en mí’, afirma Jehová”.

Qué palabras tan reconfortantes debieron ser para Ébed-Mélec. Jehová no le ocultó que Jerusalén sufriría calamidad, pero le aseguró personalmente que lo rescataría. ¿Por qué? Jehová dijo: “Porque confiaste en mí”. Jeremías fue un amigo verdadero porque se interesó por las inquietudes de Ébed-Mélec y le transmitió la seguridad que Jehová le daba. No dejó que sus propias limitaciones le impidieran consolar a quien lo necesitaba.

Nosotros también podemos imitar a Jeremías. Quizás sepamos que un hermano ha pasado por una experiencia angustiosa, ha tenido que tomar una decisión difícil o ha recibido críticas injustas. Después de ofrecer ayuda, podemos seguir interesados. Una visita, una llamada, un mensaje oportuno o simplemente escuchar con atención puede darle tranquilidad. No hace falta tener todas las respuestas. Lo importante es demostrar cariño sincero y dirigir la atención a la confianza que Jehová merece.

Consolar no consiste en minimizar el dolor diciendo que no pasa nada. Jeremías no negó que la situación de Jerusalén era grave. Más bien, transmitió una esperanza concreta y personal. Del mismo modo, podemos reconocer con empatía que la situación de alguien es dolorosa y, al mismo tiempo, recordarle con cariño que Jehová ve su fidelidad. Ese consuelo puede fortalecer a la persona para seguir adelante. Y cuando el corazón está angustiado, también puede necesitar ánimo para seguir obedeciendo la dirección de Jehová.

Jeremías no solo defendió y consoló a otros. También animó con paciencia a obedecer a Jehová. En una situación muy tensa, habló al rey Sedequías con respeto y le explicó cuál era el camino que Jehová quería que siguiera. No lo presionó con dureza ni buscó humillarlo. Le rogó que escuchara la voz de Jehová, pues obedecer le haría bien y le permitiría seguir viviendo.

Jeremías 38:20Pero Jeremías dijo: “No serás entregado en sus manos. Por favor, obedece la voz de Jehová y haz lo que te estoy diciendo; así te irá bien y seguirás viviendo.

Estas palabras muestran que el ánimo espiritual puede ser muy práctico y muy afectuoso. Jeremías no presentó la obediencia como una carga, sino como el camino que beneficiaría a Sedequías. Nosotros podemos hacer algo parecido. Cuando un hermano está desanimado, quizás necesite que le recordemos con bondad que seguir confiando en Jehová y obedeciendo su dirección le hará bien. Nuestro tono importa mucho. El objetivo no es controlar las decisiones de nadie, sino fortalecer su deseo de hacer lo correcto.

Pensemos en una hermana que hace poco perdió a su mamá. El duelo puede dejarla sin fuerzas y hacer que incluso las tareas normales parezcan difíciles. Una amiga comprensiva no tendría que darle discursos largos ni esperar que se recupere rápido. Podría escucharla, reconocer su dolor y acompañarla con cariño. En un momento apropiado, también podría animarla a seguir acercándose a Jehová y a aceptar el apoyo de la congregación. Ese ánimo, dado con ternura, puede ser un gran consuelo.

Así que, antes de pensar que alguien debe arreglárselas por sí solo, preguntémonos: “¿Necesita alguien en mi congregación que yo hable a su favor?”. Quizás podamos defender a una hermana que está siendo malinterpretada, ayudar a un hermano que necesita apoyo práctico o consolar a una persona que lleva una carga silenciosa. Y, cuando sea oportuno, podemos animarla a seguir escuchando y obedeciendo a Jehová. Nunca subestimemos el efecto de esa ayuda cariñosa y oportuna.

Ébed-Mélec habló valientemente a favor de Jeremías, y Jeremías consoló y animó a Ébed-Mélec a confiar en Jehová. Sus ejemplos se complementan muy bien. En la congregación, todos podemos contribuir a que nadie se sienta solo ante una dificultad. Estemos atentos, hablemos a favor de quienes lo necesiten, consolemos con cariño y animemos a obedecer a Jehová. De ese modo, demostraremos que de verdad no dejamos de ayudarnos unos a otros.


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