Tesoros de la Biblia para la semana del 7 al 13 de septiembre de 2026

Tesoros de la Biblia del 7 al 13 de septiembre de 2026

Tema: Meditar en las cualidades de Jehová fortalece nuestra fe

Cuando atravesamos una prueba, no siempre necesitamos saber de antemano cómo se resolverá. Muchas veces lo que más necesitamos es recordar quién está a nuestro lado. Si conocemos bien a Jehová y pensamos en su poder, su amor leal y su justicia, nuestra confianza en él se hace más fuerte.

Jeremías vivió en una época muy difícil. Vio injusticias, oposición y la amenaza de la destrucción de Jerusalén. Sin embargo, al meditar en las cualidades de Jehová, encontró motivos para seguir confiando en él. Nosotros podemos hacer lo mismo.

Primero, el poder de Jehová nos convence de que él puede ayudarnos.

Jeremías 32:17

“¡Ay, Señor Soberano Jehová! Mira, tú hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y con tu brazo poderoso. Nada es demasiado extraordinario para ti”.

Jeremías no se limitó a decir que Jehová era poderoso. Pensó en una prueba visible de ese poder: la creación. Jehová hizo los cielos y la Tierra. Por eso podía llegar a una conclusión lógica: “Nada es demasiado extraordinario para ti”.

Pensemos, por ejemplo, en el Sol. La información de esta semana explica que en su núcleo la temperatura llega a unos 15 millones de grados Celsius y que cada segundo emite una cantidad extraordinaria de energía. Y, aun así, el Sol es pequeño comparado con algunas estrellas conocidas. Se calcula que UY Scuti es unas 1.700 veces mayor que el Sol. Si estuviera en su lugar, llegaría más allá de la órbita de Júpiter.

¿Para qué nos sirve pensar en datos así? Nos ayuda a poner nuestros problemas en perspectiva. El Dios que creó un universo de dimensiones que apenas podemos comprender no está limitado por los obstáculos que a nosotros nos parecen imposibles.

Tal vez tengamos un problema de salud, una situación económica complicada, oposición familiar o alguna otra prueba que no sabemos cómo resolver. Meditar en el poder de Jehová no significa pensar que eliminará inmediatamente el problema. Significa estar convencidos de que tiene poder suficiente para sostenernos, darnos sabiduría y cumplir todo lo que ha prometido.

Así que, cuando una situación nos haga pensar “esto es imposible”, recordemos las palabras de Jeremías: “Nada es demasiado extraordinario para ti”.

Pero saber que alguien puede ayudarnos no sería suficiente si dudáramos de que quiere hacerlo. Por eso es tan importante el segundo punto: el amor leal de Jehová nos asegura que él quiere ayudarnos.

Jeremías 32:18

“Tú les demuestras amor leal a miles, pero haces que los errores de los padres recaigan en sus hijos. Tú eres el Dios verdadero, el Grande y Poderoso, que tiene por nombre Jehová de los ejércitos”.

Jeremías conocía no solo la fuerza de Jehová, sino también su amor leal. Este no es un sentimiento pasajero. Es un amor fiel y constante que impulsa a Jehová a mantenerse cerca de quienes lo aman y desean servirle.

Incluso antes de conocer a Jehová, ya nos beneficiábamos de su amor por la humanidad. Pero, cuando llegamos a ser sus siervos, experimentamos de una manera especial su amor leal. Él nos protege espiritualmente, nos guía y nos ayuda a mantenernos cerca de él.

Por eso, cuando tenemos un problema, no debemos pensar: “Jehová podría ayudarme, pero quizá no le importe lo que me está pasando”. Él sí se interesa. Quiere que nos vaya bien en el sentido más importante: que sigamos siendo fieles y conservemos nuestra amistad con él.

Pensemos en un niño que atraviesa un lugar difícil de la mano de su padre. Quizá no sepa dónde está la salida, pero sabe dos cosas: su padre es más fuerte que él y lo quiere. Esa combinación le da tranquilidad.

Nosotros tenemos razones todavía mayores para confiar. Jehová tiene poder y, además, nos demuestra amor leal. Sea cual sea la prueba, podemos pedirle fuerzas y estar seguros de que nos dará lo necesario para seguir siendo fieles.

Ahora bien, algunas pruebas tienen que ver con injusticias. Puede dolernos ver que alguien hace lo malo y parece salir beneficiado, mientras que quien intenta hacer lo correcto sufre. Ahí entra la tercera cualidad: el sentido de justicia de Jehová nos recuerda que él ve las injusticias y que hará algo para acabar con ellas.

Jeremías 32:19

“Eres grandioso en tus propósitos y poderoso en tus actos. Tus ojos observan todo lo que hacen los hombres para pagarle a cada uno según su conducta y según lo que hace”.

Nada escapa a los ojos de Jehová. Él ve tanto lo que ocurre públicamente como lo que otros quizá nunca lleguen a conocer. Y no solo ve las injusticias; tiene el propósito y el poder de corregirlas.

Jeremías tuvo que recordarlo. Se sintió muy desanimado porque veía que a los malos parecía irles bien y, además, la gente se burlaba de él. Podía hablarle con franqueza a Jehová de su frustración, pero nunca llegó a acusarlo de ser injusto.

Con el tiempo, al ver cómo Jehová trataba a su pueblo rebelde, Jeremías se convenció todavía más de que Jehová siempre actúa con justicia. Nosotros podemos hacer lo mismo.

Quizá suframos una injusticia en el trabajo, en la escuela o una acusación falsa. Podemos contarle a Jehová exactamente cómo nos sentimos. No tenemos que fingir que algo no nos duele. Pero después de orar, recordemos esta verdad: sus ojos lo ven todo.

Jehová no se ha olvidado de ninguna injusticia. Actuará en el momento adecuado y de la manera correcta. Meditar en su justicia nos ayuda a no llenarnos de amargura ni intentar resolver las cosas de una forma que contradiga sus principios.

La sugerencia para la adoración en familia de esta semana también une muy bien estas tres cualidades. El video “Compren un campo en Anatot” recuerda lo que ocurrió cuando Jeremías estaba preso y los babilonios estaban a punto de destruir Jerusalén. En esas circunstancias, Jehová le dijo que comprara un campo en Anatot.

Humanamente, podía parecer absurdo comprar una propiedad cuando todo estaba a punto de caer en manos de Babilonia. Pero Jeremías obedeció. Aquella compra se convirtió en algo concreto que fortalecía su fe: Jehová había prometido que, en el futuro, volverían a comprarse casas, campos y viñas en aquella tierra.

Jeremías podía confiar porque sabía qué clase de Dios era Jehová. Tenía el poder para cumplir la promesa, el amor leal para cuidar de sus siervos y la justicia para hacer exactamente lo correcto.

Nosotros también podemos “comprar un campo en Anatot”, por decirlo así, cuando tomamos decisiones que demuestran que creemos de verdad en las promesas de Jehová. Aunque todavía no veamos la solución, actuamos convencidos de que lo que Jehová ha dicho se cumplirá.

Por eso, cuando una prueba haga tambalear nuestra fe, no pensemos solo en el tamaño del problema. Pensemos en Jehová. Meditemos en su poder y recordaremos que puede ayudarnos. Meditemos en su amor leal y estaremos seguros de que quiere ayudarnos. Y meditemos en su justicia y tendremos la tranquilidad de saber que ve todo lo que ocurre y que, a su debido tiempo, corregirá todas las injusticias.

Cuanto mejor conozcamos a Jehová y más pensemos en sus maravillosas cualidades, más fuerte será nuestra fe.


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