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Seamos Mejores Maestros para la semana del 8 al 14 de febrero de 2027

Seamos Mejores Maestros para la semana del 8 al 14 de febrero de 2027

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 4 · Humildad · punto 5
Objetivo didáctico: Sea apacible. No se empeñe en demostrar que usted tiene la razón. Nuestro objetivo no es discutir. La humildad lo ayudará a mantener la calma y a saber cuándo es hora de retirarse (Prov. 17:14; Tito 3:2). Si usted responde de forma amable y muestra apacibilidad, puede que la persona esté dispuesta a conversar con nosotros en otra ocasión.
Marco de circunstancias: En una plaza junto al mercado, una persona que espera a su hermana a la sombra de un expositor conversa por primera vez con la publicadora sobre un desacuerdo que acaba de tener en una fila
Texto bíblico asociado: Tito 3:2 — que no hablen mal de nadie, que no sean conflictivos, que sean razonables y que siempre sean apacibles con todos los hombres.
Material oficial: PREDICACIÓN PÚBLICA. (lmd lección 4 punto 5).

Persona: ¿Le molesta que espere aquí, a la sombra? Mi hermana sigue comprando y yo ya necesitaba salir un rato.

Publicador/a: No, claro, puede quedarse. Aquí no impide el paso. ¿Hay mucha gente dentro del mercado?

Persona: Bastante. Y encima un señor se ha colado en la fila. Se lo he dicho y hemos acabado hablando más alto de la cuenta.

Publicador/a: Después de esperar su turno, molesta que alguien pase delante. ¿Pudieron aclararlo?

Persona: La dependienta sí respetó mi turno, pero el señor siguió protestando. Yo también le contesté. Mi hermana dice que tendría que haberlo dejado pasar, pero no me parece justo.

Publicador/a: Entiendo. Una cosa es pedir que se respete el turno y otra acabar en una pelea. A veces cuesta mantener esa diferencia cuando la otra persona levanta la voz.

Persona: Exactamente. Porque eso de ser amable queda muy bien hasta que alguien se aprovecha. Si uno siempre se calla, los demás hacen lo que quieren.

Publicador/a: No creo que haya que quedarse sin decir nada. Me ayuda un consejo de la Biblia que relaciona la apacibilidad con ser razonables. ¿Le puedo leer esa frase?

Persona: Bueno, si es una frase… Aunque ya le aviso que no soy muy religiosa.

Publicador/a: Claro, no doy por hecho que lo sea. Fíjese en cómo describe Tito 3:2 la manera de tratar a los demás.

Publicador/a: Tito 3:2 — que no hablen mal de nadie, que no sean conflictivos, que sean razonables y que siempre sean apacibles con todos los hombres. Lo entiendo como una invitación a cuidar cómo respondo, no a darle la razón a todo el mundo. En una fila podría pedir mi turno con firmeza, sin insultar.

Persona: Eso hice al principio. Pero si el otro sigue, ¿qué? Porque parece que todo el esfuerzo lo tiene que hacer el que intenta comportarse bien.

Publicador/a: Sí, puede resultar difícil. Usted ya había explicado lo ocurrido y la dependienta respetó su turno. Seguir contestando al señor probablemente no iba a resolver nada más.

Persona: Resolver, no. Solo conseguí salir enfadada. Pero tampoco necesito una religión para saber que no conviene discutir. Eso me lo enseñaron en casa.

Publicador/a: Claro, muchas familias enseñan a tratar bien a los demás. No quería dar a entender lo contrario. A mí ese consejo me sirve de recordatorio cuando me cuesta hacerlo.

Persona: ¿Ustedes son testigos de Jehová? Lo digo por el expositor.

Publicador/a: Sí, somos testigos de Jehová. Compartimos consejos de la Biblia con quienes desean conversar.

Persona: Pues yo tengo mis reservas con las religiones. He visto a personas hablar de respeto y luego tratar mal a otros. Por eso prefiero no entrar en esos temas.

Publicador/a: Entiendo que eso le cause desconfianza. No voy a insistir si prefiere dejarlo aquí.

Persona: Sí, mejor. Además, ya veo salir a mi hermana. Voy a ayudarla con las bolsas.

Persona: No es que me moleste hablar con usted. Lo que me incomoda es que, cuando digo que no estoy de acuerdo, a veces lo toman como una invitación a convencerme. Y termino poniéndome a la defensiva.

Publicador/a: Gracias por explicármelo. Si alguien siente que tiene que defenderse a cada momento, la conversación se vuelve agotadora. Escuchar también implica aceptar que la otra persona no quiera seguir hablando de un asunto, aunque para uno sea importante.

Persona: Eso me pasa con mi hermana. Me dice algo por mi bien y yo enseguida intento justificarme. Antes, por ejemplo, podría haberle reconocido que acabé gritando, sin volver a contarle todo lo que hizo aquel señor.

Publicador/a: Podría decirle: «No me gustó que se colara, pero tampoco me gustó cómo terminé hablando». Así reconoce su reacción sin justificar lo que pasó. Y, por mi parte, podemos dejar aquí nuestra conversación.

Publicador/a: De acuerdo. Que les vaya bien.

Hagamos revisitas

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 8 · Paciencia · punto 3
Objetivo didáctico: Intente algo diferente. Si al principio la persona no quiere aceptar un curso bíblico, no la presione. Pero, si lo ve apropiado, use videos o artículos para mostrarle cómo son nuestros cursos bíblicos y cómo le ayudaría aceptar uno.
Marco de circunstancias: En la puerta de su vivienda, Elena recibe a una publicadora que vuelve según lo acordado y le cuenta una dificultad al ayudar a su padre a usar el teléfono
Texto bíblico asociado: 1 Corintios 13:4 — El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso. No presume, no es arrogante,
Material oficial: DE CASA EN CASA. (lmd lección 8 punto 3).

Publicador/a: Hola, Elena. Quedamos en que pasaría el jueves. ¿Te viene bien ahora o estás ocupada?

Persona: Ahora puedo hablar un poquito. Acabo de colgar con mi padre. Estábamos intentando hacer una videollamada, pero hemos terminado hablando por teléfono como siempre.

Publicador/a: ¿No funcionaba la aplicación?

Persona: Funcionar, funciona. Él toca donde no es y luego no sabe volver atrás. Le explico los pasos, pero me pregunta lo mismo varias veces. Y precisamente hablamos el otro día de tener paciencia…

Publicador/a: Sí, recuerdo que decías que con la familia a veces cuesta más. Por teléfono, además, no puedes ver qué aparece en su pantalla. ¿Qué haces cuando ya no consigues explicárselo?

Persona: Hoy le he dicho que lo dejáramos. No le he gritado, pero sé que mi tono no ha sido bueno. Después me da pena, porque él solo quiere ver a los nietos.

Publicador/a: Entonces no solo te preocupa resolver lo del teléfono, sino cómo se siente él cuando intentas ayudarlo.

Persona: Eso es. Pero tener paciencia tampoco puede significar repetir lo mismo toda la tarde. Hay días en que voy con el tiempo justo.

Publicador/a: Claro, tienes otras cosas que atender. Hay un texto que relaciona la paciencia con la manera de tratar a los demás. ¿Te puedo leer unas palabras y me dices qué te parecen?

Persona: Sí, léemelas. A ver cómo podría aplicarlo sin acabar agotada.

Publicador/a: Fíjate en las cualidades que menciona 1 Corintios 13:4 al hablar del amor. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 1 Corintios 13:4?

Publicador/a: 1 Corintios 13:4 — El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso. No presume, no es arrogante, Aquí la paciencia aparece junto con la bondad. Pensando en lo que cuentas, no se trataría solo de aguantar sin levantar la voz, sino de procurar que tu padre se sienta bien tratado mientras aprende.

Persona: Pues eso es lo que me falta algunas veces. Digo las palabras correctas, pero con un tono que viene a decir: otra vez estamos con lo mismo.

Publicador/a: ¿Crees que ayudaría escoger un momento en que no tengas tanta prisa y practicar una sola cosa? No resolver todo de golpe, sino conseguir, por ejemplo, que sepa contestar la videollamada.

Persona: Puede ser. Yo intento enseñarle a llamar, contestar, cambiar la cámara… Y al final se lía. Quizás soy yo la que quiere avanzar demasiado rápido.

Publicador/a: Y si ese día necesitas parar, podrías proponerle cuándo seguir. Así no confundiría tu falta de tiempo con falta de ganas de hablar con él. Ser paciente no exige solucionar todo en una llamada.

Persona: Eso sí lo puedo intentar. Prefiero decirle que mañana seguimos a terminar hablando de mala manera. Aunque una cosa es pensarlo ahora y otra acordarme cuando estoy nerviosa.

Publicador/a: A mí también me hace falta recordarlo. Por eso es útil detenerse en una idea bíblica y pensar cómo aplicarla. ¿Te interesaría conocer cómo es un curso de la Biblia?

Persona: Hablar un rato sí, pero un curso no. Ya tengo bastantes compromisos y no quiero empezar algo para luego tener que decirte que lo dejo.

Publicador/a: Está bien, Elena. No tienes que empezar un curso porque conversemos. Si alguna vez sientes curiosidad, podría mostrarte un video sobre cómo son nuestros cursos bíblicos. Verlo no significa aceptar uno.

Persona: ¿Un video para ver cómo se hace? Eso quizás sí. Cuando dices curso, yo me imagino clases, apuntes y tener que llevar todo preparado.

Publicador/a: Precisamente, verlo te permitiría hacerte una idea más clara y valorar si podría ayudarte. Pero hoy podemos dejarlo aquí. No hace falta que decidas nada ahora.

Persona: Mejor otro día. Puedes pasar el próximo jueves y me lo enseñas. Pero de momento solo quiero verlo.

Publicador/a: Cuando lo veamos, puedes fijarte en si esa manera de aprender te resultaría útil para situaciones como la que me has contado. ¿Lo que te preocupa es principalmente encontrar tiempo, o hay algo más que te hace dudar?

Persona: También pienso que ya sé que debo tener paciencia. Mi problema es hacerlo. Me daría vergüenza estar aprendiendo de la Biblia y después tener que reconocer que he vuelto a contestarle mal a mi padre. Sentiría que no estoy aprovechando lo que aprendo.

Publicador/a: Entiendo. Pero reconocer que algo no nos ha salido bien puede ayudarnos a ver qué necesitamos mejorar. Piensa en esta llamada: aunque ya haya terminado, todavía podrías decirle a tu padre: «Perdona por el tono de antes. Quiero ayudarte, pero me he puesto nerviosa». Eso sería una manera concreta de poner en práctica la bondad de la que hablamos. Aprender no consiste solo en saber qué sería lo correcto, sino también en pensar qué hacer cuando nos equivocamos.

Persona: No había pensado en llamarlo para disculparme; estaba esperando a que se me pasara el disgusto. Eso puedo hacerlo sin esperar a la próxima videollamada. Y el jueves vemos el video, aunque prefiero dejar para más adelante lo de decidir sobre el curso.

Publicador/a: De acuerdo, solo verlo. Pasaré el jueves. Que vaya bien la próxima llamada con tu padre.

Expliquemos nuestras creencias

Datos de la asignación

Asignación: Expliquemos nuestras creencias
Duración: 5 min
Marco de circunstancias: En el comedor del trabajo, una mujer que compara anuncios de alquiler comenta con una compañera testigo de Jehová la posibilidad de irse a vivir con su novio antes de casarse
Texto bíblico asociado: 1 Tesalonicenses 4:3 — Esta es la voluntad de Dios: que sean santos y se abstengan de la inmoralidad sexual. / Génesis 2:24 — Por esa razón, el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y ellos serán una sola carne.
Material oficial: Escenificación. ijwhf artículo 34. Tema: ¿Deberíamos vivir juntos antes de casarnos? (th lección 12).

Persona: Mira este anuncio. En las fotos el piso parece enorme, pero tiene una sola habitación. Llevo todo el descanso buscando y los que podemos pagar desaparecen enseguida.

Publicador/a: ¿Es el que me enseñaste ayer o habéis encontrado otro?

Persona: Otro. Mi novio dice que, si juntamos lo que pagamos cada uno, podríamos alquilar algo mejor. Además, así probaríamos cómo nos llevamos antes de casarnos. Tú eres testigo de Jehová, ¿verdad? ¿Qué piensas de eso?

Publicador/a: Sí, lo soy. Entiendo que compartir los gastos resulte atractivo. Y querer conocer bien a alguien antes de casarte tiene mucho sentido. En mi caso, no viviría en pareja antes de casarme, por lo que enseña la Biblia.

Persona: ¿Aunque tengáis pensado casaros después? Nosotros no queremos estar cambiando de pareja. Precisamente queremos evitar que el matrimonio salga mal.

Publicador/a: No pongo en duda que os queráis ni que lo estéis pensando seriamente. Pero la Biblia distingue entre tener intención de casarse y estar casados. Si te parece, te enseño el texto en el que basamos nuestra postura.

Persona: Sí, enséñamelo. Pensaba que era una norma de vuestra religión, pero no sabía que hubiera algo escrito sobre eso.

Publicador/a: Estas palabras de 1 Tesalonicenses 4:3 explican cómo ve Dios las relaciones sexuales. Te las leo. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 1 Tesalonicenses 4:3?

Publicador/a: 1 Tesalonicenses 4:3 — Esta es la voluntad de Dios: que sean santos y se abstengan de la inmoralidad sexual. La inmoralidad sexual incluye las relaciones sexuales fuera del matrimonio, aunque la pareja tenga planes de casarse. Por eso, para nosotros no se trata solo de compartir una dirección, sino de respetar el lugar que Dios les da a esas relaciones.

Persona: Entiendo vuestra postura, aunque yo no lo veo igual. Me da más miedo casarme sin saber cómo es convivir con él. Cuando salimos, todo va bien; llevar una casa es otra cosa.

Publicador/a: Claro, una salida agradable no te dice cómo vais a afrontar los problemas. ¿Lo que más te preocupa es descubrir hábitos que te molesten o que no sepáis resolver las diferencias?

Persona: Lo segundo. No me importa tanto que deje una taza por ahí. Me preocupa acabar encargándome de todo y que, cuando se lo diga, piense que exagero.

Publicador/a: Entonces, más que descubrir sus costumbres, quieres saber si te escuchará y compartirá las responsabilidades. Eso merece hablarse antes de dar el paso. La Biblia también explica qué clase de unión es el matrimonio. Fíjate en cómo lo presenta Génesis 2:24. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Génesis 2:24?

Publicador/a: Génesis 2:24 — Por esa razón, el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y ellos serán una sola carne. Jehová, que fundó el matrimonio, lo presenta como una unión entre esposo y esposa. El compromiso es fundamental: no solo comprobar si todo resulta cómodo, sino estar dispuestos a trabajar juntos cuando aparecen dificultades.

Persona: Pero casarse tampoco hace que alguien se vuelva responsable. Conozco matrimonios que discuten por todo. Un papel no garantiza que te vayan a cuidar.

Publicador/a: Tienes razón: casarse no cambia automáticamente a nadie. Por eso no te diría que te cases deprisa. El compromiso debe ir acompañado de cualidades y de esfuerzo. Vivir juntos como prueba tampoco garantiza que los dos desarrollen esa disposición.

Persona: Ya, pero al menos, si no funciona, cada uno puede seguir por su lado. Eso me parece más sencillo que separarse después de una boda.

Publicador/a: Puede parecerlo. Sin embargo, este artículo sobre vivir juntos antes de casarse señala una dificultad: cuando ya compartes alquiler y otras responsabilidades, terminar la relación puede hacerse más complicado. Algunas parejas siguen adelante porque separarse les resulta difícil, no porque hayan resuelto sus diferencias.

Persona: Eso sí lo entiendo. Solo pensar en pagar la fianza, comprar muebles y volver a buscar piso… Pero entonces, ¿cómo puedo conocerlo bien sin convivir con él?

Publicador/a: El artículo propone tomarse suficiente tiempo y fijarse especialmente en los valores y las creencias que comparten. En tu caso, podríais hablar de lo que esperáis sobre las tareas, el dinero y cómo resolver un desacuerdo. No solo preguntar, sino observar cómo os tratáis ahora.

Persona: Hablar podemos hablar, pero cualquiera puede decir que va a ayudar. Luego hay que hacerlo.

Publicador/a: Exacto. Por ejemplo, cuando ahora le planteas algo que te preocupa, ¿te escucha? Si quedáis en hacer algo, ¿cumple su parte? Esas situaciones no reproducen toda la vida de casados, pero te permiten conocer sus cualidades sin compartir todavía una casa.

Persona: Normalmente me escucha. Aunque lo de repartir las tareas lo hemos dejado en un “ya veremos”. Quizás estamos mirando pisos antes de hablar de algunas cosas importantes.

Publicador/a: Podéis daros tiempo para hablarlas. La alternativa que propone la Biblia no es casarse sin conocerse, sino conocerse bien respetando el matrimonio. Su consejo busca nuestro bien, no que tomemos una decisión a ciegas.

Persona: No te digo que haya cambiado de opinión. Pero quiero leer ese artículo, sobre todo la parte de cómo prepararnos. ¿Me dices cómo se llama?

Publicador/a: Sí, y al leer esa parte, fíjate en algo: prepararse no significa encontrar a alguien que piense exactamente igual en todo. Lo importante es conocer sus valores y cómo afrontáis las diferencias, sin dejar que las prisas por encontrar piso decidan por vosotros.

Persona: Eso me tranquiliza, porque diferencias tenemos. A mí me gusta ahorrar y él disfruta haciendo planes. ¿Tendríamos que interpretar eso como una señal de que no somos compatibles?

Publicador/a: No necesariamente. Podríais plantearos una situación concreta: si después de pagar los gastos queda poco dinero, ¿preferiríais guardarlo o salir? Más que conseguir una respuesta perfecta, observa si podéis escucharos y llegar a un acuerdo que ambos estéis dispuestos a cumplir. Una preferencia distinta no es lo mismo que negarse a escuchar al otro. Esa conversación puede ayudaros a ver qué importancia le dais al dinero y al bienestar de la pareja.

Persona: Entiendo. No se trata de buscar defectos, sino de saber si podemos tomar decisiones juntos. Voy a apuntar el título para leerlo tranquilamente.

Publicador/a: Claro: “¿Deberíamos vivir juntos antes de casarnos?”. Te lo dejo abierto para que anotes el título. Si después quieres comentar alguna idea, podemos hablar con calma.

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