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Estudio de La Atalaya para la semana del 8 al 14 de febrero de 2027

Estudio de La Atalaya para la semana del 8 al 14 de febrero de 2027

Mantén “la vista fija en las cosas que no se ven”

1, 2. ¿Por qué los cristianos del siglo primero tenían que mantener la vista fija en cosas que no podían ver? (2 Corintios 4:18).

2 Corintios 4:18 — mientras mantenemos la vista fija en las cosas que no se ven, y no en las cosas que se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Respuesta 1: Porque estaban sufriendo muchas dificultades y necesitaban recordar que estas no durarían para siempre. Pablo los ayudó a comparar sus problemas temporales con la esperanza eterna que tenían. Concentrarse en esa esperanza no significaba ignorar lo que sufrían, sino verlo con equilibrio. Así podían seguir adelante sin dejar que las adversidades ocuparan toda su atención.

Respuesta 2: Aquellos cristianos necesitaban fuerzas para aguantar la oposición. El párrafo menciona que se sentían indecisos, estaban oprimidos y sufrían persecución. Si solo pensaban en esas circunstancias, podían desanimarse mucho. Por eso Pablo los animó a concentrarse en las promesas de Jehová. Su esperanza les daba una razón para perseverar, aunque los problemas no desaparecieran enseguida. Nosotros también podemos recordar lo que Jehová promete cuando una dificultad parece ocupar todos nuestros pensamientos.

Respuesta 3: Mantener la vista fija en su esperanza también los ayudaba a tomar buenas decisiones. Cuando uno está bajo presión, puede sentirse inclinado a decidir solo en función del alivio inmediato. Pero aquellos cristianos necesitaban actuar de una manera que demostrara confianza en Jehová. Al tener presentes sus promesas, podían pensar más allá del problema del momento. Así, su fe se reflejaría no solo en lo que esperaban, sino también en lo que hacían.

Respuesta 4: Aunque todavía no podían ver cumplida su esperanza, tenían motivos sólidos para confiar en ella. No se trataba de apartar la mente de la realidad, sino de recordar que los problemas presentes no eran toda la realidad. También estaban las promesas de Jehová. Tenerlas muy presentes les permitía aguantar mejor y orientar sus decisiones. Ese mismo enfoque nos ayuda a no medir nuestro futuro únicamente por lo difícil que resulte el día de hoy.

3. ¿Por qué es tan importante que mantengamos la vista fija en el nuevo mundo?

Salmos 37:10-11 — Solo un poco más, y los malvados ya no existirán; mirarás adonde estaban, y ya no estarán allí. Pero los mansos heredarán la tierra y disfrutarán plenamente de abundante paz.

Respuesta 1: Porque Jehová promete un futuro muy diferente de las dificultades que vemos ahora. Este salmo nos ayuda a pensar en la paz que disfrutarán los mansos, no solo en los problemas actuales. Si mantenemos esa promesa presente, recordaremos que el sufrimiento tiene un límite. Eso nos permite afrontar cada día con esperanza, aunque todavía estemos pasando por circunstancias dolorosas.

Respuesta 2: Es importante porque los problemas diarios pueden absorber toda nuestra atención. A veces no es una sola dificultad, sino la acumulación de muchas, lo que nos agota. Pensar en el nuevo mundo nos ayuda a recuperar una perspectiva equilibrada: lo que sufrimos ahora es real, pero no será permanente. Jehová ha prometido algo mejor. Recordarlo evita que terminemos viendo nuestra vida únicamente a través de las preocupaciones que tenemos en este momento.

Respuesta 3: Mantener la vista fija en el nuevo mundo nos recuerda que nuestras dificultades son temporales, por duras que sean. Eso no les quita importancia ni significa que no nos duelan. Más bien, nos permite compararlas con todo lo que Jehová promete para el futuro. Cuando una prueba parece interminable, podemos detenernos a pensar en esa esperanza. Así impedimos que el sufrimiento presente nos haga perder de vista la vida que nos espera.

Respuesta 4: Nuestra situación se parece a la de los cristianos del primer siglo: también vivimos en tiempos difíciles y necesitamos cuidar aquello en lo que concentramos la mente. Los problemas se presentan solos, pero mantener viva la esperanza requiere que pensemos en ella. Por eso conviene volver una y otra vez a las promesas de Jehová. No podemos evitar todas las preocupaciones, pero sí podemos procurar que no desplacen de nuestro pensamiento el nuevo mundo.

4. ¿Qué ejemplo nos ayuda a entender cómo influye la fe en las decisiones que tomamos ahora?

Respuesta 1: El ejemplo es el de una mujer embarazada que espera tener un bebé sano. Ella piensa en la alegría de ser madre, pero también toma decisiones para cuidar su salud y la del bebé. De manera parecida, nuestra esperanza de vivir en el nuevo mundo no debería quedarse en imaginar un futuro feliz. Si de verdad confiamos en las promesas de Jehová, esa confianza influirá en la manera en que usamos nuestra vida ahora.

Respuesta 2: Una futura madre no espera a que nazca su bebé para empezar a cuidarlo. La expectativa de tenerlo ya influye en sus decisiones presentes. Ese detalle ayuda a entender cómo funciona la fe: aunque el nuevo mundo todavía no haya llegado, nuestra confianza en él puede orientar lo que hacemos hoy. No necesitamos ver cumplidas las promesas para actuar de acuerdo con ellas. Podemos demostrar desde ahora que ese futuro es real para nosotros.

Respuesta 3: El ejemplo de la mujer embarazada destaca la diferencia entre desear algo y actuar en consonancia con ese deseo. Ella no solo piensa en lo feliz que será; también cuida su salud y la de su bebé. Nosotros podemos preguntarnos si nuestra esperanza está produciendo un efecto parecido. ¿Se nota en nuestras decisiones que queremos vivir en el nuevo mundo? Una fe fuerte se manifiesta en acciones, no únicamente en los sentimientos que nos produce pensar en el futuro.

Respuesta 4: Me parece útil que el ejemplo relacione una esperanza futura con decisiones de la vida diaria. La mujer embarazada tiene una razón muy concreta para cuidarse: piensa en su bebé. Nosotros también tenemos una razón poderosa para elegir bien cómo usamos nuestra vida: esperamos vivir para siempre en el nuevo mundo. Esa esperanza no solo nos consuela cuando hay problemas. También nos ayuda a decidir qué merece nuestra atención y qué lugar deben ocupar las distintas actividades.

5, 6. a) ¿Qué le prometió Jehová a Abrahán?

Génesis 12:2 — Te convertiré en una gran nación, te bendeciré y haré grande tu nombre, y tú serás una bendición.

Respuesta 1: Jehová le prometió que de él saldría una gran nación. Era una promesa extraordinaria porque Abrahán y Sara eran mayores y no tenían hijos. Para confiar en su cumplimiento, necesitaban mirar más allá de sus circunstancias. Su esperanza no se apoyaba en lo que parecía posible desde un punto de vista humano, sino en la confianza que tenían en Jehová.

Respuesta 2: La promesa incluía que Abrahán tendría muchísimos descendientes y que de él saldrían naciones y reyes. Jehová le estaba hablando de un futuro que Abrahán todavía no podía ver. En ese momento no tenía siquiera un hijo con Sara, pero Dios le describía una descendencia numerosa. Eso nos ayuda a entender por qué necesitaba una fe sólida: debía confiar en la palabra de Jehová más que en lo que veía a su alrededor.

Respuesta 3: Jehová le aseguró que llegaría a convertirse en una gran nación, una promesa que cambiaría su vida. Lo significativo es que la edad de Abrahán y Sara y el hecho de no tener hijos no impidieron que confiaran en Dios. Para ellos, esas circunstancias no anulaban lo que Jehová había dicho. Su ejemplo nos invita a recordar quién hace la promesa cuando todavía no vemos cómo se cumplirá.

Respuesta 4: Además de anunciarle una gran descendencia, Jehová le prometió bendecirlo y hacer que fuera una bendición. Por tanto, la promesa no se limitaba a satisfacer su deseo de tener un hijo. Abrahán podía confiar en que Jehová tenía un propósito para él y sus descendientes. Aunque no conociera todos los detalles, tenía razones para dejar que esa promesa orientara su vida.

5, 6. b) ¿Cómo demostraron su fe Abrahán y Sara? (Génesis 17:1, 2, 6; mira también la imagen).

Génesis 12:1 — Y Jehová le dijo a Abrán: “Sal de tu país, deja a tus parientes y a los de la casa de tu padre y vete al país que yo te mostraré.

Respuesta 1: Demostraron su fe obedeciendo el mandato de Jehová de abandonar su país y trasladarse al lugar que él les indicaría. No se limitaron a decir que confiaban en la promesa; tomaron una decisión que cambió su vida. Su obediencia mostraba que consideraban segura la palabra de Jehová, aunque todavía no pudieran ver cómo llegaría a cumplirse.

Respuesta 2: Abrahán y Sara actuaron antes de ver cumplida la promesa de tener descendencia. Aunque eran mayores y no tenían hijos, no esperaron a que sus circunstancias cambiaran para obedecer. Eso demuestra que su fe no dependía de recibir primero lo prometido. Nosotros podemos imitarlos obedeciendo a Jehová ahora, en vez de pensar que lo haremos cuando resulte más fácil o cuando comprendamos todos los detalles del futuro.

Respuesta 3: Su fe se vio en que estuvieron dispuestos a dejar su país y a sus parientes para seguir la dirección de Jehová. Era una decisión concreta, no solo una expresión de buenos deseos. El párrafo nos ayuda a ver que confiar en Dios puede exigir cambios importantes. Abrahán y Sara aceptaron hacerlos porque valoraban lo que él les había prometido. Su ejemplo nos anima a permitir que nuestra esperanza influya en nuestras propias decisiones.

Respuesta 4: La imagen de Abrahán y Sara junto a su tienda nos ayuda a pensar en la vida que llevaban después de obedecer a Jehová. No habían visto todavía todo lo prometido, pero habían organizado su vida en torno a esa esperanza. Ahí se aprecia su fe: no era una idea separada de su día a día. Nosotros también demostramos confianza en las promesas de Dios cuando nuestras decisiones actuales están de acuerdo con ellas.

7, 8. ¿Por qué estuvo Abrahán dispuesto a obedecer el mandato de sacrificar a Isaac?

Hebreos 11:19 — Pero él llegó a la conclusión de que Dios podía levantarlo incluso de entre los muertos, y en efecto lo recibió de entre los muertos de manera simbólica.

Respuesta 1: Porque estaba convencido de que Jehová cumpliría su promesa por medio de Isaac, incluso si para ello tenía que resucitarlo. Abrahán no sabía exactamente cómo se resolvería aquella situación, pero confiaba en el poder de Dios. Su razonamiento muestra una fe muy sólida: no dejó que lo difícil del mandato le hiciera dudar de lo que Jehová ya le había asegurado.

Respuesta 2: Abrahán tenía muy presente que Jehová había señalado a Isaac como el hijo por medio del cual vendría su descendencia. Aunque Isaac todavía no tenía hijos, Abrahán estaba seguro de que esa promesa no fallaría. Por eso estuvo dispuesto a obedecer. Su confianza no dependía de entender de antemano todos los pasos. Nos enseña a recordar lo que sabemos de Jehová y de sus promesas cuando una situación nos resulta difícil de comprender.

Respuesta 3: Lo extraordinario es que Abrahán creyera en la posibilidad de una resurrección cuando no había constancia de que alguien hubiera vuelto a la vida. No basó su fe en haber visto antes un caso parecido. Confiaba en que Jehová tenía poder para cumplir su palabra. Eso nos ayuda a entender la profundidad de su fe: la ausencia de un precedente no lo llevó a poner límites a lo que Dios podía hacer.

Respuesta 4: Estuvo dispuesto a obedecer porque para él la promesa de Jehová era tan segura que era como si ya pudiera ver a los futuros descendientes de Isaac. Su atención no estaba únicamente en lo que ocurría en ese momento, sino en lo que Dios había garantizado para el futuro. Esa confianza orientó su conducta. La lección para nosotros es que una esperanza bien arraigada puede darnos fuerzas para obedecer incluso en circunstancias muy difíciles.

Respuesta 5: Su disposición a obedecer demostró que confiaba plenamente en Jehová. Dios lo detuvo antes de que sacrificara a Isaac, así que Abrahán no llegó a quitarle la vida. Sin embargo, ya había mostrado con sus acciones hasta qué punto confiaba en la promesa divina. El relato destaca que su fe no se quedó en palabras. Para nosotros también es importante que la confianza en Jehová se refleje en obediencia, y no solo en lo que afirmamos creer.

9. a) ¿Cómo era la vida de los israelitas cuando Moisés era joven?

Génesis 13:15 — Toda la tierra que estás mirando te la voy a dar a ti y a tu descendencia, y será de ustedes de forma permanente.

Respuesta 1: Los israelitas eran esclavos en Egipto, aunque Jehová había prometido darles la tierra de Canaán. Había un gran contraste entre lo que vivían y lo que Dios había anunciado. Ese contraste ayuda a entender por qué era necesaria la fe: su situación presente no mostraba todavía el cumplimiento de la promesa, pero eso no significaba que Jehová la hubiera olvidado.

Respuesta 2: La vida de los israelitas era muy dura porque estaban sometidos a esclavitud. La imagen muestra a los egipcios golpeándolos y a Moisés sufriendo al ver ese trato. Así que no se trataba simplemente de vivir lejos de Canaán; estaban padeciendo maltrato. Tener presente ese sufrimiento nos ayuda a valorar la decisión que Moisés tomaría después al ponerse de parte del pueblo de Dios.

Respuesta 3: Mientras Moisés llevaba una vida cómoda, los israelitas vivían como esclavos. Ese contraste es importante para entender el relato: identificarse con ellos no le ofrecería a Moisés una vida más fácil. Sin embargo, su situación difícil no cambiaba el hecho de que eran el pueblo de Dios. El ejemplo nos recuerda que las ventajas materiales no son la medida de lo que realmente tiene valor.

Respuesta 4: Los israelitas estaban en Egipto como esclavos, no disfrutando de la tierra que Jehová había prometido a la descendencia de Abrahán. Desde su situación inmediata, podía parecer difícil comprender cómo se cumpliría aquella promesa. El párrafo prepara así el contraste entre lo que se veía y lo que Jehová había dicho. Moisés necesitaba mirar más allá de esas circunstancias para tomar una decisión basada en la fe.

9. b) ¿Y la vida de Moisés cómo era?

Hechos 7:22 — Así que Moisés fue educado en toda la sabiduría de los egipcios. De hecho, era poderoso en palabras y acciones.

Respuesta 1: Moisés había recibido una educación destacada en Egipto y llevaba una vida cómoda. La hija del faraón lo había adoptado cuando era un bebé, de modo que sus circunstancias eran muy diferentes de las de los israelitas esclavizados. Sin embargo, esas ventajas no hicieron que dejara de valorar la promesa de Jehová. Su ejemplo muestra que la comodidad no tiene por qué determinar nuestras prioridades.

Respuesta 2: A diferencia de los demás israelitas, Moisés se había criado como hijo adoptivo de la hija del faraón. Tenía una vida cómoda y había sido educado en la sabiduría de los egipcios. Por eso, su posterior decisión de ponerse de parte del pueblo de Dios fue significativa. No estaba buscando escapar de una vida de esclavitud; estaba eligiendo lo que consideraba más valioso que las ventajas de Egipto.

Respuesta 3: Moisés disfrutaba de ventajas que los israelitas esclavizados no tenían, pero mantenía los ojos puestos en la promesa de Jehová. El párrafo dice que probablemente sus padres le habían hablado de ella. Conviene conservar ese matiz, porque no se presenta como una certeza. Lo que sí destaca el relato es que su vida cómoda y su educación egipcia no desplazaron la confianza que tenía en lo que Dios había prometido.

Respuesta 4: Su vida era cómoda, pero eso no significaba que Egipto fuera lo más importante para él. Moisés podía comparar las ventajas que tenía a la vista con el futuro que Jehová había prometido a su pueblo. Esa diferencia entre sus circunstancias y sus prioridades es una lección útil. Podemos atender nuestras necesidades y valorar lo que tenemos sin permitir que la comodidad llegue a pesar más que nuestra relación con Jehová.

10. ¿Qué decisión tomó Moisés a los 40 años de edad, y por qué? (Hebreos 11:24-26; mira también la imagen).

Hebreos 11:24-26 — Por la fe, Moisés, cuando ya era adulto, se negó a ser llamado hijo de la hija del faraón. Escogió ser maltratado con el pueblo de Dios en vez de disfrutar de los placeres temporales del pecado, porque consideraba que la deshonra del Cristo era una riqueza mucho mayor que los tesoros de Egipto, pues él tenía los ojos puestos en el pago de la recompensa.

Respuesta 1: Moisés eligió ponerse de parte del pueblo de Dios aunque eso implicara sufrir. La recompensa prometida por Jehová tenía para él más valor que las ventajas de Egipto. Su fe determinó sus prioridades.

Respuesta 2: A los 40 años, Moisés decidió compartir el maltrato que sufría el pueblo de Dios en vez de seguir disfrutando de las ventajas de Egipto. Lo hizo porque confiaba en que Jehová les daría a los israelitas la tierra de Canaán. Para él, participar en el cumplimiento de esa promesa valía más que la riqueza o la gloria. Su decisión muestra que la fe puede llevarnos a elegir lo correcto aunque no sea lo más cómodo.

Respuesta 3: Moisés no evaluó sus opciones solo por lo que podía obtener en ese momento. Pensó en la recompensa futura y decidió identificarse con el pueblo de Jehová. La imagen nos ayuda a ver que era consciente de lo que sufrían los israelitas. Aun así, no permitió que esa realidad lo apartara de ellos. Su ejemplo nos anima a preguntarnos si nuestras decisiones dan más peso a los beneficios inmediatos o a lo que Jehová promete.

Respuesta 4: Eligió estar con el pueblo de Dios porque quería tener parte en el cumplimiento de la promesa divina. Tiempo después, Jehová le encargó sacar de Egipto a los israelitas. El orden de los acontecimientos es interesante: Moisés ya había mostrado su fe al tomar aquella decisión. No esperó a recibir esa comisión para demostrar sus prioridades. Nosotros también podemos elegir ahora lo que agrada a Jehová, sin saber todavía todas las oportunidades de servicio que tendremos.

11. ¿Cómo demostraron otros hombres y mujeres fieles del pasado que las promesas de Dios eran reales para ellos? (Hebreos 11:39, 40).

Hebreos 11:39-40 — Y, aunque por su fe todos ellos recibieron un testimonio favorable, no recibieron lo que se prometió, porque Dios había previsto algo mejor para nosotros, de modo que ellos no podían ser perfeccionados sin nosotros.

Respuesta 1: Lo demostraron siendo fieles aunque no llegaron a recibir todo lo prometido durante su vida. Jehová reconoció su fe, y sus decisiones mostraron que confiaban en él. Su ejemplo nos enseña que no necesitamos ver cumplidas todas las promesas para obedecer. Podemos estar seguros de ellas y dejar que orienten nuestra conducta desde ahora.

Respuesta 2: Aquellos hombres y mujeres tomaron decisiones que apoyaban el propósito de Jehová. Para ellos, las promesas de Dios no eran una posibilidad lejana sin relación con su vida diaria. Eran tan reales que influían en lo que estaban dispuestos a hacer. Eso nos permite evaluar nuestra propia fe: no basta con decir que creemos en el nuevo mundo. También queremos que esa esperanza se refleje en nuestras prioridades y en nuestra manera de afrontar las dificultades.

Respuesta 3: Mantuvieron su confianza aunque el cumplimiento completo de las promesas quedaba para el futuro. El párrafo explica que lo verán cuando resuciten en el nuevo mundo. Así que su fidelidad no dependía de recibir todos los beneficios de inmediato. Este detalle nos fortalece cuando debemos esperar. La demora desde nuestro punto de vista no convierte la promesa en algo menos seguro, y seguir siendo fieles mientras esperamos demuestra que confiamos de verdad en Jehová.

Respuesta 4: Sus acciones hicieron visible la fe que tenían. Por ejemplo, entre los personajes mencionados está Rahab, que recibió pacíficamente a los espías. El capítulo también recuerda a muchos otros siervos fieles. Aunque sus circunstancias fueron diferentes, todos dejaron ejemplos que fortalecen nuestra confianza en Jehová. Al leer esos relatos, podemos fijarnos en cómo la fe influyó en sus decisiones y pensar qué nos ayudará a nosotros a aguantar o a actuar con sabiduría.

12. ¿De qué manera nos ayuda la fe en las promesas de Jehová a aguantar los golpes de la vida?

Isaías 33:24 — Y ningún habitante dirá: “Estoy enfermo”. La gente que viva en esta tierra será perdonada por su pecado.

Respuesta 1: La promesa de que desaparecerán las enfermedades nos da una esperanza concreta cuando recibimos un diagnóstico grave. Tal vez al principio nos sintamos destrozados, pero recordar lo que Jehová hará puede ayudarnos a recuperar poco a poco una actitud positiva. La fe no significa que la noticia deje de dolernos; significa que seguimos viendo un futuro más allá de la enfermedad.

Respuesta 2: Nos ayuda porque sabemos que las circunstancias dolorosas que vivimos ahora no son el futuro que Jehová desea para nosotros. Él ha prometido un nuevo mundo donde podremos vivir para siempre. Tener esa esperanza bien arraigada nos da fuerzas para seguir adelante cuando llega un golpe inesperado. Como Abrahán, Sara y Moisés, podemos estar tan convencidos de las promesas de Dios que estas influyan en nuestra manera de afrontar lo que todavía nos hace sufrir.

Respuesta 3: El ejemplo de una enfermedad grave muestra que la fe puede ayudarnos de manera gradual. El párrafo reconoce que al principio uno quizá se sienta destrozado y que recuperar una actitud positiva puede llevar tiempo. Eso es consolador, porque estar tristes no significa necesariamente que nos falte fe. Lo importante es seguir recordando la promesa de Jehová. Esa confianza puede sostenernos mientras asimilamos la situación y aprendemos a vivir con la dificultad.

Respuesta 4: La fe nos permite dar más peso a lo que Jehová promete que a la impresión de que nuestro sufrimiento no tendrá fin. Los siervos fieles del pasado consideraban seguras sus promesas, aunque todavía no las vieran cumplidas. Nosotros podemos cultivar esa misma confianza. Cuando sufrimos, pensar en la vida que Dios nos ofrece no es simplemente intentar distraernos. Es recordar una razón sólida para mantener la esperanza y continuar aguantando.

13. a) ¿Por qué es bueno que nos imaginemos en el Paraíso?

Hebreos 6:17-18 — De la misma manera, cuando Dios decidió demostrarles más claramente a los herederos de la promesa que su propósito no cambia, lo garantizó con un juramento. Lo hizo para que, mediante esas dos cosas que no cambian y sobre las que es imposible que Dios mienta, los que hemos huido al refugio tengamos mucho ánimo para aferrarnos a la esperanza que está ante nosotros.

Respuesta 1: Imaginar el Paraíso hace más real nuestra esperanza. Este pasaje le da un fundamento seguro: Jehová no miente ni cambia su propósito. Pensamos en un futuro que él garantiza.

Respuesta 2: Es bueno porque nos ayuda a relacionar las promesas de Jehová con nuestra propia vida. Podemos pensar en lo que significará disfrutar de salud perfecta, vivir en verdadera paz o recibir a nuestros seres queridos resucitados. Así, el Paraíso deja de ser solo una idea general y ocupa un lugar más real en nuestros pensamientos. El objetivo no es inventar detalles, sino meditar con cariño en las bendiciones que Jehová sí ha prometido.

Respuesta 3: Imaginarnos allí puede fortalecer nuestro deseo de seguir esperando en Jehová. El párrafo recomienda aprovechar las imágenes de las publicaciones y los videos para pensar en las bendiciones del nuevo mundo. Esas ayudas pueden dirigir nuestra atención a la salud, la paz y la resurrección. Pero lo importante no es solo disfrutar de una imagen bonita. Queremos que nos impulse a meditar en las promesas de Dios y a hacerlas más reales para nosotros.

13. b) Además de usar nuestra imaginación, ¿qué debemos hacer si queremos tener una fe fuerte?

Respuesta 1: Debemos dar a nuestra fe un fundamento bíblico. Meditar en que Jehová no puede mentir y su propósito no cambia nos convence de que nuestra esperanza es segura.

Respuesta 2: Necesitamos dedicar tiempo a pensar en relatos y profecías de la Biblia que fortalezcan nuestra confianza en Jehová. El párrafo propone preguntas muy personales: qué relato fortalece mi fe y qué textos me convencen de que el propósito de Dios se cumplirá. No se trata solo de conocer las respuestas que darían otros. Queremos identificar nuestras propias razones bíblicas para confiar. Meditar en ellas hará que nuestra esperanza tenga un fundamento cada vez más sólido.

Respuesta 3: Además de imaginar las bendiciones del Paraíso, tenemos que reflexionar en las pruebas de que Jehová cumplirá sus promesas. La imaginación nos ayuda a apreciar ese futuro, pero la fe necesita una base firme. Por eso es importante no limitarnos a leer un texto y pasar al siguiente. Podemos detenernos y preguntarnos qué nos enseña sobre Jehová y por qué refuerza nuestra confianza en él. Ese tiempo de meditación fortalece la convicción, no solo la emoción.

14. Si tenemos fe en las promesas de Dios, ¿qué decisiones tomaremos sobre el entretenimiento?

Salmos 11:5 — Jehová examina tanto al justo como al malvado; él odia a todo el que ama la violencia.

Respuesta 1: Evitaremos el entretenimiento que fomente el gusto por la violencia. Este salmo muestra que no es algo sin importancia para Jehová: él rechaza que se ame la violencia. Si esperamos vivir en un mundo donde esta no existirá, queremos que nuestros gustos estén de acuerdo con esa esperanza. Por eso, al elegir una película, una canción o un programa, tendremos en cuenta cómo ve Jehová su contenido.

Respuesta 2: Rechazaremos el entretenimiento que contenga violencia, inmoralidad sexual o espiritismo. El razonamiento del párrafo es muy claro: esas cosas no existirán en el nuevo mundo porque Jehová las odia. Así que no tendría sentido desear ese futuro y, al mismo tiempo, divertirnos con lo que Dios eliminará. Nuestra fe nos ayuda a buscar coherencia entre lo que esperamos y lo que elegimos ver o escuchar en nuestra vida diaria.

Respuesta 3: Al decidir cómo entretenernos, no pensaremos únicamente en si algo nos resulta interesante. También nos preguntaremos si refleja los valores del nuevo mundo que esperamos. Muchas películas, canciones y programas presentan cosas que Jehová desaprueba. Tener presentes sus promesas nos ayuda a evaluar esas opciones con un criterio espiritual. Así, nuestra elección no dependerá solo de lo que nos apetece en ese momento, sino del tipo de vida que queremos llevar y de nuestra amistad con Jehová.

Respuesta 4: La fe nos llevará a revisar si nuestro entretenimiento está de acuerdo con nuestra esperanza. Podemos preguntarnos si estamos disfrutando de algo que sabemos que no tendrá lugar en el nuevo mundo. Esa pregunta nos ayuda a ver la decisión de manera personal, sin concentrarnos en lo que otros eligen. Lo importante es que nuestros gustos demuestren que valoramos lo que Jehová ama y que de verdad queremos vivir de acuerdo con sus normas.

15. ¿Qué han decidido hacer algunos hermanos con su tiempo libre, y por qué? (Mira también la imagen).

Respuesta 1: Algunas familias han decidido incluir en su tiempo libre actividades que las acerquen a Jehová y a su organización. Por ejemplo, unos padres visitaban Salones del Reino y sucursales durante sus viajes para que sus hijas valoraran la hermandad mundial. No se trataba solo de conocer lugares, sino de ayudar a sus hijas a apreciar a sus hermanos. Así aprovecharon momentos agradables en familia para fortalecer también su fe.

Respuesta 2: Un matrimonio decidió dedicar parte de su tiempo libre a aprender sobre la creación con su hijo. Visitaban museos y acuarios e invitaban a otras familias a acompañarlos. Esas actividades les permitían disfrutar juntos y, al mismo tiempo, aprender más de las obras de Jehová. El ejemplo muestra que el descanso y el fortalecimiento de la fe no tienen por qué estar separados. Podemos buscar actividades agradables que también nos ayuden a valorar más a nuestro Creador.

Respuesta 3: La imagen muestra a unos padres y a su hijo disfrutando de la visita a un museo en Betel. Ilustra una manera de aprovechar el tiempo libre para acercarse a Jehová y a su organización. El propósito del párrafo no es imponer una actividad a todas las familias, sino animarnos a pensar en el efecto de nuestras elecciones. Cada cristiano decide cómo usar ese tiempo, pero puede procurar que algunas actividades hagan más real y valiosa su esperanza.

Respuesta 4: Estos hermanos han elegido actividades que les permiten aprender de la creación y conocer mejor a otros siervos de Jehová. Lo que une los ejemplos no es un destino concreto ni una única forma de pasar las vacaciones, sino el deseo de fortalecer la fe de la familia. Eso nos deja una aplicación práctica: al planear nuestro tiempo libre, podemos preguntarnos qué nos ayudará a disfrutar juntos y, además, a acercarnos más a Jehová.

16. Si tenemos fe en las promesas de Dios, ¿qué decisiones tomaremos sobre las cosas materiales? (1 Corintios 7:29-31; mira también la imagen).

Mateo 6:33 — ”Por lo tanto, sigan buscando primero el Reino y la justicia de Dios, y entonces recibirán también todas esas cosas.

Respuesta 1: Daremos prioridad al Reino en vez de convertir la búsqueda de cosas materiales en el centro de nuestra vida. Jesús no pasó por alto nuestras necesidades, pero indicó qué debe ocupar el primer lugar. Si confiamos en las promesas de Jehová, organizaremos nuestras decisiones en torno a esa prioridad. Atenderemos la comida, la ropa y la vivienda sin permitir que conseguir más desplace nuestro servicio a Dios.

Respuesta 2: Tendremos un punto de vista equilibrado sobre las posesiones. Todos necesitamos alimento, ropa y un lugar donde vivir, así que el artículo no dice que esas cosas carezcan de importancia. La cuestión es qué lugar les damos. Una fe fuerte nos ayuda a distinguir entre atender necesidades y convertir la adquisición de bienes en nuestra principal meta. Si el nuevo mundo es real para nosotros, querremos que las decisiones materiales dejen espacio para los intereses del Reino.

Respuesta 3: No invertiremos toda nuestra vida en un mundo que está pasando. Podemos utilizar lo necesario de este sistema sin dejar que absorba todos nuestros intereses. Esa es una consecuencia práctica de creer en las promesas de Jehová: damos más valor a hacer su voluntad que a acumular cosas temporales. Antes de tomar una decisión material, podemos pensar si nos ayudará a mantener nuestras prioridades espirituales o si acabará haciendo que estas queden relegadas.

Respuesta 4: La imagen del matrimonio junto al carrito de predicación nos ayuda a pensar en el lugar que damos al servicio a Jehová. El párrafo explica que demostrar nuestra fe implica poner los intereses del Reino primero. Eso no significa descuidar nuestras necesidades, sino evitar que la búsqueda de más posesiones nos quite lo más importante. Nuestra esperanza se hace visible cuando las decisiones sobre las cosas materiales nos permiten seguir dedicando tiempo y atención a Jehová.

17. ¿Qué decisiones han tomado algunos hermanos que están convencidos de las promesas de Dios? (Mira también la imagen).

1 Timoteo 6:6 — Y es cierto, la devoción a Dios produce muchas ganancias cuando uno está contento con lo que tiene.

Respuesta 1: Muchos jóvenes han elegido alguna faceta del servicio de tiempo completo y han comprobado el valor de servir a Jehová estando contentos con lo que tienen. Su decisión refleja que ven muy cerca la vida que Dios promete. No han puesto toda su esperanza en lo que ofrece este sistema. Han preferido orientar su futuro de una manera que les permita dedicar más tiempo al servicio a Jehová.

Respuesta 2: Algunos hermanos han decidido dedicar su vida al servicio de tiempo completo porque están convencidos de las promesas de Jehová. Al pensar en su futuro, no se han limitado a preguntar qué oportunidades ofrece este mundo. Han tenido presente que a este sistema le queda poco tiempo. La imagen del joven colaborando en una construcción nos ayuda a pensar en maneras de usar las fuerzas y habilidades al servicio de Jehová y de su organización.

Respuesta 3: Muchos jóvenes han optado por el servicio de tiempo completo, pero el párrafo también recuerda que decisiones como casarse o tener hijos son personales. Cada opción tiene ventajas y dificultades, así que no debemos convertir la elección de otros en una regla para todos. La pregunta clave es si nuestras propias decisiones reflejan confianza en las promesas de Dios. Ese enfoque nos ayuda a evaluar nuestro futuro con fe y, al mismo tiempo, a respetar las decisiones ajenas.

Respuesta 4: Los jóvenes mencionados no se arrepienten de haber elegido el servicio de tiempo completo. Han comprobado que la devoción a Jehová, acompañada de contentamiento, aporta mucho a su vida. Esto muestra que tener la vista fija en el futuro no significa renunciar a toda satisfacción presente. Su fe los ha ayudado a tomar decisiones que ya les benefician. Nosotros también podemos pensar en qué metas reflejarían mejor nuestra confianza en la vida que Jehová promete.

18. ¿Cómo nos beneficia ahora tener una fe fuerte en las promesas de Jehová?

Respuesta 1: Nos beneficia de dos maneras principales: nos ayuda a aguantar las dificultades y a tomar decisiones sabias. La esperanza del nuevo mundo no es algo que solo tendrá valor en el futuro. Ya influye en cómo afrontamos una enfermedad, cómo usamos el tiempo y qué ponemos primero en nuestra vida. Cuanto más reales sean para nosotros las promesas de Jehová, más podrán orientarnos y sostenernos en las circunstancias que vivimos ahora.

Respuesta 2: Una fe fuerte nos ayuda a no quedar absorbidos por los problemas presentes. Sabemos que son temporales y que Jehová ha prometido un futuro sin esas dificultades. Esa seguridad no elimina automáticamente el dolor, pero sí nos da una razón para perseverar. Mientras esperamos con ganas que se cumplan sus promesas, podemos seguir fortaleciendo nuestra confianza en ellas. Así, la esperanza se convierte en una ayuda para vivir cada día, no solo en un pensamiento agradable sobre el mañana.

Respuesta 3: También nos beneficia porque nos da un criterio claro para decidir cómo vivir. Podemos pensar si nuestras elecciones sobre el entretenimiento, el tiempo libre, las cosas materiales y el futuro están de acuerdo con lo que esperamos de Jehová. Esa perspectiva nos ayuda a poner lo más importante en primer lugar. No queremos limitarnos a desear que llegue el nuevo mundo; queremos que nuestra confianza en él se note en la manera en que usamos la vida ahora.

¿Cómo demostraron algunos hombres y mujeres fieles del pasado que mantenían la vista fija en las promesas de Jehová?

Hebreos 11:39-40 — Y, aunque por su fe todos ellos recibieron un testimonio favorable, no recibieron lo que se prometió, porque Dios había previsto algo mejor para nosotros, de modo que ellos no podían ser perfeccionados sin nosotros.

Respuesta 1: Demostraron su fe manteniéndose fieles aunque no vieron cumplidas todas las promesas durante su vida. Sus decisiones mostraron que confiaban en Jehová y apoyaban su propósito. El hecho de que tuvieran que seguir esperando no hizo inútil su fidelidad. Su ejemplo nos anima a obedecer ahora, seguros de que Jehová cumplirá lo que ha prometido.

Respuesta 2: Moisés lo demostró al elegir estar con el pueblo de Dios en vez de conservar las ventajas que tenía en Egipto. A los 40 años tomó una decisión que implicaba sufrir, pero lo hizo porque valoraba la recompensa futura. Para él, la promesa de Jehová pesaba más que las riquezas y la gloria que podía tener. Su ejemplo resume muy bien la idea del estudio: la fe en algo que todavía no vemos puede cambiar nuestras decisiones presentes.

Respuesta 3: Hombres y mujeres como los que se mencionan en Hebreos mostraron su fe mediante acciones. Rahab, por ejemplo, recibió pacíficamente a los espías. No todos vivieron las mismas circunstancias ni tuvieron que tomar la misma decisión, pero su confianza en Jehová se manifestó en lo que hicieron. Al repasar sus ejemplos, podemos preguntarnos qué decisiones nuestras demostrarán esa misma confianza. Así aprovecharemos los relatos, no solo para admirar su fe, sino también para fortalecer la nuestra.

Respuesta 4: Aquellos siervos de Dios trataron sus promesas como algo real, aunque el cumplimiento completo quedaba para después de su resurrección. No condicionaron la obediencia a recibir todos los beneficios inmediatamente. Sus vidas estuvieron orientadas por la confianza en Jehová. Esto nos enseña a no juzgar el valor de servirle solo por lo fácil o difícil que resulte el presente. Podemos aguantar y tomar buenas decisiones porque sabemos que el futuro que él promete es seguro.

¿De qué manera nos ayuda a aguantar las dificultades tener una fe fuerte en las promesas de Jehová?

2 Pedro 3:13 — Pero hay unos nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en ellos reinará la justicia.

Respuesta 1: Nos ayuda a recordar que Jehová ha prometido un nuevo mundo donde reinará la justicia. Por tanto, las dificultades actuales no representan todo lo que nos espera. Esa perspectiva nos da fuerzas para perseverar sin perder la esperanza. Aunque una prueba siga presente, podemos mirar más allá de ella y recordar que nuestro futuro está ligado a una promesa de Dios, no a las limitaciones del mundo actual.

Respuesta 2: Ante una enfermedad grave, la fe nos recuerda que Jehová promete un futuro sin enfermedades. Quizá al principio nos sintamos muy abatidos, pero esa esperanza puede ayudarnos a recuperar poco a poco una actitud positiva. No se espera que dejemos de sentir dolor de inmediato. Lo que nos sostiene es la convicción de que la situación no será permanente. Cuanto más real sea para nosotros esa promesa, más podrá ayudarnos a seguir adelante.

Respuesta 3: La fe nos ayuda a aguantar al mantener vivas en nuestra mente las bendiciones que Jehová promete. Podemos pensar en la salud perfecta, la verdadera paz y la alegría de recibir a seres queridos resucitados. Eso nos permite mirar más allá de lo que nos duele ahora. Las imágenes de nuestras publicaciones y los videos pueden ayudarnos a meditar en esas promesas. Así, nuestra esperanza ocupa un lugar real en nuestra vida, incluso durante una etapa difícil.

Respuesta 4: Una fe fuerte nos sostiene porque tiene un fundamento más sólido que nuestros sentimientos del momento. Por eso necesitamos meditar en relatos, profecías y textos bíblicos que nos convenzan de que Jehová cumplirá su propósito. En una prueba, quizá nos cueste sentirnos animados, pero podemos recordar las razones que tenemos para confiar en él. Dedicar tiempo a fortalecer esa convicción nos prepara para afrontar las dificultades sin depender únicamente de que las circunstancias mejoren.

¿Qué buenas decisiones tomaremos si tenemos una fe fuerte en las promesas de Dios?

Mateo 6:33 — ”Por lo tanto, sigan buscando primero el Reino y la justicia de Dios, y entonces recibirán también todas esas cosas.

Respuesta 1: Pondremos los intereses del Reino en primer lugar. Eso incluye atender nuestras necesidades materiales sin hacer de las posesiones lo más importante. Si creemos de verdad en el nuevo mundo, no dedicaremos toda nuestra vida a conseguir lo que este sistema ofrece. Nuestra fe nos ayudará a usar las cosas materiales con equilibrio y a reservar tiempo y energías para hacer la voluntad de Jehová.

Respuesta 2: Elegiremos entretenimiento que esté de acuerdo con las normas de Jehová. No queremos divertirnos con violencia, inmoralidad sexual o espiritismo, porque sabemos que esas cosas no existirán en el nuevo mundo. Nuestra esperanza nos ayuda a ser coherentes: si deseamos vivir en un mundo limpio, pacífico y justo, queremos que nuestros gustos reflejen ese deseo desde ahora. Así, las decisiones sobre lo que vemos y escuchamos demostrarán que mantenemos la vista fija en las promesas de Dios.

Respuesta 3: Usaremos parte de nuestro tiempo libre en actividades que nos acerquen a Jehová y a nuestros hermanos. Los ejemplos del artículo incluyen visitar Salones del Reino y sucursales, aprender sobre la creación y compartir esas actividades con otras familias. Cada cristiano tiene que decidir cómo emplear su tiempo; no se trata de imponer una misma opción a todos. Lo importante es pensar en actividades que, además de resultar agradables, nos ayuden a fortalecer la fe.

Respuesta 4: Al hacer planes para el futuro, tendremos en cuenta que la vida que Jehová promete está cerca. Muchos jóvenes han elegido el servicio de tiempo completo y se sienten contentos con esa decisión. Otros asuntos, como casarse o tener hijos, siguen siendo decisiones personales. La clave es examinar si nuestras metas reflejan confianza en Dios. Una fe fuerte nos ayuda a no decidir solo por las ventajas inmediatas, sino también por lo que más valor tendrá para nuestra relación con Jehová.

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