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Tesoros de la Biblia para la semana del 5 al 11 de abril de 2027

Tesoros de la Biblia para la semana del 5 al 11 de abril de 2027

Tema: Jehová pastorea a sus ovejas

Una oveja herida necesita algo más que alimento. Necesita que alguien se acerque, vea su sufrimiento y la cuide con ternura. Esa imagen nos ayuda a comprender cómo trata Jehová a sus siervos. Ezequiel 34 muestra que él conoce las necesidades de sus ovejas, ve cómo las tratan y actúa para protegerlas. ¡Qué tranquilizador es saberlo!

En tiempos de Ezequiel, los líderes de Israel tenían la responsabilidad de cuidar al pueblo. Pero, en vez de atenderlo, se aprovechaban de él. Jehová no pasó por alto aquella situación. Sus palabras revelan tanto la gravedad del comportamiento de esos pastores como su profunda preocupación por las ovejas. Leamos Ezequiel 34:2-6.

Ezequiel 34:2-6 — “Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel. Profetiza y diles a los pastores: ‘Esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: “¡Ay de los pastores de Israel, que se han estado alimentando a sí mismos! ¿Acaso no es al rebaño a quien los pastores tienen que alimentar? Ustedes se comen la grasa, se visten con la lana y matan al animal más gordo, pero al rebaño no lo alimentan. No han fortalecido a las ovejas débiles ni han curado a las enfermas ni han vendado a las heridas ni han traído de vuelta a las descarriadas ni han buscado a las perdidas; en vez de eso, las han dominado con dureza y tiranía. Así que fueron dispersadas por no tener pastor; fueron dispersadas y se convirtieron en alimento para todos los animales salvajes del campo. Mis ovejas andaban descarriadas por todas las montañas y por todas las colinas altas; mis ovejas fueron dispersadas por toda la superficie de la tierra sin que nadie las buscara ni tratara de encontrarlas.

Fijémonos en el contraste. Los pastores obtenían beneficios del rebaño, pero no atendían sus necesidades. Jehová mencionó a las ovejas débiles, enfermas, heridas, descarriadas y perdidas. Cada una necesitaba ayuda, aunque no todas necesitaban lo mismo. Sin embargo, aquellos líderes no les daban ni alimento ni cuidados. Además, las trataban con dureza. Como resultado, el pueblo sufrió y muchos abandonaron la adoración pura. No era una simple falta de organización; era una grave falta de amor.

¿Qué nos enseña esto sobre Jehová? Que observa atentamente cómo se trata a quienes le pertenecen. Para él, una oveja débil no es una molestia, ni una oveja perdida deja de tener valor. Si estamos desanimados o necesitamos ayuda, este relato nos recuerda que nuestro sufrimiento le importa. Pero su interés no se limita a sentir compasión. ¿Qué hizo ante el maltrato de aquellos pastores?

Jehová anunció que les quitaría a esos gobernantes la responsabilidad que habían usado para su propio beneficio. No iba a dejar indefinidamente a sus ovejas en sus manos. Además, él mismo se encargaría de buscarlas y cuidarlas. Escuchemos su promesa en Ezequiel 34:10-12.

Ezequiel 34:10-12 — Esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: ‘Estoy en contra de los pastores; les pediré cuentas por mis ovejas y no les permitiré que alimenten a mis ovejas, y los pastores ya no se alimentarán a sí mismos. Voy a rescatar a mis ovejas de su boca, y no les volverán a servir de alimento’”. ”’Porque esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: “Aquí estoy, y yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré. Cuidaré de mis ovejas como un pastor que ha encontrado a sus ovejas dispersadas y las alimenta. Voy a rescatarlas de todos los lugares por donde fueron dispersadas en el día de nubes y densas tinieblas.

Estas palabras se tradujeron en hechos. En el año 607 antes de nuestra era, Jehová utilizó a los babilonios que invadieron el país para quitarles el poder a aquellos pastores egoístas. Setenta años después volvió a rescatar a sus ovejas: sacó a sus siervos de Babilonia y los llevó de regreso a su tierra. Allí podrían restaurar la adoración pura. Así demostró que su promesa de cuidar al rebaño no era una expresión de buenos deseos.

¡Cuánta confianza inspira saber que Jehová cumple lo que promete! Cuando estamos pasando por dificultades, recordar sus actos de rescate fortalece nuestra fe. Eso no significa que todos los problemas desaparezcan de inmediato. Los israelitas que regresaron todavía estarían bajo autoridades del mundo y afrontarían peligros. Por eso, la profecía no terminaba con su regreso. Jehová había anunciado una solución mucho más duradera: un pastor que cuidaría de verdad a sus ovejas.

El contraste con los antiguos líderes sería enorme. Este pastor alimentaría al rebaño y, bajo su cuidado, las ovejas disfrutarían de las bendiciones de Jehová. La promesa nos ayuda a comprender tanto nuestro cuidado espiritual actual como nuestro futuro. Leamos Ezequiel 34:22-24 y 26.

Ezequiel 34:22-24,26 — Salvaré a mis ovejas; nunca más servirán de presa. Voy a juzgar entre oveja y oveja. Pondré sobre ellas a un solo pastor, mi siervo David, y él las alimentará. Él mismo las alimentará y será su pastor. Y yo, Jehová, seré su Dios; y mi siervo David, un jefe en medio de ellas. Yo, Jehová, he hablado. Las convertiré a ellas y a los alrededores de mi colina en una bendición y haré que la lluvia caiga a su tiempo. Habrá lluvias de bendiciones.

¿Quién es ese pastor al que la profecía llama David? Es Jesús, el descendiente de David con el derecho legal de gobernar. No se trataba de iniciar otra sucesión de reyes, sino de un único heredero que reinaría para siempre. Mientras estuvo en la Tierra, Jesús demostró cuánto amaba a las ovejas: entregó su vida por ellas. Ahora las pastorea desde el cielo. Su autoridad está acompañada de un profundo interés por su bienestar.

En 1914, Jehová hizo Rey a Jesús y le encargó pastorear y alimentar a sus ovejas en la Tierra. En 1919, Jesús nombró al esclavo fiel y prudente para proporcionar alimento espiritual a los siervos de Dios, tanto a los que tienen esperanza celestial como a los que tienen esperanza terrenal. Bajo la guía de Cristo, ese alimento nos ayuda a promover la paz y la seguridad en el paraíso espiritual. Aprovecharlo es aceptar ese cuidado amoroso.

Y todavía nos esperan bendiciones mayores. En el nuevo mundo, toda la Tierra será un paraíso. Las guerras, la delincuencia, el hambre, las enfermedades y los animales salvajes ya no amenazarán a la humanidad fiel. Las ovejas de Jehová disfrutarán de vida eterna y auténtica seguridad. Pensemos en el alivio de vivir sin miedo. Ese es el futuro que nuestro Pastor desea para sus siervos.

Antes de terminar, meditemos: ¿qué aprendemos de Jehová, el Gran Pastor? Que cuidar implica interesarse por cada oveja y actuar para su bien. Los ancianos deben reflejar ese interés, pastoreando de buena gana, con empeño y siendo ejemplos. Todos podemos imitar su ternura. Por ejemplo, si un hermano está desanimado, podemos escucharlo con paciencia en vez de juzgarlo. Recordar lo valioso que es para Jehová nos ayudará a tratarlo con dignidad y cariño, especialmente cuando más necesita apoyo.

Jehová no es indiferente al sufrimiento de sus ovejas. Lo demostró al quitar a los pastores egoístas, rescatar a su pueblo y ponerlo al cuidado de Jesús. Sigamos aprovechando su alimento espiritual y reflejando su ternura. Podemos mirar al futuro con confianza: nuestro Pastor nos conoce, nos cuida y cumplirá todas sus promesas.

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