Eze 36:35. ¿Qué significa esta promesa para nosotros? (rr 109, 110 párrs. 35-37).
Ezequiel 36:35 — Y la gente dirá: “La tierra desolada ha llegado a ser como el jardín de Edén y las ciudades que quedaron en ruinas, desoladas y demolidas están ahora fortificadas y habitadas”.
Respuesta 1: Esta promesa no significa que esperemos una restauración literal semejante al jardín de Edén en medio del mundo malvado actual. El mundo sigue bajo el gobierno de Satanás. Por eso, al explicar lo que estas palabras significan para nosotros ahora, debemos distinguir entre una transformación literal de la tierra y la restauración espiritual que ya disfrutamos. La promesa tiene un cumplimiento espiritual en nuestros días, no el cumplimiento literal que podríamos imaginar al leerla.
Respuesta 2: Para nosotros, la promesa significa que ya vivimos en una tierra espiritualmente restaurada, un paraíso espiritual. No se trata de un territorio geográfico que se haya convertido en un jardín, sino de la condición espiritual de los siervos de Jehová. Así que estas palabras no hablan únicamente de algo que todavía no disfrutamos. La explicación destaca una realidad presente: aunque seguimos viviendo en este mundo, como pueblo de Jehová disfrutamos de una restauración espiritual.
Respuesta 3: Un aspecto de esta promesa es que, dentro del paraíso espiritual, los siervos de Jehová somos personas de provecho. La restauración no consiste simplemente en cambiar la apariencia de un lugar. Tiene que ver con las personas que lo componen y con la vida que llevan. Por eso, al hablar de una tierra restaurada, la explicación dirige la atención a un pueblo cuyos integrantes tienen una vida útil dentro de ese entorno espiritual.
Respuesta 4: Otro aspecto importante es que nuestra vida gira en torno al servicio sagrado. Esa es una característica concreta del paraíso espiritual mencionado en la explicación. No se define por la prosperidad material ni por vivir en un entorno físicamente perfecto. Lo que ocupa el centro de nuestra vida es el servicio a Jehová. Por tanto, la promesa describe una restauración espiritual que se refleja en la actividad y en la orientación de la vida de sus siervos.
Respuesta 5: La explicación también señala que esta tierra espiritual es cada vez más paradisiaca. Así que no presenta la restauración espiritual como una condición que permanece sin desarrollo. Los siervos de Jehová ya disfrutamos de ese paraíso, y este sigue haciéndose más paradisiaco. Esto completa el significado de la promesa para nosotros ahora: no solo existe una tierra espiritualmente restaurada, sino que la descripción destaca su progreso, aunque el mundo que nos rodea siga siendo malvado.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?
Perlas espirituales para EZEQUIEL 35
Ezequiel 35:1 — Recibí de nuevo las palabras de Jehová. Me dijo:
Comentario 1: Ezequiel 35:1 destaca que el mensaje procedía de Jehová, no de las opiniones del profeta. Esto me recuerda la importancia de basar lo que enseño en la Palabra de Dios. Cuando preparo un comentario o converso con alguien en el ministerio, quiero que la idea principal salga del texto bíblico y no de mis preferencias personales.
Ezequiel 35:2 — “Hijo del hombre, vuelve tu rostro hacia la región montañosa de Seír y profetiza contra ella.
Comentario 2: En Ezequiel 35:2, Jehová le encargó al profeta un mensaje contra la región montañosa de Seír. No era un mensaje agradable, pero formaba parte de su asignación. Esto me enseña que la fidelidad a Jehová no consiste en hablar solo de lo que resulta cómodo. En el ministerio, puedo explicar con respeto tanto sus promesas como sus advertencias, sin suavizar lo que dice la Biblia ni expresarlo con dureza innecesaria.
Ezequiel 35:3 — Dile: ‘Esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: “Aquí estoy contra ti, oh, región montañosa de Seír. Extenderé mi mano contra ti y te convertiré en un desierto desolado.
Comentario 3: Ezequiel 35:3 presenta a Jehová como el Señor Soberano y anuncia que actuaría contra Seír. Esto nos recuerda que ninguna región ni poder humano está por encima de su autoridad. A veces, quienes se oponen a lo que es justo pueden parecer muy fuertes. Pero su fuerza no limita a Jehová. Tener presente su soberanía nos ayuda a mantener la calma y a no pensar que la oposición humana tiene siempre la última palabra.
Ezequiel 35:5 — Y es que tu enemistad con los hijos de Israel fue constante y los entregaste a la espada en el tiempo de su desastre, en el tiempo de su castigo final”’.
Comentario 4: Ezequiel 35:5 muestra que Jehová tuvo en cuenta la enemistad constante de Seír y que hubiera entregado a los israelitas a la espada en un momento de desastre. Me enseña lo grave que es alimentar resentimiento hasta aprovechar la debilidad de otra persona para hacerle daño. Si alguien con quien he tenido diferencias pasa por dificultades, no quiero verlo como una oportunidad para ajustar cuentas. Es el momento de dejar a un lado la hostilidad.
Ezequiel 35:6 — ”‘Por lo tanto, tan cierto como que yo vivo —afirma el Señor Soberano Jehová—, voy a prepararte para derramamiento de sangre, y el derramamiento de sangre te perseguirá. Como odiaste la sangre, el derramamiento de sangre te perseguirá.
Comentario 5: En Ezequiel 35:6, Jehová anunció que Seír tendría que enfrentarse al derramamiento de sangre. Leído junto con el versículo anterior, el anuncio muestra que su participación en la violencia contra Israel no quedaría sin consecuencias. Esto me recuerda que causar daño no es algo de poca importancia para Jehová. Quiero evitar que la hostilidad se vuelva normal para mí, incluso en mi manera de hablar, y cultivar un respeto profundo por la vida humana.
Ezequiel 35:9 — Te convertiré en un lugar permanentemente desolado; tus ciudades no serán habitadas. Y ustedes tendrán que saber que yo soy Jehová’.
Comentario 6: Ezequiel 35:9 muestra la seriedad de la sentencia de Jehová contra Seír. La desolación anunciada no se presentaba como algo pasajero que sus habitantes pudieran ignorar. Esto me ayuda a no tomar a la ligera las advertencias divinas. Al leer un pasaje de juicio, no quiero pensar únicamente en lo que les ocurrió a otros. También puedo preguntarme si hay alguna actitud que deba corregir antes de que se arraigue en mi corazón.
Ezequiel 35:10 — ”Como tú dijiste ‘Estas dos naciones y estos dos países serán míos y vamos a adueñarnos de los dos’ aunque Jehová mismo estaba allí,
Comentario 7: En Ezequiel 35:10, Seír expresó su deseo de apropiarse de las dos naciones sin tener en cuenta que Jehová estaba allí. La ambición le hizo pasar por alto lo más importante: la relación de aquellas tierras con Jehová. Esto me lleva a examinar mis propios deseos. Antes de intentar conseguir algo, no basta con preguntarme si puedo obtenerlo. También necesito pensar si hacerlo respeta la voluntad de Jehová y los derechos de otras personas.
Ezequiel 35:11 — ‘por eso, tan cierto como que yo vivo —afirma el Señor Soberano Jehová—, te trataré con la misma furia y los mismos celos con que tú actuaste, llena de odio contra ellos; y me daré a conocer entre ellos cuando te juzgue.
Comentario 8: Ezequiel 35:11 relaciona la conducta de Seír con la furia, los celos y el odio. Jehová no se fijó solo en sus acciones; también señaló las actitudes que las impulsaban. Esto me recuerda que debo atender lo que ocurre en mi interior. Si me molesta que a otra persona le vaya bien, conviene detenerme y corregir ese sentimiento. Cultivar aprecio por los demás puede impedir que los celos terminen afectando mi manera de tratarlos.
Ezequiel 35:12 — Entonces tendrás que saber que yo, Jehová, he oído todos los insultos que lanzaste contra las montañas de Israel cuando dijiste “Han quedado desoladas y nos las han entregado para que las devoremos”.
Comentario 9: Ezequiel 35:12 muestra que Jehová había oído los insultos dirigidos contra las montañas de Israel. Las palabras de desprecio no habían pasado inadvertidas. Esto puede consolarnos cuando somos objeto de burlas o comentarios injustos: Jehová conoce lo que se dice, aunque nosotros no podamos aclararlo todo. En vez de responder con otros insultos, podemos cuidar nuestra conducta y confiar en su conocimiento de la situación. No necesitamos devolver cada ofensa para que él la tenga en cuenta.
Perlas espirituales para EZEQUIEL 36
Ezequiel 36:8 — Pero ustedes, oh, montañas de Israel, echarán ramas y darán su fruto para mi pueblo Israel, ya que ellos volverán pronto.
Comentario 1: Ezequiel 36:8 anuncia que las montañas volverían a producir fruto para el pueblo que regresaría. Jehová no describió solo el fin de la desolación, sino una tierra nuevamente útil para sus habitantes. Esto me ayuda a apreciar el carácter restaurador de su promesa: donde había devastación, él anunciaba condiciones que permitirían volver a vivir y cultivar la tierra.
Ezequiel 36:17 — “Hijo del hombre, cuando la casa de Israel vivía en su tierra, la hicieron impura con su manera de vivir y su modo de actuar. Para mí, su conducta fue como la impureza de la menstruación.
Comentario 2: Ezequiel 36:17 muestra que los israelitas hicieron impura su tierra con su manera de vivir. Estar en la tierra que Jehová les había dado no convertía automáticamente su conducta en aceptable. Esto me recuerda que pertenecer a su pueblo no sustituye la obediencia personal. Mi adoración tiene que reflejarse en lo que hago cada día, también cuando nadie de la congregación me observa. Jehová toma en cuenta nuestra conducta, no solo la identidad religiosa que afirmamos tener.
Ezequiel 36:19 — De modo que los esparcí entre las naciones y los dispersé por los países. Los juzgué según su manera de vivir y su modo de actuar.
Comentario 3: En Ezequiel 36:19, Jehová explica que juzgó a los israelitas según su manera de vivir y de actuar. Su decisión no fue arbitraria; estuvo relacionada con su conducta. Esto refuerza mi confianza en su justicia. También me recuerda que cada uno debe asumir responsabilidad por sus decisiones. Si recibo una corrección, me será más útil examinar sinceramente lo que he hecho que buscar excusas o compararme con otras personas para intentar justificarme.
Ezequiel 36:22 — “Por lo tanto, dile a la casa de Israel: ‘Esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: “No lo hago por ustedes, oh, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que ustedes han profanado entre las naciones a las que han ido”’.
Comentario 4: Ezequiel 36:22 aclara que Jehová actuaría por causa de su santo nombre, no porque la casa de Israel hubiera merecido la restauración. Esto nos ayuda a mantener una actitud humilde ante sus bendiciones. No sería correcto interpretarlas como prueba de que somos superiores a los demás. El centro de la promesa era el nombre de Jehová. Por eso, cuando hablamos de lo que él hace por su pueblo, queremos darle el mérito a él, no a nosotros.
Ezequiel 36:23 — ‘Sin falta santificaré mi gran nombre, que fue profanado entre las naciones, que ustedes profanaron entre ellas; y las naciones tendrán que saber que yo soy Jehová —afirma el Señor Soberano Jehová— cuando yo sea santificado entre ustedes ante los ojos de ellas.
Comentario 5: En Ezequiel 36:23, Jehová promete santificar su gran nombre y hacer que las naciones sepan quién es. Esto muestra que su nombre no es un detalle secundario. Está relacionado con la manera en que las personas lo conocen y lo consideran. En el ministerio, no queremos limitarnos a mencionar su nombre; también procuramos explicar sus cualidades y sus propósitos. Así ayudamos a quienes nos escuchan a formarse una idea respetuosa y correcta de Jehová.
Ezequiel 36:25 — Los rociaré con agua limpia y quedarán purificados; los purificaré de toda su impureza y de todos sus ídolos repugnantes.
Comentario 6: Ezequiel 36:25 une la purificación del pueblo con la eliminación de sus ídolos repugnantes. La restauración no consistía simplemente en volver a un lugar; también exigía abandonar lo que contaminaba su adoración. Esto me ayuda a examinar si estoy conservando alguna práctica incompatible con lo que Jehová aprueba. No basta con querer las bendiciones de una buena relación con él. También necesito estar dispuesto a dejar atrás aquello que perjudica esa relación y aceptar su ayuda para cambiar.
Ezequiel 36:26 — Les daré un corazón nuevo y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo. Quitaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
Comentario 7: Ezequiel 36:26 presenta un contraste entre un corazón de piedra y uno de carne. La imagen destaca un cambio profundo, no una simple mejora de apariencia. Me hace pensar en la diferencia entre resistirme a la guía de Jehová y estar dispuesto a responder a ella. Cuando recibo un consejo bíblico, puedo preguntarme cómo lo estoy escuchando. Un corazón receptivo no busca enseguida una defensa, sino que considera qué necesita cambiar y acepta la ayuda de Jehová.
Ezequiel 36:27 — Pondré mi espíritu dentro de ustedes y haré que anden según mis normas, y ustedes obedecerán mis decisiones judiciales y las cumplirán.
Comentario 8: Ezequiel 36:27 relaciona el espíritu de Jehová con la obediencia a sus normas. Esto me recuerda que, para cambiar de verdad, no tengo que confiar únicamente en mi fuerza de voluntad. Puedo pedirle a Jehová su espíritu y esforzarme por actuar de acuerdo con su guía. La ayuda divina y la obediencia no aparecen separadas en el versículo. Por eso, además de orar por ayuda, necesito dar pasos concretos para poner en práctica lo que aprendo.
Ezequiel 36:28 — Entonces vivirán en la tierra que les di a sus antepasados. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios’.
Comentario 9: Ezequiel 36:28 no se limita a prometer que los israelitas volverían a vivir en su tierra. También destaca que serían el pueblo de Jehová y que él sería su Dios. Eso muestra que la restauración tenía un aspecto más importante que recuperar un hogar: su relación con él. Me ayuda a ordenar mis prioridades. Las condiciones materiales tienen su lugar, pero lo más valioso es poder disfrutar de una buena relación con Jehová y pertenecer a su pueblo.
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