
Pregunta semanal: ¿Cómo podemos imitar a Jeremías y luchar contra el desánimo?
Respuesta 1:
Podemos imitar a Jeremías haciendo del estudio personal una fuente real de ánimo. Él dijo que “se comió” las palabras de Jehová, es decir, las recibió con entusiasmo y dejó que llegaran a su corazón. Cuando estudiamos con calma, meditamos y buscamos cómo aplicar lo que leemos, la Palabra de Dios puede devolvernos la alegría incluso en épocas difíciles.
Respuesta 2:
Jeremías encontraba felicidad en llevar el nombre de Jehová y servirle. De igual modo, el ministerio puede ayudarnos a luchar contra el desánimo. Hablar de Jehová y de su Reino nos permite centrarnos en algo positivo y valioso. Además, cuando una persona escucha con interés o agradece un texto bíblico, nuestra fe también se fortalece.
Respuesta 3:
Jeremías evitó la compañía de quienes solo buscaban diversión y no compartían su amor por Jehová. No significa que no pudiera disfrutar de momentos sanos, sino que no dejó que las malas compañías moldearan su manera de pensar. Nosotros también protegemos nuestra espiritualidad escogiendo amistades que nos acerquen a Jehová, no que debiliten nuestra fe.
Respuesta 4:
Jeremías fue sincero con Jehová cuando se sintió solo, herido o agotado. No guardó sus sentimientos hasta explotar, sino que se los expresó en oración. Podemos hacer lo mismo. Jehová no espera oraciones perfectas; quiere que le hablemos con confianza. Contarle cómo nos sentimos puede aliviarnos y ayudarnos a ver nuestros problemas con más equilibrio.
Respuesta 5:
Jehová no eliminó todas las dificultades de Jeremías, pero le aseguró: “Yo estoy contigo para salvarte y liberarte”. Esa promesa también nos anima. Cuando el desánimo aparece, podemos recordar que Jehová no nos abandona. Él nos fortalece mediante la Biblia, la oración, las reuniones y el cariño de los hermanos de la congregación.
Perlas Escondidas para el capítulo 13 de Jeremías
Jeremías 13:9, 10
“Esto es lo que dice Jehová: ‘De la misma manera acabaré con el orgullo de Judá y el inmenso orgullo de Jerusalén. Esta gente mala, que se niega a obedecer mis palabras, que con terquedad se deja llevar por su propio corazón y sigue a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos, acabará igual que este cinturón que no sirve para nada’”.
Comentario 1:
El cinturón de lino que se echó a perder representaba al pueblo de Judá. Jehová los había acercado a él, pero su orgullo y desobediencia los hicieron inútiles para su propósito. Esto nos enseña que el orgullo puede deteriorar poco a poco nuestra amistad con Jehová: nos cuesta aceptar consejo, reconocer errores o pedir perdón. La humildad, en cambio, nos mantiene moldeables y útiles en sus manos.
Jeremías 13:11
“Porque, tal como un cinturón está sujeto a la cintura de un hombre, así yo hice que toda la casa de Israel y toda la casa de Judá se aferraran a mí —afirma Jehová—, para que llegaran a ser para mí un pueblo, un nombre, una alabanza y algo hermoso. Pero no obedecieron”.
Comentario 2:
Jehová quería que su pueblo estuviera muy unido a él, igual que un cinturón está pegado a la cintura. Su deseo era que fueran una honra para su nombre, una alabanza y algo hermoso a sus ojos. Esto nos recuerda el privilegio de llevar el nombre de Jehová. No queremos relacionarnos con él solo cuando nos conviene, sino mantenernos cerca mediante la oración, el estudio y la obediencia diaria.
Jeremías 13:15
“Oigan y presten atención. No sean arrogantes, porque Jehová ha hablado”.
Comentario 3:
La advertencia era breve, pero muy directa: debían escuchar y abandonar el orgullo. A veces el orgullo no se manifiesta con palabras altivas; puede verse cuando justificamos una mala decisión, rechazamos un consejo o pensamos que no necesitamos ayuda. Esta perla nos anima a prestar atención cuando la Biblia o un hermano maduro nos ayuda a ver algo que debemos mejorar. La humildad nos protege espiritualmente.
Jeremías 13:16
“Den gloria a Jehová su Dios antes de que él traiga la oscuridad y antes de que los pies de ustedes tropiecen en las montañas al anochecer”.
Comentario 4:
Jehová les daba tiempo para darle gloria antes de que llegaran las consecuencias de sus decisiones. Esto nos recuerda que no debemos dejar para más adelante los cambios espirituales que ya sabemos que necesitamos hacer. Puede que una persona necesite abandonar una mala costumbre, pedir perdón o volver a tener una buena rutina espiritual. Actuar pronto demuestra que valoramos la paciencia de Jehová y evita que tropecemos en la oscuridad.
Jeremías 13:17
“Y, si ustedes se niegan a escuchar, lloraré en secreto por culpa de su orgullo. Derramaré muchas lágrimas, y mis ojos se inundarán de lágrimas, porque se han llevado cautivo al rebaño de Jehová”.
Comentario 5:
Jeremías no disfrutaba anunciando malas noticias. Le dolía profundamente pensar en lo que le ocurriría al pueblo, al que llamó “el rebaño de Jehová”. Esto nos enseña a no mirar con superioridad a quienes están débiles o se han alejado. Más bien, queremos conservar compasión y hacer lo posible por animarlos con tacto, paciencia y verdadero interés, igual que Jeremías se preocupaba por el pueblo.
Jeremías 13:20
“Levanta la vista y mira a los que vienen desde el norte. ¿Dónde está el rebaño que se te dio, tus preciosas ovejas?”.
Comentario 6:
Jehová llamó “preciosas ovejas” a su pueblo. Eso muestra cuánto valor tenía cada persona para él, incluso en una nación que se había alejado. También destaca la responsabilidad de quienes tienen encargos de cuidar a otros. Los ancianos procuran atender al rebaño con ternura, pero todos podemos imitar ese interés preguntando por quienes faltan, están enfermos, desanimados o atraviesan una prueba.
Jeremías 13:22
“Y, cuando digas en tu corazón ‘¿Por qué me han pasado estas cosas?’, que sepas que es por culpa de tu gran error”.
Comentario 7:
Jehová no ocultó la causa de la calamidad. El pueblo estaba recogiendo las consecuencias de su propia conducta. Esta perla nos ayuda a ser responsables. No todos los problemas se deben a una mala decisión, pero cuando algo sale mal conviene preguntarnos con humildad si hay algo que podemos aprender, corregir o hacer mejor. Esa actitud puede evitarnos repetir los mismos errores.
Jeremías 13:23
“¿Puede un cusita cambiar su piel? ¿O puede un leopardo cambiar sus manchas? Si ese fuera el caso, ustedes podrían hacer el bien, ustedes que están entrenados para hacer el mal”.
Comentario 8:
Jehová mostró que el pueblo se había acostumbrado tanto a hacer lo malo que parecía incapaz de cambiar por sus propias fuerzas. Esta advertencia nos enseña a no permitir que una mala práctica se vuelva parte de nuestra vida. Si detectamos pensamientos, amistades o hábitos que nos empujan a hacer lo incorrecto, debemos actuar pronto. Con la ayuda de Jehová, la oración y esfuerzo sincero, podemos hacer cambios reales.
Jeremías 13:25
“Esta es la parte que te toca, la porción que he medido para ti —afirma Jehová—, porque te has olvidado de mí y confías en mentiras”.
Comentario 9:
El pueblo había dejado de confiar en Jehová y había puesto su fe en mentiras. Esto nos invita a pensar en qué basamos nuestra seguridad. Las opiniones populares, los recursos materiales o las promesas humanas pueden decepcionar. Jehová nunca miente ni abandona sus principios. Cuando basamos nuestras decisiones en su Palabra, tenemos una seguridad que no depende de la economía, las modas o las circunstancias cambiantes.
Jeremías 13:27
“En las colinas, en el campo, he visto tu repugnante comportamiento. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿Hasta cuándo seguirás impura?”.
Comentario 10:
Jehová veía lo que el pueblo hacía incluso cuando pensaban que nadie los observaba. Este versículo nos recuerda que nuestra adoración no consiste solo en lo que hacemos en público. Jehová ve el corazón, nuestros pensamientos y la conducta que tenemos en privado. Esa realidad no debe asustarnos, sino motivarnos a mantener una conciencia limpia y a esforzarnos por ser puros en nuestras decisiones diarias.
Perlas Escondidas para el capítulo 14 de Jeremías
Jeremías 14:3
“Los amos envían a sus siervos a buscar agua. Van a las cisternas y no encuentran nada de agua. Regresan con sus vasijas vacías. Están avergonzados y desilusionados, y se cubren la cabeza”.
Comentario 1:
La sequía afectó tanto a ricos como a pobres; nadie podía evitar por sí mismo sus consecuencias. Las vasijas vacías reflejaban la impotencia y desilusión del pueblo. Esto nos recuerda que las cosas materiales no nos dan verdadera seguridad. Aunque es prudente planificar y trabajar, nuestra confianza principal debe estar en Jehová, quien puede sostenernos y darnos paz incluso cuando los recursos humanos parecen insuficientes.
Jeremías 14:7
“Aunque nuestros errores testifican contra nosotros, oh, Jehová, actúa por causa de tu nombre. Nuestras infidelidades son muchas, y es contra ti que hemos pecado”.
Comentario 2:
Aquí se reconoce el pecado sin excusas. Esta actitud es un buen ejemplo de arrepentimiento sincero: admitir que hemos hecho mal y reconocer que Jehová tiene razón. Cuando cometemos un error, no queremos justificarnos, minimizarlo ni culpar a otros. Ser sinceros con Jehová y con quienes puedan ayudarnos abre la puerta a recibir su misericordia, consejo y apoyo para recuperar una buena conciencia.
Jeremías 14:8, 9
“Oh, esperanza de Israel, su Salvador en tiempos de angustia, ¿por qué eres como un extranjero en el país, como un viajero que solo se detiene a pasar la noche? Pues tú estás entre nosotros, oh, Jehová, y nosotros llevamos tu nombre. No nos abandones”.
Comentario 3:
Estas palabras muestran que Jehová era la verdadera esperanza del pueblo. Aunque estaban sufriendo por sus propios errores, todavía reconocían que solo él podía salvarlos. Esto nos anima a dirigirnos a Jehová cuando pasamos por angustia. Él no es un Dios distante ni indiferente. Cuando oramos, podemos recordarle que queremos llevar su nombre con honra y que dependemos completamente de su ayuda.
Jeremías 14:10
“Les encanta andar de acá para allá; no han refrenado sus pies. Por eso Jehová no está nada contento con ellos. Ahora se acordará de sus errores y les pedirá cuentas por sus pecados”.
Comentario 4:
El pueblo no quiso refrenar sus pies, es decir, no quiso controlar su conducta. Esta perla nos recuerda que el autocontrol es esencial para servir a Jehová. No podemos dejarnos llevar por cualquier deseo, tendencia o impulso. Cuando ponemos límites sanos en el entretenimiento, las amistades, el uso de internet o la forma de hablar, protegemos nuestra conciencia y nuestra amistad con Jehová.
Jeremías 14:13
“¡Ay, Señor Soberano Jehová! Mira que los profetas les están diciendo: ‘Ustedes no verán la espada ni pasarán hambre, sino que yo les daré verdadera paz en este lugar’”.
Comentario 5:
Jeremías se preocupaba porque los falsos profetas daban al pueblo una falsa sensación de seguridad. Esto nos enseña a no creer cualquier mensaje que suene tranquilizador o que prometa una solución fácil. La verdad de Jehová no siempre dice lo que queremos oír, pero siempre es confiable. Por eso comprobamos que nuestras creencias, decisiones y consejos estén basados en la Biblia.
Jeremías 14:14
“Los profetas están profetizando mentiras en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado ni dicho nada. Lo que les están profetizando es una visión falsa y una predicción inútil y las mentiras de su propio corazón”.
Comentario 6:
Jehová dejó claro que aquellos profetas no hablaban de parte de él. Eran mensajes nacidos de su propio corazón, no de la inspiración divina. Esto nos ayuda a valorar la importancia de usar la Biblia con exactitud. En el ministerio y en la congregación, queremos hablar basándonos en la Palabra de Dios, no en opiniones personales, rumores ni ideas que simplemente parecen razonables.
Jeremías 14:17
“Que mis ojos se inunden de lágrimas día y noche, que lloren sin parar, pues la hija virgen de mi pueblo ha sido completamente aplastada y destrozada; su herida es muy grave”.
Comentario 7:
Jeremías sentía una tristeza profunda por el sufrimiento del pueblo. No perdió la sensibilidad, aunque tuviera que repetir advertencias fuertes y aunque muchos rechazaran su mensaje. Esto nos enseña a conservar empatía en el ministerio. Muchas personas están heridas por problemas familiares, injusticias o malas decisiones. Queremos ofrecer esperanza con ternura y comprensión, no hablarles de forma fría o mecánica.
Jeremías 14:19
“Se esperaba la paz, pero no vino nada bueno; un tiempo de curación, ¡pero lo que hay es terror!”.
Comentario 8:
El pueblo esperaba que las cosas mejoraran sin cambiar su conducta. Pero no podía haber verdadera paz mientras rechazaban a Jehová. Esto nos recuerda que la paz interior no depende solo de que desaparezcan los problemas. Viene de tener una conciencia limpia, obedecer los principios de Jehová y confiar en él. Aun con dificultades, una buena relación con Jehová puede darnos estabilidad y calma.
Jeremías 14:20
“Oh, Jehová, nosotros reconocemos nuestra maldad y el error de nuestros antepasados, porque hemos pecado contra ti”.
Comentario 9:
Reconocer los errores es una señal de humildad y madurez. Aunque el pueblo no podía cambiar el pasado, sí podía admitir que había fallado. Nosotros también podemos aprender de errores familiares o personales sin repetirlos. Jehová valora que no escondamos la verdad, sino que aceptemos responsabilidad y nos esforcemos por hacer lo correcto a partir de ahora.
Jeremías 14:22
“¿Puede cualquiera de los ídolos inútiles de las naciones hacer que llueva? ¿Y acaso puede el cielo por sí mismo enviar aguaceros? Oh, Jehová nuestro Dios, ¿no eres tú el único que puede? Nuestra esperanza eres tú, porque solo tú has hecho todas estas cosas”.
Comentario 10:
Jeremías reconoció que los ídolos no podían producir lluvia ni dar vida. Jehová era el único que tenía poder real y que podía dar esperanza verdadera. Esta perla fortalece nuestra confianza en él. Las cosas que el mundo valora pueden parecer impresionantes, pero no pueden salvarnos ni dirigir nuestra vida. Jehová sí puede darnos sabiduría, fuerzas y una esperanza segura para el futuro.
Perlas Escondidas para el capítulo 15 de Jeremías
Jeremías 15:10
“¡Madre, ay de mí por haberme dado a luz! Siempre soy el centro de peleas y conflictos con todo el país. Ni presté ni pedí prestado nada, pero todos ellos me maldicen”.
Comentario 1:
Jeremías se sintió muy solo y agotado por la oposición. Le dolía que personas que no tenían una razón personal para odiarlo lo criticaran y maldijeran. Aun así, no dejó de cumplir su comisión. Esta perla puede animarnos cuando hacer lo correcto nos trae incomprensión en casa, en el trabajo o entre conocidos. Jehová ve nuestro esfuerzo y entiende perfectamente nuestras emociones.
Jeremías 15:11
“Jehová dijo: ‘Sin duda te ayudaré; sin falta intercederé por ti ante el enemigo en el tiempo de la calamidad, en el tiempo de la angustia’”.
Comentario 2:
Jehová no dejó que Jeremías se hundiera en el desánimo. Le aseguró que lo ayudaría cuando llegara la angustia. Esta promesa no significa que nunca tendremos dificultades, pero sí que Jehová puede darnos apoyo justo cuando más lo necesitamos. A veces lo hace mediante un texto bíblico, una oración respondida, el apoyo de los hermanos o una fuerza interior que no sabíamos que teníamos.
Jeremías 15:15
“Tú ya lo sabes, oh, Jehová. Acuérdate de mí y préstame atención. Véngame de mis perseguidores. No me dejes morir debido a tu paciencia. Piensa que soporto estos insultos por ti”.
Comentario 3:
Jeremías no se guardó sus sentimientos. Le pidió a Jehová que recordara la oposición que estaba soportando por ser su profeta. Nosotros también podemos pedirle a Jehová que vea nuestro esfuerzo cuando sufrimos presión por hacer lo correcto. Él conoce las palabras hirientes, las injusticias y los sacrificios que quizá nadie más nota. Esa certeza nos ayuda a seguir siendo leales sin amargarnos.
Jeremías 15:16
“Tus palabras fueron encontradas y me las comí; y tus palabras se convirtieron en la alegría y felicidad de mi corazón, pues yo llevo tu nombre, oh, Jehová Dios de los ejércitos”.
Comentario 4:
Jeremías no solo leyó las palabras de Jehová: las hizo parte de sí mismo. Por eso le daban alegría y felicidad, incluso en circunstancias duras. Este versículo nos anima a estudiar de manera profunda y personal. Cuando buscamos entender cómo aplicar la Biblia en nuestra vida, la Palabra de Dios deja de ser solo información y se convierte en una fuente real de ánimo y dirección.
Jeremías 15:17
“No me siento con los que solo buscan divertirse, no me alegro con ellos. Como tu mano está sobre mí, me siento yo solo, porque me has llenado de indignación”.
Comentario 5:
Jeremías evitó compañías que no compartían su respeto por Jehová. Esto no significa vivir aislados ni rechazar la diversión sana, sino elegir con cuidado qué ambiente dejamos que influya en nosotros. Las amistades correctas pueden levantarnos cuando estamos desanimados, mientras que las malas compañías pueden normalizar conductas que debilitan la fe. Elegir bien nuestros amigos es una forma de cuidar el corazón.
Jeremías 15:18
“¿Por qué es crónico mi dolor e incurable mi herida? No quiere curarse. ¿Te convertirás para mí en un manantial de agua engañoso en el que no se puede confiar?”.
Comentario 6:
Jeremías expresó palabras muy intensas porque se sentía agotado y herido. Sin embargo, no dejó de hablar con Jehová ni se apartó de él. Esto nos enseña que Jehová entiende que, bajo mucha presión, podemos sentirnos confundidos o incluso hablar desde el dolor. Lo importante es no aislarnos ni dejar de orar, sino seguir buscando a Jehová y permitir que nos ayude a recuperar el equilibrio.
Jeremías 15:19
“Si vuelves, te restauraré y estarás de pie ante mí. Si separas lo que es valioso de lo que no lo es, llegarás a ser como mi propia boca”.
Comentario 7:
Jehová corrigió a Jeremías con cariño y le dio una orientación concreta. Debía separar lo valioso de lo que no lo era, es decir, no dejar que el dolor o el desánimo dominaran su forma de pensar. Esta perla nos enseña que, cuando estamos desanimados, debemos cuidar lo que alimentamos en la mente: pensamientos que fortalecen la fe, no ideas que nos hacen perder la esperanza.
Jeremías 15:19
“Ellos tendrán que volverse a ti, pero tú no te volverás a ellos”.
Comentario 8:
Jehová no quería que Jeremías rebajara el mensaje para agradar al pueblo o evitar la oposición. Más bien, ellos debían cambiar y aceptar la verdad. Esto nos enseña que, en el ministerio, no modificamos los principios bíblicos para que resulten más cómodos. Hablamos con tacto, respeto y amor, pero mantenemos firmemente la verdad de Jehová y confiamos en que él puede tocar los corazones sinceros.
Jeremías 15:20
“Haré que seas para este pueblo una muralla de cobre fortificada. Ellos de seguro pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo para salvarte y liberarte”.
Comentario 9:
Jehová no prometió que Jeremías no tendría oposición; le aseguró que la oposición no lo vencería. Eso es muy animador. Cuando dependemos de Jehová, podemos ser firmes como una muralla, aunque haya críticas, presión familiar o dificultades económicas. La fuerza no viene de nuestra personalidad ni de nuestras capacidades, sino de saber que Jehová está con nosotros y nunca abandona a quienes le son fieles.
Jeremías 15:21
“Yo te liberaré de las manos de los malos y te rescataré de las manos de los crueles”.
Comentario 10:
Jehová sabía que Jeremías tendría enemigos crueles, pero le dio una promesa personal de liberación. Esto nos recuerda que Jehová ve las amenazas y presiones que sufrimos. Aunque no siempre elimina el problema de inmediato, puede rescatarnos dándonos valor, sabiduría para actuar, apoyo de los hermanos y la fuerza necesaria para mantenernos fieles. Con Jehová, nunca estamos realmente indefensos.
Descubre más desde Comentarios para la Reunión TJ
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.










Esta información me resulta muy útil para comprender loque dios quiere de mi. Gracias
15:20 vemos q cuando jeremías clamó a Jehová por alivio, el lo tranquilizó, diciendole: “He hecho que seas para este pueblo un muro fortificado de cobre; y es muy animador por que
hoy día los siervos de jehova también enfrentamos muchos desafíos al llevar a cavo nuestro ministerio. Podemos imitar a Jeremías Acudiendo a Jehová por ayuda y si seguimos siempre su guía él también nos fortificará y nos dará la ayuda necesaria para no rendirnos ante la oposicion