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Tesoros de la Biblia para la semana del 26 de octubre a 1 de noviembre de 2026

Tesoros de la Biblia para la semana del 26 de octubre a 1 de noviembre de 2026

Tema: Jehová es un juez justo y misericordioso

Cuando vemos injusticia, orgullo o crueldad, quizá nos preguntemos si algún día se pedirán cuentas por tanto daño. Jeremías 48 nos da una respuesta tranquilizadora. Jehová observa con atención lo que hacen las naciones y las personas. Su juicio no es impulsivo ni exagerado. Siempre es justo, y aun cuando tiene que ejecutar un castigo, su misericordia sigue siendo evidente.

La profecía contra Moab nos ayuda a conocer mejor el corazón de Jehová. Moab no fue juzgado sin motivo. Había mostrado oposición y desprecio por el pueblo de Dios. Sin embargo, Jehová no disfrutó de su sufrimiento, y tampoco cerró por completo la puerta a la esperanza. Veamos cómo estas tres facetas armonizan perfectamente: justicia, compasión y misericordia.

Moab tenía una larga historia de oposición a Israel. Cuando Judá recibió disciplina de Jehová por medio de los babilonios, los moabitas no reconocieron que Jehová estaba actuando ni que Judá era su pueblo. Más bien, se burlaron. Parecía que disfrutaban viendo la humillación de sus vecinos. Esa actitud revelaba falta de respeto tanto por Judá como por el Dios al que Judá servía.

Jeremías 48:27,29,42¿No era Israel objeto de burla para ti? ¿Acaso lo sorprendieron entre ladrones como para que hables en su contra y menees la cabeza? “Hemos oído de lo orgulloso que es Moab —tan soberbio—, de su arrogancia, su orgullo, su soberbia y de la altanería de su corazón”. “‘Y Moab será aniquilado y desaparecerá como pueblo, porque es contra Jehová contra quien se ha engrandecido.

Estas palabras dejan claro por qué el juicio era justo. Moab había convertido a Israel en objeto de burla y hablaba con desprecio. Además, Jehová vio el orgullo que había en su corazón. Moab confiaba en su propia importancia, en sus recursos y en su fuerza. Pero su problema más grave era que se había engrandecido contra Jehová. Nadie puede adoptar esa postura sin afrontar las consecuencias.

Jehová anunció que usaría a los babilonios, dirigidos por Nabucodonosor, para pedir cuentas a Moab. Muchas de sus ciudades quedarían desoladas. No se trataba de una reacción caprichosa. Jehová estaba respondiendo a una conducta persistente: orgullo, oposición y burla contra quienes eran su pueblo. Al ejecutar ese juicio, Moab llegaría a saber quién es Jehová y que nadie puede desafiarlo con arrogancia.

Esto nos enseña a no alegrarnos jamás de las dificultades de otros. Puede que alguien esté cosechando las consecuencias de malas decisiones, o quizá esté atravesando una disciplina dolorosa. No nos corresponde hablar en su contra, mover la cabeza con desprecio ni sentirnos superiores. Jehová ve el corazón. Él aprecia que tratemos con dignidad a quienes sufren, incluso si han cometido errores.

También es bueno preguntarnos si el orgullo puede estar influyendo en nuestra manera de pensar. A veces pudiera aparecer cuando confiamos demasiado en nuestras capacidades, posesiones o experiencia. O pudiera verse en la forma en que hablamos de otros. La profecía contra Moab nos recuerda que Jehová se fija en la altanería del corazón. La humildad nos protege y nos acerca a él.

Ahora bien, la justicia de Jehová no lo convierte en un juez frío. Él tenía razones fundadas para castigar a Moab, pero no miró su calamidad con indiferencia. El siguiente pasaje nos permite percibir los sentimientos de Jehová y nos muestra que su juicio siempre está acompañado de profunda compasión.

En ocasiones, los seres humanos pueden pensar que la justicia consiste simplemente en castigar. Jehová demuestra algo mucho más elevado. Él defiende lo que es correcto y no pasa por alto la maldad, pero no siente placer al ver sufrir a otros. Su reacción ante el juicio de Moab fue muy distinta de la actitud orgullosa y cruel que Moab había mostrado hacia Judá.

Jeremías 48:31,36Por eso lloraré por Moab, gritaré por causa de todo Moab y gemiré por los hombres de Quir-Heres. Por eso mi corazón gemirá por Moab como una flauta, y mi corazón gemirá por los hombres de Quir-Heres como una flauta. Porque las riquezas que ha producido se acabarán.

Jehová habló de llorar, gritar y gemir por Moab. Esas expresiones transmiten auténtica tristeza. Aunque Moab merecía rendir cuentas, la destrucción de sus ciudades y la pérdida de sus riquezas no eran motivo de alegría para Jehová. Él no es insensible al dolor que produce un juicio. Su corazón compasivo permanece en perfecta armonía con sus normas justas.

Qué consuelo da saberlo. Cuando Jehová permite que una persona enfrente las consecuencias de su conducta, o cuando disciplina a quienes ama, nunca lo hace con dureza innecesaria. Su objetivo no es humillar ni aplastar. Jehová sabe que el pecado causa dolor y que sus resultados pueden ser graves, pero se interesa profundamente por las personas y desea que se beneficien de su guía.

Podemos imitar esa actitud al tratar con quienes nos han decepcionado. Tal vez un familiar, un compañero cristiano o alguien a quien ayudamos tome un mal camino. No minimizamos lo que está mal, ni ignoramos las normas de Jehová. Pero evitamos adoptar un tono duro o disfrutar de que esa persona quede avergonzada. La justicia cristiana siempre debe ir acompañada de compasión.

La compasión de Jehová ante la calamidad de Moab prepara el terreno para una verdad todavía más conmovedora. Su juicio no significaba necesariamente que no hubiera futuro para ningún moabita. Jehová es capaz de disciplinar con firmeza y, al mismo tiempo, dejar abierta una posibilidad de restauración. Esa misericordia se aprecia en las últimas palabras de la profecía.

Después de describir el juicio contra Moab, Jehová añadió una promesa que podría sorprendernos. No borró de la profecía las consecuencias de la arrogancia de Moab, ni suavizó la seriedad de su juicio. Pero mostró que su propósito no se limitaba a castigar. Aun después de la disciplina, Jehová podía ofrecer una perspectiva de recuperación.

Jeremías 48:47Pero reuniré a los cautivos de Moab en la parte final de los días’, afirma Jehová. ‘Aquí termina el juicio contra Moab’”.

Con el tiempo, Ciro, el conquistador de Babilonia, permitiría que los exiliados moabitas regresaran a su tierra. Así se cumplió la promesa de que Jehová reuniría a los cautivos de Moab. Este detalle revela que Jehová ve más allá de un momento de juicio. Él puede mostrar misericordia a personas que proceden de un pueblo que había sido enemigo de su pueblo.

Esta profecía fortalece nuestra confianza en la misericordia de Jehová. Nadie debería concluir que está demasiado lejos de él o que su pasado elimina toda esperanza. Jehová conoce la situación completa de cada persona, y su deseo es que las personas respondan a su guía. Por eso, mientras haya oportunidad, seguimos reflejando su paciencia y su interés por quienes todavía no sirven a Jehová.

La posibilidad de que Jehová muestre misericordia incluso después de que empiece la gran tribulación nos ayuda a entender mejor por qué nuestra predicación es tan urgente. Lo que decimos ahora pudiera quedar grabado en la mente de alguien. Aunque hoy no responda, tal vez recuerde el mensaje cuando vea que se cumplen los acontecimientos anunciados y decida ponerse de parte de Jehová antes de que sea demasiado tarde.

Pensemos en una persona que en el pasado servía a Jehová junto con su familia, pero se alejó. Quizá conserve recuerdos de lo que aprendió y de la felicidad que tuvo al servir a Jehová. Si oye nuestras advertencias respetuosas y nuestro mensaje de esperanza, esas verdades podrían tocar su corazón. No sabemos qué hará cada persona, pero Jehová sí ve su interior y puede ayudarla a reaccionar.

Por eso, la pregunta para meditar es muy práctica: ¿qué nos motiva a hacer ahora la misericordia de Jehová? Nos motiva a seguir dando advertencias con tacto, paciencia y convicción. No predicamos para condenar a las personas. Deseamos que tengan la oportunidad de conocer a Jehová y ponerse de su parte. Su misericordia nos impulsa a no rendirnos fácilmente con nadie.

La profecía contra Moab confirma que Jehová es un juez justo. Él no pasa por alto el orgullo ni el maltrato a su pueblo. Pero también confirma que es profundamente misericordioso: no se complace en el sufrimiento y puede abrir un camino de esperanza después de la disciplina.

Así que mantengamos una actitud humilde, evitemos alegrarnos de las dificultades ajenas y tratemos a todos con compasión. Y sigamos hablando del mensaje de Jehová con sentido de urgencia. Al hacerlo, reflejaremos al Juez que siempre hace lo que es justo y que nunca deja de ser misericordioso.


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