“¿Quién me tocó?”
¿Qué podemos hacer para permitir que otros influyan positivamente en nosotros?
Comentario 1: Podemos mirar más allá de la primera impresión. A veces alguien parece distraído, callado o distante, pero quizá está enfrentando una carga muy difícil. Si no nos apresuramos a juzgar, estaremos más dispuestos a aprender de su aguante y de su fe.
Comentario 2: Nos ayuda dedicar tiempo a conocer a los hermanos. Una conversación breve en el pasillo, un mensaje o un comentario puede revelar una experiencia que nos fortalezca. Cada hermano tiene una historia, y escucharla con interés puede dejarnos una huella muy bonita.
Comentario 3: Tenemos que permitir que los buenos ejemplos nos lleguen al corazón. En vez de pensar que solo nosotros podemos animar, podemos reconocer humildemente que la fe, la perseverancia y la bondad de otros también pueden enseñarnos mucho.
Comentario 4: Podemos esforzarnos por ver a las personas como las ve Jehová. Jesús no se quedó en lo superficial; quiso saber por lo que estaban pasando y entender sus sentimientos. Esa misma actitud nos ayudará a valorar más a nuestros hermanos.
Comentario 5: Algo práctico es escuchar sin preparar enseguida una respuesta. La mujer pudo contarle a Jesús toda la verdad. Cuando escuchamos con calma y respeto, tal vez comprendamos una experiencia que nos ayude a ser más compasivos y agradecidos.
Comentario 6: También conviene fijarnos en los ejemplos de quienes siguen sirviendo a Jehová a pesar de problemas de salud, limitaciones o pruebas. Su presencia en las reuniones y sus esfuerzos pueden recordarnos que todos estamos luchando por mantenernos leales.
Comentario 7: Podemos hacer preguntas con interés sincero, no por curiosidad. Preguntar cómo está alguien, cómo conoció la verdad o qué le ha ayudado a aguantar puede abrir la puerta a recibir ánimo de su experiencia, siempre respetando lo que desee compartir.
Comentario 8: Es bueno estar dispuestos a corregir nuestras conclusiones. El orador reconoció que había juzgado mal a un hermano que parecía desconectado. Conocer su situación cambió por completo su manera de verlo. Eso nos enseña a ser pacientes y humildes.
Comentario 9: Al terminar el día, podríamos pensar en una conversación que tuvimos y preguntarnos qué aprendimos de esa persona. Así no dejamos pasar por alto los buenos efectos que los hermanos pueden tener en nosotros.
¿Qué podemos hacer para dejar una huella positiva en la vida de los demás?
Comentario 1: Podemos hacer que los demás se sientan vistos y valorados. Jesús se detuvo y le dio atención a aquella mujer. A veces, dedicar unos minutos de verdadera atención puede hacer sentir a un hermano que importa y que no está solo.
Comentario 2: Nuestras palabras pueden dejar una huella profunda si son cariñosas y respetuosas. Jesús no solo se interesó en la mujer, sino que le habló de una manera que le devolvió dignidad. Podemos procurar que nuestras palabras fortalezcan el corazón de otros.
Comentario 3: Una forma de influir bien es escuchar toda la historia antes de dar una opinión. Quizá no podamos resolver el problema de alguien, pero podemos mostrarle que nos importa lo que vive y que deseamos comprenderlo.
Comentario 4: Podemos imitar a Jesús dedicando tiempo a personas de toda clase. Él atendió a jóvenes y mayores, ricos y pobres. Si incluimos a quienes tal vez pasan desapercibidos, les demostramos que tienen un lugar valioso en la congregación.
Comentario 5: También dejamos una buena huella cuando evitamos juzgar por las apariencias. En lugar de sacar conclusiones por un gesto o una ausencia de comentarios, podemos acercarnos con bondad. Eso puede aliviar una carga que desconocíamos.
Comentario 6: Podemos animar de manera específica. En vez de decir solamente “qué bueno verte”, tal vez podamos mencionar que apreciamos su esfuerzo, su comentario o su ejemplo. Las palabras concretas muestran que de verdad nos hemos fijado en la persona.
Comentario 7: Respetar los límites de los demás también es una muestra de amor. Algunos se sentirán cómodos contando mucho y otros serán más reservados. Podemos interesarnos sin presionar, y agradecer cualquier cosa que decidan compartir.
Comentario 8: Nuestra propia fe puede animar mucho. Aunque afrontemos dificultades, asistir, participar según nuestras posibilidades y conservar una actitud leal puede fortalecer a quienes nos observan. Tal vez no sepamos cuánto bien estamos haciendo.
Comentario 9: Podemos hacernos una pregunta sencilla: “¿La vida de quién me esforzaré por tocar?”. Si cada día buscamos una ocasión para escuchar, animar o mostrar respeto, imitaremos mejor la forma cariñosa en que Jesús trataba a las personas.
Descubre más desde Comentarios para la Reunión TJ
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Recibe las nuevas publicaciones por correo electrónico
Crea una cuenta gratuita o elige el plan sin anuncios. Durante el registro podrás activar el envío de nuevas publicaciones por correo.
Registrarse









