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Seamos Mejores Maestros para la semana del 2 al 8 de noviembre de 2026

Seamos Mejores Maestros para la semana del 2 al 8 de noviembre de 2026

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 1 · Interés sincero · punto 5
Objetivo didáctico: Escuche. No hable demasiado. Dele a la persona la oportunidad de expresarse. Cuando sea apropiado, haga preguntas.
Marco de circunstancias: Marco y situación: en la entrada de una vivienda, un publicador conversa por primera vez con un vecino que está reparando una silla heredada de su abuelo
Texto bíblico asociado: Juan 5:28-29 — No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán: los que hicieron cosas buenas, para una resurrección de vida, y los que hicieron cosas malas, para una resurrección de juicio.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Enseña una verdad bíblica. Si quieres, puedes utilizar una de las que aparecen en el apéndice A del folleto Una obra de amor (lmd lección 1 punto 5).

Publicador/a: Buenos días. Soy testigo de Jehová. Estamos visitando a los vecinos. Disculpe, ¿le interrumpo con la reparación?

Persona: Estaba terminando de pegar esta silla. Ahora tengo que dejarla secar, así que dígame.

Publicador/a: Gracias. Parece una silla de las de antes, de madera maciza.

Persona: Era de mi abuelo. Mi mujer dice que comprar otra daría menos trabajo, y tiene razón. Pero él se sentaba aquí a escuchar la radio. Murió hace años y me da pena tirarla.

Publicador/a: Claro, una silla nueva no tendría esos recuerdos. Para usted, conservarla no es solo tener un mueble más.

Persona: Exactamente. Cuando la veo, me acuerdo de las cosas que contaba. Mis hijos apenas lo conocieron. A veces les cuento alguna anécdota, pero no es lo mismo que haber hablado con él.

Publicador/a: Sí, escuchar sus historias de primera mano sería distinto. Precisamente, hay una enseñanza bíblica que tiene que ver con volver a ver a quienes hemos perdido. ¿Había oído hablar de la resurrección?

Persona: Sí, de pequeño. Pero nunca entendí bien qué significa. Unos dicen una cosa y otros otra. Yo lo que sé es que echo de menos a mi abuelo, aunque haya pasado tanto tiempo.

Publicador/a: Y no quisiera responderle con una frase hecha. Si le parece, podemos ver lo que dijo Jesús, sin entrar ahora en todas esas explicaciones diferentes.

Persona: Bueno, pero yo no conozco mucho la Biblia. Tendrá que explicármelo de manera sencilla.

Publicador/a: Por supuesto. Jesús habló de lo que les espera a quienes han muerto. Fíjese en lo que dijo en Juan 5:28, 29.

Juan 5:28-29No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán: los que hicieron cosas buenas, para una resurrección de vida, y los que hicieron cosas malas, para una resurrección de juicio.

Publicador/a: Jesús estaba hablando de una resurrección, de volver a vivir. No se refería simplemente a que sigamos recordando a nuestros seres queridos.

Persona: Eso suena bonito, pero cuesta creerlo. Los recuerdos los tengo aquí; volver a hablar con mi abuelo es algo que no me puedo imaginar.

Publicador/a: Entiendo la diferencia que hace. Una cosa es conservar algo suyo, como esta silla, y otra muy distinta es que él vuelva a vivir. No espero que acepte esa esperanza solo porque yo se la mencione.

Persona: Además, dice algo de un juicio. Esa parte tampoco la entiendo. No quisiera sacar una conclusión leyendo solo lo que me gusta.

Publicador/a: Hace bien en fijarse en todo el pasaje. Esa expresión merece una explicación, no pasarla por alto. Hoy quería compartirle esta idea: Jesús enseñó que los muertos resucitarán. Pero podemos dejar pendiente su pregunta y examinarla con más calma.

Persona: Prefiero eso. Ahora tengo que recoger las herramientas. Apúnteme dónde está y lo leo después.

Publicador/a: Claro, le dejo la referencia: Juan 5:28, 29. Si coincidimos otro día y le apetece, retomamos esa pregunta.

Persona: De acuerdo, primero lo leeré por mi cuenta.

Publicador/a: Muy bien. Le dejo seguir con lo suyo. Que le quede bien la reparación.

Hagamos revisitas

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 3
Objetivo didáctico: Escuche con atención. Deje que la persona hable y no la interrumpa. Si tiene alguna objeción o le expresa sus sentimientos y preocupaciones, no la ignore. Si le presta atención, la persona verá que a usted realmente le interesa lo que ella piensa.
Marco de circunstancias: Marco y situación: en la puerta de su vivienda, Daniel recibe una revisita; habían quedado en hablar de las noticias, pero él prefiere comentar una discusión con su hermano sobre cómo repartirse el acompañamiento de su madre a las citas
Texto bíblico asociado: Proverbios 18:13 — Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Visitas a alguien para conversar sobre un tema, pero la persona quiere hablar de un tema distinto (lmd lección 9 punto 3).

Publicador/a: Hola, Daniel. Qué bueno encontrarlo. La otra vez quedamos en conversar sobre cómo mantener la calma cuando vemos tantas noticias preocupantes. ¿Le vienen bien unos minutos o lo encuentro ocupado?

Persona: Sí, tengo un momento. Pero esta semana casi no he visto las noticias. Estoy pendiente de mi madre y acabo de discutir por teléfono con mi hermano. Eso sí que me quita la calma.

Publicador/a: Podemos dejar lo de las noticias para otra ocasión. Si quiere contarme qué pasó, lo escucho.

Persona: Mi madre necesita que la acompañemos a sus citas. Como vivo cerca, casi siempre voy yo. Le pedí a mi hermano que fuera el jueves y me dijo que no podía. Le respondí que nunca podía, y ahí empezó todo.

Publicador/a: Entonces, no se trata solo de este jueves. Usted lleva tiempo ocupándose de las citas y necesita compartir esa responsabilidad.

Persona: Exactamente. Yo también trabajo. Parece que, por vivir a dos calles, siempre tengo que estar disponible. Y luego él me dice que no entiendo su situación. Pero ¿quién entiende la mía?

Publicador/a: Es razonable que quiera que también se tengan en cuenta sus horarios. Cuando su hermano dijo que no podía, ¿alcanzó a explicarle qué se lo impedía?

Persona: Empezó a decir algo de un cambio de turno. Pero lo interrumpí. Ya otras veces ha sido por el trabajo, y pensé: otra vez la misma historia. Aunque ahora que lo digo, no sé qué turno tiene.

Publicador/a: Usted ya venía cansado de otras ocasiones. Y, por lo que cuenta, la conversación terminó antes de que pudieran aclarar lo del jueves.

Persona: Sí, pero tampoco quiero que esto acabe en que tengo que comprenderlo yo y seguir haciéndolo todo. Eso es lo que me suele decir la gente: ten paciencia. Y las citas siguen ahí.

Publicador/a: Claro, escuchar su explicación no resuelve por sí solo quién acompañará a su madre. Usted necesita ayuda concreta, no solo que le digan que tenga paciencia.

Persona: Eso es. Yo puedo escuchar, pero también necesito hablar. ¿La Biblia dice algo que sirva para eso, para conversar sin acabar echándonos cosas en cara?

Publicador/a: Sí. Hay un consejo que puede ayudarnos a empezar esa conversación sin sacar conclusiones demasiado pronto. No decide quién tiene razón. ¿Le parece que se lo lea?

Persona: Sí, adelante. Pero luego dígame cómo lo aplicaría usted en una llamada como esa.

Publicador/a: Fíjese en lo que dice Proverbios 18:13 sobre responder antes de conocer bien un asunto.

Publicador/a: Proverbios 18:13 — Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante. El consejo nos invita a escuchar los hechos antes de responder. En su caso, podría empezar preguntando qué ha cambiado en el horario de su hermano y dejar que termine de explicarlo.

Persona: ¿Y si resulta que de verdad no puede? Porque entonces volvemos al principio: voy yo.

Publicador/a: No necesariamente. Saber por qué no puede el jueves les permitiría hablar de qué otro día sí puede. Es como intentar cuadrar dos agendas: primero necesitamos conocer los horarios de ambos, no solo el nuestro.

Persona: Hay otra cita el martes siguiente. A lo mejor podría encargarse de esa. Pero yo necesito que lo confirme, no quedarme esperando hasta el último momento.

Publicador/a: Podría explicárselo así, con esa petición concreta. Después de escucharlo, decirle qué días tiene usted dificultades y preguntarle cuál puede asumir él. Escuchar primero no significa quedarse sin expresar lo que necesita.

Persona: Supongo que podría empezar por reconocer que no lo dejé terminar. Lo de decirle que nunca puede tampoco fue justo. El mes pasado sí acompañó a mi madre una vez.

Publicador/a: Eso también forma parte de los hechos. Reconocerlo puede ayudar a que la conversación no empiece con una acusación. Aunque, claro, no podemos asegurar cómo responderá él.

Persona: No, eso seguro. Voy a dejar pasar un rato antes de llamarlo. Ahora tengo que salir a comprar. Lo de las noticias podemos retomarlo otro día.

Persona: Me preocupa que, si le pido disculpas, empiece a recordar otras discusiones. Entonces acabaríamos hablando de todo menos de cómo organizarnos con mi madre.

Publicador/a: Entiendo. Quiere aclarar lo ocurrido, no abrir otra discusión. Podría decirle: “Siento haberte interrumpido. Quiero entender tu horario para que podamos organizarnos”. Así reconoce algo concreto y explica para qué lo llama, sin decidir de antemano quién tiene la culpa de todo.

Persona: Eso me resulta más fácil que preparar una defensa. Y si menciona algo que le molestó, podría escucharlo y comprobar si entendí bien antes de explicarle mi parte.

Publicador/a: Sí, por ejemplo: “¿Lo que te molestó fue que dijera que nunca ayudas?”. Esa pregunta permite aclararlo. No tienen que resolver todas sus diferencias en una sola llamada.

Publicador/a: De acuerdo, lo dejo salir. Si le parece, la próxima vez me cuenta cómo le fue y conversamos sobre lo que le resulte más útil. Que le vaya bien, Daniel.

Hagamos discípulos

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 5 min
Lección y punto: Lección 11 · Sencillez · punto 4
Objetivo didáctico: Use lo que su estudiante ya sabe para ayudarlo a entender ideas nuevas. Por ejemplo, si va a empezar una lección sobre la resurrección, puede repasar brevemente lo que el estudiante ya sabe acerca de lo que nos pasa cuando morimos.
Marco de circunstancias: En el patio de la estudiante, durante su curso bíblico habitual después de cerrar la tienda, una publicadora retoma una verdad ya aprendida para ayudarla a entender cómo Jesús ofrece alivio
Texto bíblico asociado: Eclesiastés 9:5 — Porque los vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada en absoluto ni reciben más recompensa, ya que todo recuerdo suyo ha caído en el olvido.
Material oficial: lff lección 20 punto 4 (lmd lección 11 punto 4).

Publicador/a: ¿Pudiste descansar un poco después de cerrar la tienda?

Persona: Un rato. Pero abrí el libro y vi que tocaba hablar de Jesús como líder. Me quedé pensando en esa palabra. Ya tengo suficientes personas diciéndome lo que tengo que hacer durante el día.

Publicador/a: Entonces, al leer “líder”, pensaste en alguien que te añade obligaciones. Entiendo por qué no te resultó muy atractivo. El título completo del punto cuatro dice: “Jesús es un líder que ofrece alivio”. ¿Te parece que esas dos ideas no encajan?

Persona: Un poco. No digo que todos los que dirigen sean malos. Pero incluso cuando tienen buenas intenciones, uno acaba con más cosas que hacer. Y ahora mismo lo que necesito es tener menos presión, no más.

Publicador/a: Claro, no buscas otra lista de tareas. Antes de pensar en algo nuevo, recordemos algo que ya estudiaste. ¿Hubo alguna explicación de la Biblia que te quitara una preocupación, aunque no cambiara tus circunstancias?

Persona: Sí, lo que vimos sobre la muerte. Desde pequeña oía que los muertos podían estar sufriendo. No hablaba mucho de eso, pero me inquietaba. Entender que no sienten lo que pasa me tranquilizó bastante.

Publicador/a: Esa explicación es una buena base para entender qué significa sentir alivio. No fue simplemente que alguien te dijera que no te preocuparas; encontraste una razón. Voy a releer Eclesiastés 9:5, el texto que te ayudó a comprenderlo.

Eclesiastés 9:5Porque los vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada en absoluto ni reciben más recompensa, ya que todo recuerdo suyo ha caído en el olvido.

Publicador/a: Aquí se explica que los muertos no tienen conciencia de lo que sucede. Tú relacionaste esa información con el miedo que tenías. ¿Qué cambió para ti después de entenderlo?

Persona: Dejé de imaginar que alguien estuviera pasando dolor. La muerte sigue pareciéndome triste, eso no desapareció. Pero ya no tenía aquella preocupación añadida. Fue como dejar de darle vueltas a una pregunta que nunca sabía responder.

Publicador/a: Esa diferencia importa: no desapareció todo lo que te entristecía, pero sí una carga. Partiendo de esa experiencia, ¿podría una enseñanza ofrecer alivio sin resolver de inmediato todos los problemas de quien la escucha?

Persona: Sí, eso lo entiendo. Aunque saber que una explicación me ayudó no significa que cualquier cosa que me enseñen vaya a ayudarme igual.

Publicador/a: Tienes razón. Hay que examinar cada enseñanza, no darla por buena porque otra nos ayudó. No estamos usando este versículo como si hablara del liderazgo de Jesús. Lo recordamos porque tú ya sabes, por experiencia, cómo comprender una verdad puede aliviar una preocupación.

Persona: Ahora veo la relación. Cuando leí lo de un líder, solo pensé en recibir órdenes. No había pensado en alguien que también me ayudara a entender las cosas. Pero todavía me cuesta unir las dos ideas.

Publicador/a: Pensemos en una situación de la tienda. Cuando empezaste a trabajar allí, ¿te ayudaba más que te repitieran lo que debías hacer o que alguien te explicara cómo hacerlo y por qué?

Persona: Que me lo explicaran. Con la caja me pasó eso. Una compañera me decía que tuviera cuidado, pero yo seguía sin entender el programa. Otra se sentó conmigo y me explicó lo básico. Seguí teniendo responsabilidad, pero trabajaba mucho menos nerviosa.

Publicador/a: La tarea seguía ahí; lo que cambió fue que ya no te enfrentabas a ella sin entenderla. Esa comparación no explica todo sobre Jesús, pero ayuda a ver que orientar a alguien y aliviarlo no tienen por qué ser cosas opuestas.

Persona: Así sí. No me molestaba que aquella compañera me enseñara. De hecho, prefería preguntarle a ella. Lo que me agobiaba era que esperaran que supiera hacerlo todo sin explicármelo.

Publicador/a: Mira también esta imagen de Jesús enseñando a un grupo de personas al aire libre, con flores y pájaros alrededor. Sin imaginar qué piensa cada persona, ¿qué aspecto de la labor de Jesús vemos representado?

Persona: Que enseña. No aparece simplemente dando órdenes desde lejos. Hay personas escuchándolo. Aunque la imagen por sí sola no me dice cómo se sentían ni qué hicieron después.

Publicador/a: Exacto, para saber más necesitamos examinar lo que enseñaba. Pero nos ayuda a no quedarnos solo con la idea de autoridad. El punto que estamos estudiando presenta a Jesús como un líder que ofrece alivio. ¿Cómo expresarías ahora esa idea con tus palabras?

Persona: Que seguir su dirección no tiene por qué significar sentir más presión. Sus enseñanzas pueden ayudarme. Eso no quiere decir que mañana tendré menos trabajo ni que todo me resultará fácil. Quiero ver cómo se aplica a mis preocupaciones.

Publicador/a: Podemos hacerlo sin apresurarnos. Conforme estudiemos, fíjate en qué enseña Jesús y cómo eso puede ayudarte. Igual que hiciste con el tema de la muerte: primero entendiste la explicación y después viste qué diferencia suponía para ti.

Persona: Me parece bien. La pregunta que me llevo es cómo puede ayudarme lo que enseña Jesús. Prefiero ir entendiéndolo así, paso a paso, en vez de pensar desde el principio que será otra obligación.

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