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Estudio de La Atalaya para la semana del 4 al 10 de enero de 2027

Estudio de La Atalaya para la semana del 4 al 10 de enero de 2027

Sigamos educando la conciencia para agradar a Jehová

1. ¿Qué es la conciencia, y cómo puede ayudarnos a agradar a Jehová?

Romanos 2:14-15 — Porque, cuando la gente de las naciones, que no tiene ley, cumple por naturaleza las cosas de la ley, ellos, aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. Ellos mismos demuestran que la esencia de la ley está escrita en sus corazones, a la vez que su conciencia da testimonio con ellos, y ellos son acusados o incluso disculpados por sus propios pensamientos.

Respuesta 1: Este pasaje muestra que nuestros propios pensamientos pueden aprobar o censurar lo que hacemos. Esa capacidad es la conciencia. Jehová nos la ha dado para ayudarnos, pero debemos educarla con la Biblia para que sus indicaciones estén de acuerdo con su manera de pensar.

Respuesta 2: La conciencia es la capacidad de examinar nuestros pensamientos y acciones y determinar si están bien o mal. No basta con preguntarnos si una decisión nos hace sentir cómodos. Tenemos que educar esa capacidad según lo que Jehová considera correcto. Así, cuando debamos elegir, nuestra conciencia podrá ayudarnos a tener en cuenta su voluntad, en lugar de guiarnos únicamente por nuestros deseos o por lo que hagan otras personas.

Respuesta 3: Me parece muy valioso que Jehová nos haya dado una ayuda para evaluar nuestra conducta. Una conciencia bien educada nos permite reconocer qué decisiones le agradan y cuáles podrían perjudicar nuestra amistad con él. Pero el párrafo también recuerda que las malas influencias pueden debilitarla. Por eso necesitamos hacer dos cosas: seguir educándola con la Biblia y protegerla de aquello que pueda distorsionar nuestro sentido de lo bueno y lo malo.

2. ¿A qué nos impulsa la conciencia?

Romanos 12:9 — Que su amor no sea hipócrita. Detesten lo que es malo; apéguense a lo que es bueno.

Respuesta 1: Romanos 12:9 nos ayuda a ver que una buena conciencia no se limita a reconocer lo incorrecto. Nos mueve a rechazarlo y a elegir lo que Jehová aprueba. Por eso, educarla debe influir en nuestras acciones, no solo en nuestras opiniones. Si detectamos algo que está mal, lo importante es responder a ese aviso y actuar de acuerdo con lo que sabemos que es bueno.

Respuesta 2: Nos impulsa a evitar lo malo antes de hacerlo. A veces podríamos pensar en la conciencia solo como algo que nos hace sentir mal después de una equivocación. Sin embargo, el párrafo destaca que también puede orientarnos de antemano. Si prestamos atención a sus avisos y está bien educada, nos ayudará a apartarnos de una conducta incorrecta y a proteger nuestra amistad con Jehová.

Respuesta 3: Una buena conciencia también nos mueve a hacer lo bueno. No se trata únicamente de evitar una lista de cosas prohibidas, sino de querer actuar como Jehová desea. Ese aspecto positivo es importante: al tomar decisiones, podemos preguntarnos qué opción está más de acuerdo con lo que hemos aprendido de él. Así demostramos que deseamos agradarle y que dejamos que nuestra conciencia influya de verdad en nuestra conducta.

3, 4. a) ¿En qué se parecen la conciencia y un detector de humo, y en qué se diferencian? (Mira también la imagen).

Santiago 1:14-15 — Más bien, cada uno es probado al ser atraído y seducido por su propio deseo. Entonces, cuando el deseo se ha vuelto fértil, da a luz el pecado, y el pecado, cuando se ha cometido, da a luz la muerte.

Respuesta 1: Ambos nos alertan de un peligro, pero la conciencia puede advertirnos antes de que hagamos algo malo. Santiago explica cómo un deseo incorrecto puede terminar en pecado. Una conciencia educada con la Biblia nos ayuda a reconocer ese peligro al principio y a detenernos antes de dañar nuestra amistad con Jehová.

Respuesta 2: En la imagen, el hombre oye la alarma y entonces ve que sale humo del horno. El detector le avisa cuando ya hay humo. La conciencia, en cambio, puede advertirnos antes de que cometamos una mala acción. Esa diferencia hace que sea una protección muy valiosa. Si está educada con la Biblia, puede ayudarnos a identificar pasos que parecen pequeños, pero que podrían conducirnos a un pecado grave.

Respuesta 3: La comparación destaca la importancia de prestar atención a los avisos. Un detector nos alerta de un peligro, y nuestra conciencia también puede hacerlo. Pero no conviene esperar a haber cometido un pecado para escucharla. Si una situación despierta una advertencia basada en los principios bíblicos, debemos tomarla en serio. Jehová nos ha dado una capacidad que puede ayudarnos a evitar el daño, no solo a reconocerlo después.

3, 4. b) Explica con una situación hipotética cómo nos protege la conciencia.

Respuesta 1: El artículo plantea el caso de un hermano joven que se muda y quiere hacer amigos. Acepta una invitación de otros jóvenes de la congregación, pero al llegar observa que algunos beben demasiado y no respetan las normas de Jehová. Si tiene la conciencia bien educada, reconocerá que esas amistades no le convienen. Así puede evitar una influencia que, con el tiempo, podría llevarlo a cometer un pecado grave.

Respuesta 2: En esa situación hipotética, el deseo del joven de tener amigos es comprensible. Sin embargo, su conciencia le ayuda a no dejar que ese deseo pese más que su amistad con Jehová. Al ver lo que ocurre en la reunión social, se da cuenta de que debe evaluar la conducta de aquellos jóvenes. La lección es que no basta con querer encajar: necesitamos escoger amistades que respeten las normas de Jehová.

Respuesta 3: Lo que protege al joven es escuchar la advertencia antes de adoptar la conducta de los demás. No necesita llegar a beber demasiado ni cometer un pecado grave para reconocer el peligro. Su conciencia, educada con la Biblia, le permite ver adónde podrían llevarlo esas amistades. Eso nos enseña a actuar cuando aparecen las primeras señales de una mala influencia, en vez de esperar a que ya nos haya perjudicado.

5, 6. ¿Qué tendrían que haber hecho Adán y Eva para obedecer a Jehová?

Isaías 33:22 — Porque Jehová es nuestro Juez, Jehová es nuestro Legislador, Jehová es nuestro Rey; él es quien nos salvará.

Respuesta 1: Tendrían que haber reconocido que Jehová tenía el derecho de establecer lo que estaba bien y lo que estaba mal. Isaías 33:22 destaca su autoridad para dar leyes. Por eso, la prohibición sobre el árbol no era algo que Adán y Eva pudieran cambiar según sus preferencias. Obedecer exigía aceptar el criterio de Jehová por encima de cualquier deseo personal o de cualquier sugerencia contraria a su mandato.

Respuesta 2: Eva tendría que haberse negado a seguir escuchando a la serpiente. Conocía la prohibición de Jehová y sabía que comer del fruto estaba mal. Pero, en lugar de rechazar lo que contradecía ese mandato, permitió que la serpiente influyera en ella. Para nosotros, la aplicación es clara: cuando ya sabemos qué exige Jehová, no debemos dar cabida a razonamientos que intenten convencernos de que desobedecerlo nos beneficiará.

Respuesta 3: Adán y Eva necesitaban actuar de acuerdo con lo que ya sabían. El problema no era que les faltara una instrucción clara sobre el árbol. Jehová les había explicado qué no debían hacer. Por eso, obedecer implicaba escuchar su conciencia y mantenerse dentro del límite establecido. Esto nos recuerda que conocer una norma bíblica no es suficiente: debemos dejar que ese conocimiento determine nuestra conducta, incluso cuando aparezca una tentación.

Respuesta 4: Para obedecer, los dos tenían que poner el deseo de agradar a Jehová por encima de sus propios deseos. El artículo explica después que Eva parece haber cedido a la codicia y al orgullo, mientras que Adán actuó con egoísmo. Su caso nos ayuda a examinar nuestros motivos. Si queremos que la conciencia nos proteja, no podemos permitir que algo que deseamos termine pareciéndonos más importante que hacer lo que Jehová pide.

7. ¿Qué nos enseña Efesios 5:15-17?

Efesios 5:15-17 — Así que tengan muchísimo cuidado de no comportarse como tontos, sino como sabios, aprovechando el tiempo de la mejor manera, porque los días son malos. Por esta razón, dejen de ser insensatos y comprendan cuál es la voluntad de Jehová.

Respuesta 1: Nos enseña que debemos pensar con cuidado en nuestra conducta y esforzarnos por entender qué desea Jehová. Cuando no encontramos una norma específica, eso no significa que cualquier decisión le agrade. Necesitamos buscar los principios que nos ayuden a comprender su voluntad.

Respuesta 2: El párrafo distingue entre dos situaciones: aquellas en las que Jehová ha dado una norma clara y aquellas en las que no hay una ley específica. En las segundas, sigue siendo importante agradarle. Por eso necesitamos una conciencia educada que nos ayude a razonar con los principios bíblicos. En vez de preguntar únicamente si algo está prohibido, conviene pensar si la decisión refleja la manera de ver las cosas de Jehová.

Respuesta 3: Entender la voluntad de Jehová requiere esfuerzo de nuestra parte. No siempre encontraremos una instrucción que describa exactamente la situación que estamos viviendo. Pero podemos examinar lo que la Biblia nos enseña sobre su forma de pensar. Después, nuestra conciencia nos ayudará a aplicar ese conocimiento. Así tomaremos decisiones meditadas, en lugar de dejarnos llevar por el impulso del momento o por lo que nos resulte más fácil.

8. ¿Por qué dos cristianos pueden tomar decisiones diferentes sobre un mismo tema y tener la conciencia tranquila?

Respuesta 1: Porque, cuando no existe una norma bíblica específica, pueden intervenir factores distintos. El párrafo menciona los motivos, las intenciones y la cultura local. Dos cristianos pueden analizar esos factores y llegar a decisiones diferentes sin desobedecer a Jehová. Lo esencial es que ambos se aseguren de respetar los principios bíblicos. Por tanto, una diferencia de decisión no demuestra por sí sola que uno esté actuando bien y el otro mal.

Respuesta 2: Tener la conciencia tranquila no significa simplemente hacer lo que a cada uno le parece. Los dos cristianos deben comprobar que su decisión está en armonía con los principios bíblicos. Esa es la base común, aunque sus circunstancias sean diferentes. Esto nos ayuda a mantener el equilibrio: respetamos la conciencia personal, pero también reconocemos que todos necesitamos educarla con la Biblia y tener el deseo sincero de agradar a Jehová.

Respuesta 3: El párrafo nos ayuda a no convertir nuestra decisión personal en una norma para los demás. Puede que otro hermano tenga motivos o circunstancias que no sean iguales a los nuestros. Si ambos respetamos los principios bíblicos, Jehová puede estar contento con los dos. En asuntos de conciencia, lo importante no es que todos escojan exactamente lo mismo, sino que cada uno se esfuerce por actuar de acuerdo con la voluntad de Jehová.

9. ¿Cómo aplican dos hermanos Gálatas 6:4 al tomar una decisión sobre el brindis? (Mira también las imágenes).

Gálatas 6:4 — Pero que cada uno examine sus propias acciones, y entonces tendrá razones para alegrarse por lo que él mismo ha hecho, sin compararse con otra persona.

Respuesta 1: Los dos examinan su propia situación, en vez de decidir por comparación. Uno participa porque se celebra un logro de la empresa en un contexto social. El otro no participa porque los comentarios nacionalistas de su jefe comprometerían su neutralidad. Aunque llegan a decisiones distintas, ambos procuran agradar a Jehová. Así aplican el principio de evaluar personalmente sus acciones y los motivos que hay detrás.

Respuesta 2: El primer hermano tiene en cuenta el significado del brindis en esa situación concreta. En el lugar donde vive es una costumbre social y una señal de buenos modales, y sus compañeros están celebrando un logro de la empresa. Por eso decide participar. El ejemplo no presenta una autorización general para cualquier brindis, sino que muestra la importancia de analizar el contexto y asegurarse de que la decisión respete los principios bíblicos.

Respuesta 3: El segundo hermano reconoce un factor que cambia la situación: su jefe ha hecho comentarios nacionalistas. La imagen también muestra que señala una bandera. Por eso decide no levantar la copa, pues no quiere comprometer su neutralidad política. Su decisión nos recuerda que una costumbre social debe evaluarse según las circunstancias. No basta con pensar que algo se hace habitualmente; debemos considerar qué estaríamos expresando al participar.

10, 11. Según Hebreos 5:13, 14, ¿qué relación hay entre el “alimento sólido” y la conciencia?

Hebreos 5:13-14 — Y el que sigue alimentándose de leche no conoce la palabra de la justicia, porque es un niño pequeño. En cambio, el alimento sólido es para personas maduras, para las que con la práctica han entrenado su capacidad de discernimiento para distinguir lo que está bien de lo que está mal.

Respuesta 1: El alimento sólido nos ayuda a educar la conciencia. Incluye las verdades bíblicas profundas y los principios que necesitamos para evaluar nuestra conducta. Al estudiarlos y aplicarlos, desarrollamos el discernimiento necesario para tomar decisiones que agraden a Jehová.

Respuesta 2: Aunque en estos versículos no aparece la palabra conciencia, sí se describe una función que está estrechamente relacionada con ella: aprender a reconocer lo correcto y lo incorrecto. Por eso, el alimento espiritual profundo no es solo información interesante. Debe influir en nuestra manera de pensar y decidir. Si lo aprovechamos bien, conoceremos mejor el punto de vista de Jehová y podremos usarlo para orientar nuestra conducta.

Respuesta 3: Los principios bíblicos forman parte de ese alimento sólido. Son especialmente necesarios cuando no existe una norma que indique exactamente qué hacer. En esos casos, cada cristiano tiene que identificar los principios relacionados con su situación, analizarlos y tomar una decisión. Eso exige más que recordar una regla: requiere comprender cómo piensa Jehová y dejar que esa comprensión eduque nuestra conciencia y nos ayude a actuar de una manera que le agrade.

Respuesta 4: La relación también nos enseña que educar la conciencia requiere estudiar a fondo. Si nos conformamos con un conocimiento superficial, nos costará más razonar cuando surja una situación nueva. En cambio, al profundizar en las verdades y los principios bíblicos, tendremos una base más sólida para decidir. El objetivo no es acumular conocimientos, sino aprovecharlos para reconocer qué conducta está de acuerdo con la voluntad de Jehová.

12. ¿Qué quieren decir las expresiones “personas maduras” y “con la práctica”, que encontramos en Hebreos 5:14?

Hebreos 5:14 — En cambio, el alimento sólido es para personas maduras, para las que con la práctica han entrenado su capacidad de discernimiento para distinguir lo que está bien de lo que está mal.

Respuesta 1: Las personas maduras han educado su conciencia según los principios bíblicos y conocen bien la manera de pensar de Jehová. La práctica consiste en aplicar esos principios repetidamente al tomar decisiones. De modo que la madurez no se demuestra solo por lo que sabemos, sino también por cómo usamos ese conocimiento para orientar nuestras acciones y tener en cuenta lo que Jehová siente.

Respuesta 2: Ser una persona madura implica conocer bien la personalidad de Jehová. Ese conocimiento permite prever cómo verá él una decisión y qué efecto tendrán nuestras acciones en nuestra relación con él. Por eso, antes de actuar, una persona madura tiene en cuenta los principios bíblicos. Su pregunta principal no es simplemente si algo le conviene, sino si la decisión refleja respeto por Jehová y por su manera de pensar.

Respuesta 3: La expresión relacionada con la práctica destaca que este entrenamiento es continuo. No educamos la conciencia aplicando un principio una sola vez. Cada vez que analizamos una decisión a la luz de la Biblia y actuamos en consecuencia, seguimos entrenando nuestro discernimiento. Con el tiempo aprendemos a reconocer mejor lo correcto y lo incorrecto. Por eso, las decisiones que tomamos son oportunidades para seguir fortaleciendo nuestra conciencia.

13. ¿Qué podría pasarnos si no educamos nuestra conciencia de acuerdo con los principios bíblicos?

Isaías 5:20 — ¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y que lo malo es bueno, de los que presentan la oscuridad como si fuera luz y la luz como si fuera oscuridad, de los que hacen pasar lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!

Respuesta 1: Podríamos terminar con el criterio moral invertido, aprobando lo que Jehová condena. Isaías muestra lo peligroso que es confundir esas cosas. Por eso, no basta con decir que nuestra conciencia nos permite hacer algo. Necesitamos comprobar que ha sido educada con los principios bíblicos y no con ideas que deforman nuestra manera de ver lo correcto.

Respuesta 2: Si no la educamos con la Biblia, otros factores pueden moldearla. El párrafo menciona las creencias religiosas falsas y los prejuicios. Eso significa que una persona podría sentir que actúa correctamente y, aun así, estar guiándose por un criterio equivocado. Para evitarlo, necesitamos comparar nuestras ideas con los principios bíblicos y estar dispuestos a corregirlas. Lo importante no es defender siempre nuestra opinión, sino acercarla a la manera de pensar de Jehová.

Respuesta 3: Los malos deseos también pueden afectar nuestra conciencia. La codicia, el orgullo o el egoísmo pueden llevarnos a justificar algo porque queremos hacerlo, aunque no esté de acuerdo con los principios bíblicos. Por eso conviene examinar nuestros motivos con sinceridad. Podemos preguntarnos si estamos buscando lo que agrada a Jehová o una razón para hacer lo que nos apetece. Esa revisión nos ayuda a no dejar que nuestros deseos controlen el criterio.

Respuesta 4: Nuestra conciencia podría dejar de ayudarnos a reconocer el peligro moral. El párrafo recalca que es imperfecta y puede equivocarse, así que no debemos tratarla como una guía que nunca falla. Su utilidad depende de cómo la eduquemos y de las influencias que aceptemos. Esto nos anima a seguir estudiando los principios bíblicos, aunque llevemos tiempo conociéndolos, y a permitir que corrijan cualquier tendencia que pueda debilitar nuestra conciencia.

14. a) ¿Por qué Adán y Eva no hicieron caso a su conciencia?

Respuesta 1: Parece que Eva permitió que la codicia y el orgullo le nublaran el juicio. Dejó de estar contenta con lo que Jehová le había dado y quiso ser como él. Eso le hizo perder de vista quién tenía el derecho de establecer lo bueno y lo malo. Su caso muestra que un deseo incorrecto puede distorsionar nuestro razonamiento si lo alimentamos, incluso cuando ya sabemos cuál es la voluntad de Jehová.

Respuesta 2: Adán actuó con egoísmo. Para él llegó a ser más importante su deseo de estar con Eva que agradar a Jehová. No se trataba de que desconociera el mandato, sino de que puso su deseo por encima de la obediencia. Eso nos enseña a vigilar nuestras prioridades. Si queremos escuchar a la conciencia, debemos estar resueltos a que el deseo de agradar a Jehová pese más que cualquier preferencia personal.

Respuesta 3: Los dos dejaron que sus deseos influyeran más que lo que sabían de Jehová. En Eva destacaron, al parecer, la codicia y el orgullo; en Adán, el egoísmo. El resultado fue que no prestaron atención a su conciencia. La lección es que conocer las normas no nos protege automáticamente. También tenemos que cuidar nuestros motivos y evitar que una mala actitud nos lleve a buscar excusas para desobedecer.

14. b) Menciona personajes bíblicos que no educaron bien su conciencia (mira el recuadro “ No educaron su conciencia”).

Respuesta 1: Un ejemplo mencionado en el artículo es Eva. Conocía el mandato de Jehová, pero permitió que la serpiente influyera en ella. Parece que la codicia y el orgullo llegaron a dominar su manera de pensar. Su caso nos recuerda que la conciencia necesita algo más que conocimiento: tenemos que rechazar las ideas y los deseos que contradicen lo que Jehová nos enseña, en lugar de darles espacio.

Respuesta 2: También podemos mencionar a Adán. Aunque conocía a Jehová y sabía lo que le había mandado, dio más importancia a su deseo de estar con Eva. Su egoísmo dañó su manera de decidir. Ese ejemplo nos ayuda a ver que la conciencia no funciona bien si subordinamos la obediencia a nuestras preferencias. Necesitamos mantener el deseo de agradar a Jehová como la prioridad que oriente nuestras decisiones.

Respuesta 3: Adán y Eva muestran que conocer a Jehová no impide que alguien permita que su conciencia se deteriore. Ambos sabían que él había establecido un límite, pero dejaron que actitudes incorrectas pesaran más que ese conocimiento. Al pensar en ellos, podemos revisar no solo si conocemos las normas, sino también cómo reaccionamos cuando nuestros deseos chocan con ellas. Ahí se ve si estamos dejando que Jehová eduque nuestra conciencia.

15. ¿Qué más puede hacerle mucho daño a nuestra conciencia, y qué nos aconseja la Biblia?

1 Corintios 15:33 — No se dejen engañar. Las malas compañías echan a perder las buenas costumbres.

Respuesta 1: Las malas compañías pueden perjudicar mucho nuestra conciencia. Este versículo advierte que su influencia puede deteriorar la buena conducta que ya tenemos. Por eso no sería prudente pensar que podemos mantener cualquier amistad sin que nos afecte. Si deseamos seguir haciendo lo correcto, debemos cuidar con quién nos relacionamos y alejarnos de las influencias que debilitan nuestro respeto por las normas de Jehová.

Respuesta 2: El párrafo destaca el peligro de relacionarnos con quienes rechazan a Dios y se han vuelto insensibles en sentido moral. Su manera de pensar puede influir en lo que nosotros consideramos aceptable. Por eso la Biblia nos aconseja no adoptar su forma de vivir y alejarnos de esas malas influencias. Proteger la conciencia incluye elegir con cuidado nuestras compañías, no solo estudiar lo que está bien y lo que está mal.

Respuesta 3: No debemos suponer que tener buenas intenciones nos hace inmunes a las malas compañías. El párrafo dice que pueden ser peligrosas precisamente para quienes desean hacer lo correcto. Si escuchamos con frecuencia razonamientos que desprecian las normas de Jehová, nuestra conciencia podría verse afectada. Por eso es importante tomar en serio el consejo bíblico y evitar amistades cuya conducta nos empuje a considerar normal lo que Jehová desaprueba.

Respuesta 4: La recomendación bíblica exige actuar, no solo reconocer que existe un peligro. Si ciertas compañías están dañando nuestra conciencia, necesitamos alejarnos de esa influencia. Podemos relacionar esto con el joven de la situación hipotética: al observar una conducta contraria a las normas de Jehová, debía reconocer que esas amistades no le convenían. Escuchar la conciencia supone estar dispuestos a cambiar una decisión para proteger nuestra amistad con Jehová.

16. ¿Cuándo es especialmente útil la guía que nos da la conciencia? (Mira el recuadro “ Cómo nos ayuda una conciencia educada con la Biblia”).

1 Corintios 10:31 — Por eso, ya sea que estén comiendo, bebiendo o haciendo cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.

Respuesta 1: Es especialmente útil cuando no hay una instrucción bíblica concreta para nuestra situación. Este principio nos recuerda que hasta las decisiones cotidianas deben honrar a Jehová. Una conciencia bien educada nos ayuda a aplicar ese objetivo a lo que hacemos. Así, en vez de pensar solo en nuestros gustos, valoramos si la decisión está de acuerdo con su voluntad y refleja respeto por él.

Respuesta 2: La conciencia nos ayuda cuando tenemos que pasar de un principio general a una decisión personal. Quizás la Biblia no describa exactamente el asunto que tenemos delante, pero sí nos enseña cómo piensa Jehová. Si hemos educado nuestra conciencia con esos principios, podremos evaluar las opciones. Por eso conviene entrenarla de forma continua, y no esperar a encontrarnos en una situación difícil para empezar a conocer el criterio de Jehová.

Respuesta 3: Aunque es imperfecta, la conciencia puede ser una gran ayuda para agradar a Jehová. Pero el párrafo pone una condición importante: debe estar educada según los principios bíblicos. Si no lo está, la ausencia de una norma específica podría llevarnos a decidir solo por preferencias personales. En cambio, una conciencia bien formada nos ayuda a buscar lo que Jehová aprueba y a actuar con responsabilidad en asuntos que requieren discernimiento.

17. Según Romanos 12:2, ¿cómo nos enseña Jehová?

Romanos 12:2 — Y dejen de amoldarse a este sistema; más bien, transfórmense renovando su mente, para que comprueben por ustedes mismos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Respuesta 1: Jehová nos enseña mediante la Biblia para cambiar nuestra manera de pensar. Romanos 12:2 muestra que necesitamos una transformación interior, no solo cambios de conducta. Al estudiar y aceptar su enseñanza, aprendemos a evaluar las cosas desde su punto de vista. Así podemos reconocer mejor qué decisiones le agradan, en vez de adoptar la forma de pensar que nos rodea.

Respuesta 2: Una manera de aprender es analizar cómo Jehová ha tratado a su pueblo a lo largo de la historia. Esos relatos nos permiten conocer su personalidad y su forma de ver las cosas. No los estudiamos únicamente para recordar acontecimientos, sino para comprender mejor a Jehová. Después podemos usar lo aprendido al tomar decisiones y permitir que ese conocimiento siga moldeando nuestra conciencia.

Respuesta 3: El párrafo destaca especialmente las enseñanzas de Jesús y su ejemplo. Examinarlos nos ayuda a aprender a pensar como Jehová. Por eso es importante fijarnos no solo en lo que Jesús enseñó, sino también en cómo actuó. Al meditar en ello, podemos revisar nuestra propia manera de razonar y decidir. Así, el estudio de su vida llega a influir en nuestra conciencia y en las elecciones que hacemos.

Respuesta 4: Para que Jehová nos enseñe, tenemos que dejarnos moldear. La comparación del párrafo con el barro y el alfarero destaca esa disposición. Al estudiar la Biblia, quizá descubramos que alguna opinión nuestra necesita cambiar. En vez de aferrarnos a ella, podemos aceptar la enseñanza de Jehová. De esa manera, el estudio no se queda en adquirir información: permite que él transforme nuestra mente y nos ayude a pensar cada vez más como él.

18. ¿Qué tenemos que hacer para ser felices y agradar a Jehová?

2 Timoteo 1:3 — Le estoy agradecido a Dios —a quien doy servicio sagrado como lo hicieron mis antepasados y con una conciencia limpia— y siempre me acuerdo de ti en los ruegos que hago día y noche.

Respuesta 1: Debemos educar y proteger nuestra conciencia para servir a Jehová sin que nos acuse de una conducta incorrecta. Pablo valoraba mucho poder servirle así. El párrafo explica cómo lograrlo: estudiar la Biblia a fondo y evitar las malas influencias. La felicidad no viene simplemente de hacer lo que deseamos, sino de saber que nuestras decisiones están de acuerdo con lo que Jehová aprueba.

Respuesta 2: Una parte esencial es proteger nuestra conciencia de las malas influencias. No tendría sentido esforzarnos por conocer las normas de Jehová y, al mismo tiempo, permitir que otras ideas o compañías debilitaran nuestro respeto por ellas. Necesitamos cuidar lo que moldea nuestra forma de pensar. Al rechazar las influencias que pueden dañarnos, ayudamos a que nuestra conciencia siga siendo sensible y nos oriente hacia decisiones que agraden a Jehová.

Respuesta 3: También tenemos que estudiar la Biblia a fondo. La conciencia no aprende automáticamente a reconocer lo que Jehová considera correcto; debemos educarla con sus enseñanzas. Eso requiere analizar los principios y pensar en cómo aplicarlos. Si hacemos del estudio una ayuda para nuestras decisiones, y no solo una actividad que cumplimos, nuestra conciencia estará mejor preparada para guiarnos. Así podremos servir a Jehová con la satisfacción de estar buscando su aprobación.

Respuesta 4: El resumen une dos responsabilidades que se complementan: evitar lo que debilita la conciencia y fortalecerla con la Biblia. Si solo hacemos una de las dos, estaremos descuidando una parte importante de su cuidado. Queremos que siga reconociendo el peligro y que nos impulse a actuar bien. Al escuchar esa conciencia educada por Jehová, podemos ser felices y tener éxito en el sentido más importante: llevar una vida que le agrade.

¿Qué es la conciencia, y cómo nos ayuda a agradar a Jehová?

1 Corintios 15:33 — No se dejen engañar. Las malas compañías echan a perder las buenas costumbres.

Respuesta 1: La conciencia es la capacidad de evaluar nuestros pensamientos y acciones para reconocer si están bien o mal. Bien educada, nos ayuda a elegir lo que Jehová aprueba. Pero debemos protegerla. La advertencia sobre las malas compañías muestra que otras personas pueden influir negativamente en nuestra conducta. Por eso, además de estudiar la Biblia, necesitamos evitar las influencias que podrían debilitar nuestro sentido de lo correcto.

Respuesta 2: Es un regalo de Jehová que nos permite examinar nuestra conducta. Puede ayudarnos a reconocer una equivocación, pero también a detectar un peligro antes de actuar. Por eso se comparó con un detector de humo, aunque puede avisarnos con más anticipación. Si la educamos con los principios bíblicos y escuchamos sus advertencias, evitaremos pasos que podrían llevarnos al pecado y dañar nuestra amistad con Jehová.

Respuesta 3: La conciencia nos ayuda no solo a rechazar lo malo, sino también a escoger lo bueno. Esa es una diferencia importante: no queremos limitarnos a evitar errores, sino tomar decisiones que alegren a Jehová. Para conseguirlo, necesitamos conocer su manera de pensar. Cuanto mejor educada esté nuestra conciencia con la Biblia, mejor podrá ayudarnos a orientar nuestros deseos, nuestras prioridades y nuestras acciones de acuerdo con su voluntad.

Respuesta 4: La conciencia puede guiarnos hacia lo que agrada a Jehová, pero no es infalible. Puede verse afectada por el orgullo, el egoísmo, los malos deseos o las malas compañías. Por eso, sentirnos tranquilos con una decisión no es suficiente por sí solo. Debemos comprobar que la hemos tomado teniendo en cuenta los principios bíblicos. Así nuestra confianza no se basará únicamente en sentimientos personales, sino en la enseñanza de Jehová.

¿Qué quiere decir Hebreos 5:14?

Hebreos 5:14 — En cambio, el alimento sólido es para personas maduras, para las que con la práctica han entrenado su capacidad de discernimiento para distinguir lo que está bien de lo que está mal.

Respuesta 1: Quiere decir que la madurez espiritual requiere entrenamiento. Necesitamos comprender las verdades profundas y los principios bíblicos, y utilizarlos una y otra vez al decidir. Esa práctica educa nuestra conciencia y mejora nuestro discernimiento. No basta con saber qué dice la Biblia; tenemos que dejar que sus enseñanzas orienten nuestra conducta y nos ayuden a reconocer lo que Jehová considera correcto.

Respuesta 2: El alimento sólido representa las verdades más profundas de la Biblia y también incluye sus principios. Es lo que necesitamos para que nuestra conciencia tenga una base firme. Cuando surge una situación para la que no hay una norma específica, esos principios nos permiten razonar. Por eso, el versículo nos anima a ir más allá de un conocimiento básico y a estudiar con el deseo de comprender mejor la voluntad de Jehová.

Respuesta 3: Las personas maduras conocen bien la personalidad y la manera de pensar de Jehová. Gracias a eso pueden considerar de antemano cómo verá él sus acciones. Su madurez se refleja en que toman en cuenta los principios bíblicos al decidir. Esto nos da una meta concreta: no estudiar solo para saber más, sino para conocer mejor a Jehová y hacer que ese conocimiento influya en nuestras decisiones personales.

Respuesta 4: La práctica consiste en usar repetidamente los principios bíblicos. Cada decisión nos da la oportunidad de preguntarnos qué piensa Jehová, analizar lo que enseña su Palabra y actuar en consecuencia. Así se entrena el discernimiento. No es algo que se consiga de una vez para siempre. Tenemos que seguir usando y educando nuestra conciencia para que nos ayude a reconocer con mayor claridad lo correcto y lo incorrecto.

¿Cómo nos ayuda la conciencia a tomar buenas decisiones en asuntos sobre los que la Biblia no dice nada?

Romanos 12:2 — Y dejen de amoldarse a este sistema; más bien, transfórmense renovando su mente, para que comprueben por ustedes mismos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Respuesta 1: Cuando no hay una norma específica, una conciencia educada nos ayuda a aplicar la manera de pensar de Jehová. Romanos 12:2 destaca la necesidad de cambiar nuestra mente para reconocer su voluntad. Al permitir que la Biblia produzca ese cambio, podremos evaluar nuestras opciones por los principios bíblicos, y no solamente por nuestros gustos o por las costumbres que nos rodean.

Respuesta 2: Nos ayuda a relacionar los principios bíblicos con nuestras circunstancias. Para hacerlo, tenemos que considerar factores como los motivos, las intenciones y el significado que una costumbre tiene en el lugar donde vivimos. Eso explica por qué dos cristianos pueden decidir de forma distinta y tener ambos la conciencia tranquila. Lo decisivo es que cada uno haya examinado su situación y se haya asegurado de respetar los principios de Jehová.

Respuesta 3: La conciencia puede ayudarnos a prever el efecto de una decisión en nuestra amistad con Jehová. Para que lo haga bien, debemos alimentarla con lo que aprendemos de la Biblia, especialmente de las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. Así conoceremos mejor el punto de vista de Jehová. Aunque no encontremos una instrucción que describa exactamente nuestro caso, tendremos una base para elegir de una manera que le agrade.

Respuesta 4: El ejemplo de los dos hermanos ante un brindis muestra cómo funciona. Ambos quieren agradar a Jehová, pero uno se encuentra ante una celebración social y el otro ante comentarios nacionalistas que afectan su neutralidad. Su conciencia les ayuda a reconocer esa diferencia y actuar en consecuencia. La lección es que no debemos decidir automáticamente por lo que hace otra persona, sino examinar nuestra situación a la luz de los principios bíblicos.

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