Seamos Mejores Maestros de la Semana del 14 al 20 de septiembre de 2026

Seamos Mejores Maestros de la semana del 14 al 20 de septiembre

EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 2 minutos
Lugar: De casa en casa
Objetivo: Ofrecer un curso bíblico de forma directa
Lección: Bondad: mostrar empatía
Texto bíblico: Salmo 55:22
Publicación: ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: Una mujer explica que está desbordada porque debe cuidar de su madre, que acaba de salir del hospital. La publicadora escucha con atención y adapta la oferta del curso a sus circunstancias.

Publicador/a: Buenas tardes. Estamos ofreciendo un curso gratuito de la Biblia que se adapta al tiempo y a las preguntas de cada persona. ¿Le interesaría probarlo?

Persona: Sinceramente, ahora no tengo cabeza para cursos. Mi madre acaba de salir del hospital y, entre el trabajo y sus citas médicas, estoy desbordada.

Publicador/a: Lo siento. Tiene que ser agotador. No quiero entretenerla, pero ¿se está recuperando bien?

Persona: Poco a poco. Me preocupa que vuelva a caerse y por la noche casi no duermo.

Publicador/a: Es comprensible. Cuidar a alguien que queremos puede pesar mucho, sobre todo cuando sentimos que nunca podemos desconectar.

Persona: Exacto. Todos me dicen que me tranquilice, pero nadie me dice cómo.

Publicador/a: Un curso bíblico no hará desaparecer sus responsabilidades, pero puede darle consuelo para afrontarlas. Por ejemplo, Salmo 55:22 dice: “Arroja tu carga sobre Jehová, y él te sostendrá”. ¿Qué idea le resulta más reconfortante?

Persona: Que Dios pueda sostenerme. Aunque las cosas seguirían siendo difíciles.

Publicador/a: Sí, la Biblia no minimiza lo que usted está viviendo. El curso permite analizar textos como este y hablar de cómo aplicarlos. Podríamos probar solo diez minutos con la lección “¿Cómo puede ayudarle la Biblia?”.

Persona: Ahora mismo sería imposible.

Publicador/a: Claro. ¿Hay algún momento de la semana en que esté algo más tranquila?

Persona: El domingo por la tarde suele venir mi hermana.

Publicador/a: Si le parece, paso el domingo a las cinco y media. Si su madre la necesita o surge algo, lo dejamos para otro día.

Persona: De acuerdo, pero solo diez minutos.

Publicador/a: Perfecto. Espero que su madre se recupere pronto.


EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 2 minutos
Lugar: De casa en casa
Objetivo: Ofrecer un curso de la Biblia y presentar y analizar un video del kit de enseñanza, sin reproducirlo realmente
Lección: Bondad: ofrecer ayuda siempre que sea oportuno
Texto bíblico: Hechos 17:11
Video: ¿Cómo son nuestros cursos bíblicos?

Situación: Al llegar a una casa, el publicador ve que un hombre con problemas de espalda está intentando levantar unas bolsas pesadas. Primero le ofrece ayuda y después le presenta el curso y el video.

Publicador/a: Buenas tardes. Veo que lleva varias bolsas. ¿Quiere que le acerque esa garrafa hasta la entrada?

Persona: Gracias. Desde que me operaron de la espalda me cuesta levantar peso.

Publicador/a: Claro, la dejo aquí para que no tenga que agacharse. Nosotros estamos ofreciendo un curso gratuito de la Biblia. Mucha gente imagina que es una clase rígida, pero funciona de otra manera.

Persona: A mí los cursos religiosos me dan un poco de reparo. Luego intentan comprometerte.

Publicador/a: Entiendo. Hay un video muy breve titulado “¿Cómo son nuestros cursos bíblicos?” que muestra cómo se realizan. ¿Se lo puedo enseñar?

Persona: Sí, si es breve.

(Se da por visto el video).

Publicador/a: ¿Qué detalle del video le llamó más la atención?

Persona: Que la persona podía responder y hacer preguntas. Pensaba que ustedes daban un sermón y ya está.

Publicador/a: No se trata de que crea algo porque nosotros lo afirmemos. Hechos 17:11 elogia a unas personas porque “todos los días examinaban con cuidado las Escrituras para ver si estas cosas eran tal como les decían”. Es decir, comprobaban personalmente lo que aprendían.

Persona: ¿Podría usar mi propia Biblia?

Publicador/a: Por supuesto. También puede escoger cuánto dura cada sesión e invitar a un familiar. Si quiere, podríamos probar una sola lección y después decide si le resulta útil.

Persona: Quizás, pero leo mal la letra pequeña.

Publicador/a: Puedo traer el manual en letra más grande o usar la tableta y ampliarlo. ¿Le vendría bien el jueves por la tarde?

Persona: A las seis podría.

Publicador/a: Perfecto. Pasaré a las seis y empezaremos con la pregunta que usted prefiera.


HAGA REVISITAS

Duración: 3 minutos
Lugar: Predicación informal, en una cafetería cercana a un colegio
Objetivo: Ofrecer un curso bíblico a una persona preocupada por algo que vio en las noticias
Lección: Constancia: preguntarle cuándo pueden volver a hablar
Texto bíblico: Miqueas 4:3
Publicación: ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: En una conversación anterior, una madre comentó que le habían afectado mucho unas imágenes de familias huyendo de la guerra. La publicadora vuelve a encontrarla mientras ambas esperan a que sus hijos salgan del colegio.

Publicador/a: Hola, Elena. ¿Cómo estás? La otra vez, mientras esperábamos a que salieran los niños, me dijiste que te había afectado mucho una noticia sobre las familias que huyen de la guerra. Me quedé pensando en lo que dijiste.

Persona: Sí. Desde entonces han salido imágenes todavía peores. Cambio de canal, pero luego pienso que ignorarlo tampoco está bien.

Publicador/a: Te entiendo. Ver sufrir a personas inocentes puede producir tristeza e impotencia. Estuve buscando un pasaje que responde a la pregunta que hiciste: si algún día dejarán de existir las guerras.

Persona: Ojalá, pero llevo toda la vida oyendo promesas de paz.

Publicador/a: Y tienes razones para desconfiar. Las promesas humanas no han acabado con los conflictos. Por eso me llamó la atención Miqueas 4:3. Hablando de lo que hará Dios, dice: “Las naciones no alzarán la espada unas contra otras ni aprenderán más a hacer la guerra”.

Persona: Es bonito, pero ¿por qué creer que esta vez será diferente?

Publicador/a: Esa es la cuestión. Un solo versículo no basta para demostrarlo. La Biblia explica por qué el Reino de Dios sí puede eliminar las causas de las guerras y qué cambios hará. Precisamente ofrecemos un curso gratuito en el que se pueden examinar esas pruebas sin tener que aceptar algo porque yo lo diga.

Persona: ¿Un curso entero sobre eso?

Publicador/a: Podemos empezar solo con una conversación de quince minutos sobre la pregunta que a ti te preocupa. La lección usa varios textos y videos breves, y tú puedes plantear las objeciones que quieras.

Persona: Me interesa saber qué dice la Biblia, pero mis horarios son bastante complicados.

Publicador/a: Podemos adaptarnos. ¿Cuándo tendrías un rato tranquilo esta semana?

Persona: El miércoles salgo antes del trabajo. A las seis y media suelo estar en esta cafetería esperando a mi hijo.

Publicador/a: Me viene bien. ¿Qué te parece si nos sentamos aquí el miércoles a las seis y media y vemos solo la primera parte?

Persona: Vale, pero si mi hijo sale antes tendremos que dejarlo.

Publicador/a: Sin problema; continuamos otro día. Te escribiré el miércoles por la mañana para confirmar, y yo estaré aquí a las seis y media.

Persona: Perfecto. Envíame también el texto para leerlo con calma.

Publicador/a: Claro. Te mandaré Miqueas 4:3 y el enlace de la lección. El miércoles hablamos de por qué la Biblia asegura que la paz mundial sí es posible.


HAGA DISCÍPULOS

Duración: 4 minutos
Lugar: Auditorio
Objetivo: Conversar con una estudiante sobre la campaña para ofrecer cursos bíblicos y preguntarle si conoce a alguien interesado
Lección: Hablar con entusiasmo
Texto bíblico: Juan 1:46
Publicación: ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: Al terminar una de sus sesiones habituales de estudio, la publicadora le habla a su estudiante sobre la campaña. La estudiante piensa en una compañera de trabajo, pero teme parecer insistente y no se siente preparada para dirigir otro curso.

Publicador/a: Marta, septiembre es un mes especial porque estamos participando en una campaña para ofrecer cursos bíblicos. Me ilusiona pensar que muchas personas todavía no saben que el curso es gratuito, flexible y que pueden hacer preguntas con libertad.

Persona: Antes de empezar, yo pensaba que sería como una clase y que tendría que saber mucho de la Biblia.

Publicador/a: Y ahora que llevamos varias sesiones, ¿qué es lo que más te ha gustado?

Persona: Que puedo decir cuando algo no me convence. También me ha ayudado la lección sobre cómo afrontar la ansiedad.

Publicador/a: Me alegra mucho oírlo. Cuando comprobamos que la Biblia nos ayuda, solemos pensar en alguien que también podría beneficiarse. ¿Conoces a alguna persona a la que quizá le gustaría estudiarla?

Persona: Tal vez Laura, una compañera de trabajo. Está preocupada por su hijo adolescente y me preguntó por qué yo estaba más tranquila.

Publicador/a: ¿Le contaste algo del curso?

Persona: Solo le dije que estaba estudiando la Biblia. Me dio miedo parecer insistente.

Publicador/a: Hiciste bien en no presionarla. Podrías compartir lo que te ha ayudado y dejar que ella decida. ¿Recuerdas lo que Felipe le dijo a Natanael cuando este tuvo dudas sobre Jesús?

Persona: Creo que le dijo que fuera a verlo.

Publicador/a: Exactamente. En Juan 1:46 le dijo: “Ven y lo verás”. Lo invitó a comprobarlo por sí mismo. Tú podrías hacer algo parecido con Laura.

Persona: ¿Cómo se lo podría decir sin que sonara preparado?

Publicador/a: Quizás: “El otro día me preguntaste qué me está ayudando con la ansiedad. Estoy haciendo un curso de la Biblia y una de las lecciones me ha servido mucho. Si alguna vez quieres, te enseño cómo es”.

Persona: Eso sí podría decírselo. Pero, si acepta, no sabría dirigirle un curso yo sola.

Publicador/a: No tendrías que hacerlo sola. Podrías invitarla a una de nuestras sesiones. También puedo acompañarte o buscar a otra hermana cuyo horario le venga mejor.

Persona: Creo que le daría menos vergüenza empezar conmigo, porque ya me conoce.

Publicador/a: Podríamos dedicar los primeros diez minutos a su pregunta y después ella decidiría si desea continuar. ¿Qué tema crees que le interesaría?

Persona: Quizás cómo ayudar a su hijo y mantener la calma cuando discuten.

Publicador/a: Muy bien. Podemos buscar una lección o algunos textos sobre la familia. Hablaremos con entusiasmo, pero con naturalidad, porque sabemos por experiencia que la Biblia puede ayudar.

Persona: Sí, quiero que ella sienta el alivio que he sentido, aunque quizá me diga que no.

Publicador/a: Y respetaríamos su decisión. El entusiasmo no consiste en presionar, sino en hablar con convicción y cariño. ¿Cuándo podrías comentárselo?

Persona: Mañana trabajamos juntas por la tarde. Si vuelve a preguntarme cómo estoy, aprovecharé.

Publicador/a: Buena oportunidad. ¿Quieres practicar una vez lo que le dirías?

Persona: Vale. “Laura, ¿recuerdas que me preguntaste qué me está ayudando? El curso de la Biblia que estoy haciendo tiene consejos muy prácticos. Si te apetece, un día puedes acompañarme y ver cómo es”.

Publicador/a: Suena cálido y natural. Mañana escúchala y, si muestra interés, dile que podemos adaptarnos a su horario.

Persona: De acuerdo. Ahora me siento mucho más segura para intentarlo.


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