Seamos Mejores Maestros de la Semana del 7 al 13 de septiembre de 2026

Seamos Mejores Maestros de la semana del 7 al 13 de septiembre

EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 3 minutos
Lugar: De casa en casa
Objetivo: Ofrecer un curso bíblico de forma directa
Lección: Humildad: no dar la impresión de sentirse superior
Texto bíblico: Apocalipsis 21:4
Publicación: ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: Una mujer abre la puerta. La publicadora le ofrece directamente un curso bíblico, pero evita dar a entender que sabe más que ella o que tiene que aceptar todo lo que se le diga.

Publicador/a: Buenas tardes. Estamos ofreciendo a nuestros vecinos un curso gratuito y personalizado de la Biblia. ¿Le gustaría ver brevemente cómo funciona?

Persona: ¿Un curso? No creo que sea para mí. Yo sé muy poco de la Biblia.

Publicador/a: Eso no sería ningún problema. En realidad, ninguno de nosotros lo sabe todo. Yo también sigo aprendiendo cada vez que estudio la Biblia. El curso empieza desde lo más básico y usted puede preguntar o expresar lo que realmente piensa.

Persona: Pero supongo que intentarán convencerme para que crea lo mismo que ustedes.

Publicador/a: Entiendo que pueda darle esa impresión. No quisiera que aceptara algo simplemente porque yo se lo diga. La idea es examinar lo que dice la Biblia y que usted misma llegue a sus conclusiones.

Persona: ¿Y qué se estudia?

Publicador/a: Se utiliza este manual, titulado ¡Disfrute de la vida para siempre!. Trata preguntas como por qué sufrimos, si Dios se preocupa por nosotros y qué futuro podemos esperar. ¿Hay alguna de esas preguntas que le interese especialmente?

Persona: Quizás la del futuro. Con todo lo que está pasando, me preocupa mucho el mundo que les quedará a mis hijos.

Publicador/a: Es comprensible. ¿Me permite mostrarle un texto que se analiza durante el curso?

Persona: Sí, dígame.

Publicador/a: Apocalipsis 21:4 dice: “Él les secará toda lágrima de sus ojos, y la muerte ya no existirá, ni habrá más tristeza ni llanto ni dolor”. Según estas palabras, ¿qué clase de futuro desea Dios para las personas?

Persona: Uno sin sufrimiento. Suena muy bonito, aunque me cuesta creer que llegue a ocurrir.

Publicador/a: Es normal que tenga dudas. Yo tampoco esperaría que lo creyera solo por leer un texto. En el curso se examinan las razones bíblicas para confiar en esa promesa y usted puede plantear todas sus objeciones.

Persona: ¿Cuánto duran las clases?

Publicador/a: Usted decide. Podemos hacer una primera sesión de diez o quince minutos y adaptarla a su horario. Si después considera que no le resulta útil, no tiene ninguna obligación de continuar.

Persona: Entre semana lo tengo complicado.

Publicador/a: ¿Le vendría mejor el sábado por la mañana?

Persona: Podría ser sobre las once, pero solo para probar.

Publicador/a: Perfecto. El sábado veremos una pequeña parte de la primera lección sobre cómo puede ayudarnos la Biblia. Después usted decide con total libertad si desea continuar.


EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 4 minutos
Lugar: Predicación informal, en una parada de autobús
Objetivo: Ofrecer un curso de la Biblia
Lección: Humildad: dejar claro que lo que se enseña viene de la Biblia
Texto bíblico: Salmo 94:19
Publicación: ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: Debido a un retraso, dos personas llevan un rato esperando el autobús. Una de ellas comenta que últimamente se siente desbordada por sus responsabilidades.

Persona: Veinticinco minutos de retraso. Justo hoy, que llevo todo el día corriendo.

Publicador/a: Sí, parece que cuando tenemos más prisa es cuando más se retrasa todo.

Persona: Y todavía tengo que llegar a casa, preparar la cena y terminar un trabajo para mañana. Últimamente siento que no me da la vida.

Publicador/a: Tiene muchas cosas acumuladas. Debe ser agotador sentir que, aunque no pare en todo el día, nunca termina lo que tiene pendiente.

Persona: Exactamente. Y por la noche sigo pensando en todo y no consigo dormir.

Publicador/a: Entiendo. No conozco una solución mágica, pero hay un texto bíblico que a mí me ayuda cuando las preocupaciones empiezan a dominar mis pensamientos. ¿Le gustaría leerlo?

Persona: Bueno, mientras llega el autobús…

Publicador/a: Está en Salmo 94:19. Dice: “Cuando las preocupaciones me abrumaban, tú me consolabas y me tranquilizabas”. Me gusta porque reconoce que una persona puede sentirse realmente abrumada. No dice que las preocupaciones sean imaginarias.

Persona: Eso está bien, pero leer un texto no hará que desaparezcan mis obligaciones.

Publicador/a: Tiene razón. La Biblia no dice que todos los problemas desaparezcan inmediatamente. Este versículo muestra que Dios puede darnos consuelo y tranquilidad para afrontarlos. Además, contiene principios prácticos que pueden ayudarnos a ordenar nuestras prioridades.

Persona: ¿Como cuáles?

Publicador/a: Preferiría enseñarle directamente lo que dice la Biblia, en vez de darle mi opinión. Por ejemplo, Jesús explicó en Mateo 6:34 que no debemos añadir a las inquietudes de hoy las que quizás lleguen mañana. Eso no significa desentendernos de nuestras responsabilidades, sino intentar ocuparnos de un día cada vez.

Persona: Eso es más fácil decirlo que hacerlo.

Publicador/a: Totalmente. Yo también tengo que recordármelo constantemente. Por eso me ha ayudado analizar estos principios con calma y ver cómo aplicarlos a situaciones reales.

Persona: ¿Ustedes tienen algún tipo de clases sobre esto?

Publicador/a: Sí. Precisamente ofrecemos un curso gratuito de la Biblia. Se utiliza este manual digital, ¡Disfrute de la vida para siempre!. Cada lección plantea una pregunta, presenta varios textos y deja que la persona diga lo que piensa.

Persona: ¿Entonces usted me explicaría cómo tengo que vivir?

Publicador/a: No. Yo no debería decidir eso por usted. Mi función sería ayudarla a localizar y comprender los textos. Después usted evaluaría lo que dice la Biblia y decidiría cómo aplicarlo.

Persona: ¿Y tengo que ir a algún lugar?

Publicador/a: No necesariamente. Puede hacerse en persona o por videollamada, a la hora y en el lugar que le resulten cómodos. Incluso podríamos probar una sesión de diez minutos.

Persona: Tengo poco tiempo, pero quizás podría hacerlo por videollamada.

Publicador/a: Claro. ¿Qué pregunta preferiría analizar primero: cómo controlar las preocupaciones o cómo encontrar paz interior?

Persona: La de las preocupaciones. Es lo que más necesito ahora mismo.

Publicador/a: Perfecto. Si le parece, podemos intercambiar los números y el jueves le escribo. Usted me dice a qué hora dispone de diez minutos.

Persona: De acuerdo. Así puedo ver primero cómo es.

Publicador/a: Estupendo. Y no tiene que aceptar mis opiniones. Examinaremos juntos lo que enseña la Biblia y usted podrá expresar con libertad cualquier duda.


HAGA REVISITAS

Duración: 5 minutos
Lugar: De casa en casa
Objetivo: Ofrecer un curso de la Biblia
Lección: Paciencia: intentar algo diferente
Texto bíblico: Romanos 15:4
Recursos: Página sobre el curso interactivo y manual ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: En una conversación anterior, el hombre mostró interés por la Biblia, pero rechazó el curso porque pensaba que serían clases largas, rígidas y con un compromiso permanente. En vez de volver a hacerle la misma oferta, la publicadora le muestra una página de jw.org que explica cómo funciona el curso.

Publicador/a: Buenos días. La semana pasada hablamos sobre si la Biblia todavía puede ser útil, y usted me comentó que le interesaba conocerla mejor, pero que no quería comprometerse con un curso largo.

Persona: Sí, porque ya tengo suficientes obligaciones. No quiero apuntarme a algo que después no pueda continuar.

Publicador/a: Lo comprendo. Estuve pensando en lo que me dijo y creo que yo no le expliqué bien cómo funciona. En vez de volver a insistirle con la publicación, quería mostrarle esta página de jw.org que responde directamente a esas dudas. ¿Tiene un momento?

Persona: Sí, pero solo unos minutos.

Publicador/a: Claro. Mire, aquí resume el curso con tres palabras: gratuito, flexible y sin compromiso.

Persona: Lo de gratuito ya me lo había dicho. ¿Qué significa exactamente que es flexible?

Publicador/a: Que usted elige la duración, el horario y dónde hacerlo. Puede ser en persona o por videollamada. No tiene que ser una clase de una hora todas las semanas.

Persona: Es que cuando escucho “curso” pienso en un horario fijo, tareas y alguien comprobando si he estudiado.

Publicador/a: Entiendo. Quizás la palabra “curso” da esa impresión. Pero consiste más bien en una conversación basada en la Biblia. No hay exámenes ni calificaciones y puede dejarlo cuando quiera.

Persona: Aun así, no sé si la Biblia podría aportarme algo. Fue escrita hace muchísimo tiempo.

Publicador/a: Esa es una duda razonable. De hecho, el manual incluye una lección titulada “¿Se puede confiar en la Biblia?”. En vez de empezar por el principio, podríamos comenzar directamente por esa pregunta, porque es la que a usted le interesa.

Persona: Eso sería diferente. Pensaba que tendría que seguir todas las lecciones en orden.

Publicador/a: Podemos adaptar la primera conversación a sus dudas. ¿Me permite mostrarle ahora un pequeño ejemplo de cómo se analizaría un texto?

Persona: De acuerdo.

Publicador/a: Romanos 15:4 dice: “Todas las cosas que fueron escritas anteriormente fueron escritas para nuestra enseñanza, para que mediante nuestro aguante y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza”. Según este versículo, ¿con qué propósito se conservaron esos escritos antiguos?

Persona: Dice que para enseñarnos y darnos esperanza. Pero sigue sin demostrar que sean verdaderos.

Publicador/a: Tiene razón. Este texto explica el beneficio que pueden tener, pero por sí solo no demuestra que sean confiables. Para responder a su objeción tendríamos que examinar otros datos, como la exactitud histórica de la Biblia y el cumplimiento de sus profecías.

Persona: Eso sí me interesaría. Siempre he pensado que había que creer sin hacer preguntas.

Publicador/a: No tendría sentido pedirle que creyera sin examinar las pruebas. En el curso puede preguntar, discrepar o decir que algo no lo convence. Lo importante es comprobar qué dice realmente la Biblia.

Persona: ¿Y cuánto tardaríamos en ver esa lección?

Publicador/a: Podríamos empezar con quince minutos. No hace falta terminarla de una vez. Si al finalizar considera que no le aporta nada, respetaré su decisión.

Persona: Quince minutos no es demasiado. El problema es que mis horarios cambian cada semana.

Publicador/a: Podemos adaptarnos. No es imprescindible hacerlo siempre el mismo día. También podría enviarle previamente el enlace de la lección y hablar cuando usted disponga de tiempo.

Persona: Eso me resultaría más cómodo. Así la puedo mirar primero por mi cuenta.

Publicador/a: Perfecto. Entonces le envío la lección “¿Se puede confiar en la Biblia?”. La próxima vez no hace falta que analicemos todo. Puede escoger únicamente la afirmación que le parezca menos convincente y empezamos por ahí.

Persona: Me parece bien. Pero no le prometo que vaya a aceptar lo que dice.

Publicador/a: No tiene que prometerlo. Lo importante es que pueda examinar la información y tomar su propia decisión. Si después de verla no desea continuar, lo entenderé.

Persona: De acuerdo. Envíemela y quizás el viernes por la tarde podamos hablar unos minutos.

Publicador/a: Estupendo. El jueves le escribiré para preguntarle si el viernes sigue viniéndole bien. Gracias por darme la oportunidad de explicárselo de otra manera.


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