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Estudio de La Atalaya para la semana del 30 de noviembre al 6 de diciembre de 2026

Estudio de La Atalaya para la semana del 30 de noviembre al 6 de diciembre de 2026

Evitemos “el espíritu del mundo”

1. ¿Cómo usa Satanás el espíritu del mundo? (1 Juan 2:15, 16).

1 Juan 2:15-16 — No amen al mundo ni las cosas que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor al Padre no está en él. Porque nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la ostentación de las cosas que uno tiene— proviene del Padre, sino que proviene del mundo.

Respuesta 1: Satanás utiliza el espíritu del mundo para alimentar deseos que nos alejan de Jehová. Este pasaje muestra que esa influencia puede actuar mediante lo que deseamos, lo que vemos y el afán de presumir. Por eso, protegernos no consiste solo en evitar malas acciones, sino también en examinar qué estamos llegando a amar.

Respuesta 2: Satanás usa el espíritu del mundo para extender su influencia sin tener que estar personalmente en todas partes. El párrafo aclara que la Biblia no atribuye ese poder a los ángeles, sean buenos o malos. Sin embargo, la forma de pensar que él fomenta sí está muy extendida. Esto nos ayuda a identificar el peligro: podemos encontrarnos con sus ideas en el ambiente que nos rodea, aunque nadie mencione directamente al Diablo.

Respuesta 3: Una de las razones por las que este método es tan peligroso es que las personas pueden dejarse influir sin darse cuenta. Incluso alguien que no crea en Satanás puede adoptar la manera de pensar que él promueve y terminar haciendo lo que a él le agrada. Así que no basta con saber que el Diablo existe. Necesitamos comparar nuestras actitudes y decisiones con lo que Jehová nos enseña.

Respuesta 4: El espíritu del mundo es una de las armas que Satanás emplea en su lucha contra los cristianos. Está furioso y quiere apartarnos de Jehová. Además de contar con los demonios, fomenta una influencia que alcanza a muchísimas personas. Recordar esto nos ayuda a no considerar inofensiva cualquier actitud solo porque sea popular. Lo importante no es cuánta gente la comparte, sino si nos acerca a Dios o nos aleja de él.

Respuesta 5: Satanás procura que las personas hagan su voluntad, y el espíritu del mundo le sirve para atraparlas. No necesita convencerlas de que lo adoren conscientemente; le basta con que se dejen llevar por los deseos y valores que él fomenta. Para nosotros, la lección es mantenernos atentos a la influencia que aceptamos. Preguntarnos a quién estamos complaciendo con nuestras decisiones puede ayudarnos a reconocer una trampa antes de caer en ella.

2, 3. a) ¿Cuál es la diferencia entre los siervos de Jehová y quienes no aman a Dios?

Tito 2:11-12 — Porque la bondad inmerecida de Dios se ha manifestado al traer salvación a toda clase de personas. Esta nos enseña a rechazar la irreverencia y los deseos del mundo y a vivir con buen juicio, justicia y devoción a Dios en medio de este sistema,

Respuesta 1: La diferencia es que los siervos de Jehová aprendemos a rechazar los deseos del mundo y procuramos vivir de una manera que agrade a Dios. No significa que nunca hayamos recibido esa influencia. Muchos cambiamos al estudiar la Biblia. Lo que nos distingue es nuestra decisión de seguir aceptando la enseñanza de Jehová y actuar de acuerdo con ella.

Respuesta 2: Los siervos de Jehová queremos complacerlo a él, en vez de dejarnos llevar por el ambiente que nos rodea. Esa elección tiene mucho valor porque Satanás ejerce una influencia enorme. Cada vez que rechazamos una actitud o un deseo contrario a las normas de Dios, demostramos de qué lado estamos. El párrafo nos anima al recordar que Jehová se alegra de ver que resistimos con firmeza el espíritu del mundo.

Respuesta 3: Muchos de nosotros antes pensábamos y actuábamos como el mundo, pero el estudio de la Biblia nos ayudó a reconocer qué espíritu había detrás de esa manera de vivir. Entonces decidimos cambiar. Por eso, la diferencia no está en nuestros antecedentes, sino en cómo respondemos a lo que aprendemos de Jehová. Saber la verdad nos impulsa a rechazar lo que él desaprueba y a seguir acercándonos a él.

Respuesta 4: Nuestra resistencia al espíritu del mundo demuestra que amamos a Jehová. No nos limitamos a decir que creemos en él, sino que tratamos de obedecerlo cuando nuestros deseos o el ambiente nos empujan en otra dirección. Esta diferencia se ve en las decisiones de cada día. Aunque la lucha requiera esfuerzo, podemos sentirnos animados: Jehová ve ese esfuerzo y está muy contento de que queramos agradarle.

2, 3. b) ¿Qué peligro no debemos pasar por alto?

Efesios 6:11 — Pónganse la armadura completa que Dios da, para que puedan mantenerse firmes contra las astutas trampas del Diablo;

Respuesta 1: No debemos olvidar que Satanás utiliza trampas astutas. El mundo puede aprovechar nuestras malas tendencias de formas que al principio apenas notamos. Por eso, haber resistido antes no significa que podamos bajar la guardia. Necesitamos seguir aceptando la protección que Jehová nos proporciona y examinar si alguna actitud nuestra está cambiando por la influencia del ambiente.

Respuesta 2: Existe el peligro de contagiarnos poco a poco del espíritu del mundo, incluso después de haber luchado con firmeza por la fe. El párrafo menciona que eso les ocurrió a algunos. La lección no es vivir con miedo, sino evitar el exceso de confianza. Nuestra fidelidad pasada no sustituye la vigilancia de hoy. Nos conviene seguir revisando nuestros deseos y decisiones para detectar cualquier cambio que pudiera alejarnos de Jehová.

Respuesta 3: El mundo intenta aprovecharse de nuestras malas tendencias. Eso significa que el peligro no viene únicamente de lo que nos rodea, sino también de cómo reaccionamos a ello. Algo puede atraernos precisamente porque alimenta un deseo que necesitamos controlar. Reconocer nuestras debilidades nos ayuda a ser humildes y cuidadosos. En vez de pensar que cierta influencia nunca nos afectaría, hacemos bien en aplicar las sugerencias que Jehová nos da.

Respuesta 4: Lo sutil de esta influencia es lo que exige especial atención. No siempre se presenta como una invitación abierta a abandonar a Jehová. Puede ir modificando nuestra manera de pensar hasta que aceptemos algo que antes rechazábamos. Por eso es importante identificar qué es el espíritu del mundo y cómo actúa. Cuanto mejor reconozcamos sus manifestaciones, más preparados estaremos para impedir que se conviertan en parte de nuestra propia actitud.

4. ¿Qué es “el espíritu del mundo”, y cómo afecta a los que están contagiados por él?

1 Pedro 4:3 — Porque ya pasaron suficiente tiempo haciendo la voluntad de las naciones, envueltos en actos de conducta descarada, pasiones desenfrenadas, excesos con la bebida, fiestas descontroladas, fiestas para beber e idolatrías ilícitas.

Respuesta 1: El espíritu del mundo es la manera de pensar y actuar de quienes no son amigos de Dios. El texto muestra algunos resultados de dejarse llevar por esa influencia. En vez de hacer lo que desea nuestro Creador, uno termina siguiendo las prácticas del mundo. Por eso necesitamos que Jehová, y no el ambiente, oriente nuestras decisiones.

Respuesta 2: Quienes se dejan contagiar por el espíritu del mundo suelen volverse egoístas. Sus propios deseos pasan a tener más importancia que la voluntad de Dios. Este detalle nos ayuda a examinarnos, porque el problema no se limita a ciertas conductas muy evidentes. También tiene que ver con la actitud que hay detrás de nuestras decisiones. Podemos preguntarnos si buscamos ante todo satisfacer nuestros deseos o si de verdad queremos agradar a Jehová.

Respuesta 3: Esta influencia puede llevar a rechazar las normas morales de Dios, pero también a adoptar una actitud permisiva hacia lo que él desaprueba. Es decir, alguien podría no practicar cierta conducta y, aun así, empezar a verla con aprobación. Por eso conviene cuidar tanto lo que hacemos como nuestro punto de vista. Queremos conservar la manera de pensar de Jehová, no acostumbrarnos tanto a las ideas del mundo que dejen de parecernos peligrosas.

5. ¿En qué se parecen el espíritu del mundo y “el aire”? (Efesios 2:1, 2; mira también la imagen).

Efesios 2:1-2 — Además, Dios les dio vida a ustedes, aunque estaban muertos debido a las ofensas y pecados que en otro tiempo cometieron siguiendo el sistema de este mundo, siguiendo al gobernante que tiene autoridad sobre el aire, sobre el espíritu que ahora actúa en los hijos de la desobediencia.

Respuesta 1: Se parecen en que están por todas partes y es fácil recibir su influencia. Pablo relaciona ese aire con el espíritu que lleva a la desobediencia. Pero no es un aire saludable: es como aire contaminado. La comparación nos recuerda que algo muy común puede perjudicarnos espiritualmente si lo aceptamos sin cuidado.

Respuesta 2: Normalmente respiramos sin pensar en ello. De manera parecida, podríamos absorber la forma de pensar del mundo sin detenernos a examinarla. Por eso esta comparación es tan útil: nos recuerda que no basta con evitar una decisión claramente mala. También debemos prestar atención a lo que escuchamos, vemos y dejamos entrar en nuestra mente. El hecho de que una influencia forme parte de la vida cotidiana no significa que sea inofensiva.

Respuesta 3: La comparación con el aire contaminado destaca el daño que puede causar el espíritu del mundo. Una persona podría acostumbrarse al ambiente y dejar de percibir el peligro, pero eso no elimina sus efectos. De igual manera, acostumbrarnos a actitudes contrarias a Jehová puede debilitar nuestro rechazo de ellas. La protección consiste en reconocer esa contaminación y tomar medidas, no en suponer que podremos exponernos continuamente sin que nos afecte.

Respuesta 4: La imagen del matrimonio ayuda a ver cómo esa influencia puede entrar en casa mediante el entretenimiento. El hermano está viendo una película violenta, su esposa mira el teléfono y la Biblia queda tapada por revistas. No necesitamos añadir nada a la escena para captar la lección: podemos estar muy ocupados con otras cosas y descuidar lo espiritual. Conviene examinar qué ambiente estamos permitiendo que se forme en nuestro hogar.

6. ¿Cómo se refleja el espíritu del mundo en la manera de hablar de la gente?

Efesios 5:3-4 — Que la inmoralidad sexual, cualquier clase de impureza o la codicia ni siquiera se mencionen entre ustedes, como es propio de personas santas. Que tampoco haya comportamiento vergonzoso ni palabras insensatas ni bromas obscenas, cosas que no son apropiadas. En vez de eso, den gracias.

Respuesta 1: Se refleja, entre otras cosas, en el lenguaje vulgar y las bromas obscenas. El pasaje deja claro que esa forma de hablar no es apropiada para los cristianos. Aunque sea habitual entre adultos y niños, no debemos tomarla como modelo. Jehová quiere que nuestras palabras sean limpias y que reflejen agradecimiento, no la influencia del mundo.

Respuesta 2: El espíritu del mundo se nota en la arrogancia y en la falta de disposición a llegar a acuerdos. Cuando alguien solo quiere imponer su opinión, su manera de hablar puede hacerse cada vez más agresiva. El párrafo menciona discusiones que incluso terminan en violencia. Eso nos recuerda que las palabras no son un asunto menor: pueden reflejar y alimentar una actitud que se opone por completo a la forma de pensar de Jehová.

Respuesta 3: También se manifiesta dentro de los hogares, cuando los miembros de la familia se hablan de forma humillante o agresiva. A veces ese trato llega a parecer normal porque se repite mucho, pero sigue siendo una muestra del espíritu del mundo. La lección para nosotros es no medir nuestra manera de hablar por lo que hacen otras familias. Debemos preguntarnos si nuestras palabras reflejan respeto por quienes viven con nosotros.

Respuesta 4: La manera de hablar revela actitudes que la Biblia predijo para los últimos días, como la arrogancia y la falta de autocontrol. Por eso, el problema no se reduce a unas cuantas palabras desagradables. Detrás puede haber orgullo, agresividad o desprecio por los demás. Identificar esa relación nos ayuda a no imitar lo que oímos a nuestro alrededor y a reconocer qué clase de espíritu está influyendo en una conversación.

7. ¿Qué preguntas podemos hacernos sobre nuestra manera de hablar?

Santiago 1:26-27 — Si alguien piensa que adora a Dios pero no mantiene bajo control su lengua, está engañando a su propio corazón, y su adoración no sirve de nada. Desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre, la forma de adoración pura y sin contaminar es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en sus dificultades y mantenerse sin mancha del mundo.

Respuesta 1: Podemos preguntarnos si controlamos nuestra lengua incluso cuando estamos enojados o cuando nadie sabe que somos Testigos. Santiago muestra que nuestra manera de hablar está relacionada con nuestra adoración. Así que no queremos cuidar el lenguaje solo delante de los hermanos, sino demostrar en cualquier situación que deseamos agradar a Jehová.

Respuesta 2: Al conversar con los hermanos, podemos preguntarnos si solemos ser negativos, críticos o sarcásticos. Quizás no usemos palabras vulgares, pero aun así podríamos hacer daño con el tono o con comentarios que rebajan a otros. Este examen debe incluir tanto las conversaciones en persona como los mensajes electrónicos. Lo importante no es únicamente que lo que digamos parezca aceptable, sino que nuestra forma de comunicarnos sea ejemplar.

Respuesta 3: Una pregunta especialmente útil es qué diría nuestra familia sobre la manera en que les hablamos. Nosotros podríamos pensar que no somos hirientes, pero quienes nos escuchan cada día quizá perciban algo distinto. Examinar si somos desconsiderados en casa nos ayuda a ser sinceros con nosotros mismos. Queremos que nuestros familiares reciban el mismo respeto que procuramos mostrar fuera del hogar, y no dar por hecho que nuestro trato ya es bueno.

8. ¿Cómo podemos evitar la manera de hablar del mundo? (Colosenses 3:8-10).

Colosenses 3:8-10 — Pero ahora desháganse de todo esto: ira, furia, maldad y palabras hirientes, y que no salga lenguaje obsceno de su boca. No se mientan unos a otros. Quítense la vieja personalidad y sus prácticas, y vístanse con la nueva personalidad, que por medio del conocimiento exacto se va renovando según la imagen del que la creó

Respuesta 1: Debemos seguir cultivando la nueva personalidad, no limitarnos a sustituir unas palabras por otras. Colosenses relaciona el lenguaje con actitudes como la ira y la maldad. Por eso, si detectamos un problema, necesitamos pedirle a Jehová que nos ayude a cambiar lo que pensamos y sentimos, además de lo que decimos.

Respuesta 2: Para mejorar nuestra manera de hablar tenemos que llegar a la raíz del problema. Jesús explicó que lo que sale de la boca procede del corazón. Así que, si hablamos con dureza, conviene examinar si estamos alimentando resentimiento o ira. Controlar por un momento las palabras no resolvería todo si conservamos esos sentimientos. Queremos permitir que la enseñanza de Jehová transforme nuestro interior y se refleje en un trato más considerado.

Respuesta 3: Podemos pedir ayuda a Jehová y buscar en nuestras publicaciones artículos que traten la dificultad que hemos detectado. Tal vez necesitemos trabajar en el rencor, la furia o las palabras hirientes. En vez de resignarnos y pensar que siempre hemos hablado así, podemos seguir cultivando la nueva personalidad. Reconocer el problema es un primer paso; después hace falta aprovechar la ayuda disponible para que nuestra actitud y nuestras palabras cambien.

Respuesta 4: No basta con eliminar las expresiones ofensivas; también debemos procurar que nuestras palabras beneficien a quienes nos escuchan. El párrafo nos dirige hacia una manera de hablar que edifique. Esa meta nos ayuda a pensar antes de intervenir: no solo si lo que vamos a decir es incorrecto, sino si será útil para la otra persona. Así evitamos la influencia del mundo y damos a nuestras conversaciones una orientación positiva.

9. ¿Cómo se refleja el espíritu del mundo en la opinión de la gente sobre las normas de Jehová?

Isaías 5:20 — ¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y que lo malo es bueno, de los que presentan la oscuridad como si fuera luz y la luz como si fuera oscuridad, de los que hacen pasar lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!

Respuesta 1: Se refleja en que muchas personas cambian el criterio sobre lo que está bien y lo que está mal. Llegan a aprobar o promover conductas que Jehová desaprueba. Isaías muestra que esa inversión de valores es peligrosa. Por eso, no debemos decidir si algo es correcto por su aceptación social, sino por lo que enseña Jehová.

Respuesta 2: El párrafo menciona que algunas personas aprueban o fomentan el aborto, las relaciones homosexuales y las relaciones sexuales antes del matrimonio. Esto refleja el desprecio por las normas morales de Jehová. Para nosotros, el peligro sería acostumbrarnos tanto a esas opiniones que poco a poco dejáramos de rechazar lo que él considera malo. Necesitamos vigilar nuestro propio punto de vista y conservar la confianza en la orientación que nos da.

Respuesta 3: Otra manifestación es pensar que las normas bíblicas se han quedado anticuadas y que las ideas actuales tienen más sentido. El artículo nos recuerda que Jehová sabe muchísimo más que cualquier ser humano. Sus enseñanzas no pierden valor con el paso del tiempo. Cuando escuchamos críticas contra sus normas, nos ayuda recordar que nuestra confianza no descansa en una moda, sino en la sabiduría de quien sabe lo que más nos beneficia.

Respuesta 4: El espíritu del mundo puede ir debilitando poco a poco nuestro rechazo de lo malo. Quizás el cambio no empiece con una acción, sino con pensar que cierta norma de Jehová es demasiado estricta. Por eso es tan importante recordar el propósito de su enseñanza: siempre busca nuestro bien. Ver sus mandatos como una guía beneficiosa nos protege de la idea de que el mundo podría ofrecernos una orientación mejor.

10. ¿Qué preguntas podemos hacernos sobre las cosas que Jehová odia?

Salmos 97:10 — Oh, ustedes que aman a Jehová, odien lo que es malo. Él protege la vida de sus leales, los rescata de las manos del malvado.

Respuesta 1: Podemos preguntarnos si de verdad rechazamos lo que Jehová considera malo o si, en el fondo, nos gustaría practicarlo. El salmo relaciona nuestro amor por Jehová con nuestra actitud hacia lo malo. Por eso, no se trata solo de cumplir una norma exteriormente, sino de examinar si nuestros deseos están de acuerdo con lo que él nos enseña.

Respuesta 2: Una pregunta útil es si el entretenimiento que elegimos revela que nos atraen cosas que Jehová odia. Lo que buscamos para divertirnos puede mostrarnos aspectos de nuestros deseos que no habíamos reconocido. Por eso conviene ser sinceros y no pensar únicamente en lo que evitamos hacer personalmente. También necesitamos examinar qué disfrutamos viendo y si esas elecciones están fortaleciendo o debilitando nuestro rechazo de la conducta que Dios desaprueba.

Respuesta 3: Podemos preguntarnos si sentimos que las leyes morales de Dios nos impiden llevar la vida que realmente querríamos, o si deseamos que él las adapte a nuestros gustos. Estas preguntas nos ayudan a descubrir qué necesita cambiar: no las normas de Jehová, sino quizá nuestros deseos. Hacernos ese examen con sinceridad nos permite reconocer a tiempo una actitud peligrosa y trabajar para que nuestro corazón esté más de acuerdo con él.

11. ¿Cómo podemos aprender a odiar lo que Jehová odia?

Salmos 103:14 — Porque él sabe bien cómo estamos formados, se acuerda de que somos polvo.

Respuesta 1: Podemos empezar por no desanimarnos cuando reconocemos un mal deseo. Jehová conoce nuestra imperfección. Eso no justifica ceder, pero sí nos recuerda que podemos acudir a él en busca de ayuda. El párrafo explica que no estamos obligados a obedecer nuestros impulsos. Con su apoyo podemos resistirlos y aprender a rechazar cada vez más lo que perjudicaría nuestra relación con él.

Respuesta 2: Una medida importante es negarnos a seguir pensando en un deseo incorrecto. Si aparece algo que nos atrae pero que Jehová desaprueba, debemos apartar la mirada o sacar esa idea de la cabeza de inmediato. Darle vueltas solo haría más difícil resistir. El párrafo destaca la necesidad de actuar con decisión. No tenemos que esperar a que el deseo sea muy fuerte para reconocer el peligro y alejarnos de él.

Respuesta 3: El ejemplo de José nos enseña a pensar en Jehová y a actuar con firmeza. Ante la tentación, él tuvo presente que ceder sería pecar contra Dios, y salió huyendo. Nosotros también podemos rechazar un mal deseo sin quedarnos cerca de lo que lo alimenta. Esa reacción demuestra que valoramos nuestra amistad con Jehová más que una satisfacción momentánea y que estamos dispuestos a protegerla con acciones concretas.

Respuesta 4: Nos ayuda mucho pensar en las consecuencias que tendría ceder. El artículo destaca el daño que podríamos causar a nuestra relación con Jehová y con otras personas. Cuando tenemos presente lo valiosas que son esas relaciones, vemos el mal deseo desde otra perspectiva. Ya no pensamos solo en lo que nos atrae, sino también en lo que podríamos perjudicar. Esa reflexión fortalece nuestra decisión de rechazar lo malo.

12. ¿Cómo se refleja el espíritu del mundo en internet?

Hebreos 10:24-25 — Y estemos pendientes unos de otros para motivarnos a mostrar amor y a hacer buenas obras, sin dejar de reunirnos, como algunos tienen por costumbre. Más bien, animémonos unos a otros, sobre todo al ver que el día se acerca.

Respuesta 1: Puede reflejarse en contenido que nos haga dar menos importancia a las actividades espirituales. Al ver solo los mejores momentos de otras personas, podríamos querer dedicar más tiempo a divertirnos y menos a Jehová. Hebreos nos recuerda el valor de reunirnos y animarnos. El peligro aparece cuando la comparación desplaza esas prioridades.

Respuesta 2: El espíritu del mundo se refleja claramente en la abundancia de pornografía y en el sexteo, que consiste en enviar imágenes, videos o mensajes de contenido sexual. El párrafo señala que tanto adultos como niños pueden quedar expuestos a esos peligros. Por eso, aunque internet sea útil para muchas actividades, incluso para servir a Jehová, debemos reconocer que una parte de su contenido fomenta deseos y prácticas que él desaprueba.

Respuesta 3: También se manifiesta en las ideas maliciosas, exageradas y engañosas que circulan por la red. No todo lo que aparece allí merece nuestra confianza. Además, en las redes sociales muchas personas muestran únicamente los mejores momentos de su vida. Si olvidamos ese detalle, podríamos comparar nuestra realidad con una imagen incompleta y cambiar nuestras prioridades. Necesitamos discernimiento tanto para valorar la información como para controlar el efecto que tiene en nosotros.

13. ¿Qué preguntas podemos hacernos sobre cómo usamos internet?

Efesios 5:15-16 — Así que tengan muchísimo cuidado de no comportarse como tontos, sino como sabios, aprovechando el tiempo de la mejor manera, porque los días son malos.

Respuesta 1: Podemos preguntarnos cuánto tiempo dedicamos a ver videos sin parar solo para entretenernos. El consejo de aprovechar bien el tiempo nos invita a examinar nuestros hábitos, no únicamente nuestras intenciones. Quizás no estemos viendo nada claramente malo, pero sí empleando demasiado tiempo. Ser sinceros sobre cuánto permanecemos conectados nos ayudará a decidir si necesitamos hacer cambios.

Respuesta 2: Otra pregunta es qué clase de contenido estamos eligiendo. No basta con fijarnos en la cantidad de tiempo que usamos internet; también debemos examinar las ideas e imágenes a las que nos exponemos. Un uso breve podría ser perjudicial si el contenido es inapropiado. Revisar nuestras elecciones nos ayuda a reconocer si estamos alimentando intereses que agradan a Jehová o permitiendo influencias que podrían debilitar nuestra amistad con él.

Respuesta 3: Podemos preguntarnos cuánto tardamos en apartar la mirada cuando aparece una imagen inapropiada. Esa pregunta dirige la atención a nuestra reacción, no solo a si buscábamos verla. A veces el contenido surge sin que lo hayamos pedido, pero sí podemos decidir si seguimos mirándolo. Examinar nuestra respuesta nos ayuda a comprobar si estamos rechazando de inmediato lo que podría despertar malos deseos o si nos estamos permitiendo detenernos en ello.

Respuesta 4: Conviene preguntarnos si creemos todo lo que leemos o si comprobamos que sea cierto. En internet circulan ideas engañosas, de modo que aceptar una afirmación sin examinarla puede exponernos a malas influencias. Ser prudentes implica no confundir una presentación convincente con información fiable. Este examen personal nos ayuda a usar la red con buen juicio, en lugar de dejar que cualquier mensaje moldee nuestra forma de pensar.

14. ¿Cómo podemos evitar los peligros de internet?

Efesios 6:4 — Padres, no irriten a sus hijos, sino sigan criándolos de acuerdo con la disciplina y los consejos de Jehová.

Respuesta 1: Los padres pueden proteger a sus hijos vigilando cómo usan las redes sociales y cuánto tiempo les dedican. Esa atención forma parte de criarlos de acuerdo con la orientación de Jehová. No se trata solo de permitir o prohibir una herramienta, sino de estar pendientes de su uso. Los principios bíblicos deben guiar la educación y las decisiones de la familia.

Respuesta 2: Podemos protegernos poniendo límites al tiempo que pasamos conectados y evitando el contenido inapropiado. Son dos medidas que se complementan: reducir el tiempo no convierte en bueno un contenido dañino, y elegir contenido aceptable no elimina el peligro de pasar demasiado tiempo en la red. Aplicar ambas recomendaciones nos ayuda a que internet siga siendo una herramienta útil, en vez de permitir que el espíritu del mundo influya en nosotros.

Respuesta 3: El párrafo recuerda que los jóvenes que pasan mucho tiempo en las redes sociales tienen más probabilidades de sentir soledad, ansiedad y depresión. Eso da a los padres una razón adicional para interesarse por los hábitos de sus hijos. No conviene considerar que todo está bien simplemente porque están entretenidos. Aplicar los principios bíblicos y vigilar tanto el tiempo como el contenido es una manera de protegerlos de los peligros de internet.

15. ¿Qué aprendes del caso de Gloria? (Mira también la imagen).

Respuesta 1: El caso de Gloria me enseña que haber aprendido la verdad desde pequeño no impide que el mundo influya en nuestras metas. Ella empezó a desear riqueza y fama, fue faltando a las reuniones y llegó a no querer seguir siendo Testigo. El cambio fue progresivo. Por eso conviene revisar hacia dónde nos están llevando nuestros deseos y actuar cuando detectamos que las metas personales están desplazando nuestro servicio a Jehová.

Respuesta 2: Me anima ver que Gloria no se limitó a reconocer el problema, sino que tomó medidas concretas. Dedicó más tiempo al estudio de la Biblia y a la oración, y dejó de juntarse con personas que no servían a Dios. Su experiencia muestra que, cuando detectamos la influencia del mundo, podemos cambiar de dirección. Lo importante es actuar de inmediato y fortalecer aquello que permite que Jehová guíe nuestra vida.

Respuesta 3: Gloria llegó a valorar la riqueza espiritual por encima de la fama y el dinero. Ahora se alegra de que Jehová guíe su vida. La imagen del matrimonio viendo la serie sobre Jesús y siguiendo el relato en sus biblias también destaca la importancia de elegir actividades que fortalezcan la fe. La lección es que no basta con apartar influencias negativas; necesitamos dar más espacio a lo que nos acerca a Jehová.

16. ¿Qué te enseña la experiencia de Robert?

2 Pedro 2:19 — Aunque les prometen libertad, ellos mismos son esclavos de la corrupción. Porque el que es vencido por alguien se convierte en su esclavo.

Respuesta 1: La experiencia de Robert muestra que hacer todo lo que uno desea no equivale a ser libre. Al principio él pensaba que tenía libertad, pero después reconoció que se había hecho esclavo del mundo y de sus deseos. El texto explica esa contradicción. Por eso necesitamos examinar adónde nos llevan nuestras decisiones, no solo cómo nos hacen sentir al principio.

Respuesta 2: Me enseña cuánto pueden influir las compañías y el entretenimiento. En el caso de Robert, ambos contribuyeron a que adoptara conductas que Jehová desaprueba. Cuando decidió cambiar, empezó a pasar tiempo solamente con personas que amaban a Jehová. Eso nos anima a examinar las influencias que aceptamos. Si queremos cambiar nuestra conducta, también necesitamos revisar quiénes influyen en nosotros y qué estamos eligiendo para entretenernos.

Respuesta 3: Robert hizo cambios que abarcaron su comportamiento, su forma de vestir, su arreglo personal y hasta su manera de hablar. Su experiencia muestra que abandonar la influencia del mundo puede requerir revisar varios aspectos de la vida, no solo uno. Pero el resultado le produjo mucha felicidad: ahora valora despertarse sabiendo que lleva una vida limpia. Eso nos anima a ver los cambios necesarios como algo que vale la pena.

17. ¿Por qué estamos seguros de que podemos impedir que el espíritu del mundo influya en nosotros? (1 Juan 4:4).

1 Juan 4:4 — Hijitos, ustedes provienen de Dios y los han vencido a ellos porque el que está en unión con ustedes es más grande que el que está en unión con el mundo.

Respuesta 1: Estamos seguros porque Jehová es mucho más poderoso que Satanás y su mundo. Nuestra confianza no depende de creer que somos suficientemente fuertes por nosotros mismos. Como muestra el texto, lo decisivo es contar con el apoyo de Dios. Reconocer el poder del espíritu del mundo nos mantiene alerta, pero recordar el poder de Jehová nos permite luchar con confianza.

Respuesta 2: Además de saber que Jehová es más poderoso, contamos con la ayuda de su espíritu santo. El artículo recuerda que es la fuerza más poderosa que existe y que podemos pedírsela a nuestro Padre. Eso significa que no tenemos que afrontar nuestras debilidades únicamente con fuerza de voluntad. Cuando notamos una influencia peligrosa, podemos acudir a Jehová y buscar su ayuda para hacer los cambios que necesitamos.

Respuesta 3: Podemos lograrlo si tomamos la firme decisión de rechazar el espíritu del mundo y seguimos la guía del espíritu de Dios. La confianza en Jehová no nos lleva a quedarnos pasivos. Al contrario, nos mueve a aplicar lo aprendido en nuestra manera de hablar, en nuestro punto de vista sobre la conducta y en el uso de internet. Su ayuda nos da razones para actuar con decisión y no rendirnos.

Respuesta 4: El artículo nos deja una visión equilibrada: el espíritu del mundo es poderoso, pero no es invencible. Podemos identificar sus manifestaciones y tomar medidas para protegernos. En vez de pensar que la contaminación es inevitable porque está por todas partes, recordamos que Jehová nos ofrece una ayuda superior. Eso nos anima a seguir luchando y a permitir que sea su espíritu, y no el ambiente del mundo, el que oriente nuestra vida.

¿CÓMO PODEMOS EVITAR LA INFLUENCIA DEL “ESPÍRITU DEL MUNDO” EN ESTAS TRES ÁREAS: Nuestra manera de hablar?

Salmos 97:10 — Oh, ustedes que aman a Jehová, odien lo que es malo. Él protege la vida de sus leales, los rescata de las manos del malvado.

Respuesta 1: El principio de rechazar lo malo también se aplica a nuestra manera de hablar. Si amamos a Jehová, no queremos considerar normales las palabras vulgares, humillantes o agresivas. Por eso examinamos cómo nos expresamos y corregimos lo que haga daño. Nuestro objetivo no es imitar lo que se oye habitualmente, sino demostrar con nuestras palabras que deseamos agradar a Dios.

Respuesta 2: Podemos protegernos examinando cómo hablamos en distintos momentos: cuando estamos enojados, cuando conversamos con los hermanos y cuando estamos en casa. También debemos revisar nuestros mensajes electrónicos. Ese examen nos ayuda a descubrir si somos críticos, sarcásticos o hirientes sin darnos cuenta. La opinión de nuestra familia puede ayudarnos a ver con más claridad si nuestras palabras reflejan el respeto que queremos mostrar.

Respuesta 3: Para evitar la manera de hablar del mundo hay que trabajar en los sentimientos que producen las palabras. Si conservamos ira o rencor, no bastará con intentar usar un lenguaje más suave. Necesitamos pedirle ayuda a Jehová y seguir cultivando la nueva personalidad. Buscar en nuestras publicaciones orientación sobre la dificultad concreta también puede ayudarnos a cambiar nuestra actitud, de modo que la mejora no sea solo superficial.

Respuesta 4: Además de eliminar las palabras que hacen daño, podemos procurar que lo que digamos edifique y beneficie a los demás. Esa meta positiva nos ayuda a escoger mejor tanto las palabras como el tono. No queremos simplemente evitar una expresión prohibida mientras mantenemos una actitud dura. Deseamos que quienes nos escuchan, especialmente nuestra familia y los hermanos, reciban un trato considerado que refleje lo que estamos aprendiendo de Jehová.

¿CÓMO PODEMOS EVITAR LA INFLUENCIA DEL “ESPÍRITU DEL MUNDO” EN ESTAS TRES ÁREAS: Nuestro punto de vista sobre la conducta que Jehová odia?

Salmos 119:37 — Aparta mi mirada de lo que no sirve para nada; consérvame con vida en tu camino.

Respuesta 1: Podemos proteger nuestro punto de vista cuidando lo que miramos. Este salmo nos anima a apartar la mirada de lo que no sirve. Aplicado al entretenimiento, significa no alimentar el interés por conductas que Jehová desaprueba. Así evitamos que la exposición repetida debilite nuestro rechazo de lo malo y que terminemos viendo como aceptable lo que antes reconocíamos como perjudicial.

Respuesta 2: Debemos seguir confiando en que las normas de Jehová nos benefician y nunca se quedan anticuadas. El mundo puede presentar sus ideas como más modernas o razonables, pero Jehová sabe mucho más que cualquier ser humano. Recordar esa diferencia nos protege de pensar que él debería adaptar sus mandatos a nuestros deseos. Más bien, queremos ajustar nuestra forma de pensar a la suya y conservar el aprecio por su guía.

Respuesta 3: Nos ayuda hacernos preguntas sinceras sobre nuestros deseos. Podemos examinar si sentimos que las normas de Dios nos impiden vivir como querríamos o si el entretenimiento que elegimos revela atracción por lo que él odia. El propósito no es desanimarnos, sino detectar lo que debemos corregir. Cuanto antes reconozcamos un cambio en nuestra actitud, antes podremos trabajar para que nuestros deseos estén de acuerdo con la voluntad de Jehová.

Respuesta 4: Si aparece un deseo incorrecto, no debemos alimentarlo ni pensar que estamos obligados a ceder. Podemos apartar la mirada, dejar de darle vueltas y recordar el daño que causaría a nuestra relación con Jehová y con otras personas. Nuestra imperfección no hace inútil la lucha. Con la ayuda de Dios podemos resistir y aprender a rechazar lo malo, en vez de permitir que el mundo cambie nuestro punto de vista.

¿CÓMO PODEMOS EVITAR LA INFLUENCIA DEL “ESPÍRITU DEL MUNDO” EN ESTAS TRES ÁREAS: Nuestra forma de usar internet?

Gálatas 5:16 — Así pues, les digo esto: sigan andando de acuerdo con el espíritu y así no harán realidad ningún deseo de la carne.

Respuesta 1: También al usar internet necesitamos dejarnos guiar por el espíritu de Dios, no por nuestros impulsos. Eso implica rechazar el contenido inapropiado y poner límites al tiempo que pasamos conectados. No basta con confiar en que nada nos afectará. Aplicar de forma consciente los principios bíblicos nos ayuda a que esta herramienta no alimente deseos contrarios a la voluntad de Jehová.

Respuesta 2: Podemos revisar cuánto tiempo pasamos viendo videos y qué estamos dejando de hacer por permanecer conectados. Incluso el contenido que no es claramente malo puede ocupar demasiado espacio en nuestra vida. Además, ver los mejores momentos de otras personas podría hacernos desear más diversión a costa de las actividades espirituales. Poner límites nos ayuda a mantener nuestras prioridades y a reservar tiempo para Jehová.

Respuesta 3: Otra protección es examinar tanto el contenido como nuestra reacción. Si aparece una imagen inapropiada, debemos apartar la mirada sin demora. Y, si encontramos una afirmación llamativa, no conviene creerla sin comprobar si es cierta. Internet contiene información útil, pero también ideas engañosas y material que fomenta malos deseos. Usarlo con cuidado significa escoger lo que vemos y no aceptar automáticamente todo lo que llega a nuestra pantalla.

Respuesta 4: Los padres deben estar pendientes de cómo usan las redes sociales sus hijos y cuánto tiempo les dedican. Esa responsabilidad incluye reconocer que pasar mucho tiempo conectados puede perjudicarlos. Como familia, necesitamos aplicar los principios bíblicos, no guiarnos solo por lo que sea habitual. Y, si descubrimos que algún hábito digital está permitiendo la influencia del mundo, debemos actuar enseguida y buscar la ayuda de Jehová para corregirlo.

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