Cargando…

8%

Tesoros de la Biblia para la semana del 17 al 23 de Agosto de 2026

Tesoros de la Biblia semana del 17 al 23 de agosto de 2026

Tema: No se deje engañar por los falsos profetas

Imagine que recibe un mensaje urgente en el teléfono. Parece auténtico, usa palabras conocidas y asegura que contiene instrucciones importantes. ¿Lo compartiría de inmediato? Lo prudente sería comprobar quién lo envió y si coincide con lo que ya sabemos que es verdad.

En tiempos de Jeremías, el pueblo recibió dos mensajes opuestos. Jeremías transmitía las palabras de Jehová, aunque no eran agradables de oír. Los falsos profetas decían lo que la gente deseaba escuchar. La vida de quienes los oían dependía de saber distinguir la verdad de la mentira.

Jeremías, el profeta de Dios, le dio al pueblo instrucciones que podían salvarle la vida.

Jeremías 26:2-6

“Esto es lo que dice Jehová: ‘Ponte de pie en el patio de la casa de Jehová y háblale a toda la gente de las ciudades de Judá que viene para adorar en la casa de Jehová. Diles todo lo que yo te mande; no te calles ni una palabra. Quizás escuchen y cada uno deje su mal camino, y entonces yo cambie de opinión sobre la calamidad que tengo pensado mandarles por sus malas acciones. Diles: “Esto es lo que dice Jehová: ‘Si ustedes no me escuchan y no siguen mi ley, que les puse delante, y no escuchan las palabras de mis siervos los profetas, a quienes les estoy enviando vez tras vez y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo haré que esta casa sea como Siló, y haré que esta ciudad sea un ejemplo de maldición para todas las naciones de la tierra’”’”.

Jehová le dijo a Jeremías: “No te calles ni una palabra”. No debía suavizar el mensaje ni eliminar las partes que podían incomodar. Tenía que comunicarlo completo porque la advertencia podía salvar vidas.

El propósito de Jehová no era destruir al pueblo sin darle una oportunidad. Dijo: “Quizás escuchen y cada uno deje su mal camino”. Si se arrepentían y corregían su conducta, podían evitar la calamidad. Aunque el mensaje era firme, demostraba la misericordia de Jehová.

Aceptar aquellas instrucciones exigía humildad. Los judíos debían reconocer que se habían alejado de Jehová y someterse a una situación que no les gustaba. La verdad no siempre coincide con lo que deseamos oír. A veces nos corrige o nos obliga a cambiar. Pero una instrucción no deja de ser buena porque resulte incómoda.

Entonces apareció un peligro: los falsos profetas contradecían a Jeremías.

Jeremías 27:14, 15

“No escuchen las palabras de los profetas que les dicen ‘Ustedes no servirán al rey de Babilonia’, porque les están profetizando mentiras. ‘Y es que yo no los he enviado —afirma Jehová—; ellos están profetizando mentiras en mi nombre, y conseguirán que yo los disperse y mueran, tanto ustedes como los profetas que están profetizando para ustedes’”.

El mensaje falso parecía más atractivo. Los falsos profetas aseguraban que el pueblo no tendría que servir al rey de Babilonia. Era como si dijeran: “Todo se resolverá; no hace falta aceptar la advertencia de Jeremías”. Ese mensaje producía alivio, pero era mentira.

Que un mensaje nos guste no demuestra que sea verdadero, y que una instrucción resulte difícil no demuestra que sea falsa. Lo decisivo es su origen y si está de acuerdo con lo que Jehová ya ha revelado.

Además, aquellos hombres hablaban en el nombre de Jehová. No se presentaban como engañadores. Usaban lenguaje religioso y aparentaban tener autoridad. Una mentira disfrazada de verdad puede resultar mucho más convincente que una mentira evidente.

Algo parecido puede suceder ahora. Una publicación, un audio o un video puede usar textos bíblicos, imágenes de nuestras publicaciones y expresiones conocidas. Incluso puede afirmar que contiene instrucciones de hermanos con responsabilidad. Pero su apariencia no demuestra que proceda de la organización de Jehová.

¿Cómo podemos protegernos? Aferrándonos al modelo que Jehová ya nos ha dado.

2 Timoteo 1:13

“Sigue aferrándote al modelo de palabras sanas que oíste de mí con la fe y el amor que resultan de estar en unión con Cristo Jesús”.

El “modelo de palabras sanas” son las enseñanzas cristianas de la Biblia, la base de nuestras creencias. La organización de Jehová nos ha enseñado a seguir de cerca ese modelo. Por eso, ante una información sorprendente, preguntémonos: “¿Está en armonía con la Biblia y con lo que Jehová nos ha enseñado? ¿Puedo comprobar su procedencia?”.

En el siglo primero, algunos difundieron el rumor de que el día de Jehová ya había llegado. Al parecer, circulaba una carta atribuida a Pablo. Algunos tesalonicenses la creyeron y repitieron la información sin comprobarla. Pablo les recordó lo que ya les había enseñado y terminó su segunda carta con un saludo escrito de su propia mano como señal de autenticidad.

La lección es clara: no debemos creer ni compartir algo solo porque parezca urgente o convincente. Antes de reenviar una noticia, un video o una supuesta instrucción, comprobemos la fuente. Podemos revisar si la información aparece en jw.org o si ha llegado mediante los canales oficiales que utiliza la congregación.

En la antigua Unión Soviética, los enemigos hicieron circular una carta que parecía proceder de la central mundial y animaba a algunos hermanos a formar una organización independiente. Los hermanos fieles no cayeron en la trampa porque su contenido no encajaba con las verdades que habían aprendido. Hoy la tecnología puede producir mensajes, imágenes y videos falsos aún más convincentes, pero la protección sigue siendo la misma: comparar todo con el modelo de palabras sanas y comprobar su origen.

También pensemos en el efecto que busca producir la información. Los enemigos de Dios desean crear desconfianza y división. La dirección de Jehová, en cambio, está en armonía con la Biblia y fortalece la fe y la unidad. Eso no significa que toda instrucción sea fácil. Las instrucciones de Jeremías eran difíciles, pero venían de Jehová.

Por eso, si algo contradice claramente la Biblia, las enseñanzas que hemos recibido o las comunicaciones oficiales, no debemos difundirlo. Tampoco hace falta dedicar horas a investigar cada acusación que aparece en internet. A veces, lo más sabio es cerrar el contenido y no darle más espacio en la mente.

Podemos recordar tres preguntas: “¿Está en armonía con la Biblia?”, “¿Puedo comprobar que procede de una fuente oficial?” y “¿Quiero compartirlo solo porque me causó una reacción emocional?”. Estas preguntas pueden evitar que ayudemos sin querer a difundir una mentira.

Jeremías dijo la verdad aunque era impopular. Los falsos profetas ofrecieron un mensaje más cómodo, pero llevó a quienes lo creyeron hacia la calamidad. La diferencia no estaba en quién hablaba con más seguridad ni en qué mensaje parecía más agradable. Estaba en quién había sido enviado por Jehová.

Si conocemos bien la Biblia, seguimos la guía de la organización de Jehová y comprobamos la procedencia de lo que recibimos, podremos distinguir la verdad de la mentira.

Por eso, no nos creamos todo lo que vemos o escuchamos. No permitamos que una apariencia convincente sustituya la comprobación. Aferrémonos al modelo de palabras sanas. Así reconoceremos las instrucciones que vienen de Jehová y no nos dejaremos engañar por los falsos profetas.

★ Premium

Disfruta todas las funciones Premium

Más comodidad para preparar tus reuniones y usar todas las herramientas del sitio.

  • Navegación sin anuncios
  • Mi Grabadora y transcripción en vivo
  • Revisión de asignaciones
  • Academia completa
  • Entradas en audio y lupa de lectura
  • Comentarios guardados y sincronizados
  • Apoyas el proyecto y ayudas a mantenerlo

Plan mensual

3 € al mes

Se renueva cada mes. Cancela cuando quieras.

Elegir mensual
2 meses gratis

Plan anual

30 € al año

Pago único durante 12 meses. Sin renovación automática.

Elegir anual

Deja un comentario

Scroll al inicio
Mi Grabadora