Los buenos amigos nos ayudan a ser fieles a Jehová
1. ¿Cómo ven la amistad muchas personas?
Respuesta 1: Muchas personas dan más importancia a la cantidad de amigos que tienen que a la calidad de esas amistades. No les preocupa tanto si sus relaciones son profundas o superficiales. Pero tener muchos amigos no significa necesariamente contar con verdadero apoyo. Por eso, nos conviene preguntarnos no solo cuántos amigos tenemos, sino qué influencia ejercen en nosotros y si nos ayudan a mantenernos fieles a Jehová.
Respuesta 2: Algunos jóvenes piensan que, cuando tienen un problema o necesitan consejo, lo mejor es acudir únicamente a personas de su misma edad. Es comprensible que se sientan cómodos con ellas, pero no conviene limitar de esa manera nuestras amistades. El artículo nos anima a considerar el punto de vista de Jehová, en vez de dar por sentado que alguien de nuestra edad siempre será quien mejor pueda ayudarnos.
Respuesta 3: Otros creen que no necesitan amigos y que pueden arreglárselas solos. Sin embargo, los siervos de Jehová sabemos que mantenernos fieles requiere esfuerzo constante, porque estamos rodeados de malas influencias. Pensar que no necesitamos a nadie podría llevarnos a rechazar una ayuda valiosa. En lugar de adoptar esa actitud independiente, queremos aprender a valorar la amistad como la valoran Jehová y Jesús.
2. a) ¿Qué clase de amigos eligió Jesús?
Lucas 22:28 — ”Ahora bien, ustedes son los que en mis pruebas se han mantenido a mi lado.
Respuesta 1: Jesús eligió amigos leales, que permanecieron a su lado durante sus pruebas. No valoraba una amistad solo por los momentos agradables que pudieran compartir, sino también por la fidelidad que demostraban cuando las cosas se complicaban. Su ejemplo nos ayuda a elegir amigos que amen a Jehová y que nos apoyen cuando nuestra lealtad se ponga a prueba.
Respuesta 2: Sus amigos eran personas que lo ayudaban a mantenerse leal a su Padre. Eso coincide con lo que Jehová desea para nosotros: amistades que nos fortalezcan espiritualmente. Al elegir a nuestros amigos, lo decisivo no debería ser solo que nos resulte agradable estar con ellos. También conviene pensar si su manera de vivir fortalece nuestro deseo de obedecer a Jehová, especialmente cuando hacerlo no es fácil.
Respuesta 3: Jesús no buscó amistades superficiales. Consideraba amigos a sus apóstoles fieles y compartía con ellos lo que había aprendido de su Padre. Así vemos que una buena amistad también incluye conversaciones que nos acercan a Jehová. Podemos imitarlo procurando que nuestras amistades no se basen únicamente en pasar un buen rato, sino también en compartir y valorar las cosas espirituales.
Respuesta 4: Jesús escogió amigos que no desaparecieron cuando llegaron las dificultades. Poco antes de morir, reconoció que sus apóstoles fieles se habían mantenido a su lado. Eso nos invita a pensar también en la clase de amigos que somos nosotros. Si queremos tener amistades como las de Jesús, debemos estar dispuestos a acompañar y fortalecer a nuestros hermanos cuando pasan por momentos difíciles, no solo cuando todo va bien.
2. b) Según Eclesiastés 4:9-12, ¿cómo nos ayudan los buenos amigos?
Eclesiastés 4:9-12 — Mejor son dos que uno solo, porque tienen un mayor beneficio por su duro trabajo. Y es que, si uno de ellos cae, el otro puede ayudar a su compañero a levantarse. Pero ¿qué le pasará al que cae si no hay nadie que lo ayude? Por otro lado, si dos se acuestan juntos, se darán calor. Pero ¿cómo se mantendrá caliente uno solo? Además, uno que anda solo puede ser vencido, pero dos juntos pueden hacerle frente al agresor. Y una cuerda triple no se rompe fácilmente.
Respuesta 1: Los buenos amigos nos ayudan a levantarnos cuando lo necesitamos y nos fortalecen frente a los peligros espirituales. Aceptar su apoyo nos protege.
Respuesta 2: Nos animan y nos consuelan cuando atravesamos una dificultad. A veces, la situación no cambia de inmediato, pero contar con alguien que permanece a nuestro lado nos da fuerzas para seguir adelante. Por eso, no conviene esperar a estar pasando por una prueba para valorar la amistad. Queremos cultivar desde ahora relaciones profundas con personas que nos ayuden a mantenernos cerca de Jehová.
Respuesta 3: Una ayuda muy importante es la protección espiritual. Cuando afrontamos una mala influencia, un amigo que ama a Jehová puede apoyarnos para que no cedamos. La amistad no elimina las pruebas, pero evita que tengamos que hacerles frente sin compañía. Eso nos anima a buscar personas que fortalezcan nuestra determinación de obedecer a Dios y a ofrecerles nosotros ese mismo apoyo.
Respuesta 4: Los buenos amigos también nos ayudan a hacer cosas valiosas en el servicio a Jehová. Si nuestra relación incluye participar juntos en actividades cristianas, no solo disfrutamos de la compañía, sino que nos fortalecemos espiritualmente. Además, esas amistades pueden durar para siempre. Por eso, vale la pena dedicar tiempo a cultivar amistades que tengan como parte importante de la relación nuestro amor a Jehová.
3. ¿Qué veremos en este artículo?
Respuesta 1: Veremos cómo los buenos amigos pueden ayudar a los jóvenes a seguir sirviendo fielmente a Jehová. El ejemplo de Daniel nos permitirá comprender el valor de ese apoyo cuando surgen dificultades que parecen imposibles de superar. Así, el artículo no se limita a destacar lo agradable que es tener amigos, sino que muestra cómo las buenas amistades pueden proteger nuestra relación con Jehová.
Respuesta 2: También veremos cómo los padres y otros hermanos maduros pueden influir positivamente en los jóvenes. Eso nos ayuda a entender que el tema no les interesa únicamente a quienes están escogiendo amigos. Los adultos también podemos preguntarnos qué clase de influencia ejercemos y si estamos ayudando a los jóvenes a fortalecer su amistad personal con Jehová.
Respuesta 3: Una idea especialmente consoladora será ver cómo Jehová estuvo al lado de Daniel cuando parecía que estaba solo. Sus amigos humanos fueron una ayuda muy valiosa, pero su mejor amigo era Jehová. Ese ejemplo nos permitirá apreciar las buenas amistades sin olvidar que nuestra relación más importante es con Dios, quien puede apoyarnos incluso cuando nuestros amigos no están cerca.
4. ¿Qué le pasó a Daniel cuando era joven?
Daniel 1:2 — Con el tiempo, Jehová entregó en sus manos al rey Jehoiaquim de Judá, así como algunos de los utensilios de la casa del Dios verdadero, y él los llevó a la tierra de Sinar, a la casa de su dios. Y puso los utensilios en el tesoro de su dios.
Respuesta 1: Daniel vivió cuando Jehová permitió que Judá quedara sometida a Babilonia. Aunque muchos se habían alejado de Dios, Daniel tendría que decidir personalmente si sería fiel. El mal ejemplo de quienes nos rodean no tiene por qué determinar nuestras decisiones.
Respuesta 2: Cuando probablemente era adolescente, Daniel vio cómo su nación quedaba sometida al rey de Babilonia. Pocos años después, se lo llevaron a esa tierra para recibir una educación especial. Fue un cambio enorme: pasó a vivir lejos de su hogar y de su familia. Su experiencia nos ayuda a comprender por qué era tan importante que ya estuviera decidido a obedecer a Jehová.
Respuesta 3: Daniel fue llevado a Babilonia para recibir preparación que le permitiera servir en el palacio del rey. Aquello implicaba mucho más que cambiar de residencia: tendría que desenvolverse en un ambiente muy diferente al suyo. Ya no contaba con la cercanía de su familia. Por eso, su fidelidad tendría que apoyarse en sus propias convicciones y en su relación personal con Jehová.
Respuesta 4: A una edad temprana, Daniel tuvo que afrontar tanto una época difícil para su pueblo como la separación de su tierra y su familia. No había escogido aquellas circunstancias, pero sí podía escoger cómo responder a ellas. Ese matiz resulta muy útil para los jóvenes: aunque no siempre puedan controlar el ambiente en el que viven, pueden cultivar desde ahora el deseo de ser fieles a Jehová.
5, 6. ¿Quiénes ayudaron tal vez a Daniel a tomar la decisión de servir a Jehová?
Deuteronomio 6:6-7 — Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que estar en tu corazón, y tienes que inculcarlas en tus hijos y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Respuesta 1: Es probable que sus padres le enseñaran las normas de Jehová, como indicaba este mandato. No sabemos los detalles de su educación, pero el párrafo destaca la posible influencia de sus padres. Eso recuerda a las familias el valor de hablar de Jehová con sus hijos en la vida diaria.
Respuesta 2: Sus padres tal vez tuvieron un papel importante. Le pusieron Daniel, un nombre que significa que Dios es su juez. Quizás lo eligieron porque deseaban que llegara a ser un siervo fiel de Jehová. El artículo presenta esa posibilidad con prudencia, sin afirmarla como un hecho seguro. Lo que sí destaca es el valor que puede tener la influencia espiritual de los padres desde la infancia.
Respuesta 3: Daniel probablemente recibió ayuda de sus padres, pero llegó a tomar una decisión personal: quería obedecer a Jehová. Esa distinción es importante. Los padres pueden enseñar las normas divinas y dar una buena orientación, pero el joven necesita hacer suyas esas convicciones. Daniel no se limitó a conocer lo que estaba bien; al encontrarse en Babilonia, estaba decidido a actuar de acuerdo con ello.
Respuesta 4: La firmeza de Daniel hace pensar en la buena influencia que pudo haber recibido antes de llegar a Babilonia. Probablemente sus padres lo ayudaron a conocer a Jehová y sus normas. Esa preparación resultó muy valiosa cuando estuvo lejos de casa. Para los padres, la aplicación es animadora: la enseñanza espiritual puede ayudar a los hijos a tomar buenas decisiones incluso cuando ya no están a su lado.
7, 8. ¿Qué pueden hacer los padres y otros hermanos maduros para ayudar a los jóvenes a mantenerse leales a Jehová?
Respuesta 1: Pueden ayudarlos a cultivar una amistad estrecha y personal con Jehová. Ese es el objetivo que destaca el párrafo al hablar de la buena influencia que probablemente recibieron Daniel y otros jóvenes. No se trata simplemente de que un joven dependa del apoyo de los adultos, sino de que llegue a amar a Jehová y quiera serle leal por convicción propia.
Respuesta 2: Los hermanos maduros también pueden ser una buena influencia, no solo los padres. El artículo menciona a Jeremías y a otros siervos de Jehová como personas que razonablemente pudieron contribuir a la formación espiritual de Daniel. Esto nos anima a no pensar que ayudar a los jóvenes es responsabilidad exclusiva de sus familias. Nuestra propia fidelidad puede servirles de guía e inspiración.
Respuesta 3: Una manera de ayudarlos es orientar nuestra influencia hacia su relación con Jehová. Podemos preguntarnos si nuestro ejemplo fortalece su deseo de servirle y si los animamos a conocerlo mejor. Lo importante no es que nos admiren a nosotros, sino que se acerquen a él. La buena influencia de los adultos alcanza su objetivo cuando los jóvenes desarrollan una amistad personal con Jehová.
9. ¿A qué le tuvieron que hacer frente Daniel y otros jóvenes hebreos?
Respuesta 1: Tuvieron que hacer frente a la presión de adoptar las costumbres y la manera de pensar de los babilonios. Esa presión comenzó enseguida, al llegar a una tierra desconocida. No solo cambiaron de lugar de residencia; también quedaron expuestos a influencias que podían afectar su lealtad a Jehová. Su ejemplo nos recuerda que debemos prestar atención a cómo el ambiente influye en nuestra forma de pensar.
Respuesta 2: Se les presentaron tentaciones que seguramente no habían afrontado antes. Estaban lejos de su familia y recibían una educación destinada a prepararlos para servir en el palacio real. Aquello los puso en situaciones que probaron su fidelidad. Para los jóvenes, la lección es que conviene fortalecer la relación con Jehová antes de entrar en un ambiente nuevo, no esperar a que aparezca una tentación.
Respuesta 3: La dificultad no consistía simplemente en aprender cosas nuevas, sino en resistir los intentos de imponerles una manera de pensar ajena a su adoración. Tenían que seguir siendo leales a Jehová mientras se desenvolvían en aquel ambiente. Eso nos ayuda a ver que, ante un cambio de circunstancias, la pregunta más importante es cómo protegeremos nuestra amistad con Dios y mantendremos firmes nuestras convicciones.
10. ¿Cuál fue la primera tentación que se les presentó a los jóvenes hebreos?
Daniel 1:5 — Además, el rey ordenó que se les diera una ración diaria de los manjares del rey y del vino que él bebía. Tenían que educarlos durante tres años, y al final de ese periodo pasarían a servir al rey.
Respuesta 1: El rey dispuso que comieran de sus manjares, pero el menú incluía alimentos impuros según la Ley de Moisés. Por eso, aceptar aquella comida suponía un problema de obediencia a Jehová. Algo que podía parecer un privilegio o una cuestión pequeña se convirtió en una prueba de su fidelidad.
Respuesta 2: La primera tentación fue comer alimentos que la Ley de Dios prohibía. Podrían haber pensado que no era un asunto demasiado importante, pero no lo consideraron así. Ese detalle nos enseña a no medir la importancia de una decisión únicamente por lo pequeña que parezca. Si está relacionada con una norma de Jehová, nuestra forma de actuar puede demostrar cuánto valoramos su aprobación.
Respuesta 3: Podrían haberse justificado diciendo que eran prisioneros y que no tenían otra opción que obedecer al rey. Sin embargo, el párrafo presenta ese razonamiento como una posible excusa, no como algo que ellos dijeran. La lección es que las circunstancias difíciles pueden hacernos buscar motivos para ceder. En vez de hacerlo, queremos pensar en cómo mantenernos obedientes a Jehová dentro de la situación que afrontamos.
Respuesta 4: También podían sentir temor de decepcionar al rey o de provocar su enojo. Así que la tentación no estaba solo en la comida, sino en ceder por miedo a las consecuencias de rechazarla. Eso puede ayudarnos cuando nos sentimos presionados a agradar a alguien. Antes de decidir, conviene pensar si estamos dando más importancia a evitar la desaprobación humana que a conservar la aprobación de Jehová.
11. ¿Cómo se ayudaron Daniel y sus amigos? (Mira también la imagen).
Daniel 1:6-12 — Ahora bien, entre ellos había algunos de la tribu de Judá: Daniel, Hananías, Misael y Azarías. Y el funcionario principal de la corte les puso otros nombres: a Daniel, lo llamó Beltsasar; a Hananías, Sadrac; a Misael, Mesac y, a Azarías, Abednego. Pero Daniel decidió en su corazón que no iba a contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía. Así que le pidió permiso al funcionario principal de la corte para no consumir esas cosas que lo contaminarían. Y el Dios verdadero hizo que el funcionario principal de la corte tratara a Daniel con bondad y compasión. Pero el funcionario principal de la corte le dijo a Daniel: “Tengo miedo de mi señor el rey, quien determinó lo que debían comer y beber. ¿Y si ve que ustedes tienen peor aspecto que los otros jóvenes de su edad? Ustedes harían que yo fuera culpable ante el rey”. Entonces Daniel le dijo al guardián a quien el funcionario principal de la corte había nombrado para que cuidara de Daniel, Hananías, Misael y Azarías: “Por favor, haz una prueba con tus siervos durante 10 días; que nos den de comer legumbres y de beber agua.
Respuesta 1: Daniel y sus tres amigos se apoyaron para obedecer a Jehová y rechazar los alimentos que los contaminarían. Su amistad fortaleció su decisión de mantenerse fieles. Ese es el tipo de apoyo que queremos buscar y ofrecer.
Respuesta 2: La imagen muestra a los cuatro animándose mientras otros jóvenes comen los manjares del rey. Eso destaca que una buena amistad puede ayudarnos a resistir la presión del ambiente. No tenían que afrontar aquella situación sin apoyo. De igual manera, cuando nuestros amigos están decididos a obedecer a Jehová, su compañía puede darnos valor para hacer lo correcto aunque otros actúen de manera diferente.
Respuesta 3: Se ayudaron a respetar las normas de Dios, no a encontrar excusas para desobedecerlas. Ese es un rasgo que distingue a un verdadero amigo. Quizás resulte más cómodo que alguien apruebe cualquier decisión nuestra, pero lo que de verdad nos beneficia es que fortalezca nuestro deseo de ser fieles. Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego muestran el valor de compartir esa misma determinación.
Respuesta 4: El apoyo que se dieron tuvo un resultado muy bueno: resistieron la tentación y Jehová los bendijo. No era simplemente un grupo de jóvenes que disfrutaba de estar junto; su amistad los ayudaba a obedecer a Dios. Podemos evaluar nuestras amistades con esa misma idea: después de pasar tiempo con nuestros amigos, ¿nos sentimos más decididos a hacer lo que agrada a Jehová?
12. ¿Qué puede ayudar a los jóvenes a resistir las tentaciones?
Lucas 16:10 — La persona fiel en lo mínimo también es fiel en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo también es injusta en lo mucho.
Respuesta 1: Les ayuda tener amigos que los animen a ser fieles también en las decisiones pequeñas. La obediencia en esos asuntos los prepara para afrontar pruebas mayores. Por eso, un buen amigo no le resta importancia a algo que desagrada a Jehová, sino que nos ayuda a mantener una conciencia tranquila y a fortalecer nuestra determinación de hacer lo correcto.
Respuesta 2: Una ayuda fundamental es escoger amigos que estén decididos a mantenerse leales a Jehová y a resistir la influencia del mundo. No basta con tener cosas en común; importa hacia dónde nos lleva esa amistad. Si nuestros amigos desean obedecer a Dios, podremos animarnos mutuamente cuando aparezca una tentación. Daniel y sus compañeros demostraron que ese apoyo puede marcar una diferencia muy importante.
Respuesta 3: Pensar en Daniel y sus amigos puede darles valor. Ellos también estuvieron sometidos a presión, pero se ayudaron a tomar la decisión correcta. Por eso, un joven no tiene que pensar que debe resistir siempre sin ayuda. Buscar la compañía de quienes aman a Jehová es una decisión sensata, y ser uno mismo ese tipo de amigo también fortalece a los demás.
Respuesta 4: Les ayudará ver las decisiones pequeñas como oportunidades de demostrar fidelidad, no como asuntos sin importancia. El párrafo explica que ser obedientes en esas ocasiones nos prepara para pruebas más grandes. Por eso conviene elegir amigos que respeten las normas de Jehová incluso cuando otros las minimizan. Así, nuestras amistades contribuirán a que sigamos contando con la bendición y el apoyo de Jehová.
13. ¿Qué situación complicada enfrentaron Daniel y sus amigos?
Daniel 2:3 — El rey les dijo: “He tenido un sueño, y estoy inquieto porque quiero saber lo que soñé”.
Respuesta 1: Nabucodonosor estaba inquieto por un sueño y exigió algo que ningún ser humano podía hacer por sus propias fuerzas: decirle qué había soñado y después interpretarlo. Si los sabios no lo conseguían, serían ejecutados. La amenaza incluía a Daniel y sus amigos, de modo que no se trataba de resolver una simple duda del rey; sus vidas estaban en peligro.
Respuesta 2: El rey no quiso contar su sueño para que los sabios le explicaran su significado. Primero les exigió que le dijeran el propio sueño. Ahí estaba la dificultad: no podían descubrirlo mediante su conocimiento o preparación. Daniel y sus amigos se encontraron ante un problema que superaba por completo la capacidad humana. El relato prepara el terreno para mostrar cuánto necesitaban confiar en Jehová.
Respuesta 3: La orden del rey ponía en peligro a todos los sabios de Babilonia, incluidos Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego. Aunque ellos no habían causado el problema, también sufrirían sus consecuencias. Eso nos ayuda a entender que ser fieles a Jehová no significa quedar libres de situaciones injustas o muy difíciles. En momentos así, el apoyo de buenos amigos puede ser especialmente valioso.
Respuesta 4: Afrontaron una situación que parecía no tener salida: cumplir una exigencia imposible para un ser humano o morir. No era un problema que pudieran solucionar simplemente esforzándose más. A veces también podemos sentirnos sobrepasados por una dificultad. El ejemplo de estos cuatro amigos nos anima a reconocer nuestras limitaciones y a valorar la ayuda espiritual de quienes confían en Jehová.
14. ¿Cómo se ayudaron Daniel y sus amigos? (Mira también las imágenes).
Daniel 2:18 — Les pidió que le suplicaran misericordia al Dios del cielo en cuanto a ese secreto, para que ni Daniel ni sus compañeros fueran exterminados con los demás sabios de Babilonia.
Respuesta 1: Daniel les explicó la situación a sus amigos y les pidió que buscaran la misericordia de Jehová mediante la oración. No intentó afrontar el problema por su cuenta. Reconoció el valor de las súplicas de sus compañeros. Podemos imitarlo siendo humildes y pidiendo a nuestros amigos que oren por nosotros cuando pasamos por una prueba.
Respuesta 2: Daniel primero pidió respetuosamente al rey que le concediera más tiempo. Después acudió a sus amigos para buscar juntos la ayuda de Jehová. Así combinó una actuación respetuosa con confianza en Dios y con la disposición a aceptar apoyo. Su ejemplo nos enseña que pedir ayuda no es rendirse. Es reconocer que no tenemos por qué cargar solos con una situación difícil.
Respuesta 3: Las imágenes destacan que sus amigos oraron y que Jehová le reveló a Daniel el sueño y su interpretación. Ellos no podían descubrir aquel secreto, pero sí podían acudir a quien tenía el poder para hacerlo. De manera parecida, quizá no sepamos cómo resolver el problema de un amigo, pero siempre podemos apoyarlo espiritualmente y pedirle a Jehová que lo ayude.
Respuesta 4: El resultado benefició a los cuatro: Jehová respondió a sus súplicas y se salvaron. Además, cuando Daniel recibió autoridad, pidió que sus amigos también recibieran responsabilidades. Vemos que su relación no se limitaba a buscar apoyo durante la crisis; Daniel siguió teniéndolos en cuenta después. Esa consideración nos anima a valorar a nuestros amigos tanto en los momentos difíciles como cuando nuestras circunstancias mejoran.
15. ¿Qué lecciones sacamos del relato de Daniel y sus amigos? (Gálatas 6:2).
Gálatas 6:2 — Sigan llevándose las cargas unos a otros, y así cumplirán la ley del Cristo.
Respuesta 1: Aprendemos que no debemos afrontar solos todas nuestras dificultades. Los amigos que sirven a Jehová pueden ayudarnos a llevar nuestras cargas, dándonos fuerzas y ánimo. Aceptar su ayuda no es motivo de vergüenza. Además, este consejo nos invita a mirar más allá de nuestros propios problemas y a estar dispuestos a apoyar a quienes también están pasando por momentos difíciles.
Respuesta 2: Una lección es que el orgullo o la vergüenza no deben impedirnos pedir ayuda. Daniel tenía una buena relación con Jehová, pero aun así acudió a sus amigos. Eso demuestra que buscar apoyo no contradice nuestra confianza en Dios. Si estamos pasando por una prueba, podemos imitar su humildad y permitir que hermanos fieles nos den el ánimo que necesitamos.
Respuesta 3: También aprendemos a pedir que otros oren por nosotros. Puede que nuestros amigos no sean capaces de cambiar una situación, pero sus oraciones son una ayuda real. El relato de Daniel muestra la importancia de acudir a Jehová en vez de fijarnos únicamente en lo que nosotros podemos hacer. Por eso, no deberíamos pensar que pedir oraciones a nuestros hermanos es algo de poco valor.
Respuesta 4: El relato fortalece nuestra confianza en Jehová, que escucha las oraciones y tiene poder para ayudarnos ante obstáculos que parecen insuperables. Al mismo tiempo, destaca la importancia de escoger amistades que también confíen en él. Cuando todos buscamos su ayuda, podemos darnos fuerzas para seguir fieles. Así, los buenos amigos no sustituyen nuestra confianza en Jehová, sino que contribuyen a fortalecerla.
16. ¿Qué prueba se le presentó a Daniel en su vejez?
Daniel 6:4-16 — En ese entonces, los altos funcionarios y los sátrapas buscaban algún motivo para acusar a Daniel con respecto a asuntos de estado, pero no pudieron encontrar nada de qué acusarlo ni nada corrupto, porque era confiable y no se le podía culpar de negligencia ni corrupción. Así que estos hombres dijeron: “A menos que busquemos algo contra él relacionado con la ley de su Dios, no encontraremos ningún motivo para acusar a Daniel”. De modo que estos altos funcionarios y sátrapas entraron en grupo adonde estaba el rey y le dijeron: “¡Oh, rey Darío, vive eternamente! Todos los funcionarios reales, prefectos, sátrapas, altos funcionarios reales y gobernadores se han puesto de acuerdo en que se emita un decreto real y se haga cumplir una prohibición: que durante 30 días cualquiera que le haga una petición a un dios o a un hombre en vez de a ti, oh, rey, debe ser arrojado al foso de los leones. Ahora, oh, rey, emite el decreto y fírmalo para que no se pueda cambiar, de acuerdo con la ley de los medos y los persas, que no se puede anular”. Así que el rey Darío firmó el decreto y la prohibición. Pero, tan pronto como Daniel se enteró de que el decreto se había firmado, fue a su casa, que tenía las ventanas de la habitación de la azotea abiertas hacia Jerusalén. Y siguió arrodillándose, orando y alabando a su Dios tres veces al día, tal como siempre había hecho hasta ese momento. Entonces aquellos hombres entraron de repente y encontraron a Daniel haciéndole peticiones y rogándole a su Dios. De modo que fueron a hablar con el rey y le recordaron la prohibición real: “¿No firmaste una prohibición que dice que durante 30 días cualquiera que le haga una petición a un dios o a un hombre en vez de a ti, oh, rey, debe ser arrojado al foso de los leones?”. El rey les respondió: “Así quedó establecido de acuerdo con la ley de los medos y los persas, que no se puede anular”. Ellos le respondieron inmediatamente al rey: “Pues Daniel, uno de los desterrados de Judá, no te ha obedecido a ti, oh, rey, ni tampoco ha obedecido la prohibición que firmaste, sino que sigue orando tres veces al día”. Cuando el rey oyó esto, se angustió muchísimo y buscó la manera de librar a Daniel; hizo todo lo que estaba en su mano por salvarlo hasta que se puso el sol. Entonces estos hombres entraron en grupo adonde estaba el rey y le dijeron: “Recuerda, oh, rey, que la ley de los medos y los persas dice que no se puede cambiar ninguna prohibición o decreto que el rey haya emitido”. Así que el rey dio la orden y trajeron a Daniel y lo arrojaron al foso de los leones. El rey le dijo a Daniel: “Tu Dios, a quien sirves con constancia, te rescatará”.
Respuesta 1: Sus enemigos lograron que se aprobara una prohibición que afectaba su adoración. Daniel siguió orándole a Jehová y fue arrojado al foso de los leones. No permitió que el miedo lo apartara de su mejor amigo.
Respuesta 2: Cuando tenía más de noventa años, algunos hombres que servían al rey Darío sintieron envidia de su autoridad y tramaron su muerte. Como no encontraban corrupción en él, atacaron su relación con Dios. Eso muestra que la buena conducta no siempre impide que otros se opongan a nosotros. Daniel tuvo que demostrar una vez más que su lealtad a Jehová estaba por encima de las amenazas.
Respuesta 3: La prueba incluyó verse en el foso de los leones sin ninguno de sus amigos humanos a su lado. Después de tantos años de fidelidad, Daniel afrontó una situación en la que no podía contar con su compañía. Sin embargo, eso no significaba que estuviera abandonado. El párrafo nos prepara para recordar que, aunque nuestros amigos no puedan acompañarnos, Jehová sigue siendo el amigo que siempre está disponible.
17. Según Daniel 6:19-23, ¿cómo ayudó a Daniel su amistad con Jehová?
Daniel 6:22 — Mi Dios envió a su ángel y cerró la boca de los leones, y estos no me hicieron ningún daño, pues se me ha considerado inocente ante él. Y tampoco te he hecho nada malo a ti, oh, rey”.
Respuesta 1: Jehová envió a un ángel para impedir que los leones le hicieran daño. Daniel pudo explicar al rey que su Dios lo había protegido. Aquel rescate mostró que, aunque no tuviera cerca a sus amigos humanos, no estaba solo. Su amistad con Jehová había sido su mayor apoyo.
Respuesta 2: Su amistad con Jehová le dio valor para mantenerse leal incluso cuando su vida estaba en peligro. Daniel no dejó de orar para evitar el foso de los leones. Confiaba por completo en su mejor amigo. La lección para nosotros es que una relación estrecha con Jehová puede fortalecernos para obedecerle aun cuando una prueba nos cause temor y no sepamos cómo terminará.
Respuesta 3: Daniel contó con el apoyo del amigo más poderoso que existe. Ninguno de sus compañeros estaba dentro del foso para defenderlo, pero Jehová sí podía actuar allí. Esto nos consuela porque nuestros amigos humanos tienen límites, aunque nos quieran mucho. No siempre podrán estar presentes ni resolver nuestros problemas. Por eso, además de cultivar buenas amistades, necesitamos fortalecer nuestra confianza personal en Jehová.
Respuesta 4: Al salir del foso sin heridas, quedó claro que Daniel había confiado en Jehová y que Jehová lo había protegido. Daniel, por su parte, reconoció que su rescate se debía a Dios. No presentó lo ocurrido como un logro personal. Su actitud nos anima a dar a Jehová el mérito por el apoyo que recibimos y a valorar nuestra amistad con él por encima de cualquier otra.
18. ¿Por qué es importante ser buenos amigos de Jehová, y cómo podemos lograrlo? (Mira también las imágenes y el recuadro “ Jehová es tu Padre, tu Dios y tu mejor amigo”).
Salmos 139:7-10 — ¿Adónde puedo escapar de tu espíritu? ¿Y adónde puedo huir de tu rostro? Si subiera al cielo, allí estarías, y, si me acostara en la Tumba, allí mismo estarías tú. Si volara con las alas del amanecer para vivir junto al mar más lejano, incluso allá tu mano me guiaría y tu mano derecha me agarraría.
Respuesta 1: Es importante porque ninguna distancia nos pone fuera del alcance del cuidado de Jehová. Aunque estemos lejos de nuestra familia, podemos contar con él. Cultivamos esa amistad acercándonos a Jehová en oración y manteniéndonos leales, como hizo Daniel.
Respuesta 2: Una mudanza, una enfermedad grave o estar en prisión pueden hacernos sentir aislados. Por eso es tan valioso ser amigos de Jehová: él sigue pendiente de nosotros aunque nuestras circunstancias limiten el contacto con otras personas. El ejemplo de Daniel nos anima a no descuidar la oración cuando nos sentimos solos. Hablar con Jehová y confiar en su cuidado fortalece esa amistad que tanto necesitamos.
Respuesta 3: Las imágenes contrastan la soledad aparente con el apoyo de Jehová. Daniel estaba en el foso, pero un ángel lo protegía; el hermano está solo en casa, pero puede orarle a Jehová. No estar acompañado físicamente no significa carecer de apoyo espiritual. Para cultivar nuestra amistad con Dios, queremos seguir acudiendo a él y obedeciéndolo, convencidos de que nos conoce y está pendiente de nosotros.
19. ¿Por qué es tan importante que ahora hagamos buenos amigos? (1 Tesalonicenses 5:2, 11).
1 Tesalonicenses 5:2,11 — porque ustedes saben muy bien que el día de Jehová vendrá exactamente como un ladrón en la noche. Así que sigan animándose unos a otros y edificándose unos a otros, como ya lo están haciendo.
Respuesta 1: Porque el día de Jehová se acerca y necesitamos seguir animándonos y edificándonos. Los buenos amigos nos ayudan a tomar decisiones que protegen nuestra espiritualidad. Por eso, cultivar esas amistades ahora no es algo secundario: es una manera de fortalecer el apoyo mutuo que necesitamos para seguir fieles.
Respuesta 2: No conviene dejar para más adelante la tarea de hacer buenos amigos. Ahora necesitamos personas que nos animen a tomar decisiones acertadas y que fortalezcan nuestro deseo de servir a Jehová. Si cultivamos esas relaciones desde este momento, podremos ayudarnos mutuamente ante las dificultades. El artículo relaciona esa necesidad con la cercanía del día de Jehová, no simplemente con nuestro deseo de tener compañía.
Respuesta 3: Pedro relacionó la cercanía del fin con la necesidad de sentir un amor intenso por los hermanos. De modo que saber en qué tiempos vivimos debe impulsarnos a acercarnos más unos a otros, no a aislarnos. Hacer buenos amigos nos permite expresar ese amor y recibir ánimo. También nos da oportunidades de fortalecer a otros, porque la amistad cristiana implica tanto dar apoyo como aceptarlo.
Respuesta 4: Es importante porque nuestras amistades influyen en las decisiones que tomamos ahora. Un amigo que ama a Jehová puede ayudarnos a mantener claras nuestras prioridades y a seguir adelante cuando estamos desanimados. Así que no queremos elegir amigos solo por afinidad personal. Buscamos relaciones que nos edifiquen espiritualmente y procuramos ser nosotros también una fuente de ánimo para quienes nos rodean.
20. ¿Qué clase de amigos queremos tener, y qué pasará si los elegimos bien?
Hebreos 13:5 — Que su modo de vivir esté libre del amor al dinero, y estén contentos con las cosas que tienen. Porque él ha dicho: “Nunca te dejaré y jamás te abandonaré”.
Respuesta 1: Queremos amigos que fortalezcan nuestro deseo de ser fieles a Jehová. Y, por encima de todo, queremos conservar nuestra amistad con él, que promete no abandonarnos. Con su apoyo y la ayuda de buenos amigos podremos afrontar las amenazas a nuestra fe y cultivar amistades que duren para siempre.
Respuesta 2: Deseamos tener amigos que nos sirvan de guía e inspiración, como los hermanos maduros que podemos encontrar en la congregación. No queremos limitarnos a quienes se parecen a nosotros en edad o circunstancias. Si elegimos personas que aman a Jehová, su ejemplo puede fortalecer nuestra fidelidad. El resultado será una amistad que nos ayude a afrontar dificultades y que tenga la perspectiva de durar para siempre.
Respuesta 3: Buscamos amigos a quienes podamos acudir con humildad cuando necesitemos apoyo, incluso para pedirles que oren por nosotros. Los amigos verdaderos son un regalo de Jehová, pero debemos estar dispuestos a aceptar su ayuda. Elegirlos bien y cuidar esas relaciones contribuirá a proteger nuestra fe. Y nunca queremos olvidar que, pase lo que pase, nuestro mejor amigo seguirá siendo Jehová.
¿CÓMO NOS AYUDAN LOS AMIGOS VERDADEROS EN LAS SIGUIENTES SITUACIONES: Cuando se presentan tentaciones?
Gálatas 6:2 — Sigan llevándose las cargas unos a otros, y así cumplirán la ley del Cristo.
Respuesta 1: Los amigos verdaderos están dispuestos a apoyarnos cuando la presión de una tentación se nos hace difícil de soportar. En vez de dejarnos luchar solos, nos dan ánimo para obedecer a Jehová. Ese apoyo está en armonía con la ayuda mutua que menciona este texto. También nosotros queremos estar disponibles para fortalecer a un amigo que está pasando por una prueba.
Respuesta 2: Nos ayudan a tomar la decisión correcta, como hicieron Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego. Ellos se apoyaron para rechazar los alimentos que violaban la Ley de Dios. De igual manera, un amigo verdadero no buscará excusas para que cedamos ante una tentación. Su influencia fortalecerá nuestra determinación de obedecer a Jehová, aunque otras personas estén haciendo algo diferente.
Respuesta 3: Los buenos amigos nos animan a ser fieles incluso en asuntos que parecen pequeños. Eso es importante porque podríamos pensar que una decisión tiene poca importancia y bajar la guardia. Un amigo que respeta las normas de Jehová nos ayuda a ver el valor de obedecerlas siempre. Así vamos fortaleciendo la fidelidad que necesitaremos cuando se presenten pruebas mayores.
Respuesta 4: También pueden orar por nosotros y animarnos a buscar la ayuda de Jehová. Por eso, si estamos luchando con una tentación, no debemos dejar que la vergüenza nos impida pedir apoyo. Los amigos fieles nos ayudarán a mantener la atención en nuestra relación con Dios. Elegir esas amistades antes de que aparezca la presión es una manera de prepararnos para resistirla.
¿CÓMO NOS AYUDAN LOS AMIGOS VERDADEROS EN LAS SIGUIENTES SITUACIONES: Cuando afrontamos dificultades que parecen imposibles de vencer?
Daniel 6:22 — Mi Dios envió a su ángel y cerró la boca de los leones, y estos no me hicieron ningún daño, pues se me ha considerado inocente ante él. Y tampoco te he hecho nada malo a ti, oh, rey”.
Respuesta 1: Los amigos verdaderos fortalecen nuestra confianza en Jehová, el amigo que sostuvo a Daniel cuando no tenía ayuda humana. El rescate de Daniel nos recuerda el poder de Dios. Por eso, ante una dificultad que nos sobrepasa, agradecemos tener amigos que nos animen a seguir confiando en Jehová y a mantenernos fieles.
Respuesta 2: Nos ayudan a no llevar solos toda la carga. Cuando la exigencia de Nabucodonosor puso sus vidas en peligro, Daniel habló con sus amigos y les pidió que oraran. No podían resolver el problema por sus propias fuerzas, pero sí podían buscar juntos la ayuda de Jehová. Esa es una gran ayuda que pueden darnos nuestros amigos cuando no vemos una salida.
Respuesta 3: Nos dan fuerzas y ánimo para seguir adelante, aunque no puedan cambiar las circunstancias. Su apoyo puede ayudarnos a superar la vergüenza de hablar del problema y a recordar que no tenemos por qué afrontarlo sin compañía. El ejemplo de Daniel nos enseña a pedir ayuda con humildad. Una amistad espiritual es especialmente valiosa cuando nuestras propias fuerzas parecen no ser suficientes.
Respuesta 4: Los amigos fieles nos ayudan a distinguir entre nuestras limitaciones y el poder de Jehová. Que nosotros no sepamos cómo afrontar una dificultad no significa que él no pueda sostenernos. Daniel lo comprobó tanto al revelarse el sueño como en el foso de los leones. Recordar juntos esos ejemplos puede fortalecer nuestra confianza y ayudarnos a mantener la lealtad durante una prueba.
¿CÓMO NOS AYUDAN LOS AMIGOS VERDADEROS EN LAS SIGUIENTES SITUACIONES: Cuando nos parece que estamos solos?
Hebreos 13:5 — Que su modo de vivir esté libre del amor al dinero, y estén contentos con las cosas que tienen. Porque él ha dicho: “Nunca te dejaré y jamás te abandonaré”.
Respuesta 1: Los buenos amigos nos recuerdan que Jehová no nos abandona. Aunque una enfermedad o la distancia nos impidan estar cerca de nuestros seres queridos, seguimos contando con su cuidado. Esa seguridad nos ayuda a no confundir estar solos físicamente con estar desamparados. Jehová continúa siendo nuestro mejor amigo.
Respuesta 2: Nuestros amigos pueden animarnos y orar por nosotros, de modo que no sintamos que debemos soportar todo sin apoyo. Por eso conviene cultivar esas amistades ahora y aceptar con humildad su ayuda cuando la necesitemos. A la vez, los amigos verdaderos nos acercan a Jehová, porque saben que él puede sostenernos incluso en circunstancias en las que ellos no pueden acompañarnos.
Respuesta 3: Jehová mismo es el amigo que siempre puede estar a nuestro lado. Daniel no tenía a sus compañeros en el foso de los leones, pero no estaba abandonado. Recordar su ejemplo puede darnos consuelo si estamos lejos de la familia o nos sentimos aislados. Seguimos teniendo la posibilidad de orarle a Jehová y de confiar en que está pendiente de nosotros.
Respuesta 4: El cariño de nuestros hermanos nos ayuda a sentir apoyo y nos da fuerzas para seguir fieles. Además, la perspectiva de disfrutar de amistades que duren para siempre nos permite mirar más allá de las circunstancias actuales. Por eso, aunque ahora atravesemos una etapa de soledad, queremos seguir valorando a nuestros amigos y, sobre todo, cuidar nuestra relación con Jehová, que nunca deja de interesarse por nosotros.
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