Empecemos conversaciones
Datos de la asignación
Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 1 · Interés sincero · punto 4
Objetivo didáctico: Sea observador. Pregúntese: “¿Qué está haciendo la persona en este momento? ¿En qué estará pensando?”. “¿Qué me dicen su ropa, su apariencia y su vivienda sobre sus creencias o su cultura?”. “¿Es un buen momento para conversar?”.
Marco de circunstancias: En la puerta de su vivienda, un vecino con auriculares recibe por primera vez a una publicadora mientras escucha un mensaje de su hija
Texto bíblico asociado: Santiago 1:19 — Quiero que sepan, mis queridos hermanos, que todos deben ser rápidos para escuchar, pero lentos para hablar y lentos para la ira,
Material oficial: DE CASA EN CASA. (lmd lección 1 punto 4).
Publicador/a: Buenos días. ¿Está hablando por teléfono? Lo digo por los auriculares. Si le interrumpo, puedo volver en otro momento.
Persona: No, es un mensaje de mi hija. Ya terminó. Me ha mandado tres seguidos para contarme lo mismo. Dígame.
Publicador/a: Entonces, si le parece, hablamos un momento. Aunque, si tiene que contestarle primero, no hay problema.
Persona: Prefiero contestarle después. Está pensando en cambiar de estudios y quiere explicarme todos los motivos. Yo ya le dije lo que pienso, pero seguimos dando vueltas.
Publicador/a: Claro, cambiar de estudios es una decisión importante. Y por un mensaje quizá no sea tan fácil entenderse como hablando tranquilamente.
Persona: En persona también nos pasa. Ella dice que no la escucho. Pero escucharla no significa que tenga que darle la razón, ¿no?
Publicador/a: No, puede escuchar sus razones y seguir pensando distinto. A veces lo difícil es dejar que la otra persona termine sin preparar ya nuestra respuesta. A mí también me cuesta.
Persona: Eso sí me pasa. En cuanto empieza, pienso: esto ya me lo has contado. Y la interrumpo porque creo que sé lo que viene después.
Publicador/a: Precisamente hay un consejo de la Biblia que me ayuda a frenar ese impulso. No habla de qué estudios escoger, sino de cómo escucharnos. ¿Le puedo leer una frase?
Persona: Bueno, si es breve. Aunque yo no suelo leer la Biblia.
Publicador/a: Sí, es una sola frase. Fíjese en el orden que propone Santiago 1:19 para escuchar, hablar y controlar el enfado.
Publicador/a: Santiago 1:19 — Quiero que sepan, mis queridos hermanos, que todos deben ser rápidos para escuchar, pero lentos para hablar y lentos para la ira, Primero pone escuchar. No dice que tengamos que estar de acuerdo con todo. En su situación, podría significar entender por qué su hija quiere cambiar antes de explicarle sus propias dudas.
Persona: Pero también tiene que escucharme ella. Si yo la dejo hablar y luego no puedo decir nada, tampoco estamos conversando.
Publicador/a: Tiene razón: hacen falta los dos. Usted puede empezar por escucharla sin renunciar a expresar lo que piensa. Por ejemplo, antes de aconsejarla, comprobar si ha entendido lo que más le preocupa.
Persona: ¿Preguntarle por qué quiere dejarlo? Eso ya se lo pregunté y me dijo que no le gusta.
Publicador/a: Más bien, recoger algo concreto que ella haya explicado. Si menciona las salidas laborales, preguntarle si eso es lo que más le preocupa. Así puede aclararlo, en vez de empezar otra vez desde el principio.
Persona: Pues en el último mensaje hablaba de eso. Yo estaba pensando más en el tiempo que ya ha invertido. A lo mejor estamos hablando de dos cosas distintas.
Publicador/a: Puede ser. Escuchar ese detalle no resuelve la decisión, pero permite hablar de lo que realmente le preocupa a cada uno.
Persona: Voy a escuchar de nuevo ese último mensaje antes de responder. No prometo tener tanta paciencia, pero puedo intentarlo.
Publicador/a: Le dejo hacerlo tranquilo. Me llamo Ana. Si coincidimos otro día y le apetece, seguimos conversando.
Publicador/a: Intentarlo ya es un buen comienzo. Y, si al escuchar el mensaje nota que se está enfadando, no tiene que responder inmediatamente. Puede darse un momento para pensar cómo expresar su preocupación sin que suene a reproche.
Persona: Lo que pasa es que, si no contesto, quizá piense que no me interesa lo que me cuenta.
Publicador/a: Podría mandarle algo breve: «He recibido tus mensajes. Prefiero que hablemos con calma. ¿Cuándo te viene bien?». Así no deja su mensaje sin respuesta y pueden buscar un momento que les sirva a los dos.
Persona: Eso puedo hacer. Voy a escucharlo y le propongo que busquemos un rato para hablar.
Persona: Yo soy Luis. De acuerdo, Ana. Buenos días.
Hagamos revisitas
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 3
Objetivo didáctico: Escuche con atención. Deje que la persona hable y no la interrumpa. Si tiene alguna objeción o le expresa sus sentimientos y preocupaciones, no la ignore. Si le presta atención, la persona verá que a usted realmente le interesa lo que ella piensa.
Marco de circunstancias: En la puerta de la casa de Eduardo, el publicador vuelve para visitarlo y conversa por primera vez con su hijo, que trabaja desde casa y se siente incomprendido por su familia
Texto bíblico asociado: Proverbios 18:13 — Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Vuelves a visitar a una persona, pero no está en casa. Aprovechas la oportunidad para hablar con otro miembro de la familia (lmd lección 9 punto 3).
Publicador/a: Buenos días. ¿Está Eduardo? Estuvimos hablando la semana pasada y me dijo que podía encontrarlo por la mañana. Soy Andrés.
Persona: Soy su hijo. Ha salido a la ferretería y no sé cuánto tardará. ¿Es usted el que habló con él de la Biblia?
Publicador/a: Sí, soy testigo de Jehová. No habíamos quedado a una hora concreta, así que puedo volver otro día. ¿Le interrumpo ahora?
Persona: Ahora estoy esperando unos archivos para seguir trabajando. Puedo hablar un momento, pero le aviso que la religión no me interesa mucho. Mi padre sí disfruta de esas conversaciones.
Publicador/a: Gracias por decírmelo. Que su padre quiera conversar no significa que usted tenga que hacerlo. ¿Prefiere que simplemente le deje saludos para él?
Persona: Tampoco es que me moleste hablar. Lo que no me gusta es que alguien venga a decirme cómo vivir sin conocerme. Eso ya me pasa bastante, incluso aquí en casa.
Publicador/a: Entiendo. No le gustaría que esta fuera otra conversación en la que alguien sacara conclusiones sobre usted sin escucharlo primero.
Persona: Exactamente. Trabajo haciendo diseños desde casa. Como me ven delante del ordenador, algunos creen que estoy entreteniéndome. Me encargan recados a cualquier hora y, si digo que no puedo, parece que no quiero ayudar.
Publicador/a: O sea, no está diciendo que no quiera colaborar, sino que necesita que respeten su horario de trabajo. ¿Es eso lo que le cuesta hacerles entender?
Persona: Sí, aunque mi horario tampoco es siempre igual. Hay días tranquilos y otros en los que tengo una entrega urgente. Pero antes de que lo explique, ya me están comparando con mi hermano, que trabaja fuera.
Publicador/a: Entonces, decirle simplemente que se organice mejor no tendría en cuenta lo que acaba de contarme. Hay plazos que cambian y obligaciones que los demás quizá no ven.
Persona: Eso es. Aunque supongo que usted ahora me dirá que la Biblia tiene la solución. Yo no veo cómo puede entender un libro tan antiguo un trabajo como el mío.
Publicador/a: No habla de su profesión, claro. Pero sí de lo que ocurre cuando respondemos sin conocer la situación. Si le parece, puedo leerle una sola frase relacionada con eso.
Persona: Bueno, una frase sí. Lo que no quiero es que terminemos hablando de algo que no tiene que ver con lo que le he contado.
Publicador/a: De acuerdo. Precisamente tiene que ver con escuchar antes de juzgar. Fíjese en lo que dice Proverbios 18:13.
Publicador/a: Proverbios 18:13 — Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante. Esto también me corresponde aplicarlo a mí. Si le diera un consejo sin dejarle explicar qué pasa, estaría haciendo justamente lo que a usted le molesta.
Persona: La idea me parece razonable. Pero escuchar no significa darme la razón. Mi padre podría oír toda mi explicación y seguir pensando que debería buscar otro trabajo.
Publicador/a: Es verdad. Escuchar no garantiza estar de acuerdo. Pero permite hablar del problema real. No es lo mismo pensar que usted está pasando el rato que saber que debe entregar un diseño esa tarde.
Persona: También puede ser que él no sepa cuándo preguntarme. A veces me dice algo y yo contesto mal porque estoy concentrado. Luego los dos seguimos enfadados por una cosa bastante pequeña.
Publicador/a: Por lo que dice, hay algo que aclarar por ambas partes. Usted necesita explicar sus plazos y quizá también escuchar qué necesita su padre antes de responderle.
Persona: Sí. Podría hablar con él cuando termine, no mientras estoy pendiente de una entrega. Eso no quiere decir que vaya a interesarme por la religión, pero esa frase sí me sirve.
Publicador/a: Claro, no hace falta decidir nada más. Y no le entretengo, que está esperando trabajo. ¿Cuándo cree que podría encontrar a su padre?
Persona: El sábado suele estar por la mañana. Le diré que ha venido Andrés. Y apúnteme dónde estaba esa frase, que luego no me acordaré.
Publicador/a: Me alegra que quiera recordar la idea. Aunque una cosa es que nos parezca útil y otra encontrar cómo comentarla sin que la otra persona se sienta criticada.
Persona: Eso me preocupa. Si le digo a mi padre que debería escuchar antes de hablar, seguramente pensará que le estoy dando una lección. No quiero utilizar la Biblia para echarle en cara lo que hace.
Publicador/a: Entiendo; quiere acercarse a él, no empezar otra discusión. Quizá podría comenzar reconociendo su propia parte: «Papá, perdona por haberte contestado mal. ¿Qué necesitabas?». Así pone en práctica la idea sin exigirle primero un cambio a su padre. Después podría explicarle cuándo estará disponible.
Persona: Eso me resulta más natural. Primero preguntarle, en lugar de suponer que viene a interrumpirme. Déjeme entonces la referencia para recordarlo yo; no para usarla contra él.
Publicador/a: Por supuesto: Proverbios, capítulo 18, versículo 13. Se lo dejo apuntado. Gracias por explicarme su punto de vista. Que vaya bien la entrega.
Hagamos discípulos
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 5 min
Lección y punto: Lección 12 · Franqueza · punto 3
Objetivo didáctico: Ayude al estudiante a ponerse metas y alcanzarlas.
Marco de circunstancias: En la sala de la estudiante, al terminar su curso bíblico, una publicadora la ayuda a prepararse para conversar con su hermana cuando se reúnan a ordenar fotografías familiares
Texto bíblico asociado: Marcos 5:19 — Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa. Vuelve con tus parientes y cuéntales todo lo que Jehová ha hecho por ti y cómo te tuvo compasión”.
Material oficial: Ayuda a tu estudiante a prepararse para predicarle a un familiar (lmd lección 12 punto 3).
Publicador/a: ¿Encontraste las fotos que querías enseñarle a tu hermana?
Persona: Sí, estaban en otra caja. Viene el sábado y vamos a ordenarlas. Quería aprovechar para contarle que estoy estudiando la Biblia, pero llevo varios días pensando cómo hacerlo. No quiero que crea que la he invitado para darle una charla.
Publicador/a: Claro, la invitaste para pasar tiempo juntas, y eso no tiene por qué cambiar. ¿Ella sabe algo del curso o sería la primera vez que se lo mencionas?
Persona: Sabe que una amiga me ayuda a entender la Biblia. Una vez me preguntó qué hacíamos, pero estábamos hablando por teléfono y tuvo que colgar. Yo tampoco seguí porque no sabía por dónde empezar.
Publicador/a: Entonces ya mostró cierta curiosidad. Podrías retomar aquella pregunta sin preparar una explicación larga. ¿Qué te gustaría contarle, algo que de verdad haya sido importante para ti desde que empezaste a estudiar?
Persona: Que estoy conociendo mejor a Jehová. Antes pensaba en Dios como alguien muy distante. Pero eso dicho así quizá le suene raro. Y si me pregunta algo difícil, me voy a quedar en blanco.
Publicador/a: No necesitas saber responderlo todo para contarle algo que has aprendido. Hay un pasaje que puede ayudarnos a escoger una meta sencilla para esa conversación. Fíjate en lo que Jesús le indicó a un hombre en Marcos 5:19. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Marcos 5:19?
Publicador/a: Marcos 5:19 — Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa. Vuelve con tus parientes y cuéntales todo lo que Jehová ha hecho por ti y cómo te tuvo compasión”. Jesús le indicó que hablara con sus parientes de lo que Jehová había hecho por él. Eso nos da una idea: puedes empezar por algo personal, sin intentar explicarle a tu hermana todo lo que estás aprendiendo.
Persona: Me llama la atención lo de la compasión. Eso es precisamente lo que me está ayudando a ver a Jehová de otra manera. Pero a ese hombre le había pasado algo extraordinario; mi caso es diferente.
Publicador/a: Sí, las circunstancias son distintas. No estamos diciendo que te haya sucedido lo mismo. Podemos aprender de la indicación de hablar con la familia. Tú podrías contarle con tus palabras por qué te gusta conocer la compasión de Jehová.
Persona: Eso sí podría explicárselo. Mi hermana me conoce y sabe que antes casi no hablaba de Dios. Seguramente le sorprenda que ahora me interese tanto.
Publicador/a: ¿Quieres probar cómo se lo contarías? No hace falta que memorices nada. Piensa en aquella pregunta que te hizo por teléfono y en una sola cosa que te gustaría compartir.
Persona: Podría decirle: El otro día me preguntaste por el curso. Pues estoy aprendiendo cosas sobre Dios que no sabía. Por ejemplo, me está gustando descubrir que Jehová es compasivo. Eso ha cambiado la idea que tenía de él.
Publicador/a: Ahí explicas qué estás aprendiendo y por qué te importa. Después podrías dejarla responder. Si siente curiosidad, ¿qué podrías mostrarle para que vea de dónde has sacado esa idea?
Persona: Este mismo versículo. Podría decirle que me llamó la atención cómo habló Jesús de la compasión de Jehová. Aunque no sé si querrá ponerse a leer la Biblia mientras estamos con las fotos.
Publicador/a: Puede que no quiera, y puedes respetarlo. Si te pregunta más, puedes ofrecerte a enseñarle el pasaje. Si prefiere seguir con las fotos, no tienes que insistir. Tu interés por ella no depende de que quiera leerlo.
Persona: Eso me tranquiliza. Me preocupaba que, una vez empezara, tuviera que llegar hasta el final de una explicación. Además, ella enseguida nota cuando llevo algo demasiado preparado.
Publicador/a: Prepararte puede ayudarte a tener clara una idea, pero no te obliga a seguir un guion. Es como cuando quieres contarle una noticia: sabes qué quieres decir, aunque luego la conversación tome otro rumbo.
Persona: ¿Y si me dice que ella ya tiene sus creencias y no piensa cambiarlas? No quiero acabar discutiendo. A veces las dos nos empeñamos en tener la última palabra.
Publicador/a: En ese caso, ¿qué podrías decirle para que vea que respetas su decisión y que solo querías compartir algo importante para ti?
Persona: Que no le estoy pidiendo que cambie sus creencias. Solo quería contestar su pregunta y contarle por qué me está gustando el curso. Y después dejaría el tema, aunque me quedaran cosas por decir.
Publicador/a: Eso le daría espacio. Y si te hace una pregunta que no sabes responder, puedes reconocerlo y proponer buscar la respuesta. No tienes que improvisar. Entonces, ¿qué meta te gustaría ponerte para el sábado?
Persona: Retomar su pregunta y contarle una cosa que estoy aprendiendo, si tenemos un momento tranquilo. No intentar explicarle todo el curso. Voy a dejar marcado Marcos 5:19 por si quiere verlo.
Publicador/a: Y cuando volvamos a estudiar, si te parece, me cuentas cómo te fue. Si surge alguna pregunta, podemos buscar juntas la respuesta. Lo importante ahora es que tengas claro qué quieres compartir y que escuches a tu hermana.
Persona: Me ayudará contártelo después. Pero quizá me desanime si consigo hablarle y ella no muestra interés. Creo que, sin darme cuenta, estoy esperando que le guste tanto como a mí. ¿Cómo evito sentir que no he logrado nada?
Publicador/a: Distinguiendo entre tu meta y su reacción. Tú puedes decidir hablarle con cariño, pero no puedes decidir lo que sentirá ella. Por ejemplo, si te escucha y luego comenta una foto, eso no significa que hayas hecho algo mal. ¿Qué te ayudaría a valorar tu esfuerzo?
Persona: Pensar en si me animé a hablar, no en si ella quiso seguir conversando. Puedo haber cumplido mi meta aunque su respuesta sea breve. Así tampoco estaré pendiente de conseguir una reacción concreta mientras la escucho.
Publicador/a: Exacto. Al terminar, pregúntate qué te ayudó a dar ese paso. Reconocerlo te permitirá aprovechar esa experiencia la próxima vez, sin exigirte resultados que no dependen de ti.
Persona: Sí, esa meta me parece posible. Voy a releer el pasaje antes del sábado. Quiero entender bien la idea para explicarla con mis palabras, no soltarle un discurso mientras ordenamos las fotos.
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