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Seamos Mejores Maestros para la semana del 28 de diciembre de 2026 al 3 de enero de 2027

Seamos Mejores Maestros para la semana del 28 de diciembre de 2026 al 3 de enero de 2027

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 3 · Bondad · punto 5
Objetivo didáctico: Ofrezca su ayuda. Siempre que sea oportuno, ayude a la persona. Una muestra de bondad puede ser la llave que abra la puerta a una buena conversación.
Marco de circunstancias: En la entrada de una vivienda, una publicadora conversa por primera vez con una vecina después de ayudarla a recoger las naranjas que se han caído de una bolsa rota
Texto bíblico asociado: Lucas 10:33-37 — Pero cierto samaritano que viajaba por ese camino llegó adonde él estaba y, al verlo, se conmovió profundamente. Así que se le acercó, le echó en sus heridas aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propio animal, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño de la posada y le dijo: ‘Cuídalo, y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva’. ¿Cuál de los tres piensas que se hizo prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”. Él le contestó: “El que lo trató con compasión”. Entonces Jesús le dijo: “Vete y haz tú lo mismo”.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Presenta y analiza un video del kit de enseñanza, pero no lo pongas (lmd lección 3 punto 5).

Publicador/a: ¡Buenos días! Espere, que esa naranja va hacia la escalera. ¿Quiere que le recoja las otras mientras deja las bolsas?

Persona: Sí, por favor. Déjelas junto a la puerta. Sabía que esta bolsa no iba a aguantar, pero por no subir dos veces…

Publicador/a: Aquí están. ¿Tiene otra bolsa a mano o prefiere que espere mientras trae algo?

Persona: Las pongo en esta caja. Gracias. ¿Venía a buscar a alguien?

Publicador/a: Quería conversar brevemente con usted. Soy testigo de Jehová, pero, si necesita guardar la compra, puedo pasar en otro momento.

Persona: No llevo nada de nevera. Un momento sí tengo. Aunque le advierto que de religión no entiendo mucho, ni suelo hablar de eso.

Publicador/a: No hace falta saber mucho para conversar. A mí me gusta ver cómo lo que enseñó Jesús puede ayudarnos en cosas de todos los días, como estar pendientes de quien necesita una mano.

Persona: Eso me parece bien. Pero también hay personas que no creen en Dios y ayudan muchísimo. Mi vecina, por ejemplo, siempre está disponible.

Publicador/a: Claro, no hace falta ser religioso para hacer algo bueno. Lo que cuenta es la ayuda real. Precisamente, Jesús contó una historia en la que destacó la compasión de un hombre hacia un desconocido herido. ¿Le puedo leer cómo termina?

Persona: Sí, si no es muy largo.

Publicador/a: Son unos pocos versículos. Fíjese en lo que hizo aquel hombre y en la pregunta que Jesús planteó después. Está en Lucas 10:33-37.

Publicador/a: Lucas 10:33-37 — Pero cierto samaritano que viajaba por ese camino llegó adonde él estaba y, al verlo, se conmovió profundamente. Así que se le acercó, le echó en sus heridas aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propio animal, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño de la posada y le dijo: ‘Cuídalo, y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva’. ¿Cuál de los tres piensas que se hizo prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”. Él le contestó: “El que lo trató con compasión”. Entonces Jesús le dijo: “Vete y haz tú lo mismo”. No se quedó en sentir lástima: atendió una necesidad concreta. Por eso, lo que usted cuenta de su vecina tiene mucho valor.

Persona: Sí. Aunque ayudar así cuesta tiempo y dinero. Recoger unas naranjas es bastante más fácil.

Publicador/a: Desde luego; no es lo mismo. Pero podemos empezar por lo que tenemos a nuestro alcance, sin prometer lo que no podemos hacer.

Persona: Así sí lo veo. ¿Y ustedes suelen conversar sobre estas cosas?

Publicador/a: Sí. También usamos videos. Quisiera presentarle uno de nuestro kit de enseñanza como punto de partida para conversar sobre la Biblia. No lo pondremos ahora. Por lo que hemos hablado, ¿qué le interesaría comentar al verlo?

Persona: Si tiene aplicación práctica. No me interesaría verlo solo para discutir quién tiene razón.

Publicador/a: Entiendo. Podemos centrarnos en qué le resulta útil y qué dudas le deja. No tendría que estar de acuerdo conmigo. ¿Le parece que lo dejemos para otro día?

Persona: Puede pasar, pero mejor por la tarde. Ahora sí voy a guardar todo.

Publicador/a: De acuerdo. La dejo tranquila. Que le vaya bien.

Hagamos revisitas

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 5
Objetivo didáctico: Use información que le sea útil a la persona. Muéstrele cuanto antes cómo un curso de la Biblia puede contestarle sus preguntas y ayudarle de muchas maneras.
Marco de circunstancias: En la puerta de su vivienda, un hombre recibe de nuevo al publicador y le cuenta que, después de su conversación anterior, sacó una Biblia que tenía guardada, pero encontró dificultades al leerla
Texto bíblico asociado: Hechos 8:30-31 — Felipe corrió al lado y oyó que él estaba leyendo en voz alta al profeta Isaías. Entonces le preguntó: “¿De veras entiendes lo que estás leyendo?”. Él le respondió: “¿Y cómo voy a entenderlo sin alguien que me enseñe?”. Así que le suplicó a Felipe que subiera y se sentara con él.
Material oficial: DE CASA EN CASA. La persona tiene una pregunta. Para responderle, presenta y analiza un video, pero no lo pongas (lmd lección 9 punto 5).

Publicador/a: Hola, Julián. ¿Cómo está? La otra vez me dijo que tenía una Biblia guardada y que iba a buscarla. ¿Apareció?

Persona: Sí, estaba en una caja de libros. La abrí una noche, pero duré poco. Entendía las palabras, aunque no lo que querían decir. Y pensé: ¿cómo voy a aprender algo si necesito que me expliquen casi todo?

Publicador/a: Es una buena pregunta. Buscarla y ponerse a leer ya requirió interés. ¿Lo que más le costó fue alguna expresión o entender de qué estaba hablando el pasaje?

Persona: Lo segundo. Era como llegar a una conversación que ya había empezado. Además, ustedes hablan de un curso bíblico. ¿Me ayudaría a entender por mí mismo o tendría que aceptar la explicación de quien me enseñe?

Publicador/a: Entiendo la diferencia. Usted no quiere que alguien piense en su lugar. Precisamente, un curso puede ayudarle a examinar lo que lee y a plantear sus preguntas. La idea no es sustituir su lectura, sino ayudarle a comprenderla.

Persona: Pero, si me atasco tanto, quizá primero tendría que leer un libro más sencillo. No tengo mucha costumbre de estudiar.

Publicador/a: No entender un pasaje no significa que usted no pueda aprender. De hecho, la Biblia cuenta lo que le pasó a otro lector. ¿Le parece que le lea ese breve intercambio?

Persona: Sí, léalo. Me interesa saber qué hizo.

Publicador/a: Fíjese en cómo explicó su dificultad y en la ayuda que pidió. Está en Hechos 8:30, 31.

Publicador/a: Hechos 8:30-31 — Felipe corrió al lado y oyó que él estaba leyendo en voz alta al profeta Isaías. Entonces le preguntó: “¿De veras entiendes lo que estás leyendo?”. Él le respondió: “¿Y cómo voy a entenderlo sin alguien que me enseñe?”. Así que le suplicó a Felipe que subiera y se sentara con él. Aquel hombre ya estaba leyendo, pero reconoció que necesitaba que alguien le enseñara. No abandonó la lectura por eso; invitó a Felipe a sentarse con él.

Persona: Sí, aunque pedir ayuda no es lo mismo que creerse cualquier explicación. Eso es lo que me preocupa.

Publicador/a: Tiene razón. No le estoy proponiendo que acepte algo solo porque yo lo diga. Si una explicación no le queda clara, puede preguntar por qué y examinar en qué se basa. Su duda merece atención, no pasar rápidamente a otro tema.

Persona: Eso sí me serviría. Cuando pregunto algo y me contestan con otras cinco cosas que tampoco entiendo, termino peor.

Publicador/a: Entonces conviene empezar por una pregunta concreta, no por cinco asuntos a la vez. Quisiera presentarle un video sobre el curso de la Biblia. Podemos comentarlo sin reproducirlo ahora, pensando justamente en lo que usted necesita.

Persona: ¿Y cómo me ayudaría ese video? Porque mi problema no es encontrar más cosas para ver o leer.

Publicador/a: Claro. Se lo presento para que conozca esa ayuda y pueda valorar si le sería útil. Al considerar el curso, la cuestión para usted sería: ¿me ayudará a entender la Biblia y a resolver mis dudas, en vez de acumular información?

Persona: Exacto. Por ejemplo, si volvemos a lo que leí anoche, yo querría saber quién estaba hablando y qué había pasado antes.

Publicador/a: Eso nos da un punto de partida. Podemos buscar juntos esas respuestas en el pasaje. Así podría comprobar de manera práctica cómo recibir ayuda le permite entender mejor su propia lectura. El video sería una presentación; no sustituiría atender su pregunta.

Persona: Bueno, pero todavía no quiero decir que voy a hacer un curso. Primero quisiera probar con ese pasaje.

Publicador/a: De acuerdo. Empecemos por lo que le interesa. No hace falta resolver ahora qué hará después. ¿Recuerda dónde estaba leyendo o dejó alguna señal en la página?

Persona: Dejé dentro un papel. Ahora tengo que salir, pero puedo tenerla preparada para otro día. El sábado que viene, a esta hora, normalmente estoy.

Publicador/a: Entonces pasaré el sábado. Podemos dedicar unos minutos a ese pasaje y a su pregunta sobre quién habla y qué ocurrió antes. Después usted me dice si la explicación le ha ayudado o qué sigue sin entender.

Persona: Hay algo más: cuando alguien me explica una cosa, creo que la entiendo, pero después no sé explicarla. ¿Cómo podría darme cuenta de si realmente la he comprendido?

Publicador/a: Podríamos hacer una prueba sencilla: después de leer y conversar, usted expresa con sus palabras lo que ha entendido. No sería un examen, sino una manera de ver qué punto necesita más atención.

Persona: Por ejemplo, intentar contarle de qué trata el pasaje sin repetir exactamente lo que usted me haya dicho.

Publicador/a: Exactamente. Y volveríamos al pasaje para comprobarlo. Si algo no encaja, lo revisaríamos juntos. Así no dependería de recordar mis palabras, sino que podría apoyarse en lo que ha leído.

Persona: Así me parece bien. Dejo la Biblia con el papel para no perder la página otra vez.

Expliquemos nuestras creencias

Datos de la asignación

Asignación: Expliquemos nuestras creencias
Duración: 5 min
Marco de circunstancias: En casa de su hermano, un publicador recoge una caja de embalaje y conversa con él sobre la creación después de que el gato se acerque a la caja
Texto bíblico asociado: 2 Corintios 2:17 — Nosotros, porque no somos vendedores ambulantes de la palabra de Dios, como sí lo son muchos hombres. Más bien, somos enviados de Dios que hablamos con toda sinceridad delante de Dios y en compañía de Cristo.
Material oficial: Escenificación. Para ayudar a un familiar a entender por qué crees en la creación, presenta y analiza un video de la serie “¿Lo diseñó alguien?”, pero no lo pongas (th lección 2).

Publicador/a: ¿Guardo esta caja o la vas a tirar? Porque el gato lleva un rato mirándola y me parece que tiene otros planes.

Persona: Déjala ahí. Le compré una cama y casi no la usa. En cambio, ve una caja vacía y ya tiene entretenimiento para toda la tarde.

Publicador/a: Pues te habría salido más barato guardar el embalaje. Por cierto, al verlo me acordé de un video sobre los bigotes del gato. Creo que te interesaría por lo de los robots.

Persona: ¿Robots y bigotes? Eso sí que no me lo esperaba. ¿Tiene que ver con aquellos videos de tecnología que te mandé?

Publicador/a: Sí, me hicieron pensar en ti. Este explica que los científicos están diseñando robots con sensores que funcionan de forma parecida a los bigotes del gato. Se llama “Los bigotes del gato”.

Persona: Eso me interesa. Aunque, por cómo lo cuentas, sospecho que no es solo un video de tecnología. ¿Es de los que tú usas para hablar de tus creencias?

Publicador/a: Sí. Es de la serie “¿Lo diseñó alguien?”. Mira, aquí tengo el título y la descripción; no hace falta reproducirlo ahora. Me gusta porque parte de algo que tenemos delante y que normalmente no nos detenemos a considerar.

Persona: Pero ya sabes lo que pienso. Que un animal tenga algo útil y los científicos lo copien no demuestra, por sí solo, que Dios lo haya creado.

Publicador/a: En eso tienes razón: decir que se está copiando una característica no resuelve todas las preguntas sobre su origen. No te lo presentaría como una demostración que te obliga a pensar igual que yo.

Persona: Entonces, ¿por qué para ti sí tiene que ver con creer en la creación? Porque yo puedo encontrarlo fascinante y seguir sin llegar a esa conclusión.

Publicador/a: A mí me hace pensar que, para desarrollar esos sensores, los investigadores tienen que estudiar algo que ya existe en la naturaleza. Si aprender de ese funcionamiento requiere inteligencia, me resulta razonable preguntarme si su origen también refleja inteligencia.

Persona: Entiendo la comparación, pero un robot se fabrica y un gato nace. No son lo mismo. A mí me cuesta pasar de una cosa a la otra.

Publicador/a: Claro, no son lo mismo. La comparación se limita al funcionamiento que se intenta imitar. Lo que me llama la atención es que un ser vivo tenga una característica de la que los diseñadores pueden aprender.

Persona: O sea, no estás diciendo que el gato sea una máquina. Lo que te impresiona es que sirva como modelo para resolver un problema técnico.

Publicador/a: Exactamente. Y eso influye en cómo veo la creación. No es solo que el gato me parezca bonito o simpático; es que encuentro razones para detenerme a pensar en cómo funciona.

Persona: ¿Y qué hacen exactamente esos sensores? Porque una cosa es decir que se parecen a los bigotes y otra explicar en qué se parecen.

Publicador/a: Buena pregunta. No quiero darte una explicación técnica de memoria y equivocarme. La descripción señala esa semejanza, pero prefiero revisar contigo la explicación del video antes de añadir detalles.

Persona: Eso lo prefiero. A veces estas conversaciones me incomodan porque parece que tengo que aceptar enseguida una conclusión, aunque todavía esté intentando entender los datos.

Publicador/a: No quiero que te sientas así conmigo. Hay unas palabras de la Biblia que me recuerdan cómo debo hablar de mis creencias. Te las leo; están en 2 Corintios 2:17. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 2 Corintios 2:17?

Publicador/a: 2 Corintios 2:17 — Nosotros, porque no somos vendedores ambulantes de la palabra de Dios, como sí lo son muchos hombres. Más bien, somos enviados de Dios que hablamos con toda sinceridad delante de Dios y en compañía de Cristo. Lo que quería destacar es la sinceridad. Para mí, eso incluye decirte por qué creo algo, pero también reconocer lo que no sé explicar. No tendría sentido intentar convencerte exagerando un dato.

Persona: Aunque esas palabras hablan de cómo comunicar tus creencias, no de cómo aparecieron los animales. Para mí son dos cuestiones distintas.

Publicador/a: Sí, y no lo he leído como prueba de la creación. Lo relaciono con lo que acabas de decir: quiero que puedas preguntar y discrepar sin sentir que nuestra conversación es una pelea.

Persona: Así sí podemos hablar. Sigo sin compartir tu conclusión, pero ahora entiendo mejor que no lo dices simplemente porque alguien te haya dicho que tienes que creerlo.

Publicador/a: Eso es lo que quería explicarte. Creo en la creación, y observar características como esta me da motivos para pensar en un Creador. Pero quiero escuchar también qué parte de mi razonamiento no te convence.

Persona: Me queda pendiente justamente ese paso entre observar un funcionamiento y atribuirle un diseñador. Pero antes me gustaría entender bien lo de los bigotes, sin adelantarnos.

Publicador/a: Me parece bien. Cuando te venga bien podemos ver el video y distinguir qué explica sobre los sensores y qué pregunta plantea sobre su origen. Después me dices qué te parece, con tus propias razones.

Persona: Hay otra cosa que me gustaría aclarar antes de verlo. Si se llega a explicar por completo cómo funcionan los bigotes, ¿eso debilitaría tu creencia? Lo pregunto porque a veces parece que creer depende de que quede algún misterio sin resolver.

Publicador/a: Entiendo lo que dices. Pero no baso mi creencia en que algo siga siendo un misterio. Por ejemplo, si el video aclara cómo funciona esa característica del gato y cómo se aplica a un sensor, no pensaría que esa explicación deja fuera al Creador. Comprender un funcionamiento y preguntarse por su origen son cuestiones distintas. Para mí, aprender más no es una amenaza.

Persona: Entonces, no me estás pidiendo que deje de buscar explicaciones. Eso me ayuda, porque disfruto entendiendo cómo funcionan las cosas y no quisiera sentir que tengo que elegir entre investigar y hablar contigo de tus creencias.

Publicador/a: Claro, podemos investigar y conversar. Cuando lo veamos, empecemos por esa curiosidad que compartimos; no necesitamos resolver todas nuestras diferencias de una vez.

Persona: Vale, otro rato lo vemos. Ahora ayúdame a recoger el resto, pero deja esa caja. Por lo visto, el gato ya ha decidido que es suya.

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