Eze 37:5, 6. ¿Cómo se cumplió esta profecía en el caso de los ungidos? (rr 114 párr. 9; 117 párr. 14).
Respuesta 1: La profecía tuvo un cumplimiento mayor en la congregación de cristianos ungidos, el Israel de Dios. Tal como la antigua nación de Israel estuvo muerta en sentido simbólico, los ungidos, como colectivo, pasaron por un cautiverio comparable a la muerte. Por eso, la promesa de devolver la vida a aquellos huesos representaba una restauración espiritual. No se trataba de una resurrección literal de los ungidos, sino de que la congregación saliera de esa condición de cautiverio.
Respuesta 2: Un detalle significativo es que los huesos estaban muy secos. Eso encajaba con lo prolongado que sería el cautiverio de la congregación ungida. Comenzó en el siglo segundo de nuestra era y duró muchos siglos. No fue, por tanto, una interrupción breve de su actividad espiritual. La explicación relaciona ese largo período con la parábola de Jesús sobre el trigo y la mala hierba. La condición de los huesos reflejaba la situación del conjunto de los ungidos durante aquel cautiverio.
Respuesta 3: El cumplimiento también estuvo relacionado con el comienzo del reinado de Jesucristo. La explicación señala que la restauración principal tendría lugar poco después de que Jesús empezara a ejercer como Rey. Esto se relaciona con Ezequiel 37:24, donde David prefigura a Jesucristo. Así que la recuperación espiritual de los ungidos no aparece como un acontecimiento aislado: la profecía la sitúa en relación con el gobierno del Rey que Jehová había designado. Esa restauración se produjo en 1919.
Respuesta 4: En 1919, Jehová puso su espíritu en su pueblo. Esa fue la razón por la que los ungidos volvieron a vivir en sentido espiritual y fueron liberados del cautiverio en Babilonia la Grande. Por tanto, el cumplimiento no se atribuye simplemente a los esfuerzos humanos por recuperarse. Lo decisivo fue la intervención de Jehová mediante su espíritu. Así se cumplió la promesa de dar vida a quienes habían permanecido durante tanto tiempo en una condición comparable a la muerte.
Respuesta 5: La restauración no terminó con la liberación del cautiverio. Después de devolverles la vida en sentido espiritual, Jehová permitió que los ungidos se establecieran en su tierra, es decir, en el paraíso espiritual. En el cumplimiento mayor, esa tierra no se refiere a un territorio al que todos ellos tuvieran que trasladarse. La explicación identifica así dos aspectos de lo sucedido: salieron del cautiverio en Babilonia la Grande y llegaron a disfrutar del paraíso espiritual que Jehová les proporcionó.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?
Perlas espirituales para EZEQUIEL 37
Ezequiel 37:3 — Él me preguntó: “Hijo del hombre, ¿podrán estos huesos volver a vivir?”. Y yo le respondí: “Señor Soberano Jehová, tú eres el que lo sabe”.
Comentario 1: En Ezequiel 37:3, el profeta reconoce que Jehová sabe lo que él no puede saber. No afirma que los huesos jamás podrán vivir, pero tampoco pretende tener todas las respuestas. Esa humildad me enseña a reconocer mis límites. Cuando no entiendo cómo se resolverá una situación, puedo confiar en Jehová sin aventurar explicaciones que él no ha dado.
Ezequiel 37:7 — Entonces profeticé tal como se me había mandado. En cuanto profeticé, se oyó un ruido, un traqueteo intenso, y los huesos comenzaron a juntarse, hueso con hueso.
Comentario 2: Ezequiel 37:7 destaca que el profeta hizo exactamente lo que Jehová le había mandado. Hablar a unos huesos podía parecer inútil desde un punto de vista humano, pero él obedeció, y entonces comenzó a ver resultados. Esto me recuerda que no debo decidir si una instrucción bíblica merece obedecerse según lo fácil que me resulte entender su efecto. Mi responsabilidad es actuar con fe; no necesito conocer de antemano todos los resultados para hacer lo correcto.
Ezequiel 37:8 — Después vi que aparecían sobre ellos tendones y carne, y que se cubrían de piel. Pero todavía no había aliento en ellos.
Comentario 3: En Ezequiel 37:8, los cuerpos ya tenían tendones, carne y piel, pero todavía no tenían vida. La visión muestra que una apariencia completa no bastaba: aún faltaba el aliento que Jehová les daría. Esto me hace pensar en la importancia de no conformarme con las apariencias en mi adoración. Además de mantener una buena rutina espiritual, necesito buscar la ayuda de Jehová y cuidar mi relación con él. Lo exterior no sustituye una fe viva.
Ezequiel 37:11 — Después él me dijo: “Hijo del hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Mira lo que andan diciendo: ‘Nuestros huesos están secos y nuestra esperanza se ha desvanecido. Nos han eliminado por completo’.
Comentario 4: Ezequiel 37:11 muestra que Jehová conocía las expresiones de desesperanza de los israelitas. Ellos se sentían completamente acabados, pero su percepción no significaba que Jehová hubiera perdido la capacidad de ayudarlos. Esto me enseña a escuchar con sensibilidad a un hermano desanimado. En vez de restar importancia a su dolor o criticarlo por sentirse así, puedo reconocer lo que está pasando y ayudarlo con cariño a recordar que Jehová ve su situación y que sus promesas merecen confianza.
Ezequiel 37:12 — De modo que profetiza y diles: ‘Esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: “Abriré sus tumbas y los levantaré de sus tumbas, oh, pueblo mío, y los traeré a la tierra de Israel.
Comentario 5: En Ezequiel 37:12, Jehová promete sacar a los israelitas de una situación comparable a estar en tumbas y llevarlos de regreso a su tierra. Además, sigue tratándolos como su pueblo. Me conmueve que no se limite a describir su triste condición, sino que anuncie lo que hará para ayudarlos. Esto me enseña algo sobre su manera de actuar: Jehová tiene poder para restaurar y da una esperanza concreta. Al consolar a alguien, quiero destacar esas cualidades suyas.
Ezequiel 37:14 — ‘Pondré mi espíritu en ustedes, y volverán a vivir; los estableceré en su tierra. Y tendrán que saber que yo, Jehová, lo he dicho y lo he hecho’, afirma Jehová”.
Comentario 6: Ezequiel 37:14 une lo que Jehová dice con lo que hace. La restauración permitiría reconocer que él no solo había anunciado una promesa, sino que también la había cumplido. Esto fortalece mi confianza en su palabra. Cuando una promesa bíblica todavía no se ha cumplido, no tengo que medir su fiabilidad por el tiempo que llevo esperando. Puedo recordar las ocasiones en que Jehová ya ha demostrado que cumple lo que dice y seguir confiando en él.
Ezequiel 37:19 — respóndeles ‘Esto es lo que dice el Señor Soberano Jehová: “Tomaré el palo de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel que están con él, y los juntaré con el palo de Judá. Haré de ellos un solo palo; formarán uno solo en mi mano”’.
Comentario 7: En Ezequiel 37:19, Jehová explica que él mismo uniría los dos palos en su mano. La unidad del pueblo no dependería simplemente de que sus integrantes tuvieran gustos o antecedentes parecidos, sino de la intervención de Jehová. Esto me ayuda a valorar la unidad de la congregación. Para contribuir a ella, no debo esperar que todos piensen como yo en asuntos personales. Me corresponde acercarme a Jehová y tratar con respeto a quienes también desean servirle.
Ezequiel 37:22 — Haré de ellos una sola nación en esa tierra, en las montañas de Israel, y un solo rey los gobernará a todos ellos; ya no formarán dos naciones ni volverán a estar divididos en dos reinos.
Comentario 8: Ezequiel 37:22 anuncia que el pueblo dejaría de estar dividido en dos reinos y tendría un solo rey. Esa promesa muestra que Jehová no deseaba perpetuar las antiguas divisiones. Me hace pensar en cómo reacciono cuando surgen diferencias entre hermanos. Si tomo partido por afinidad personal o sigo alimentando viejos desacuerdos, puedo dificultar la paz. En cambio, recordar que todos servimos a Jehová me ayuda a buscar la reconciliación y a no convertir las diferencias en bandos.
Ezequiel 37:23 — Ya no se contaminarán más con sus ídolos repugnantes ni con sus prácticas detestables ni con sus ofensas. Los salvaré de todas las infidelidades que los llevaron a pecar y los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Comentario 9: Ezequiel 37:23 relaciona la restauración del pueblo con abandonar la idolatría y las prácticas que lo habían contaminado. No bastaba con volver a su tierra; también era necesario cambiar su conducta. Esto me recuerda que mi adoración a Jehová debe influir en mis decisiones cotidianas. Puedo preguntarme si mis diversiones o mis hábitos son compatibles con sus normas. La relación con Jehová es demasiado valiosa como para conservar algo que sé que la perjudica.
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