Empecemos conversaciones
Datos de la asignación
Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 1 · Interés sincero · punto 5
Objetivo didáctico: Escuche. No hable demasiado. Dele a la persona la oportunidad de expresarse. Cuando sea apropiado, haga preguntas.
Marco de circunstancias: Durante la predicación de casa en casa, una publicadora conversa por primera vez con un vecino que está montando un zapatero junto a la puerta de su vivienda
Texto bíblico asociado: Mateo 7:12 — ”Por eso, hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes. De hecho, en eso se resumen la Ley y los Profetas.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Use un tratado para empezar una conversación (lmd lección 1 punto 5).
Publicador/a: Buenos días. ¿Le interrumpo con el montaje? Puedo pasar en otro momento.
Persona: No, estaba descansando. Me sobran dos tornillos y no sé de dónde son. Dígame.
Publicador/a: Le traía este tratado con un mensaje bíblico. ¿Usted cree que la Biblia todavía puede ayudarnos a llevarnos mejor con los demás?
Persona: Pues no sé. Mi madre la leía mucho. Pero aquí, por ejemplo, tenemos problemas con el ruido. Todos sabemos que hay que respetarse y, aun así, cada uno hace lo que quiere.
Publicador/a: Claro, saberlo no significa hacerlo. ¿Han podido hablarlo entre vecinos o resulta difícil?
Persona: Tenemos un grupo de mensajes. Uno protesta, otro contesta mal y al final discutimos todos. Yo trabajo por turnos. A veces necesito dormir cuando los demás están haciendo vida normal.
Publicador/a: Entonces no pide silencio todo el día, sino que tengan en cuenta sus horarios.
Persona: Exacto. Aunque reconozco que el otro día escribí bastante enfadado. Llevaba dos noches durmiendo mal y estaban arrastrando muebles arriba. Pero tampoco quiero ir puerta por puerta dando explicaciones.
Publicador/a: Entiendo que no quiera contarle su vida a todo el edificio. Hay un consejo de Jesús que puede orientar cómo plantear una petición así. ¿Le parece que se lo lea?
Persona: Sí, si es cortito. Pero ya le digo que yo no soy muy religioso.
Publicador/a: Gracias por decírmelo. Puede valorar la idea sin sentirse obligado a estar de acuerdo conmigo. Fíjese en lo que dice Jesús en Mateo 7:12.
Publicador/a: Mateo 7:12 — ”Por eso, hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes. De hecho, en eso se resumen la Ley y los Profetas. Aquí Jesús nos invita a pensar en cómo nos gustaría que nos trataran. En su caso, ¿cómo preferiría que un vecino le dijera que algún ruido suyo le molesta?
Persona: A solas, desde luego. No poniendo mi nombre en el grupo para que todos opinen. Aunque, pensándolo bien, eso fue casi lo que hice yo con el de arriba.
Publicador/a: Y esa diferencia que acaba de señalar puede servirle: hablar directamente con él, sin exponerlo delante de todos.
Persona: Sí, pero hablar con educación no garantiza que me haga caso. Hay personas que solo reaccionan cuando uno se pone serio.
Publicador/a: Es verdad que no garantiza su respuesta. Tampoco significa renunciar a pedir respeto. Puede explicar con claridad qué necesita, pero hacerlo de la manera en que usted agradecería recibir una queja.
Persona: Podría decirle qué días salgo de noche. A lo mejor ni lo sabe. Eso sería mejor que escribir enfadado cuando ya no puedo dormir.
Publicador/a: Así le daría información concreta, sin suponer que hace ruido para molestarlo. ¿Le gustaría quedarse con el tratado y mirarlo cuando termine?
Persona: Déjemelo. No le prometo leerlo hoy, que primero tengo que acabar esto.
Publicador/a: Claro. Y sobre lo del vecino, ¿hay algo que le resulte difícil de hablar con él?
Persona: Sí, empezar después del mensaje que puse. Me da un poco de vergüenza. Además, si le pido disculpas, quizá piense que estoy reconociendo que no tenía razón para quejarme.
Publicador/a: Puede distinguir las dos cosas: disculparse por cómo lo dijo y mantener su petición. Así reconoce lo que usted podría haber hecho mejor, sin quitarle importancia a su descanso. ¿Cómo se sentiría usted si él hiciera algo parecido?
Persona: Pues lo escucharía con otra disposición. Podría decirle: “Perdona por el mensaje del grupo. Estaba agotado, pero debí hablar contigo primero. ¿Podemos buscar una manera de que pueda descansar?”. Eso me resulta más fácil que presentarme reclamando. Voy a pensarlo mientras termino el mueble; todavía me queda un buen rato.
Publicador/a: Claro, cuando le venga bien. Le dejo continuar con el mueble. Que le quede bien.
Hagamos revisitas
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 5
Objetivo didáctico: Use información que le sea útil a la persona. Muéstrele cuanto antes cómo un curso de la Biblia puede contestarle sus preguntas y ayudarle de muchas maneras.
Marco de circunstancias: En la zona de impresoras de una biblioteca, dos conocidos del barrio vuelven a conversar mientras uno recoge copias de su currículum tras haber contado en su encuentro anterior que perdió el empleo
Texto bíblico asociado: Mateo 6:34 — Así que nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones. Bastante hay con los problemas de cada día.
Material oficial: PREDICACIÓN INFORMAL. La vez pasada la persona mencionó que había perdido su empleo (lmd lección 9 punto 5).
Publicador/a: Hola, Andrés. ¿Está funcionando la impresora? Tengo que sacar una copia, pero la pantalla de aquella me está dando error.
Persona: Esta sí. Solo tarda un poco en empezar. Yo estoy terminando; he sacado varios currículums para llevarlos a unos comercios esta tarde.
Publicador/a: La última vez me contaste lo del trabajo. ¿Has podido encontrar alguna oferta que te encaje, o de momento estás dejando el currículum donde puedes?
Persona: Un poco de todo. Ayer tuve una entrevista, pero no sé. Me dijeron que llamarían. Lo peor es volver a casa y quedarme pendiente del teléfono toda la tarde.
Publicador/a: Esa espera debe hacerse larga, sobre todo después de haberte preparado para la entrevista. ¿Te dieron algún plazo para responder?
Persona: Hasta el viernes. Pero ya estoy pensando que, si no sale, el mes próximo será complicado. Mi mujer trabaja, aunque con un sueldo no llegamos a todo.
Publicador/a: Claro, no estás esperando una llamada cualquiera. Hay gastos que atender. No puedo resolverte eso, pero en un curso de la Biblia podemos ver consejos para afrontar las preocupaciones sin que ocupen todo el día.
Persona: ¿Un curso de la Biblia? Ahora mismo me costaría concentrarme. Y, sinceramente, cuando alguien me dice que no me preocupe, me pongo peor. Parece que no entiende lo que pasa.
Publicador/a: Sí, decirte eso sin escucharte no ayuda. Tampoco quería darte esa impresión. Hay unas palabras de Jesús que reconocen que cada día tiene problemas. ¿Te parece que te las lea?
Persona: Bueno, léelas. Tengo unos minutos antes de salir. Pero me interesa saber cómo se lleva eso a la práctica cuando las facturas siguen llegando.
Publicador/a: Precisamente, veamos si este consejo puede ayudarte sin quitarles importancia a las facturas. Escucha lo que dice Jesús en Mateo 6:34.
Publicador/a: Mateo 6:34 — Así que nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones. Bastante hay con los problemas de cada día. Jesús no dice que tus problemas no importen. Reconoce que existen. El consejo es no añadir a los de hoy toda la angustia por lo que podría pasar mañana.
Persona: Pero tengo que pensar en el mes próximo. Si espero a que llegue el recibo para hacer cuentas, ya será tarde. No puedo vivir como si no hubiera mañana.
Publicador/a: Claro. Hacer cuentas y buscar empleo es necesario. Una cosa es prepararse y otra sufrir ahora por todos los resultados posibles. Hoy has preparado los currículums; eso sí está en tus manos.
Persona: Y repartirlos. Lo que no puedo hacer es obligar a nadie a contratarme. Aunque saberlo no evita que mire el teléfono cada cinco minutos.
Publicador/a: No, esa inquietud no desaparece de golpe. Pero este consejo puede ayudarte a centrarte en lo que puedes hacer hoy, en vez de dar por hecho que la entrevista salió mal.
Persona: Eso sí lo hago. Como no llaman enseguida, pienso que han elegido a otro. Y luego empiezo a imaginarme que tampoco saldrá ninguna de las otras solicitudes.
Publicador/a: Y todavía no ha llegado el viernes. ¿Qué te parecería organizar primero lo de esta tarde y dejar para cuando respondan la decisión de qué hacer con esa oferta?
Persona: Podría llevar estas copias y después sentarme con mi mujer a revisar los gastos de esta semana. Eso sería más útil que pasar otra tarde mirando el móvil.
Publicador/a: Es una forma concreta de aplicar lo que leímos. No garantiza un empleo, pero puede ayudarte a afrontar el día. En un curso bíblico hacemos algo parecido: leemos, comentamos las dudas y vemos cómo aplicarlo.
Persona: Así lo entiendo mejor. No quiero comprometerme ahora a un curso, pero otro rato sí podríamos hablar. Me preocupa llevarme este mal humor a casa.
Publicador/a: Podemos buscar información bíblica sobre eso y comentarla, sin decidir nada más ahora. ¿Prefieres que te escriba la semana que viene y vemos cuándo te viene bien?
Persona: Sí, mejor la semana que viene. Ahora voy a repartir estos currículums antes de que cierren. Y la impresora ya está libre; acuérdate de seleccionar blanco y negro.
Publicador/a: Y, para buscar algo que te resulte útil, sobre lo del mal humor: ¿te preocupa más cómo hablar de lo que te pasa o cómo reaccionas cuando te preguntan?
Persona: Cómo reacciono. Mi mujer me pregunta si hay novedades y contesto seco. Sé que se interesa por mí, pero siento que tengo que darle buenas noticias.
Publicador/a: Entiendo. Su pregunta te recuerda algo que te duele, aunque ella quiera apoyarte. Quizás podrías explicarle eso cuando estéis tranquilos: que agradeces su interés, pero te cuesta hablar de la espera. Podemos buscar consejos bíblicos que te ayuden a expresarlo sin herirla.
Persona: Eso me vendría bien. Quiero poder contarle cómo estoy sin que parezca que estoy enfadado con ella.
Publicador/a: Gracias por avisarme. Te escribo entonces y seguimos hablando cuando puedas. Espero que vaya bien esta tarde, Andrés.
Discurso
Datos de la asignación
Asignación: Discurso
Duración: 5 min
Marco de circunstancias: En el Salón del Reino, un hermano se dirige a la congregación y utiliza la fotografía del artículo para plantear si es correcto orar ante una imagen
Texto bíblico asociado: Éxodo 20:4-5 — ”No te hagas ninguna imagen tallada ni nada que tenga forma de algo que esté arriba en los cielos, abajo en la tierra o debajo en las aguas. No te inclines ante esas cosas ni te dejes convencer para servirles, porque yo, Jehová tu Dios, soy un Dios que exige devoción exclusiva. Hago que el castigo por el error de los padres recaiga sobre los hijos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación de los que me odian, / Isaías 42:8 — Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; mi gloria no se la doy a nadie ni doy la alabanza que me pertenece a imágenes esculpidas. / 1 Corintios 10:14 — Por eso, amados míos, huyan de la idolatría. / 1 Juan 5:21 — Hijitos, cuidado con los ídolos.
Material oficial: mrt artículo 49. Título: ¿Qué dice la Biblia sobre la veneración de imágenes? (th lección 9).
Cuando alguien ora por la paz, expresa un deseo que podemos comprender. Nadie quiere que las familias sufran por la guerra. Pero, además de lo que pedimos, importa cómo nos dirigimos a Dios. ¿Es correcto orar ante una imagen? ¿Nos ayuda una imagen a acercarnos a él? La Biblia permite responder con claridad y respeto.
Observemos la fotografía que acompaña al artículo. En ella aparece el papa Francisco inclinándose ante una imagen de María. El artículo explica que, durante aquella ceremonia, celebrada el 25 de marzo de 2022, rogó por la paz. La fotografía nos ayuda a identificar el asunto: usar una imagen en un acto de adoración.
No necesitamos detenernos en los detalles de la ceremonia ni juzgar los sentimientos de quienes participaron. La imagen plantea una pregunta que va más allá de una persona o de una ocasión: ¿qué piensa Dios de esta práctica? Para saberlo, debemos acudir a lo que él ha expresado, no solo a lo que a nosotros nos parece apropiado.
Al dar sus mandamientos a Israel, Jehová explicó con precisión qué lugar debían tener las imágenes en la adoración. Fijémonos tanto en la conducta que prohibió como en la razón que dio. Leamos Éxodo, capítulo 20, versículos 4 y 5.
Éxodo 20:4-5 — ”No te hagas ninguna imagen tallada ni nada que tenga forma de algo que esté arriba en los cielos, abajo en la tierra o debajo en las aguas. No te inclines ante esas cosas ni te dejes convencer para servirles, porque yo, Jehová tu Dios, soy un Dios que exige devoción exclusiva. Hago que el castigo por el error de los padres recaiga sobre los hijos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación de los que me odian,
La razón principal está clara: Jehová exige devoción exclusiva. El mandamiento no se limita a hablar de la fabricación de un objeto. También prohíbe inclinarse ante esas imágenes y servirles. Por eso, al examinar una práctica religiosa, no basta con preguntar qué representa una imagen; hay que considerar qué se hace ante ella.
Alguien podría pensar que la imagen simplemente le ayuda a concentrarse y que su intención es honrar a Dios. Podemos escuchar esa explicación sin burlarnos ni poner en duda su sinceridad. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿ha indicado Jehová que desea recibir nuestra adoración de esa manera?
Pensemos en un ejemplo sencillo. Si queremos agradar a alguien, procuramos tener en cuenta lo que esa persona desea. Nuestra buena intención no sustituye el escucharla. De modo parecido, para honrar a Jehová, lo más importante no es que una costumbre nos resulte significativa, sino que respete lo que él pide.
Además, Jehová no dejó este asunto limitado a un solo mandamiento. Mediante el profeta Isaías volvió a explicar su posición. Sus palabras nos ayudan a entender por qué no debemos dirigir a una imagen la honra que le corresponde a él. Escuchemos lo que dice Isaías 42:8.
Isaías 42:8 — Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; mi gloria no se la doy a nadie ni doy la alabanza que me pertenece a imágenes esculpidas.
Jehová se identifica por su nombre y deja claro que no comparte con imágenes la alabanza que le pertenece. Así que no estamos ante una cuestión de gustos artísticos o de preferencias personales. Está en juego algo mucho más importante: reconocer quién tiene derecho a recibir nuestra adoración.
Volvamos por un momento a la fotografía. Lo importante no es recordar el aspecto de la estatua ni los detalles del lugar. Es recordar el criterio bíblico que nos permite evaluar lo que vemos. Una cosa es utilizar una fotografía para explicar una idea, como estamos haciendo, y otra es inclinarse ante una imagen para orar.
La ayuda visual dirige nuestra atención a una práctica; la Biblia nos dice cómo la ve Jehová. Esa distinción evita que la fotografía se convierta en el centro del discurso. La idea que queremos conservar es esta: nuestra devoción debe dirigirse a Jehová, sin dar a las imágenes el lugar que él no les ha concedido.
Ahora bien, ¿se mantuvo ese criterio para los cristianos? El artículo también nos lleva a las Escrituras Griegas Cristianas. Allí encontramos una instrucción breve y directa del apóstol Pablo. Para ver qué actitud debían adoptar los cristianos ante la idolatría, leamos 1 Corintios 10:14.
1 Corintios 10:14 — Por eso, amados míos, huyan de la idolatría.
Pablo no presenta la idolatría como una opción personal que cada cristiano pueda aceptar o rechazar. Les indica que se alejen de ella. Y lo hace con cariño. Su manera de expresarse nos recuerda que explicar una norma clara no exige hablar con dureza ni tratar con desprecio a quien piensa de otra manera.
Si alguien ha usado imágenes al orar, podemos ayudarlo a examinar estos pasajes con calma. No necesitamos ganar una discusión. Queremos que comprenda lo que Jehová pide y por qué. La firmeza en nuestras creencias puede ir acompañada de paciencia, de respeto y de disposición a escuchar sus preguntas.
Por supuesto, el consejo también debe influir en nuestras propias decisiones. No se trata únicamente de reconocer lo que hacen otras personas. Cada uno necesita proteger su adoración a Jehová. El apóstol Juan dejó una advertencia afectuosa que nos ayuda a mantener esa vigilancia. Leamos 1 Juan 5:21.
1 Juan 5:21 — Hijitos, cuidado con los ídolos.
Esta advertencia nos anima a tomar el asunto en serio. Podemos preguntarnos si nuestras prácticas religiosas reflejan lo que hemos leído. Si descubrimos que alguna no concuerda con la voluntad de Jehová, el deseo de agradarle nos dará una buena razón para hacer los cambios necesarios.
Entonces, ¿qué dice la Biblia sobre la veneración de imágenes? Jehová no aprueba que las usemos en la adoración. Él merece devoción exclusiva, y los cristianos debemos mantenernos alejados de la idolatría. Demostremos nuestro respeto por él adorándolo como él desea, y expliquemos esta verdad a los demás con claridad y cariño.
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