Seamos Mejores Maestros — Semana del 31 de agosto al 6 de septiembre de 2026

Seamos Mejores Maestros para la semana del 31 de agosto al 6 de septiembre

EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 3 minutos
Lugar: De casa en casa
Objetivo: Ofrecer un curso bíblico de forma directa
Lección: Humildad
Texto bíblico: Apocalipsis 21:4
Publicación: ¡Disfrute de la vida para siempre!

Situación: Una mujer abre la puerta. El publicador ofrece directamente el curso, pero sin presionarla y reconociendo con humildad que no tiene todas las respuestas.

Publicador/a: Buenas tardes. Estamos ofreciendo a nuestros vecinos un curso gratuito de la Biblia, breve y sin ningún compromiso. ¿Alguna vez le interesaría conocer mejor las respuestas que da la Biblia a las grandes preguntas de la vida?

Persona: Vaya, ha ido directamente al tema. La verdad es que no soy muy religiosa.

Publicador/a: Sí, he sido bastante directo. No quería hacerle perder el tiempo intentando ocultar el motivo de mi visita. Pero el curso no es una clase ni tiene que aceptar todo lo que yo diga. Es una conversación en la que usted puede hacer preguntas y sacar sus propias conclusiones. ¿Me permite mostrarle en un minuto cómo funciona?

Persona: Bueno, un minuto sí.

Publicador/a: Utilizamos esta publicación, titulada ¡Disfrute de la vida para siempre!. La primera lección pregunta: “¿Cómo puede ayudarle la Biblia?”. Si pudiera hacerle una pregunta a Dios, ¿cuál sería?

Persona: Le preguntaría por qué permite tanto sufrimiento.

Publicador/a: Es una pregunta muy importante, y sería poco respetuoso darle una respuesta apresurada. El curso la analiza con calma. Por ejemplo, primero muestra lo que Dios promete hacer. Apocalipsis 21:4 dice: “La muerte ya no existirá, ni habrá más tristeza ni llanto ni dolor”. ¿Qué futuro describe este texto?

Persona: Uno en el que ya no habría sufrimiento. Pero todavía no explica por qué lo permite ahora.

Publicador/a: Tiene razón. Este texto explica lo que Dios hará, pero no responde por sí solo por qué todavía sufrimos. Para entenderlo hay que examinar otros pasajes. Una de las lecciones del curso se dedica específicamente a esa pregunta.

Persona: ¿Y qué pasa si le hago una pregunta que usted no sabe responder?

Publicador/a: Le diría sinceramente que no lo sé y buscaríamos juntos lo que dice la Biblia. No pretendo saberlo todo. El objetivo es aprender de la Biblia, no de mis opiniones.

Persona: ¿Cuánto dura cada sesión?

Publicador/a: Usted decide. Podemos empezar con diez minutos y adaptarnos a su horario. Después de probarlo, decide libremente si desea continuar.

Persona: Ahora no puedo, pero el martes por la tarde podría tener un rato.

Publicador/a: Perfecto. El martes podemos examinar únicamente la primera parte de la lección. Puede usar su propia Biblia, una aplicación o esta publicación. Todo es gratuito y sin compromiso.

Persona: De acuerdo. Puede pasar sobre las seis.

Publicador/a: Muchas gracias. Pasaré a esa hora y comenzaremos con la pregunta que usted ha planteado.


EMPIECE CONVERSACIONES

Duración: 4 minutos
Lugar: Predicación informal, en el instituto
Objetivo: Usar el artículo 106 para ayudar a un compañero de clase que está estresado porque siente que un profesor lo trata mal
Lección: Bondad
Texto bíblico: Colosenses 4:6
Fuente: ¿Cómo puedo llevarme bien con mi maestro?

Situación: Al terminar una clase, una estudiante ve que su compañero está muy alterado por la calificación y los comentarios que ha recibido de un profesor.

Publicador/a: Oye, llevas un rato mirando esa hoja. ¿Ha pasado algo?

Persona: El profesor de Historia me ha puesto un cuatro. Y delante de todos dijo que mi trabajo parecía hecho a última hora.

Publicador/a: Eso tuvo que hacerte sentir fatal, sobre todo si lo dijo delante de la clase.

Persona: Me dio muchísima vergüenza. Siempre me habla peor que a los demás. Estoy convencido de que me tiene manía.

Publicador/a: Entiendo que estés enfadado. ¿Te explicó por qué te puso esa nota?

Persona: Escribió que no seguí las instrucciones, pero yo sí hice el trabajo. Estoy pensando en ir directamente a Jefatura de Estudios y contarles cómo me trata.

Publicador/a: Si realmente hay un trato injusto, está bien pedir ayuda. Pero, antes de hablar con Jefatura, ¿crees que podrías preguntarle al profesor qué esperaba exactamente del trabajo?

Persona: ¿Para qué? Seguro que vuelve a decir que no presto atención.

Publicador/a: Es posible, y no quiero quitarle importancia a lo que ha hecho. Solo pienso que hablar primero con él podría ayudarte a saber si hubo un malentendido y a explicar cómo te sentiste.

Persona: Pero no pienso ser amable después de cómo me trató.

Publicador/a: Te entiendo. Hace tiempo leí un artículo pensado para jóvenes que tienen problemas con un profesor. Una de sus recomendaciones se basa en Colosenses 4:6. Dice: “Que sus palabras sean siempre agradables, sazonadas con sal”.

Persona: ¿Eso quiere decir que tengo que aguantarme y darle la razón?

Publicador/a: No. Hablar con amabilidad no significa aceptar algo injusto. Significa expresar lo que pasó sin insultar ni empezar una discusión. Así es más probable que escuche lo que quieres decir.

Persona: ¿Y cómo se lo dirías tú?

Publicador/a: Quizás algo como: “Profesor, quiero mejorar en su asignatura. ¿Podría explicarme qué instrucciones no seguí? También quería decirle que el comentario delante de la clase me hizo sentir muy mal”. Es respetuoso, pero deja claro lo que ocurrió.

Persona: Eso suena mejor que lo que pensaba decirle. Yo iba a preguntarle por qué me tenía manía.

Publicador/a: Es normal que lo pensaras estando enfadado. El artículo también recomienda intentar comprender qué espera el profesor y escoger un buen momento para hablar con él, preferiblemente en privado.

Persona: Últimamente nos dice que está saturado porque tiene demasiados exámenes que corregir.

Publicador/a: Quizás esa presión influya en cómo reacciona, aunque no justifica que te avergüence delante de los demás. Ser comprensivo puede ayudarte a hablar con calma, pero tus sentimientos también importan.

Persona: Me estresa pensar que vuelva a tratarme igual.

Publicador/a: ¿Qué te parece este plan? Hoy no le envíes ningún mensaje mientras estás enfadado. Mañana, después de clase, le pides que te explique la nota. Si no te escucha o continúa tratándote mal, habla con tus padres o con el tutor para que te ayuden.

Persona: Sí, creo que es mejor que ir directamente a discutir.

Publicador/a: Si quieres, te envío el artículo. Incluye varias sugerencias para tratar con profesores difíciles y experiencias de otros jóvenes.

Persona: Envíamelo, por favor. Esta tarde puedo leerlo y preparar lo que voy a decir.

Publicador/a: Claro. Y mañana, si quieres, me cuentas cómo salió. Espero que puedan aclararlo y que te sientas más tranquilo.

Persona: Gracias. Me ha venido bien hablarlo antes de hacer algo por impulso.


EXPLIQUE SUS CREENCIAS

Duración: 5 minutos
Lugar: Auditorio
Título: ¿Por qué no se involucran los testigos de Jehová en asuntos políticos?
Lección: Destacar los puntos principales
Textos bíblicos: Juan 18:36; Mateo 24:14; Romanos 13:1
Fuente: ¿Por qué no se involucran los testigos de Jehová en asuntos políticos?

Cuando se acercan unas elecciones o surge un debate político importante, alguien pudiera preguntarnos: “¿Por qué no votan los testigos de Jehová? ¿No les preocupa lo que sucede en el país?”.

Nuestra neutralidad no se debe a que seamos indiferentes ante los problemas de la gente. Tampoco se debe a que despreciemos a los gobiernos. Es una postura religiosa basada en la Biblia.

Analicemos tres razones principales por las que los testigos de Jehová no nos involucramos en asuntos políticos.

La primera razón es que seguimos el ejemplo de Jesús y somos leales al Reino de Dios.

Cuando las personas vieron los milagros de Jesús, quisieron convertirlo en rey. Él tenía la capacidad de mejorar sus vidas y habría podido utilizar su poder para conseguir autoridad política. Sin embargo, Juan 6:15 explica que se retiró porque sabía que querían hacerlo rey.

Jesús aclaró su postura en Juan 18:36, cuando dijo: “Mi Reino no es parte de este mundo”.

Por eso, los cristianos verdaderos no apoyamos a un partido o candidato ni nos presentamos a unas elecciones para ocupar un cargo público. No creemos que un sistema político humano sea la solución definitiva a los problemas de la humanidad.

Nuestra lealtad principal pertenece al Reino de Dios. Según Mateo 24:14, Jesús encargó a sus discípulos predicar “las buenas noticias del Reino” por toda la Tierra. Como representantes de ese gobierno celestial, anunciamos lo que hará, pero no intentamos tomar el control de los gobiernos actuales.

Esto nos lleva a la segunda razón: la neutralidad protege nuestra unidad y nos permite ayudar a personas de cualquier ideología.

Imaginemos que los Testigos de un país apoyaran a un partido y los de otro país respaldaran a una fuerza política contraria. Cuando surgiera un conflicto, podrían terminar enfrentados. La política dividiría una hermandad que debe permanecer unida.

Colosenses 3:14 dice que el amor es “un lazo de unión perfecto”. Gracias a la neutralidad, los testigos de Jehová podemos conservar una auténtica hermandad internacional. No importa nuestro país, idioma, raza o situación económica: no permitimos que las divisiones políticas nos enfrenten.

Además, podemos hablar del mensaje de la Biblia con personas de cualquier ideología. Si nos identificáramos con un partido, quienes apoyan a otro podrían pensar que estamos en su contra y quizás ni siquiera escucharían el mensaje del Reino.

La neutralidad demuestra que confiamos en el gobierno de Dios y no en una propuesta política humana. Salmo 56:11 expresa esa confianza al decir: “En Dios pongo mi confianza; no tengo miedo”.

Ahora bien, ¿significa esto que rechazamos la autoridad de los gobiernos? No. Ese es el tercer punto principal: somos neutrales, pero respetamos a las autoridades y las decisiones de los demás.

Leamos Romanos 13:1: “Que todos se sometan a las autoridades superiores”.

Los testigos de Jehová obedecemos las leyes, pagamos los impuestos y cooperamos con las medidas que buscan el bienestar de los ciudadanos. También seguimos el consejo de 1 Timoteo 2:1, 2 y oramos por quienes ocupan puestos de autoridad, especialmente cuando sus decisiones pueden afectar nuestra libertad para adorar a Dios.

Por lo tanto, la neutralidad no es rebeldía ni una amenaza para la seguridad de ningún país. Nos esforzamos por ser personas pacíficas, honradas y respetuosas con la ley.

También respetamos el derecho de cada persona a decidir qué hará en cuestiones políticas. No interrumpimos las elecciones ni presionamos a otros para que adopten nuestra postura. Si alguien decide votar o apoyar a un candidato, respetamos su libertad de elección.

Esta postura tampoco es nueva. Jesús y los cristianos del primer siglo respetaban a las autoridades, pero no buscaban ocupar puestos políticos ni controlar el gobierno.

Recordemos, entonces, los tres puntos principales. Primero, seguimos el ejemplo de Jesús y damos nuestra lealtad al Reino de Dios. Segundo, la neutralidad conserva nuestra unidad y nos permite predicar a personas de cualquier ideología. Y tercero, aunque no participamos en política, respetamos a los gobiernos y las decisiones personales de los demás.

Así que nuestra neutralidad no nace de la indiferencia. Nace de nuestra confianza en que el Reino de Dios, dirigido por Jesucristo, es el único gobierno capaz de solucionar de manera permanente los problemas de la humanidad.


Descubre más desde Comentarios para la Reunión TJ

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Recibe las nuevas publicaciones por correo electrónico

Crea una cuenta gratuita o elige el plan sin anuncios. Durante el registro podrás activar el envío de nuevas publicaciones por correo.

Registrarse

Deja un comentario

Scroll al inicio