Empecemos conversaciones
Datos de la asignación
Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 4 · Humildad · punto 4
Objetivo didáctico: Deje claro que lo que usted enseña viene de la Biblia. La Palabra de Dios puede tocar el corazón de las personas. Cuando la usamos, las ayudamos a que su fe tenga buenos cimientos.
Marco de circunstancias: Junto al tablón de turnos del trabajo, dos compañeros que aún no han hablado de sus creencias revisan su disponibilidad para hacer horas extras
Texto bíblico asociado: 1 Corintios 11:26 — Porque, cada vez que coman de este pan y beban de esta copa, estarán proclamando la muerte del Señor, hasta que él venga.
Material oficial: PREDICACIÓN INFORMAL. Háblale de la Conmemoración a un compañero de trabajo (lmd lección 4 punto 4).
Persona: ¿Tú vas a apuntarte para hacer horas extras? Yo puedo algunas tardes, pero quiero mirarlo bien antes de decir que sí. Luego cambiar los turnos es un lío.
Publicador/a: Estoy mirando lo mismo. Tengo que comprobar los días. Hay una tarde que ya tengo reservada para asistir a la Conmemoración de la muerte de Jesús.
Persona: ¿La Conmemoración? No sabía que fueras religioso. Mi familia sí lo es, pero yo hace años que no voy a ninguna iglesia. ¿Tú eres testigo de Jehová?
Publicador/a: Sí. Creo que nunca habíamos hablado de eso. Para mí, esa ocasión es importante porque nos permite recordar la muerte de Jesús. Por eso quiero organizarme para estar allí.
Persona: Pues a mí recordar una muerte me parece algo triste. Entiendo que Jesús es importante para ustedes, pero yo preferiría recordar cómo vivió o las cosas que enseñó.
Publicador/a: Claro, su vida y sus enseñanzas también merecen atención. Recordar su muerte no significa olvidarnos de eso. Y no es una idea que hayamos inventado nosotros: tiene una base en la Biblia.
Persona: Eso sí me da curiosidad. En mi casa había costumbres religiosas, pero cuando preguntaba de dónde venían, muchas veces me decían que siempre se había hecho así.
Publicador/a: Y tú querías conocer la razón, no solo la costumbre. Tengo aquí la Biblia en el teléfono. ¿Te puedo leer un versículo que explica por qué damos atención a la muerte de Jesús?
Persona: Bueno, si es cortito, sí. Todavía me quedan unos minutos antes de irme. Pero te aviso que no conozco mucho la Biblia.
Publicador/a: No hace falta que la conozcas para ver la idea. El pasaje relaciona el pan y la copa con recordar la muerte de Jesús. Escucha lo que dice 1 Corintios 11:26. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 1 Corintios 11:26?
Publicador/a: 1 Corintios 11:26 — Porque, cada vez que coman de este pan y beban de esta copa, estarán proclamando la muerte del Señor, hasta que él venga. Como ves, el versículo destaca la muerte del Señor. Esa es la razón bíblica por la que la Conmemoración se centra en su muerte, aunque también valoremos todo lo que enseñó.
Persona: Entiendo de dónde sacan la idea. Pero hay cosas que no entiendo: lo del pan y la copa, por ejemplo. No me basta con leer una frase para comprenderlo todo.
Publicador/a: Claro, este versículo no responde todas las preguntas. No quería darte esa impresión. Para entender esos detalles tendríamos que dedicar un poco más de tiempo a lo que explica la Biblia.
Persona: Ahora sí tengo que salir. Pero puedes apuntarme dónde está ese texto. Prefiero leer también lo que viene antes y después, y luego, si tengo alguna pregunta, te digo.
Persona: Sí, aunque me daría un poco de reparo seguir hablando si esperas que termine pensando igual que tú. Me interesa entenderlo, pero necesito poder preguntar y decir cuando algo no me convence.
Publicador/a: Claro, puedes hacerlo. No tienes que darme la razón por ser compañeros. Lo importante es que puedas comprobar en la Biblia lo que te explique. Por ejemplo, si hablamos del pan y la copa, podemos buscar qué explicación da el propio relato, en vez de quedarnos solo con lo que yo diga.
Persona: Así me resulta más fácil. Podría empezar por esa pregunta concreta, sin intentar resolver todo de golpe. Y si al leer me surge otra duda, prefiero comentarla antes de pasar a otro tema.
Publicador/a: Me parece bien. Esa pregunta puede ser el punto de partida, y vamos a tu ritmo. Si algo no sé explicarlo, te lo diré; podemos buscarlo juntos.
Publicador/a: Claro, te lo apunto: 1 Corintios 11:26. Léelo con calma y, si quieres, lo comentamos en otro descanso. Y lo de las horas extras lo confirmamos cuando revisemos nuestros calendarios.
Hagamos revisitas
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 8 · Paciencia · punto 3
Objetivo didáctico: Intente algo diferente. Si al principio la persona no quiere aceptar un curso bíblico, no la presione. Pero, si lo ve apropiado, use videos o artículos para mostrarle cómo son nuestros cursos bíblicos y cómo le ayudaría aceptar uno.
Marco de circunstancias: En la entrada de su casa, Marta termina de guardar una compra mientras conversa con la publicadora que la invitó a la Conmemoración, a la que asistió
Texto bíblico asociado: Hebreos 10:24-25 — Y estemos pendientes unos de otros para motivarnos a mostrar amor y a hacer buenas obras, sin dejar de reunirnos, como algunos tienen por costumbre. Más bien, animémonos unos a otros, sobre todo al ver que el día se acerca.
Material oficial: DE CASA EN CASA. La persona asistió a la Conmemoración. Invítala a la próxima reunión (lmd lección 8 punto 3).
Persona: ¡Hola! Casi no oigo el timbre. Acaban de traerme la compra y estaba guardando las cosas de la nevera. Dame un segundo y ya estoy contigo.
Publicador/a: Claro, guarda eso tranquila. No quería interrumpirte. Pasaba por aquí y quería saludarte. El otro día, después de la Conmemoración, apenas pudimos despedirnos. ¿Encontraste bien el camino de vuelta?
Persona: Sí, a la vuelta fue más fácil. Y me gustó que vinieras a buscarme a la entrada. Llegar sola a un sitio donde no conoces a casi nadie impone un poco.
Publicador/a: A mí también me ayuda que alguien conocido me reciba. Me alegró poder estar contigo. ¿Hubo algo de lo que escuchaste que te llamara especialmente la atención?
Persona: Me quedé pensando en lo que se explicó sobre Jesús. Pero quería decirte una cosa: si vienes por lo del curso bíblico que mencionaste antes de ir, de momento no quiero empezarlo.
Publicador/a: Gracias por decírmelo, Marta. No tenemos que empezar un curso. Que hayas aceptado la invitación a la Conmemoración no significa que tengas que aceptar también otras cosas. Respeto que ahora no quieras.
Persona: Es que tengo bastantes compromisos. Fui porque me interesaba saber qué celebrabais, pero no quiero que parezca que he dicho que sí a algo más.
Publicador/a: Lo entiendo. Una invitación no debería convertirse en una obligación. Dejamos lo del curso. Y, pensando en cómo te sentiste allí, ¿pudiste conversar a gusto con las personas que te saludaron?
Persona: Sí. Una señora se quedó hablando conmigo mientras tú atendías a otra persona. No me hizo sentir fuera de lugar. Eso me gustó, porque yo no sabía muy bien qué hacer.
Publicador/a: Qué bien que pudierais conversar. Precisamente quería invitarte a la próxima reunión, si te apetece volver. No para comenzar el curso, sino para que puedas escuchar y seguir conociéndonos, como hiciste ese día.
Persona: ¿Y por qué os reunís tan a menudo? Yo puedo leer la Biblia en casa. A veces hasta prefiero estar tranquila para pensar en lo que leo.
Publicador/a: Leer y pensar con tranquilidad tiene mucho valor. Reunirnos aporta algo más: podemos animarnos unos a otros. Hay unas palabras de la Biblia que explican esa diferencia. ¿Te parece que te las lea?
Persona: Sí, léelas. Me interesa saber qué relación tiene eso con ir a una reunión.
Publicador/a: Están en Hebreos 10:24, 25. Fíjate en lo que podemos hacer unos por otros cuando nos reunimos. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Hebreos 10:24-25?
Publicador/a: Hebreos 10:24-25 — Y estemos pendientes unos de otros para motivarnos a mostrar amor y a hacer buenas obras, sin dejar de reunirnos, como algunos tienen por costumbre. Más bien, animémonos unos a otros, sobre todo al ver que el día se acerca. El propósito no es simplemente estar todos en un mismo lugar. Es estar pendientes de los demás y animarnos a hacer el bien. Esa conversación que tuviste puede ayudarte a entenderlo.
Persona: Bueno, hablar con alguien sí puede animarte. Pero eso también lo hago cuando tomo un café con mi hermana. No necesito ir a una reunión para tener compañía.
Publicador/a: Claro, y no se trata de sustituir esos momentos. En la reunión, además de conversar, prestamos atención a la Biblia. Lo que aprendemos puede impulsarnos a mostrar amor y ayudar a otros, como dice el pasaje.
Persona: Entiendo. No es solo encontrarse con gente. Aun así, me preocupa ir y que después todos esperen verme cada semana. Ahora mismo no quiero comprometerme a eso.
Publicador/a: Por mi parte, no voy a pedirte ese compromiso. Te estoy invitando a la próxima reunión; tú decides si quieres venir. Y, si prefieres pensarlo, podemos dejarlo ahí sin fijar nada ahora.
Persona: Prefiero pensarlo. Déjame apuntado cuándo es y dónde. Si puedo organizarme, quizá vaya, pero no cuentes conmigo todavía.
Publicador/a: De acuerdo. Te anoto el horario y la dirección. Si decides ir y quieres que te espere en la entrada, puedes avisarme. Y, si finalmente no vas, no tienes que darme explicaciones.
Persona: Eso me viene bien. Tengo tu número guardado. Si voy, te escribo, porque me resultaría más fácil entrar contigo otra vez.
Publicador/a: Perfecto, Marta. Si me escribes, nos ponemos de acuerdo. Te dejo terminar con la compra. Me ha gustado saber cómo te fue en la Conmemoración. Que tengas buena tarde.
Hagamos revisitas
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 5 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 5
Objetivo didáctico: Use información que le sea útil a la persona. Muéstrele cuanto antes cómo un curso de la Biblia puede contestarle sus preguntas y ayudarle de muchas maneras.
Marco de circunstancias: En el porche de su casa, Raúl conversa con el publicador que lo invitó a la Conmemoración, a la que asistió, mientras espera la hora de recoger a su hija
Texto bíblico asociado: Juan 17:3 — Esto significa vida eterna: que lleguen a conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a quien tú enviaste, Jesucristo.
Material oficial: DE CASA EN CASA. La persona asistió a la Conmemoración. Muéstrale cómo son nuestras clases de la Biblia (lmd lección 9 punto 5).
Persona: Hola. Podemos sentarnos aquí fuera, que ahora hay sombra. Tengo unos minutos antes de salir a buscar a mi hija. Luego, entre sus actividades y las cosas de casa, ya no paro.
Publicador/a: Pues no quiero retrasarte. Me alegró verte en la Conmemoración. Al salir había bastante gente y apenas pudimos hablar. ¿Te quedó alguna pregunta sobre lo que escuchaste?
Persona: Sí, aunque no sé explicarla muy bien. Se habló mucho de Jesús. Yo creo en él desde pequeño, pero casi todo lo que sé son cosas que me contaron. Nunca he leído la Biblia por mi cuenta.
Publicador/a: ¿Y te gustaría comprobar en la Biblia lo que has aprendido, o hay alguna cuestión concreta sobre Jesús que te interese aclarar primero?
Persona: Me gustaría comprobarlo. Mi hija ya empieza a hacer preguntas, y a veces solo puedo decirle que siempre me lo enseñaron así. Pero meterme ahora a estudiar religión me parece demasiado. No tengo esa facilidad.
Publicador/a: Entiendo. Quieres poder darle una razón, no repetir algo sin estar seguro. Si te parece, podemos probar ahora con una pregunta y un pasaje breve. Así ves cómo podríamos estudiar juntos, sin tener que imaginar una clase complicada.
Persona: Bueno, eso sí. Pero si me preguntas nombres o fechas, seguramente no sepa contestar. En el colegio me costaba mucho memorizar.
Publicador/a: No vamos a hacer un examen. Empecemos por algo relacionado con lo que acabas de decir: ¿basta con haber oído hablar de Jesús, o podemos llegar a conocerlo mejor? Escucha cómo relaciona Jesús ese conocimiento con nuestro futuro en Juan 17:3. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Juan 17:3?
Publicador/a: Juan 17:3 — Esto significa vida eterna: que lleguen a conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a quien tú enviaste, Jesucristo. Jesús da mucha importancia a conocer tanto a Dios como a él mismo. Pensando en tu pregunta, ¿dirías que conocer a alguien es lo mismo que haber escuchado algunas cosas sobre esa persona?
Persona: No exactamente. Aunque, si se trata de alguien que vivió hace tanto tiempo, tampoco puedes sentarte a hablar con él. Supongo que solo puedes aprender lo que otros escribieron.
Publicador/a: Es verdad, no podemos conversar con Jesús como estamos haciendo tú y yo. Pero al leer los relatos bíblicos podemos fijarnos en lo que dijo y en cómo trató a las personas. Eso nos ayuda a conocerlo, no solo a recordar datos.
Persona: Ya veo la diferencia. De un vecino puedo saber el nombre y a qué se dedica, pero eso no significa que lo conozca. Para eso tendría que saber cómo es.
Publicador/a: Ese ejemplo explica muy bien la idea. Y, volviendo al pasaje, ¿qué futuro relaciona Jesús con conocer a su Padre y conocerlo a él? Puedes mirar el texto; no hace falta recordarlo de memoria.
Persona: Habla de vivir para siempre. Eso ya me plantea otra pregunta: ¿cómo puede aprender uno sobre alguien y conseguir algo así? Parece un salto muy grande.
Publicador/a: Sí, merece una explicación. No quisiera darte a entender que memorizar información basta. Este pasaje nos muestra que conocerlos es esencial. Para entender todo lo que implica, tendríamos que seguir examinando la Biblia, sin pretender resolverlo con una sola lectura.
Persona: Me parece más razonable decirlo así. A veces, cuando pregunto algo de religión, me responden con otra frase que tampoco entiendo, y al final me quedo igual.
Publicador/a: Entonces conviene detenernos en lo que no quede claro. Fíjate en lo que acabamos de hacer: partimos de tu inquietud, leímos un texto y lo comentamos. Además, surgió una pregunta tuya que podemos investigar. No se trata de que repitas mi explicación.
Persona: Eso me gusta más. Pero ¿tendría que saber buscar todos esos pasajes? Tú has encontrado este enseguida; yo ni siquiera sé en qué parte está Juan.
Publicador/a: Podemos empezar por el índice. Mira, aquí aparece Juan. Después buscamos el capítulo diecisiete y el versículo tres. Podemos hacerlo juntos hasta que te resulte familiar. No necesitas saber manejar la Biblia antes de empezar a aprender.
Persona: Ah, los números separan el capítulo y el versículo. Yo veía las referencias y no sabía muy bien qué significaban. Eso sí me serviría para encontrar después lo que hemos leído.
Publicador/a: Exactamente. Y si tu hija te pregunta algo que no sabes, no tienes que improvisar una respuesta. Puedes reconocer que tú también estás aprendiendo y apuntar la pregunta para que busquemos qué dice la Biblia.
Persona: Bueno, no quiero prometerte que voy a empezar un curso. Pero sí me interesa eso de conocer a Jesús, no solo saber su nombre. ¿Podríamos ver un ejemplo de cómo trataba a la gente?
Publicador/a: Claro. La próxima vez podemos leer un relato y comentar qué nos enseña sobre su manera de ser. También dejamos anotada tu pregunta sobre la vida eterna. ¿Prefieres que vuelva a esta hora o te interrumpe menos otro día?
Persona: El jueves a esta hora puedo. Pero hagámoslo breve, como ahora. Así veo si consigo seguirlo y si de verdad me ayuda con mis preguntas.
Publicador/a: Y para comprobar si te ayuda, podemos relacionar lo que leamos con una situación de tu vida. Por ejemplo, cuando tu hija te hace una pregunta mientras estás ocupado, ¿qué te resulta más difícil: encontrar la respuesta o detenerte a escucharla?
Persona: Detenerme. A veces le contesto enseguida para seguir con lo mío, y luego resulta que preguntaba por algo que le había pasado. Pero no sé si leer un relato puede ayudarme a cambiar esa costumbre.
Publicador/a: Leerlo no cambia automáticamente una costumbre. Pero podemos fijarnos en cómo trataba Jesús a las personas y pensar qué podríamos imitar. Después podrías elegir algo concreto para poner en práctica. Por ejemplo, antes de responderle a tu hija, preguntarle qué la hizo pensar en eso. Así sabrás mejor qué le preocupa.
Persona: Eso sí podría intentarlo. Me gustaría que ella notara que sus preguntas me importan, aunque no siempre tenga una respuesta. Entonces, cuando vengas, veamos el relato de esa manera.
Publicador/a: De acuerdo, el jueves. Empezaremos por ese ejemplo que te interesa y avanzaremos sin prisa. Te dejo salir a buscar a tu hija.
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