Capítulo 35: El arrepentimiento y el valor van de la mano
¿De qué maneras demostró valor Manasés?
Comentario 1: Manasés demostró valor al dejar de defender su mala conducta y humillarse delante de Jehová. Había sido un rey orgulloso que no escuchaba las advertencias de los profetas. Pero, cuando estuvo preso, reconoció que tenía que cambiar y comenzó a suplicarle misericordia a Jehová. No era fácil admitir que el rumbo que había seguido durante tantos años estaba completamente equivocado. Su ejemplo nos enseña que el valor también se demuestra cuando reconocemos nuestros pecados sin tratar de justificarlos.
Comentario 2: También fue valiente al actuar cuando regresó a Jerusalén. No se limitó a decir que ahora pensaba de otra manera. Quitó los ídolos del templo y de la ciudad, preparó el altar de Jehová y ofreció sacrificios. Con esas decisiones deshizo prácticas que él mismo había promovido durante años. Eso demuestra que su arrepentimiento era sincero. Estaba dispuesto a corregir públicamente sus errores, aunque los demás pudieran cuestionar el cambio que había hecho.
Comentario 3: Algo que debió exigirle mucho valor fue pedirle al pueblo que sirviera a Jehová. Durante años él había enseñado justo lo contrario, y la gente se había acostumbrado a hacer cosas terribles. El capítulo plantea que quizás temía que lo rechazaran por haber cambiado. Aun así, no dejó que ese posible temor lo detuviera. Puso la aprobación de Jehová por encima de la reacción de la gente y utilizó su posición para promover la adoración verdadera.
1. Los amorreos habían sido los habitantes de la tierra de Canaán. ¿Por qué llama la atención que la Biblia diga que Manasés se portó “peor que todos los amorreos antes de él”? (2 Rey. 21:11; w00 15/10 16 párrs. 5, 6; gl 10 párr. 5, nota).
Deuteronomio 12:31 — No le hagas esto a Jehová tu Dios, porque ellos hacen para sus dioses todas las cosas detestables que Jehová odia. Hasta queman a sus hijos y sus hijas en el fuego para sus dioses.
Comentario 1: Llama la atención porque los habitantes de Canaán ya habían llegado a extremos terribles de maldad. Deuteronomio explica que su adoración incluía sacrificar a sus propios hijos. Así que la comparación con los amorreos no era una manera de hablar de faltas menores. Decir que Manasés se portó todavía peor nos ayuda a comprender la gravedad de su conducta. Su idolatría estuvo acompañada de crueldad y desprecio por la vida, incluso la de sus propios hijos.
Comentario 2: La información de apoyo menciona hallazgos de muchas urnas con restos de niños que habían sido sacrificados a Baal. Eso ayuda a entender que la crueldad de los cananeos no era algo imaginario ni insignificante. Su adoración estaba profundamente corrompida. Al comparar a Manasés con aquellas personas, vemos lo lejos que llegó a apartarse de Jehová. Es especialmente triste porque era el rey de un pueblo que debía rechazar esas prácticas y adorar al Dios verdadero.
2 Reyes 21:11 — “Manasés, el rey de Judá, ha hecho todas estas cosas detestables; se ha portado peor que todos los amorreos antes de él, y con sus ídolos repugnantes ha hecho pecar a Judá.
Comentario 3: El texto destaca que Manasés no solo pecó personalmente, sino que también llevó a Judá a pecar. Como rey, su ejemplo tuvo un efecto muy dañino en todo el pueblo. El capítulo explica que la gente de Jerusalén se volvió muy cruel por su influencia. Eso hace todavía más seria la comparación con los amorreos: utilizó su autoridad para extender la maldad. Nos recuerda que debemos pensar no solo en nuestras decisiones, sino también en cómo influyen en otros.
2. ¿Qué hallazgo arqueológico demuestra que Manasés fue alguien real y que Asiria era una poderosa potencia durante su reinado? (it “Manasés” núm. 4 párr. 2). A
Comentario 1: El hallazgo es el prisma de Esar-Hadón que aparece en la imagen A. En él se menciona a Manasés como rey de Judá. La información explica que figura en una lista de veintidós reyes que pagaban tributo al monarca asirio. Por tanto, el documento aporta un testimonio externo de su existencia y de su posición como gobernante. Además, que tantos reyes pagaran tributo a Asiria permite apreciar el poder que tenía esa potencia en aquel tiempo.
Comentario 2: Un detalle adicional es que el nombre de Manasés también aparece en una lista semejante de Asurbanipal. Así que no se trata de una única mención aislada. Los registros de esos monarcas asirios sitúan a Manasés en el contexto político que describe la Biblia: un rey de Judá que vivió cuando Asiria ejercía una gran influencia. Es interesante ver cómo estos documentos antiguos concuerdan con el marco histórico del relato y nos ayudan a visualizarlo mejor.
2 Crónicas 33:10-11 — Jehová les hablaba a Manasés y a su pueblo, pero no hicieron caso. Así que Jehová hizo que los jefes del ejército del rey de Asiria vinieran contra ellos. Capturaron a Manasés con garfios, lo sujetaron con dos grilletes de cobre y se lo llevaron a Babilonia.
Comentario 3: Estos versículos muestran el poder militar de Asiria: sus jefes del ejército capturaron a Manasés y lo llevaron a Babilonia. La información aclara que Babilonia era una de las ciudades reales del monarca asirio. Eso explica por qué el cautiverio allí no contradice que fueran los asirios quienes lo apresaron. Las listas de reyes tributarios y el relato bíblico encajan en ese contexto de dominio asirio, aunque cada uno aporta detalles diferentes sobre la situación de Manasés.
3. ¿Qué pruebas hay de que los asirios les clavaban garfios a sus prisioneros? (2 Crón. 33:11; it “Garfio, anzuelo, corchete” párr. 4). B
Comentario 1: La imagen B reproduce un relieve asirio en el que un rey sujeta a tres prisioneros mediante cuerdas. En los extremos de esas cuerdas hay garfios enganchados en los labios de los cautivos. Esa representación constituye una prueba visual de que los asirios utilizaban ese cruel método para conducir a sus prisioneros. Nos ayuda a comprender mejor la humillación y el sufrimiento que podía implicar caer en manos de aquel ejército.
2 Crónicas 33:11 — Así que Jehová hizo que los jefes del ejército del rey de Asiria vinieran contra ellos. Capturaron a Manasés con garfios, lo sujetaron con dos grilletes de cobre y se lo llevaron a Babilonia.
Comentario 2: La Biblia dice expresamente que capturaron a Manasés con garfios, y el relieve muestra que esa práctica existía entre los asirios. Las dos informaciones concuerdan. El versículo no especifica dónde le colocaron los garfios a Manasés, así que no necesitamos añadir ese detalle. Pero sí podemos entender por qué el capítulo describe su traslado como una experiencia dolorosa y humillante. Aquel rey que había rechazado tantas advertencias se encontró de pronto como un prisionero indefenso.
2 Reyes 19:20-21,28 — Entonces Isaías hijo de Amoz le envió a Ezequías este mensaje: “Esto es lo que dice Jehová, el Dios de Israel: ‘He escuchado la oración que me hiciste sobre el rey Senaquerib de Asiria. Estas son las palabras que Jehová ha dicho en contra de él: “La hija virgen de Sion te desprecia, se burla de ti. La hija de Jerusalén menea la cabeza al mirarte. porque tu furia contra mí y tus rugidos han llegado a mis oídos. Así que pondré mi garfio en tu nariz y mi freno entre tus labios, y te haré volver por donde viniste”.
Comentario 3: La costumbre asiria también ayuda a entender el mensaje que Jehová dirigió a Senaquerib. Jehová empleó la imagen de un garfio para anunciar que lo obligaría a regresar por donde había venido. No estaba describiendo aquí el cautiverio de Manasés, sino usando una práctica conocida por los asirios como comparación. Senaquerib podía entender perfectamente la idea: por poderoso que se creyera, no podía impedir que Jehová lo hiciera retroceder.
4. ¿En qué sentido extendió Jehová un “cordón de medir” sobre Jerusalén y usó en ella un “nivel”? (2 Rey. 21:13; it “Nivelar, instrumento de” párr. 2).
2 Reyes 21:13 — Y extenderé sobre Jerusalén el cordón de medir que se usó con Samaria y usaré el nivel que se usó con la casa de Acab, y limpiaré Jerusalén como se limpia un tazón, limpiándolo y poniéndolo bocabajo.
Comentario 1: Jehová estaba hablando de juzgar a Jerusalén según sus normas de justicia. Un cordón de medir y un nivel permiten comprobar si una construcción está bien hecha. De manera parecida, Jehová examinaría la conducta de la ciudad y de sus gobernantes para poner al descubierto su maldad. No se dejaría llevar por las apariencias ni por lo que ellos afirmaran ser. Su comportamiento mostraría si de verdad estaban viviendo de acuerdo con las normas del Dios al que decían servir.
Comentario 2: La referencia a Samaria y a la casa de Acab recordaba juicios que ya se habían ejecutado. Jehová había comprobado que su conducta era perversa, y por eso habían sufrido destrucción. Al anunciar que usaría los mismos instrumentos con Jerusalén, mostraba que aplicaría el mismo criterio justo. Jerusalén no quedaría libre de rendir cuentas por ser una ciudad relacionada con su adoración. Sus habitantes y gobernantes también tenían que obedecerle y abandonar la maldad.
Comentario 3: La ilustración no anunciaba una simple reparación de Jerusalén. La comparación con un recipiente que se limpia y se pone boca abajo indicaba un juicio muy severo. La información de apoyo explica que la maldad de la ciudad quedaría al descubierto y que esta sería destruida, como ocurrió en el año 607 antes de nuestra era. Así que los instrumentos de medir representaban una evaluación real, con consecuencias, y no una advertencia que pudiera ignorarse sin peligro.
¿Qué nos enseña este relato sobre el arrepentimiento?
Comentario 1: Nos enseña que el arrepentimiento es más que sentirse mal por estar sufriendo. Manasés estaba angustiado, pero no se limitó a querer salir de la prisión. Se humilló profundamente delante de Jehová y reconoció que tenía que cambiar. Después, cuando recuperó el trono, siguió un rumbo distinto. Eso permite ver que su cambio no dependía solo de las circunstancias difíciles. El arrepentimiento sincero afecta nuestra relación con Jehová y también las decisiones que tomamos cuando la situación mejora.
Comentario 2: El arrepentimiento se demuestra con hechos concretos. Manasés quitó los ídolos, restauró el altar de Jehová y animó al pueblo a servir al Dios verdadero. Esas acciones estaban directamente relacionadas con los pecados que había cometido. No podía deshacer todo el daño, pero sí podía dejar de promoverlo y corregir lo que estuviera a su alcance. Eso me ayuda a preguntarme si, cuando reconozco un error, estoy haciendo cambios reales o simplemente expresando que lo lamento.
Comentario 3: También aprendemos que haber pecado gravemente durante mucho tiempo no significa que sea imposible cambiar. Manasés había cometido crímenes terribles, pero Jehová vio que su arrepentimiento era sincero y lo escuchó. Eso no resta gravedad a lo que hizo; más bien destaca la misericordia de Jehová. Si alguien está luchando con la culpa, este relato puede animarlo a acercarse humildemente a Dios y corregir su conducta, en lugar de dar por sentado que ya no tiene ninguna esperanza.
Aunque Jehová perdona a quienes pecan y se arrepienten, quizás ellos tengan que vivir con las consecuencias de lo que hicieron. ¿Cómo refleja esto la historia de Manasés? (Jer. 15:3-5). C
Jeremías 15:3-5 — ”‘Y yo les mandaré cuatro calamidades —afirma Jehová—: la espada para matarlos, los perros para arrastrar sus cuerpos, y las aves de los cielos y los animales de la tierra para devorarlos y destrozarlos. Y los convertiré en motivo de horror para todos los reinos de la tierra por culpa de Manasés hijo de Ezequías, el rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén. ¿Quién te mostrará compasión, oh, Jerusalén? ¿Quién se compadecerá de ti? ¿Y quién se detendrá a preguntar cómo estás?’.
Comentario 1: Jeremías muestra que lo que Manasés hizo en Jerusalén siguió teniendo consecuencias graves para Judá. Aunque él se arrepintió, su mal ejemplo había contribuido a que el pueblo se volviera cruel y se alejara de Jehová. El capítulo explica que, a diferencia del rey, el pueblo no quiso arrepentirse ni cambiar. Por eso el perdón personal de Manasés no significaba que Jehová fuera a pasar por alto la maldad de quienes seguían practicándola.
Comentario 2: Las consecuencias también se vieron en su propia familia. Amón, su hijo, continuó haciendo lo malo y no quiso humillarse como lo había hecho Manasés. El padre había cambiado, pero no podía obligar a su hijo a seguir ese nuevo rumbo. Eso muestra que una mala influencia puede seguir causando daño aun después de que uno se arrepienta. Nos anima a cuidar nuestro ejemplo desde ahora, porque no siempre será posible corregir después todo lo que hayamos provocado.
Comentario 3: La imagen C ilustra esa diferencia entre el perdón y las consecuencias. Primero vemos a un joven bebiendo mientras conduce; años después, aparece comentando en una reunión y usando una silla de ruedas. La idea es que una persona puede cambiar su vida y acercarse a Jehová, aunque algunas consecuencias físicas permanezcan. Del mismo modo, Manasés pudo recibir el perdón sin borrar todo el daño anterior. Las consecuencias que continúan no significan, por sí mismas, que Jehová no haya perdonado.
¿De qué maneras puede usted copiar el ejemplo de valor de Manasés?
Comentario 1: Puedo imitarlo teniendo el valor de reconocer mis errores cuando recibo corrección. Manasés perdió mucho por negarse a escuchar las advertencias de Jehová. No quiero esperar a sufrir consecuencias dolorosas para admitir que necesito cambiar. Si un consejo pone al descubierto algo que estoy haciendo mal, puedo resistir el impulso de justificarme y examinarlo con humildad. Reconocer una falta puede costar, pero el ejemplo de Manasés muestra que humillarse ante Jehová abre el camino para corregir el rumbo.
Comentario 2: También puedo copiar su valor haciendo cambios que otros puedan notar. Manasés no mantuvo los ídolos para evitar una reacción negativa de la gente. Los quitó y comenzó a promover la adoración verdadera. De manera parecida, si descubro que una costumbre mía desagrada a Jehová, no debería conservarla solo porque otras personas esperan que siga igual. Quizás tenga que explicar que he cambiado de opinión. Lo importante sería actuar con respeto, pero también con decisión.
Comentario 3: Otra manera es hacer lo que esté a mi alcance para reparar el daño. Manasés no podía cambiar el pasado, pero sí podía usar el presente para hacer lo correcto. Eso me anima a no quedarme paralizado por la vergüenza. Si he influido mal en alguien, puedo reconocerlo y esforzarme por darle un buen ejemplo. No puedo controlar cómo responderá esa persona, pero sí puedo demostrar con mis acciones que quiero agradar a Jehová y no repetir el error.
¿Qué me enseña este relato sobre Jehová?
Salmos 86:5 — Y es que tú, oh, Jehová, eres bueno y estás dispuesto a perdonar; tu amor leal por todos los que te llaman es inmenso.
Comentario 1: Me enseña que Jehová realmente desea perdonar a quien se arrepiente. Manasés no tenía un pasado del que pudiera sentirse orgulloso; había hecho muchísimo daño. Sin embargo, Jehová no rechazó sus súplicas cuando vio que estaba cambiando de verdad. El relato da un ejemplo muy claro de la bondad que describe este salmo. Eso me ayuda a acercarme a Jehová con confianza, sin minimizar mis errores, pero tampoco pensando que él no querrá escucharme si me humillo sinceramente.
Salmos 138:6 — Aunque Jehová es elevado, se fija en el humilde, pero al arrogante solo lo conoce de lejos.
Comentario 2: Me llama la atención que Jehová se fijara en Manasés cuando estaba humillado y preso. Su posición de rey no había hecho aceptable su mala conducta, pero perder esa posición tampoco le impidió ser escuchado. Lo que importaba era su actitud ante Dios. Este salmo ayuda a entender por qué la humildad marcó una diferencia tan grande. Jehová es muy elevado, pero presta atención a quien reconoce que lo necesita y deja atrás la arrogancia.
Comentario 3: También veo que la misericordia de Jehová no está separada de su justicia. Él escuchó a Manasés y lo perdonó, pero no trató los crímenes cometidos como si no hubieran ocurrido. Tampoco pasó por alto que el pueblo siguiera sin arrepentirse. Eso me da confianza en su manera de juzgar. Jehová no es indiferente al sufrimiento causado por el pecado, y al mismo tiempo sabe reconocer un cambio sincero y mostrar misericordia a quien se vuelve a él.
¿Cómo se relaciona este relato con el propósito de Jehová y el tema principal de la Biblia?
Comentario 1: El relato se relaciona con la santificación del nombre de Jehová porque muestra qué clase de Dios es realmente. Manasés había contaminado con ídolos el templo relacionado con ese nombre. Cuando se arrepintió, los quitó y volvió a promover la adoración verdadera. Además, la misericordia que recibió dio gloria a Jehová, como destaca el capítulo. Su historia no presenta el pecado como algo aceptable; pone de relieve que Jehová es justo, bondadoso y está dispuesto a perdonar el arrepentimiento sincero.
Comentario 2: También se relaciona con el derecho de Jehová a gobernar y a establecer lo que está bien. Manasés era rey, pero no tenía autoridad para sustituir las normas divinas por sus propias decisiones. Su conducta produjo mucho daño, y Jehová lo llamó a rendir cuentas. Cuando cambió, reconoció que debía servir al Dios verdadero. Eso nos ayuda a valorar la autoridad de Jehová: incluso los gobernantes humanos necesitan someterse a él, y apartarse de sus normas tiene consecuencias.
Comentario 3: El relato también ayuda a entender la importancia de la adoración verdadera en el propósito de Jehová. La recuperación de Manasés no consistió únicamente en volver a ocupar el trono. Lo más importante fue que reconoció al Dios verdadero, restauró su adoración y animó a Judá a servirle. Ese cambio muestra que no basta con mejorar las circunstancias externas. Hace falta una buena relación con Jehová y una vida que esté de acuerdo con lo que él considera correcto.
¿Qué me gustaría preguntarle a Manasés cuando resucite?
Comentario 1: Me gustaría preguntarle qué le ayudó a dejar de resistirse y empezar a humillarse ante Jehová durante su cautiverio. Sabemos que reflexionó y que siguió orando, pero sería muy interesante escucharlo explicar cómo llegó a reconocer que tenía que cambiar. No conocemos todos los detalles de ese proceso. Su respuesta podría ayudarnos a apreciar todavía más el valor que requiere abandonar el orgullo y aceptar que necesitamos la misericordia de Jehová.
Comentario 2: Yo le preguntaría qué fue lo más difícil al regresar a Jerusalén y empezar a corregir lo que él mismo había promovido. El capítulo plantea que quizás temía el rechazo de la gente, pero no sabemos exactamente cómo vivió aquellos momentos. Me gustaría escuchar qué le ayudó a seguir adelante al quitar los ídolos y pedirle a Judá que sirviera a Jehová. Sería una manera de conocer mejor cómo convirtió su arrepentimiento en decisiones valientes y visibles.
Comentario 3: Me gustaría preguntarle cómo se sintió al comprender que Jehová había escuchado sus oraciones y lo había perdonado. Había cometido pecados muy graves, de modo que recibir esa misericordia debió ser muy significativo para él. El capítulo señala que murió con la seguridad de que Jehová lo había perdonado. Escucharlo contar su experiencia sería una hermosa oportunidad para apreciar su gratitud y comprender mejor cuánto puede significar recuperar una buena relación con nuestro bondadoso Padre.
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