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Seamos Mejores Maestros para la semana del 26 de abril al 2 de mayo de 2027

Seamos Mejores Maestros para la semana del 26 de abril al 2 de mayo de 2027

Hagamos discípulos

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 2 min
Lección y punto: Lección 12 · Franqueza · punto 3
Objetivo didáctico: Ayude al estudiante a ponerse metas y alcanzarlas.
Marco de circunstancias: El presidente de la reunión se dirige a la congregación y repasa cómo ayudar a quienes reciben un curso bíblico a avanzar mediante metas concretas
Texto bíblico asociado: Proverbios 21:5 — Con toda seguridad, los planes del que es trabajador tendrán buenos resultados; en cambio, todo el que se precipita acabará en la pobreza.
Material oficial: Discurso a cargo del presidente de la reunión. Repasa brevemente Una obra de amor lección 12 punto 3.

En este discurso de dos minutos a cargo del presidente de la reunión, repasamos brevemente Una obra de amor, lección 12, «Franqueza», punto 3: «Ayude al estudiante a ponerse metas y alcanzarlas». Pensemos en cómo aplicar este consejo al dirigir un curso bíblico.

Cuando ayudamos a alguien a aprender de la Biblia, queremos que pueda poner en práctica lo que estudia. Pero quizá no tenga claro por dónde empezar. No basta con señalarle que debe progresar; podemos ayudarlo a identificar un paso concreto que esté a su alcance.

Una meta necesita un plan. Decir que uno quiere mejorar es un buen comienzo, pero conviene pensar qué hará para conseguirlo. La Biblia destaca la importancia de planear y esforzarse, en vez de actuar precipitadamente. Fijémonos en lo que dice Proverbios 21:5.

Proverbios 21:5 — Con toda seguridad, los planes del que es trabajador tendrán buenos resultados; en cambio, todo el que se precipita acabará en la pobreza.

Este principio puede orientarnos al ayudar al estudiante. En lugar de proponerle muchos cambios a la vez, podríamos preguntarle qué le gustaría poner en práctica de lo aprendido. Escuchar su respuesta nos permitirá saber qué entiende, qué desea hacer y qué dificultad encuentra.

Por ejemplo, si desea leer la Biblia con más regularidad, podríamos ayudarlo a escoger un momento adecuado y una porción que pueda leer. Así, una intención general se convierte en un paso concreto. La idea no es decidir por él, sino ayudarlo a organizarse.

Después, interesémonos por cómo le fue. Si no alcanzó la meta, antes de insistir conviene escuchar qué ocurrió. Tal vez necesite ajustar su plan. Si dio un paso adelante, podemos reconocer ese esfuerzo de manera sincera y animarlo a seguir.

La imagen de la lección muestra a Jesús hablándole con cariño a un hombre. Tengamos presente ese trato al ofrecer ayuda. Ser francos sobre lo que el estudiante necesita mejorar no exige hablar con dureza ni convertir cada conversación en una revisión de sus fallos.

Al preparar el próximo curso, pensemos en una meta útil para ese estudiante y en cómo ayudarlo a alcanzarla. No se trata solo de indicarle adónde avanzar, sino de acompañarlo con paciencia mientras da los siguientes pasos.

Hagamos discípulos

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 2 min
Lección y punto: Lección 12 · Franqueza · punto 3
Objetivo didáctico: Ayude al estudiante a ponerse metas y alcanzarlas.
Marco de circunstancias: En el comedor de su casa, un estudiante termina la lección con el publicador que dirige su curso bíblico y menciona que su hermana irá a visitarlo el sábado
Texto bíblico asociado: Mateo 28:19 — Así que vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo.
Material oficial: lff lección 22 resumen, repaso y “Propóngase esto”. Escenifica cómo no aplicar Una obra de amor lección 12 punto 3.

Publicador/a: ¿Te queda un momento para el repaso o tienes que salir ya?

Persona: Sí, podemos terminar. Después voy a comprar unas cosas; el sábado viene mi hermana a comer.

Publicador/a: Entonces repasemos. El resumen destaca que hablar de las buenas noticias nos hace felices y que empezar puede ser más fácil de lo que imaginamos. ¿Qué puede motivarle a predicar las buenas noticias?

Persona: Querer que otras personas conozcan lo que estoy aprendiendo. Pienso en mi hermana, pero me cuesta imaginar cómo empezar sin que resulte extraño.

Publicador/a: También tenemos el encargo que dio Jesús. Eso nos da una razón importante para hablar de lo que aprendemos. Voy a leer Mateo 28:19.

Publicador/a: Mateo 28:19 — Así que vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo. Jesús quería que sus discípulos ayudaran a otras personas a hacerse discípulos también. No se trataba solo de aprender para uno mismo. Pasemos a la segunda pregunta: ¿cómo puede usted hacerlo de forma respetuosa?

Persona: Escuchando y sin insistir si no quieren hablar. Mi hermana sabe que estudio la Biblia, pero no quiero que piense que la he invitado para darle una clase.

Publicador/a: Claro, hay que respetar a la otra persona. Y la última pregunta: ¿cómo se pueden superar los nervios?

Persona: Orando, como la mujer de la imagen antes de hablar con alguien en el parque. También me ayudaría tener preparada una frase sencilla, porque cuando estoy nervioso me quedo en blanco.

Publicador/a: Bien. En “Propóngase esto” se pide pensar en una persona, en qué decirle, cómo decírselo y cuándo hacerlo. Puedes dejarte ese objetivo para esta semana.

Persona: La persona sería mi hermana. ¿Podríamos pensar juntos qué decirle? El sábado podría surgir la ocasión, pero no sé cómo sacar el tema.

Publicador/a: Seguro que se te ocurre algo cuando estéis hablando. Lo importante es animarse. Ya hemos terminado el repaso; la próxima vez empezamos la siguiente lección.

Publicador/a: Como conoces bien a tu hermana, tú sabrás mejor qué puede interesarle. No hace falta que dediquemos más tiempo a preparar esa conversación.

Persona: Pero si me pregunta por qué estoy estudiando, quisiera explicárselo sin dar demasiadas vueltas. A veces cuento tantos detalles que pierdo el hilo. Por eso quería practicarlo contigo.

Persona: Bueno… Lo pensaré, aunque sigo sin saber cómo empezar. Si no sale el tema, seguramente lo dejaré para otro día.

Hagamos discípulos

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 12 · Franqueza · punto 3
Objetivo didáctico: Ayude al estudiante a ponerse metas y alcanzarlas.
Marco de circunstancias: En la trastienda de una floristería, después del cierre, una publicadora termina el curso bíblico con una estudiante que quiere hablar de lo que aprende con una compañera de trabajo
Texto bíblico asociado: Mateo 28:19-20 — Así que vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he mandado. Y, recuerden, estaré con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema”.
Material oficial: lff lección 22 resumen, repaso y “Propóngase esto” (lmd lección 12 punto 3).

Persona: Mañana trabajo con Rosa. Con ella puedo pasarme media hora hablando de plantas, pero pensar en contarle que estudio la Biblia me deja en blanco. Y eso que nos llevamos bien.

Publicador/a: ¿Te preocupa más cómo empezar o lo que pueda pensar de ti después?

Persona: Lo segundo. No quiero que crea que ahora cada descanso va a convertirse en una conversación religiosa. A mí tampoco me gustaría que alguien me estuviera insistiendo en algo.

Publicador/a: Claro, quieres cuidar vuestra amistad. Eso nos viene bien para el repaso. El resumen dice que hablar de las buenas noticias nos hace felices y que empezar puede ser más fácil de lo que imaginamos. ¿Qué te motivaría a intentarlo?

Persona: Me gusta lo que estoy aprendiendo y quisiera compartirlo con ella. Además, quiero hacer lo que Jesús enseñó. Pero una cosa es querer y otra encontrar las palabras cuando tengo a alguien delante.

Publicador/a: Sí, y Jesús no solo dio una tarea; también aseguró que apoyaría a sus discípulos. Para ver juntas esas dos ideas, voy a leer Mateo 28:19, 20. Fíjate especialmente en cómo termina.

Publicador/a: Mateo 28:19-20 — Así que vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he mandado. Y, recuerden, estaré con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema”. Jesús les mandó enseñar, pero no los dejó solos ante aquella responsabilidad. Pensando en lo que te preocupa, ¿cómo te ayuda recordar esa promesa?

Persona: Me da ánimo saber que cuentan con su apoyo. Aunque eso de enseñar me parece mucho para mí. Si Rosa me pregunta algo que no sé, podría quedarme sin saber qué decir.

Publicador/a: No necesitas saberlo todo para contarle algo que ya has aprendido. Y si surge una pregunta difícil, puedes reconocer que necesitas investigarla. Volviendo a tu preocupación inicial, ¿cómo podrías hablarle de forma respetuosa?

Persona: Escogiendo un momento tranquilo, no cuando estamos atendiendo pedidos. Y dejando que ella también hable. Si noto que no quiere seguir, no cambiaría otra vez el tema para volver a la Biblia.

Publicador/a: Así respetas su decisión. Nos queda la tercera pregunta del repaso: ¿cómo puedes superar los nervios? No necesariamente desaparecerán antes de que empieces.

Persona: Podría orar antes, como la estudiante que aparece en la imagen del parque. Y preparar algo sencillo. Si intento recordar un discurso entero, seguro que me pongo todavía más nerviosa.

Publicador/a: Entonces hagamos concreto el apartado “Propóngase esto”: a quién hablarás, qué dirás, cómo y cuándo. Ya has pensado en Rosa. ¿Hay algo de vuestras conversaciones que te permita empezar sin forzar el tema?

Persona: A veces me pregunta qué hago después de cerrar. Podría contarle que un día a la semana estudio la Biblia. Eso sería más natural que llegar mañana y soltarle una explicación sin más.

Publicador/a: Sí. ¿Y qué podrías añadir para que no sea solo un dato sobre tu horario, sino una oportunidad de compartir algo que valoras?

Persona: Que me está gustando descubrir lo que enseñó Jesús. Luego podría preguntarle si alguna vez ha leído algo de sus enseñanzas. Pero no sé si eso sonaría demasiado preparado.

Publicador/a: Puedes decirlo con tus palabras y escuchar su respuesta. No tienes que hacer la pregunta si no encaja. Prepararte es tener un punto de partida, no obligarte a seguir un guion.

Persona: Entonces intentaré comentárselo mañana durante el descanso, si estamos tranquilas. Si hay mucho trabajo, esperaré otro momento esta semana. Prefiero no hacerlo con la preocupación de que entre un cliente.

Publicador/a: Me parece una meta concreta y flexible. ¿Qué te ayudaría a recordarla cuando llegue el momento?

Persona: Voy a apuntar aquí su nombre y la idea inicial. Antes del descanso puedo repasarla y orar. No voy a intentar explicarle toda la lección; solo abrir la puerta a una conversación.

Publicador/a: La próxima vez me cuentas cómo te fue. Si no surgió la oportunidad o te faltó valor, podemos ver qué ajustar. La idea es ayudarte a avanzar, no ponerte bajo presión.

Persona: Así sí me veo intentándolo. Todavía me da un poco de vergüenza, pero ya sé por dónde empezar y no siento que tenga que conseguir que Rosa acepte todo.

Hagamos discípulos

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 12 · Franqueza · punto 3
Objetivo didáctico: Ayude al estudiante a ponerse metas y alcanzarlas.
Marco de circunstancias: En el patio de su casa, una estudiante termina el curso bíblico con la publicadora y le pregunta por un amuleto que encontró al ordenar una caja de recuerdos de su abuelo
Texto bíblico asociado: Hechos 19:19 — De hecho, muchos de los que habían practicado magia juntaron sus libros y los quemaron delante de todos. Calcularon el precio, y valían 50.000 monedas de plata.
Material oficial: lff lección 24 resumen, repaso y “Propóngase esto” (lmd lección 12 punto 3).

Persona: Al ordenar una caja de mi abuelo encontré algo que me recordó esta lección. Es un colgante que él llevaba como protección. Lo dejé separado porque no sabía qué hacer.

Publicador/a: ¿Lo que te hace dudar es para qué lo usaba tu abuelo, o te cuesta pensar en desprenderte de un recuerdo suyo?

Persona: Las dos cosas. Yo no lo llevo ni creo que me proteja. Pero él me lo regaló con mucho cariño. No quisiera tratarlo como si no significara nada.

Publicador/a: Para ti representa a tu abuelo, no solo un objeto. Tengámoslo presente mientras repasamos. La primera pregunta es: ¿qué hacen los ángeles fieles para que la gente conozca a Jehová?

Persona: Ayudan a que las personas conozcan a Jehová. La imagen de los dos Testigos predicando, con un ángel detrás, me ayudó a recordar que los ángeles apoyan esa labor.

Publicador/a: Sí, los ángeles fieles nos ayudan. Pero la lección también habla de otros seres espirituales. ¿Quiénes son Satanás y sus demonios?

Persona: Son enemigos de Jehová. Y se valen del ocultismo para engañar a la gente. Por eso no todo lo que se presenta como una ayuda espiritual es bueno.

Publicador/a: Eso nos lleva a la última pregunta del repaso: ¿por qué no te conviene recurrir a ninguna forma de ocultismo?

Persona: Porque no quiero dejarme engañar por ellos. Quiero acercarme a Jehová. Eso lo entiendo; mi duda es si guardar algo por cariño es lo mismo que usarlo.

Publicador/a: Entiendo la diferencia que señalas. No estás diciendo que quieras practicar ocultismo. Para pensar qué hacer con algo relacionado con él, veamos una decisión que recoge la Biblia. Voy a leerte Hechos 19:19.

Publicador/a: Hechos 19:19 — De hecho, muchos de los que habían practicado magia juntaron sus libros y los quemaron delante de todos. Calcularon el precio, y valían 50.000 monedas de plata. Aquellas personas no se limitaron a dejar de practicar magia; también se desprendieron de los libros relacionados con ella. ¿Qué te llama la atención de su decisión?

Persona: Que perdieron mucho dinero. Podrían haberlos guardado sin usarlos. Pero en mi caso el valor no es económico. Aunque el colgante no valga casi nada, me cuesta.

Publicador/a: Claro, perder un recuerdo puede costar más que perder dinero. El relato nos ayuda a pensar qué estamos dispuestos a dejar atrás para apartarnos del ocultismo. No quiero decidir por ti.

Persona: Eso me tranquiliza. Si me dijeras que lo tire ahora mismo, seguramente lo haría por compromiso, pero seguiría pensando que he hecho algo malo con un regalo de mi abuelo.

Publicador/a: Y lo que queremos es que tomes una decisión por tus propias convicciones. ¿Qué propone el apartado “Propóngase esto” para alguien que tiene un objeto que pudiera estar relacionado con el ocultismo?

Persona: Pensar si tiene algún objeto así y pedirle sabiduría a Jehová para decidir qué hacer. Yo ya he identificado uno, pero todavía no he orado sobre esto en concreto.

Publicador/a: Entonces, ¿qué meta podrías ponerte esta semana para avanzar, sin dejar la duda pendiente indefinidamente?

Persona: Podría orar sobre el asunto y volver a leer este relato con calma. También quiero pensar qué me cuesta realmente: si desprenderme del colgante o sentir que estoy olvidando a mi abuelo.

Publicador/a: Esa distinción puede ayudarte. ¿Tienes otros recuerdos suyos que no estén relacionados con el uso que él le daba al colgante?

Persona: Sí, cartas y muchas fotos. Incluso tengo una foto de los dos cuando me enseñó a montar en bicicleta. Ese recuerdo cuenta mucho más de nuestra relación que el colgante.

Publicador/a: Desprenderte de ese objeto no borraría lo que viviste con él. ¿Cuándo podrías dedicar un rato a orar y repasar lo que hemos leído?

Persona: El domingo por la tarde estaré tranquila. Voy a anotarlo aquí. No te prometo que me resulte fácil, pero sí que voy a pensarlo en serio y pedirle ayuda a Jehová.

Publicador/a: Si te parece, en el próximo estudio me cuentas cómo te fue y qué decidiste. Y si todavía hay algo que te preocupa, podemos repasarlo juntas.

Persona: Hay otra cosa que me preocupa: ¿y si alguien de mi familia pregunta por el colgante? No quisiera que pensara que estoy rechazando a mi abuelo.

Publicador/a: Puedes explicar tus motivos sin juzgarlo a él. Una cosa es hablar de lo que tú has aprendido y otra criticar lo que él creía. ¿Cómo podrías expresarlo?

Persona: Podría decir: «Sigo queriendo mucho al abuelo, pero he aprendido por qué evitar los amuletos. Prefiero recordarlo con nuestras fotos y sus cartas».

Publicador/a: Suena cariñoso y claro. El domingo también podrías pensar cómo explicar tu decisión con tus propias palabras, sin convertir la conversación en una discusión.

Persona: Sí, prefiero hacerlo así. Ya no es solo dejar el colgante apartado y evitar el tema. Tengo algo concreto que hacer antes de que volvamos a estudiar.

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