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Seamos Mejores Maestros para la semana del 1 al 7 de marzo de 2027

Seamos Mejores Maestros para la semana del 1 al 7 de marzo de 2027

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 1 min
Lección y punto: Lección 3 · Bondad · punto 4
Objetivo didáctico: Hable con amabilidad y respeto. Cuando sentimos compasión por alguien y de verdad queremos ayudarlo, eso se nota en la forma de hablar. Así que elija con cuidado lo que dirá y cómo lo dirá. No diga nada que pueda ofender a la persona.
Marco de circunstancias: En la entrada de una vivienda, un publicador conversa por primera vez con un vecino que acaba de pintar el marco de la puerta
Texto bíblico asociado: Colosenses 4:6 — Que sus palabras sean siempre agradables, sazonadas con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Ofrece un curso bíblico y luego la invitación a la Conmemoración (lmd lección 3 punto 4).

Publicador/a: Buenos días. ¿Está fresca la pintura? Me quedo por aquí para no rozarla.

Persona: Sí, acabo de terminar. Dígame, pero no puedo entretenerme mucho.

Publicador/a: Seré breve. Quería ofrecerle un curso bíblico. Permite conocer consejos de la Biblia para la vida diaria; por ejemplo, sobre cómo hablar cuando tenemos diferencias con alguien.

Persona: Pues depende también del otro. Si me habla mal, a mí me cuesta mucho quedarme callado.

Publicador/a: Sí, cuesta responder bien en ese momento. No se trata de quedarse callado. Fíjese en este consejo tan breve de Colosenses 4:6.

Publicador/a: Colosenses 4:6 — Que sus palabras sean siempre agradables, sazonadas con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona. Podemos expresar que algo nos molesta, pero cuidando cómo lo decimos. No controlamos la respuesta del otro, aunque sí nuestras palabras. ¿Le interesaría conocer cómo es el curso?

Persona: Ahora mismo, no. Ya tengo bastantes cosas pendientes y no quiero comprometerme.

Publicador/a: Lo entiendo. También quería dejarle esta invitación a la Conmemoración de la muerte de Jesús. Puede mirarla después, cuando termine, y decidir si desea asistir.

Persona: La invitación sí, déjemela. La miraré, aunque no le prometo ir.

Publicador/a: Claro. Que le vaya bien.

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 4 · Humildad · punto 3
Objetivo didáctico: No dé la impresión de sentirse superior. No haga sentir a la persona que usted lo sabe todo y que ella no sabe nada. Háblele siempre con respeto.
Marco de circunstancias: En las gradas de una piscina, dos madres que suelen coincidir durante las clases de natación de sus hijos hablan por primera vez de sus creencias mientras consultan el calendario de actividades
Texto bíblico asociado: 1 Pedro 3:15 — Más bien, santifiquen al Cristo como Señor en sus corazones, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija una razón de la esperanza que ustedes tienen, pero háganlo con apacibilidad y profundo respeto.
Material oficial: PREDICACIÓN INFORMAL. Invita a un conocido a la Conmemoración y ofrécele un curso bíblico (lmd lección 4 punto 3).

Publicador/a: ¿Entendiste si el sábado hay clase? En el calendario aparece una marca, pero no veo ninguna explicación.

Persona: Sí, hay clase. Pregunté en recepción porque tampoco lo tenía claro. Lo que cambia es el horario: empiezan media hora más tarde.

Publicador/a: Menos mal que te he preguntado. Estoy apuntando algunas cosas para organizarme. Por cierto, quería invitarte a una celebración que para mí es muy importante: la Conmemoración de la muerte de Jesús.

Persona: ¿Es algo de tu religión? Nunca habíamos hablado de eso. Yo tengo mis creencias, aunque últimamente no voy mucho a la iglesia.

Publicador/a: Sí, soy testigo de Jehová. Como nos vemos a menudo, quería ofrecerte la invitación personalmente. Pero no tienes que explicarme cuánto vas a la iglesia. No te lo preguntaba para valorar tus creencias.

Persona: Es que a veces estas conversaciones terminan en que uno tiene razón y el otro está equivocado. Y yo no tengo ganas de discutir, menos mientras esperamos a los niños.

Publicador/a: Yo tampoco quiero que acabemos discutiendo. Una invitación no debería hacerte sentir que tienes que defenderte. Hay un consejo bíblico que me recuerda cómo debo hablar de lo que creo. Fíjate en lo que dice 1 Pedro 3:15. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 1 Pedro 3:15?

Publicador/a: 1 Pedro 3:15 — Más bien, santifiquen al Cristo como Señor en sus corazones, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija una razón de la esperanza que ustedes tienen, pero háganlo con apacibilidad y profundo respeto. Ese consejo me pide explicar mi esperanza con respeto, no demostrar que sé más que otra persona. Por eso, si algo de lo que te digo te incomoda o no se entiende, puedes decírmelo.

Persona: Lo de hablar con respeto me parece bien. Aunque también importa cómo reacciona uno cuando la otra persona no está de acuerdo.

Publicador/a: Sí, ahí es donde se nota. No sería respetuoso escucharte solo mientras me das la razón. Puedes mirar la invitación y decidir por ti misma. Aquí la tienes, para que consultes los datos con tranquilidad.

Persona: Me la llevo, pero no te prometo ir. Primero tengo que ver cómo nos organizamos en casa. ¿Y tú estudias mucho la Biblia?

Publicador/a: Procuro estudiarla con regularidad, y todavía tengo mucho que aprender. También ofrecemos un curso bíblico. Si alguna vez te interesa, podríamos ver cómo es, partiendo de alguna pregunta que tú tengas sobre la Biblia.

Persona: ¿Un curso? Eso ya me suena a bastante compromiso. Además, yo apenas conozco la Biblia; seguramente me perdería enseguida.

Publicador/a: Podemos empezar por algo sencillo y detenernos en lo que no quede claro. No espero que conozcas de antemano las respuestas. Y ver cómo es no significa que tengas que decidir ahora si quieres seguir.

Persona: De momento prefiero mirar la invitación. Lo del curso lo dejo para más adelante; tengo demasiadas cosas pendientes.

Publicador/a: Entiendo; con tantas cosas pendientes, no quieres añadir otra. Y gracias por decirme lo que piensas. A veces uno ofrece algo con buena intención, pero necesita escuchar para saber qué le viene bien a la otra persona.

Persona: Eso se agradece. Oye, por curiosidad, ¿y si en una conversación sobre la Biblia te hago una pregunta que tú tampoco sabes responder?

Publicador/a: Te diría que no lo sé. Por ejemplo, si me preguntas por qué un pasaje dice cierta cosa y no lo entiendo bien, prefiero investigarlo antes que darte una explicación poco segura.

Persona: Eso me da confianza. Bueno, guardaré la invitación para leerla con calma en casa.

Publicador/a: Claro, dejamos lo del curso. Si al leer la invitación te surge alguna pregunta, otro día podemos hablar. Mira, ya están saliendo; voy a buscar la mochila, que la dejé junto a la entrada.

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 5 · Tacto · punto 3
Objetivo didáctico: Elija bien sus palabras. Por ejemplo, si habla con una persona que no tiene antecedentes cristianos, quizás tenga que referirse a la Biblia o a Jesús de forma diferente.
Marco de circunstancias: Junto a un carrito de predicación en una plaza, una persona que espera a una amiga se acerca a la sombra y conversa por primera vez con la publicadora
Texto bíblico asociado: Lucas 22:19-20 — Después tomó un pan, le dio gracias a Dios, lo partió, se lo dio a ellos y les dijo: “Esto representa mi cuerpo, que será dado en beneficio de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. También, después de haber cenado, hizo lo mismo con la copa. Les dijo: “Esta copa representa el nuevo pacto, validado con mi sangre, que va a ser derramada en beneficio de ustedes.
Material oficial: PREDICACIÓN PÚBLICA. Explícale qué es la Conmemoración y cómo son nuestros cursos bíblicos a una persona que no tiene antecedentes cristianos (lmd lección 5 punto 3).

Persona: ¿Puedo quedarme aquí a la sombra? He quedado con una amiga, pero todavía no llega. Allí enfrente hace demasiado calor.

Publicador/a: Claro, no estorba. De este lado hay un poquito más de sombra.

Persona: Gracias. ¿Y qué información tienen? Siempre veo el carrito al pasar, pero nunca me había detenido.

Publicador/a: Información sobre la Biblia. También explicamos cómo son nuestros cursos bíblicos y estamos invitando a una reunión especial: la Conmemoración de la muerte de Jesús.

Persona: ¿Ustedes son testigos de Jehová? Yo no soy cristiana. He oído hablar de Jesús, claro, pero en mi familia tenemos otras creencias. No sé si entendería esa reunión.

Publicador/a: Sí, somos testigos de Jehová. Gracias por decírmelo; así no doy por sentado que conoce nuestra manera de hablar. Conmemorar es recordar un acontecimiento importante. En esta reunión recordamos la muerte de Jesús y explicamos por qué es importante para nosotros.

Persona: ¿Pero por qué recordar su muerte y no solo lo que enseñó? Eso es lo que no entiendo.

Publicador/a: Es verdad que sus enseñanzas son importantes. Pero Jesús también quiso que sus seguidores recordaran lo que iba a hacer por ellos al entregar su vida. La Biblia conserva el relato de aquella cena. ¿Le puedo leer esa parte? Es breve.

Persona: Sí, mientras llega mi amiga. Nunca he leído ese relato.

Publicador/a: Está en Lucas 22:19, 20. Fíjese en lo que Jesús pidió que hicieran para recordarlo.

Publicador/a: Lucas 22:19-20 — Después tomó un pan, le dio gracias a Dios, lo partió, se lo dio a ellos y les dijo: “Esto representa mi cuerpo, que será dado en beneficio de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. También, después de haber cenado, hizo lo mismo con la copa. Les dijo: “Esta copa representa el nuevo pacto, validado con mi sangre, que va a ser derramada en beneficio de ustedes. De ahí viene la Conmemoración: Jesús pidió que lo recordaran. El pan y la copa tenían un significado; representaban su cuerpo y su sangre. No recordamos únicamente cómo murió, sino que dio su vida en beneficio de otros.

Persona: Ahora entiendo mejor el nombre. Aunque lo del pacto me resulta extraño. Hay muchas cosas ahí que necesitaría que me explicaran.

Publicador/a: Claro. Un pacto es un acuerdo, pero entender ese en particular requiere más explicación. No hace falta resolverlo todo de golpe. Precisamente, en un curso bíblico podemos detenernos en palabras e ideas que resulten nuevas.

Persona: ¿Y cómo sería? Porque yo empezaría desde cero. Además, preguntar no significa que esté de acuerdo con todo.

Publicador/a: Por supuesto. Podemos leer una parte de la Biblia, conversar sobre lo que significa y escuchar sus preguntas. No esperamos que ya conozca el tema. Por ejemplo, podríamos empezar por quién fue Jesús, antes de tratar expresiones más difíciles.

Persona: Eso tendría más sentido para mí. Pero por ahora prefiero saber de la reunión; no quiero empezar un curso.

Publicador/a: Está bien. Son dos cosas distintas; no tiene que empezar un curso para conocer la Conmemoración. Si quiere, le muestro cuándo y dónde será, y usted decide.

Persona: Sí, voy a apuntarlo. También se lo comentaré a mi amiga, aunque todavía no sé si iremos.

Hagamos revisitas

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 3
Objetivo didáctico: Escuche con atención. Deje que la persona hable y no la interrumpa. Si tiene alguna objeción o le expresa sus sentimientos y preocupaciones, no la ignore. Si le presta atención, la persona verá que a usted realmente le interesa lo que ella piensa.
Marco de circunstancias: En la puerta de su vivienda, Andrés termina una llamada de trabajo y conversa con el publicador cuya invitación a la Conmemoración aceptó en la visita anterior
Texto bíblico asociado: Proverbios 18:13 — Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante.
Material oficial: DE CASA EN CASA. Ofrécele un curso de la Biblia a una persona que aceptó la invitación a la Conmemoración en la visita anterior (lmd lección 9 punto 3).

Persona: Hola. Ya he terminado la llamada; ahora sí puedo atenderte. Te recuerdo por la invitación que me dejaste. La tengo por ahí, junto al calendario, aunque todavía no sé si podré ir.

Publicador/a: Sí, soy yo. Si te surge alguna pregunta sobre la invitación, podemos comentarla. ¿Te viene bien hablar unos minutos o has de seguir trabajando?

Persona: Tengo un rato. Necesito descansar de las llamadas. Llevo toda la mañana intentando explicar un problema y cada uno me ofrece una solución distinta sin dejarme terminar.

Publicador/a: Entonces, ¿te están proponiendo soluciones sin tener claro lo que ha pasado?

Persona: Exactamente. Y a veces la solución sirve para otro caso, pero no para el mío. Me pasa también fuera del trabajo. Dices que estás preocupado y enseguida alguien te cuenta lo que haría él.

Publicador/a: Y quizá tú todavía no has podido explicar qué es lo que te preocupa. ¿Eso es lo que más te molesta, que den por hecho que ya lo entienden?

Persona: Sí. Mira, acepté la invitación porque me pareció interesante conocer lo que hacéis. Pero con la religión tengo esa reserva: que me digan cómo debo vivir antes de saber nada de mí.

Publicador/a: Entiendo tu reserva. Aceptar una invitación no significa que quieras recibir consejos personales. No quisiera que esta visita se convirtiera en lo mismo que te ha ocurrido esta mañana.

Persona: Tampoco digo que todos los consejos sean malos. A veces necesito uno. Pero primero quisiera poder explicar las cosas, incluso si al final la otra persona no está de acuerdo conmigo.

Publicador/a: Esa diferencia que haces es importante: escuchar no exige estar de acuerdo, pero sí entender antes de responder. Hay un proverbio bíblico que trata precisamente de eso. ¿Te parece que te lo lea?

Persona: Sí, léelo. Me interesa saber cómo lo plantea.

Publicador/a: Fíjate en lo que dice Proverbios 18:13 sobre responder antes de haber escuchado. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Proverbios 18:13?

Publicador/a: Proverbios 18:13 — Responder a un asunto antes de oír los hechos es tonto y humillante. Esto me recuerda que, aunque tenga buena intención, puedo equivocarme si respondo demasiado pronto. En tu caso, antes de ofrecer una sugerencia tendría que escuchar lo que aún no te han dejado explicar.

Persona: Pues es bastante directo. Aunque una cosa es leerlo y otra hacerlo. Yo también interrumpo. Con mi hermano me pasa: empieza a contarme algo y creo que ya sé cómo acaba.

Publicador/a: Claro, conocer a alguien puede hacernos pensar que ya sabemos lo que va a decir. Este consejo puede ayudarnos tanto en el trabajo como en casa. ¿Qué te ayudaría a ti a dejarlo terminar?

Persona: Quizá recordar lo mal que me ha sentado hoy. Y preguntarle algo antes de soltar mi opinión. A veces resulta que no quería una solución, sino contarme lo que le había pasado.

Publicador/a: Eso permitiría saber qué necesita. Precisamente quería ofrecerte un curso de la Biblia. Podríamos leer un pasaje, ver qué enseña y conversar sobre tus preguntas, sin dar por hecho lo que piensas.

Persona: ¿Un curso? Eso ya me suena a tener que reservar tiempo cada semana. Ahora mismo no quiero comprometerme. Además, habría cosas con las que probablemente no estaría de acuerdo.

Publicador/a: No te estoy pidiendo que decidas ahora. Podríamos empezar con una conversación breve para que veas cómo sería. Y puedes expresar tus dudas; no hace falta que respondas lo que creas que yo espero.

Persona: Una conversación breve sí podría probar. Pero preferiría seguir con esto de escuchar. No quiero empezar por un asunto completamente distinto cuando este todavía me da que pensar.

Publicador/a: Podemos seguir con este mismo pasaje y pensar cómo aplicarlo en una conversación difícil. ¿Prefieres que acordemos un momento o que te pregunte cuando vuelva por aquí?

Persona: Pregúntame cuando vuelvas. Mis horarios cambian bastante. Si ese día puedo, seguimos. De momento voy a intentar no adelantarme cuando me llame mi hermano esta tarde.

Publicador/a: Antes de irme, sobre lo de tu hermano: ¿hay alguna situación en la que te resulte especialmente difícil escucharlo? Te lo pregunto porque quizá no sea solo cuestión de adelantarte a lo que va a decir.

Persona: Sí, cuando me llama mientras estoy ocupado. Quiero atenderlo, pero estoy mirando la hora y acabo metiéndole prisa. Tampoco puedo dejar siempre lo que estoy haciendo. Entonces, ¿sería mejor decirle que no puedo hablar?

Publicador/a: Decírselo con amabilidad puede ser más considerado que escucharlo a medias. Por ejemplo: «Quiero entender bien lo que te pasa, pero ahora tengo que terminar una tarea. ¿Es urgente o podemos hablar después?». Así le permites explicar si necesita atención en ese momento, sin suponerlo. Escuchar con atención no significa estar disponible a toda hora.

Persona: Eso me parece más realista. Puedo ser sincero sin hacerlo sentir como una molestia. Me gustaría que la próxima vez siguiéramos viendo cómo aplicar ese consejo en situaciones así.

Publicador/a: De acuerdo, cuando vuelva te preguntaré si te viene bien. Te dejo descansar antes de la siguiente llamada.

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