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Seamos Mejores Maestros para la semana del 11 al 17 de enero de 2027

Seamos Mejores Maestros para la semana del 11 al 17 de enero de 2027

Empecemos conversaciones

Datos de la asignación

Asignación: Empecemos conversaciones
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 1 · Interés sincero · punto 3
Objetivo didáctico: Sea flexible. En vez de empezar conversaciones con lo que le interesa a usted, mejor empiece con lo que le interesa a la otra persona. Así que abra su mente, cambie el chip y pregúntese:
Marco de circunstancias: Durante el descanso en el trabajo, dos compañeros que nunca han hablado de la Biblia conversan mientras uno muestra fotografías de su visita a un museo
Texto bíblico asociado: Hechos 17:22-23 — Entonces Pablo se puso de pie en medio del Areópago y dijo: “Hombres de Atenas, veo que en todas las cosas ustedes parecen ser más devotos de los dioses que otros. Por ejemplo, mientras caminaba y observaba atentamente sus objetos sagrados, incluso encontré un altar que tenía la siguiente inscripción: ‘A un Dios Desconocido’. Pues yo les estoy hablando de aquel a quien ustedes adoran sin conocerlo.
Material oficial: PREDICACIÓN INFORMAL. Muéstrale una verdad bíblica a una persona que ves en tu día a día (lmd lección 1 punto 3).

Publicador/a: ¿Qué tal la visita al museo? Al final, ¿pudiste entrar sin esperar mucho?

Persona: Sí, compré la entrada antes. Mira estas fotos. Yo iba por la exposición de fotografía, pero terminé entretenido en la sala de objetos religiosos. Había cosas que no sabía ni para qué servían.

Publicador/a: ¿Las explicaciones de al lado te ayudaron, o saliste con más preguntas?

Persona: Un poco de las dos cosas. Me quedé pensando que hay tantas ideas sobre Dios que parece que cada uno se lo imagina a su manera. A mí me interesa la historia, pero las religiones me desconciertan.

Publicador/a: Claro, ver tantas representaciones diferentes puede dejarte con esa impresión. ¿Lo que te desconcierta es que las personas crean cosas tan distintas, o que resulte difícil saber en qué basarse?

Persona: Lo segundo. Si alguien me dice que Dios es de cierta manera, yo pienso: ¿y cómo lo sabe? No me basta con que sea una tradición muy antigua.

Publicador/a: Sí, que una idea sea antigua no demuestra que sea cierta. Tu comentario me recuerda un relato bíblico: Pablo observó unos objetos religiosos en Atenas y habló con la gente de lo que había visto.

Persona: ¿Y qué les dijo? Porque empezar diciéndoles que estaban equivocados no habría ayudado mucho.

Publicador/a: Precisamente, primero reconoció su devoción y mencionó algo concreto que había observado. Tengo el relato en el teléfono. ¿Te puedo leer dos versículos? Tienen que ver con esa pregunta sobre conocer a Dios.

Persona: Bueno, si son dos, nos da tiempo antes de volver.

Publicador/a: Sí, son breves. Fíjate en cómo utilizó la inscripción de un altar para introducir el tema. Está en Hechos 17:22, 23. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Hechos 17:22-23?

Publicador/a: Hechos 17:22-23 — Entonces Pablo se puso de pie en medio del Areópago y dijo: “Hombres de Atenas, veo que en todas las cosas ustedes parecen ser más devotos de los dioses que otros. Por ejemplo, mientras caminaba y observaba atentamente sus objetos sagrados, incluso encontré un altar que tenía la siguiente inscripción: ‘A un Dios Desconocido’. Pues yo les estoy hablando de aquel a quien ustedes adoran sin conocerlo. Me llama la atención que no presentara a Dios como alguien que tenía que seguir siendo desconocido. Les estaba hablando de él para que lo conocieran. Esa es la idea bíblica que quería compartir contigo: podemos conocer a Dios.

Persona: Entiendo la idea. Pero que Pablo dijera que lo conocía no demuestra que tuviera razón.

Publicador/a: Es verdad, estos dos versículos no resuelven toda esa cuestión. Muestran cómo planteó el tema. Para valorar lo que decía, habría que examinar su explicación, no aceptarla solo porque hablara con seguridad.

Persona: Eso sí lo haría. Me gusta mirar las razones, aunque luego no llegue a la misma conclusión.

Publicador/a: Claro. Si otro día te apetece, podemos seguir leyendo lo que les explicó Pablo y comentarlo. Tú me dices qué te parece.

Persona: Otro descanso, puede ser. Ahora vamos entrando, que se nos hace la hora.

Persona: Me interesaría, aunque no conozco mucho la Biblia. A veces me cuesta entender un texto antiguo porque no sé qué estaba pasando ni a quién se dirigía.

Publicador/a: Eso influye mucho. Por ejemplo, una foto de un objeto del museo permite ver su aspecto, pero quizá no explica para qué se usaba. Con un relato también ayuda mirar el contexto: quién habla, con quién y por qué.

Persona: Sí, preferiría leerlo así, sin sacar una frase suelta para justificar una idea que ya tenemos.

Publicador/a: Entonces podemos empezar por situar la conversación y después ver cómo desarrolla Pablo su explicación. Lo leemos con calma, y comentamos las preguntas que te surjan.

Publicador/a: Vamos. Y luego me enseñas las fotos de la exposición que ibas a ver.

Hagamos revisitas

Datos de la asignación

Asignación: Hagamos revisitas
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 9 · Empatía · punto 5
Objetivo didáctico: Use información que le sea útil a la persona. Muéstrele cuanto antes cómo un curso de la Biblia puede contestarle sus preguntas y ayudarle de muchas maneras.
Marco de circunstancias: En una lavandería, dos conocidos del barrio esperan a que termine su ropa y retoman la pregunta que uno hizo en su conversación anterior sobre la utilidad actual de la Biblia
Texto bíblico asociado: 2 Timoteo 3:16-17 — Toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas y para educar de acuerdo con lo que está bien, a fin de que el hombre de Dios esté perfectamente capacitado y completamente preparado para realizar todo tipo de buenas obras.
Material oficial: PREDICACIÓN INFORMAL. Responde a una pregunta que surgió en una conversación anterior (lmd lección 9 punto 5).

Publicador/a: ¿Te funcionó al final la secadora del fondo? La otra vez te llevaste las toallas todavía húmedas.

Persona: Sí, pero hoy he elegido otra, por si acaso. Ya tengo bastante ropa esperando en casa. Si encima tengo que volver a tenderla, no termino nunca.

Publicador/a: Pues ojalá hoy salga todo seco. Me quedé pensando en lo que me preguntaste mientras doblábamos la ropa: para qué puede servirnos ahora un libro escrito hace tanto tiempo.

Persona: Sí, porque cuando me hablaste de estudiar la Biblia pensé en aprender nombres y fechas. No digo que esté mal, pero ahora mismo necesito cosas prácticas, no más información para memorizar.

Publicador/a: Entiendo la diferencia. Un curso de la Biblia puede partir precisamente de una pregunta que te interese y ayudarte a ver qué utilidad tiene la respuesta. No se trata simplemente de acumular datos. ¿Qué considerarías tú una ayuda práctica?

Persona: Por ejemplo, no acabar discutiendo con mi hermano cada vez que organizamos algo. Ayer repartimos unas tareas y terminamos reprochándonos cosas del mes pasado. Aunque tampoco quiero contarte toda la historia.

Publicador/a: No hace falta que me cuentes los detalles. Con eso entiendo mejor tu pregunta: quieres saber si lo que aprendas podría ayudarte en situaciones reales, como esa, y no quedarse en teoría.

Persona: Exactamente. Y tampoco me serviría que alguien me dijera que tengo que darle siempre la razón. A veces hay cosas que necesito decirle, aunque le molesten.

Publicador/a: Claro, dejar un problema sin resolver no es lo mismo que resolverlo. Hay un pasaje que explica para qué sirve la Biblia y nos ayuda a valorar lo que podrías esperar de un curso. ¿Te lo puedo leer?

Persona: Sí, todavía le quedan unos minutos a la máquina.

Publicador/a: Fíjate en que habla de aprender, pero también de corregir cosas y estar preparados para actuar. Te leo 2 Timoteo 3:16, 17. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 2 Timoteo 3:16-17?

Publicador/a: 2 Timoteo 3:16-17 — Toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas y para educar de acuerdo con lo que está bien, a fin de que el hombre de Dios esté perfectamente capacitado y completamente preparado para realizar todo tipo de buenas obras. Por eso te decía que no se limita a conocer historias. El propósito incluye ayudarnos a actuar bien y a corregir lo que haga falta. Esa es la utilidad que buscaríamos al estudiar una pregunta tuya.

Persona: Pero ahí dice que viene de Dios. Tú estás convencido; yo no lo tengo tan claro. Leer que un libro es útil no demuestra por sí solo que vaya a ayudarme.

Publicador/a: Es verdad, eso no resuelve todas tus dudas. No espero que estés convencido porque hayamos leído un pasaje. Podemos examinar lo que enseña, entender sus razones y ver cómo se relaciona con algo que te preocupa.

Persona: Eso me parece más razonable. Aunque, en lo de mi hermano, el problema es que yo puedo intentar hablar bien y él contestarme mal de todas formas.

Publicador/a: Sí, no puedes decidir cómo va a responder él. Sería poco realista prometerte eso. Pero podríamos buscar qué te ayuda a decidir cómo responder tú, sin dar por hecho que toda la culpa es tuya.

Persona: Porque esa impresión sí me echaría para atrás. Aunque reconozco que ayer ya empecé con un reproche antes de que él dijera nada.

Publicador/a: Entonces ya has identificado algo concreto que te gustaría cambiar. Cuando el pasaje habla de rectificar, podemos pensar también en examinar nuestra propia manera de actuar, no solo en encontrar algo que el otro debería corregir.

Persona: ¿Y cómo sería verlo en un curso? ¿Tendría que empezar por toda la historia de la Biblia antes de llegar a eso?

Publicador/a: Podemos empezar por tu pregunta. Buscaríamos información bíblica relacionada, leeríamos los pasajes y conversaríamos sobre cómo aplicarlos. Tú podrías decir qué entiendes, qué no te convence o qué te resulta difícil llevar a la práctica.

Persona: Podría probar una vez. Pero preferiría empezar por cómo decir algo que me molesta sin convertirlo en una discusión.

Publicador/a: Pues preparo esa pregunta. ¿Te parece que lo veamos cuando coincidamos aquí el sábado? Si ese día vas con prisa, buscamos otro momento.

Persona: El sábado me viene bien. Lo vemos mientras esperamos la ropa, y después decido si quiero seguir.

Publicador/a: De acuerdo. Empezamos por eso y me dices qué te parece.

Expliquemos nuestras creencias

Datos de la asignación

Asignación: Expliquemos nuestras creencias
Duración: 5 min
Marco de circunstancias: En un banco del polideportivo, dos conocidos esperan a que sus hijos terminen el entrenamiento y uno plantea una duda surgida al hablar de religión con su hermana
Texto bíblico asociado: Gálatas 6:1 — Hermanos, aun si un hombre da un paso en falso sin darse cuenta, ustedes, los que tienen las debidas cualidades espirituales, traten de corregir al hombre con espíritu apacible. Pero que cada uno se vigile a sí mismo para que no sea tentado también. / 1 Corintios 5:11 — Pero ahora les escribo que dejen de relacionarse con cualquiera que, pese a ser llamado hermano, sea sexualmente inmoral, codicioso, idólatra, injuriador, borracho o extorsionador. Ni siquiera coman con esa persona. / 2 Corintios 2:6-8 — Ese hombre ya tiene suficiente con la reprensión que le dio la mayoría. Ahora deben perdonarlo bondadosamente y consolarlo para que no se sienta abrumado por estar demasiado triste. Por lo tanto, les aconsejo que le confirmen que lo aman.
Material oficial: Escenificación. ijwfq artículo 66. Tema: ¿Cómo tratan los testigos de Jehová a quienes ya no pertenecen a su religión? (th lección 4).

Publicador/a: ¿Han dicho si el próximo entrenamiento también termina más tarde? Tengo que organizarme para venir a recoger al pequeño.

Persona: Sí, esta semana salen todos a esta hora. Por cierto, quería preguntarte algo. Mi hermana y yo estuvimos hablando de religiones y salió la tuya. ¿Es verdad que, cuando alguien deja de ser testigo de Jehová, ya no queréis saber nada de él?

Publicador/a: Puedes preguntarme, claro. ¿Hablabais de alguien que simplemente deja de ir a las reuniones o de alguien a quien se ha sacado de la congregación? Te lo pregunto porque no son la misma situación.

Persona: Pues no sabría decirte. Yo pensaba que era lo mismo: si ya no participa, queda fuera y los demás dejan de tratarlo. Eso es lo que me parecía duro.

Publicador/a: Entiendo que te preocupe cómo se trata a esa persona. Si alguien deja de asistir o de predicar, no lo sacamos de la congregación por eso. Al contrario, tomamos la iniciativa de comunicarnos con él, le aseguramos que lo queremos y procuramos ayudarlo a acercarse a Dios.

Persona: Entonces, ¿en qué caso sí se le saca? Porque todos podemos hacer algo mal. Yo no querría pertenecer a un sitio donde un error significara perder a mis amigos.

Publicador/a: No se saca automáticamente a alguien por haber cometido un pecado grave. Los ancianos, que atienden espiritualmente a la congregación, primero procuran ayudarlo a cambiar. Se le saca si, pese a los esfuerzos repetidos por ayudarlo, insiste en esa conducta y no se arrepiente.

Persona: Pero esa ayuda puede darse de muchas maneras. Si lo sientan delante de varias personas para echarle en cara lo que ha hecho, no sé cuánto lo ayudará.

Publicador/a: Tienes razón en que importa mucho la manera. La Biblia no les da permiso para humillarlo. Fíjate en la actitud que Pablo pidió a quienes debían ayudar a alguien que había dado un paso en falso. Te leo Gálatas 6:1. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Gálatas 6:1?

Publicador/a: Gálatas 6:1 — Hermanos, aun si un hombre da un paso en falso sin darse cuenta, ustedes, los que tienen las debidas cualidades espirituales, traten de corregir al hombre con espíritu apacible. Pero que cada uno se vigile a sí mismo para que no sea tentado también. Esa apacibilidad es fundamental. Además, quien ayuda debe vigilarse a sí mismo, no sentirse superior. Los ancianos procuran llegar al corazón de la persona con cariño y bondad para que reconozca su error y cambie.

Persona: Eso suena distinto de lo que imaginaba. Pero mi duda principal sigue ahí: si al final lo sacan, ¿dejáis de relacionaros con él o no?

Publicador/a: Sí, dejamos de socializar con esa persona. No quiero esquivar esa parte de tu pregunta. La razón está en una instrucción que Pablo dio a los cristianos de Corinto. Fíjate en que se refiere a alguien que era considerado hermano y practicaba esas conductas. Dice así en 1 Corintios 5:11. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 1 Corintios 5:11?

Publicador/a: 1 Corintios 5:11 — Pero ahora les escribo que dejen de relacionarse con cualquiera que, pese a ser llamado hermano, sea sexualmente inmoral, codicioso, idólatra, injuriador, borracho o extorsionador. Ni siquiera coman con esa persona. Por eso no seguimos teniendo trato social con él. Así se mantienen las normas morales de Dios y se protege a la congregación de una influencia perjudicial. También puede ayudar a la persona a darse cuenta de que necesita cambiar.

Persona: Entiendo de dónde lo sacáis, aunque sigo pensando que debe de doler muchísimo. Y me cuesta ver cómo se puede dejar de tener trato con alguien y decir que se le quiere.

Publicador/a: No te diría que no duele. Pero dejar de socializar no significa despreciarlo ni ignorarlo por completo. Sigue siendo bienvenido en nuestras reuniones, donde los presentes pueden saludarlo. Además, puede pedir ayuda espiritual a los ancianos. Ellos lo orientarán con cariño usando la Biblia.

Persona: ¿Y si tiene mujer e hijos que siguen siendo Testigos? Porque ellos no tienen la culpa de lo que haya hecho. ¿También cambia la relación dentro de casa?

Publicador/a: Los lazos familiares se mantienen. Si vive con su esposa y sus hijos pequeños, la relación normal entre ellos continúa, y se siguen tratando con cariño. Aunque ya no adoran juntos a Dios, eso no elimina sus responsabilidades ni sus vínculos como familia.

Persona: Esa diferencia no la sabía. ¿Y puede volver a la congregación? Me pregunto si, después de algo así, los demás siempre lo mirarían con desconfianza.

Publicador/a: Puede volver si abandona su mala conducta y demuestra que desea sinceramente seguir las normas bíblicas. Y la Biblia explica cómo recibirlo. Para responder a tu preocupación, te leo qué pidió Pablo cuando un hombre de Corinto cambió su conducta. Está en 2 Corintios 2:6-8. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos 2 Corintios 2:6-8?

Publicador/a: 2 Corintios 2:6-8 — Ese hombre ya tiene suficiente con la reprensión que le dio la mayoría. Ahora deben perdonarlo bondadosamente y consolarlo para que no se sienta abrumado por estar demasiado triste. Por lo tanto, les aconsejo que le confirmen que lo aman. La instrucción es perdonarlo, consolarlo y confirmarle nuestro amor. No tratarlo como si nunca pudiera dejar atrás lo ocurrido. Queremos ayudarlo a seguir adelante y recuperar su amistad con Jehová.

Persona: No puedo decirte que lo vea todo igual que tú. Pero sí veo que había mezclado situaciones distintas. Dejar de asistir no es lo mismo que seguir haciendo algo grave sin querer cambiar.

Publicador/a: Exactamente. Y, en cualquiera de esas situaciones, nos esforzamos por tratar a la persona con amor y respeto. Si te interesa, otro día podemos mirar el artículo que responde precisamente a tu pregunta y comentar lo que todavía te resulte difícil.

Persona: Sí, prefiero leerlo con calma. Mira, ya salen los chicos. Cuando coincidamos de nuevo te digo qué preguntas me han quedado.

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