Hagamos discípulos
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 2 min
Lección y punto: Lección 11 · Sencillez · punto 3
Objetivo didáctico: No hable demasiado. No le explique al estudiante todo lo que sabe sobre cierto tema. Más bien, céntrese en la información que aparece en el manual de estudio. Cuando haga una pregunta, espere con paciencia a que su estudiante responda. Pero ¿y si no sabe la respuesta o dice algo que no está de acuerdo con la Biblia? Hágale más preguntas para que llegue a la conclusión correcta. Si el estudiante ya entendió la idea, pase al siguiente punto.
Marco de circunstancias: Ante la congregación, el presidente de la reunión repasa cómo escuchar al estudiante y ayudarlo a razonar durante un curso bíblico
Texto bíblico asociado: Proverbios 20:5 — Los pensamientos del corazón del hombre son como aguas profundas, pero el hombre discernidor sabe sacarlos.
Material oficial: Discurso a cargo del presidente de la reunión. Repasa brevemente Una obra de amor lección 11 punto 3.
Cuando un estudiante tarda en contestar una pregunta, quizá sintamos el impulso de responder por él. Queremos ayudarlo y tenemos mucho que explicarle. Pero la lección 11 de Una obra de amor, en el punto 3, nos recuerda que no debemos hablar demasiado ni contarle todo lo que sabemos sobre un tema. Nuestro objetivo es ayudarlo a entender la información del manual de estudio. Para lograrlo, además de explicar, necesitamos escuchar. Proverbios 20:5 nos ayuda a ver por qué.
Proverbios 20:5 — Los pensamientos del corazón del hombre son como aguas profundas, pero el hombre discernidor sabe sacarlos.
Los pensamientos de una persona pueden estar muy dentro de ella. Hace falta discernimiento para sacarlos. Si contestamos por el estudiante en cuanto se queda callado, no le damos la oportunidad de expresar sus ideas. Ese silencio puede ser justamente el tiempo que necesita para pensar. Por eso, después de hacer una pregunta, esperemos con paciencia. No hace falta reformularla enseguida ni añadir otra explicación. Dejemos que busque la respuesta y la exprese con sus propias palabras. Así sabremos qué ha entendido y qué necesita aclarar.
¿Y si no sabe responder o dice algo que no está de acuerdo con la Biblia? En vez de darle una explicación larga, hagámosle más preguntas para ayudarlo a llegar a la conclusión correcta. Podemos dirigir su atención a la parte del párrafo o del texto bíblico que contiene la respuesta y preguntarle qué relación ve entre esa expresión y la pregunta del manual. Después, volvamos a esperar. No se trata de que adivine la frase que queremos oír, sino de ayudarlo a razonar sobre lo que está leyendo.
Cuando ya haya entendido la idea, pasemos al siguiente punto. No necesitamos añadir todos los detalles que conocemos. En el próximo curso, pongámonos esta meta: centrarnos en el manual, preguntar con sencillez y esperar con paciencia. Hablar menos puede dejar más espacio para que el estudiante piense y aprenda.
Hagamos discípulos
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 11 · Sencillez · punto 3
Objetivo didáctico: No hable demasiado. No le explique al estudiante todo lo que sabe sobre cierto tema. Más bien, céntrese en la información que aparece en el manual de estudio. Cuando haga una pregunta, espere con paciencia a que su estudiante responda. Pero ¿y si no sabe la respuesta o dice algo que no está de acuerdo con la Biblia? Hágale más preguntas para que llegue a la conclusión correcta. Si el estudiante ya entendió la idea, pase al siguiente punto.
Marco de circunstancias: En el taller de costura de una estudiante, durante la pausa del mediodía, el publicador dirige su curso bíblico mientras ella intenta expresar una duda sobre la organización de la congregación
Texto bíblico asociado: 1 Corintios 14:33 — Porque Dios no es un Dios de desorden, sino de paz. Al igual que pasa en todas las congregaciones de los santos,
Material oficial: lff lección 20 introducción y punto 1. Escenifica cómo no aplicar Una obra de amor lección 11 punto 3.
Publicador/a: ¿Dejo el libro aquí o necesitas este espacio para las telas?
Persona: Aquí está bien. Ya guardé lo que estaba usando. Me faltaba encontrar unas tijeras; cuando alguien cambia las cosas de sitio, pierdo más tiempo buscándolas que trabajando.
Publicador/a: Eso viene muy bien con la lección 20. La introducción habla del orden y de cómo está organizada la congregación cristiana. También plantea cómo podemos contribuir a que todo funcione bien. Tú, por ejemplo, ¿por qué crees que hace falta organización cuando varias personas hacen algo juntas?
Persona: Pues supongo que depende de…
Publicador/a: De que cada uno sepa qué hacer, claro. Porque, si todos hacen las cosas a su manera, resulta difícil coordinarse. Aquí mismo necesitas tener un sitio para cortar, otro para guardar materiales y saber qué trabajo tienes pendiente. El orden evita confusiones. Pero no se trata únicamente de colocar objetos; también influye en cómo colaboramos con otras personas.
Persona: Sí, aunque yo estaba pensando en otra cosa. Organizarse está bien, pero a veces quien organiza no deja hablar a los demás.
Publicador/a: Entiendo que eso te preocupe. La introducción relaciona la organización con una cualidad de Jehová. Para ver cuál es, voy a leer el texto que menciona, 1 Corintios 14:33. Escucha cómo describe a Dios.
Publicador/a: 1 Corintios 14:33 — Porque Dios no es un Dios de desorden, sino de paz. Al igual que pasa en todas las congregaciones de los santos, ¿Qué nos enseña esto sobre Jehová? Nos enseña que le gusta el orden y que es un Dios de paz. Por eso esperamos que su pueblo esté organizado. Fíjate en la relación: no estamos hablando de organizar las cosas simplemente por tenerlas organizadas, sino de que todo funcione bien y haya paz.
Persona: Eso sí lo entiendo. Lo que quería preguntarte es si estar organizados significa que todos tienen que quedarse callados y escuchar.
Publicador/a: Mira la imagen de la lección. Hay un hermano haciendo una pregunta y varios asistentes levantan la mano para comentar. ¿Qué te llama la atención? Se ve que quieren participar. Y, al levantar la mano, pueden hacerlo de manera ordenada. Así que la imagen no presenta a personas que únicamente están sentadas sin intervenir.
Persona: Sí, ya veo las manos levantadas. Quería saber…
Publicador/a: Además, piensa en lo que ocurriría si todos hablaran a la vez. Costaría entender lo que dicen, aunque cada uno tuviera algo interesante que aportar. Por eso participar y mantener el orden no son cosas contrarias. Es como cuando recibes varios encargos: puedes atenderlos todos, pero necesitas organizarte para no confundir lo que te pide cada cliente.
Persona: Lo del orden ya me quedó claro. ¿Podemos seguir? Me gustaría llegar a la pregunta de cómo está organizada la congregación antes de volver al trabajo.
Persona: Con los encargos también necesito escuchar hasta el final. A veces una clienta tarda en explicar qué arreglo quiere. Mi duda es si hay espacio para quienes necesitamos más tiempo para expresarnos.
Publicador/a: Claro, necesitar tiempo no significa que uno no tenga nada que aportar. Piensa en una clienta que te pide acortar una manga, pero todavía no te ha explicado cuánto. ¿Bastaría con saber que quiere acortarla? No, porque podrías cortar más tela de la cuenta. Primero necesitas entender lo que pide. Con las personas también importa comprender lo que quieren decir, no solo que hablen por turnos. Y este ejemplo tiene otro detalle: escuchar bien puede evitar que después haya que corregir un malentendido.
Publicador/a: Sí, esa es la pregunta que sigue. Pero antes déjame explicarte un poco más la diferencia entre tener las cosas ordenadas y colaborar de forma ordenada. Así tendrás bien clara la introducción cuando pasemos al punto uno.
Hagamos discípulos
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 3 min
Lección y punto: Lección 11 · Sencillez · punto 3
Objetivo didáctico: No hable demasiado. No le explique al estudiante todo lo que sabe sobre cierto tema. Más bien, céntrese en la información que aparece en el manual de estudio. Cuando haga una pregunta, espere con paciencia a que su estudiante responda. Pero ¿y si no sabe la respuesta o dice algo que no está de acuerdo con la Biblia? Hágale más preguntas para que llegue a la conclusión correcta. Si el estudiante ya entendió la idea, pase al siguiente punto.
Marco de circunstancias: En una mesa del patio del estudiante, el publicador continúa su curso bíblico mientras repasan unas preguntas que él anotó sobre las reuniones
Texto bíblico asociado: Juan 16:12 — ”Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ahora sería demasiado para ustedes.
Material oficial: lff lección 20 puntos 2, 3 (lmd lección 11 punto 3).
Publicador/a: ¿Pudiste encontrar la página donde habías apuntado tu pregunta?
Persona: Sí, aquí está. Tengo tantas notas que después no encuentro nada. Quería preguntarte por el hermano que hace las preguntas en la reunión. ¿Está comprobando cuánto sabe cada uno? Porque yo todavía no me atrevería a contestar.
Publicador/a: ¿Te preocupa que te haga una pregunta sin que tú quieras participar?
Persona: Exactamente. En algunos cursos te preguntan de repente para ver si prestas atención. Y, aunque haya entendido algo, cuando me ponen en esa situación me quedo en blanco.
Publicador/a: Entiendo; no es lo mismo saber algo que explicarlo delante de otros. Mira la imagen de nuestra lección. ¿Qué están haciendo varios de los asistentes?
Persona: Levantan la mano. Bueno, eso parece indicar que quieren responder, no que los hayan elegido por sorpresa. No me había fijado en ese detalle.
Publicador/a: Sí. Ahora, el punto 2 pregunta qué función cumplen los ancianos. Pensando en esta escena, ¿hacer preguntas puede servir para algo más que comprobar conocimientos?
Persona: Puede ayudar a pensar. Aquí me pasa: a veces creo que he entendido lo que leo, pero cuando intento explicártelo descubro qué parte no tengo clara. Aunque también podrías explicármelo tú directamente y terminaríamos antes.
Publicador/a: Terminaríamos antes, quizá. Pero ¿te ayudaría que yo te explicara de una vez todo lo que sé?
Persona: Depende. Quiero respuestas, claro, pero si son muchas cosas nuevas, luego las mezclo. Como estas notas: las apunté deprisa y ahora algunas ni siquiera sé por qué las escribí.
Publicador/a: Eso que dices me recuerda cómo tuvo en cuenta Jesús a sus discípulos al enseñarles. Voy a leerte Juan 16:12; fíjate en por qué no les explicó todo en aquel momento. Hay un pasaje que viene muy al caso. ¿Le parece si leemos Juan 16:12?
Publicador/a: Juan 16:12 — ”Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ahora sería demasiado para ustedes. Según estas palabras, ¿el problema era que Jesús no tuviera más cosas que enseñarles?
Persona: No, tenía más. Pero ellos no podían asimilarlo todo entonces. Eso me tranquiliza, aunque tampoco quisiera que quedaran mis preguntas sin responder.
Publicador/a: Claro, tus preguntas importan. ¿Qué te parece si distinguimos las que corresponden al punto que estudiamos de las que podemos retomar después?
Persona: Me parece bien, siempre que las dejemos anotadas. Así puedo concentrarme en una cosa sin pensar que se nos va a olvidar lo demás.
Publicador/a: De acuerdo. Volviendo a la imagen, ¿cómo puede ayudarte escuchar tanto la pregunta como las respuestas?
Persona: Puedo intentar responder mentalmente y comparar lo que entendí. No tengo que estar preparando una intervención todo el rato. Por ahora prefiero escuchar; más adelante quizá me anime a levantar la mano.
Publicador/a: Escuchar puede ayudarte mucho. Y si alguien responde con palabras distintas de las que tú habías pensado, ¿cómo podrías saber si entendiste la idea? No siempre usamos las mismas expresiones para explicar algo.
Persona: Eso me cuesta. Si mi respuesta no se parece a la que escucho, enseguida pienso que me equivoqué. En clase intentaba recordar las frases del libro, porque así me sentía más segura al responder.
Publicador/a: Probemos con lo que acabamos de leer. Si tú dijeras que Jesús tuvo en cuenta cuánto podían aprender sus discípulos en ese momento, ¿estarías explicando la idea del texto o cambiándola?
Persona: Estaría explicándola con mis palabras. Sería distinto si dijera que Jesús no quería enseñarles más. Eso no encajaría con lo que leímos, porque él todavía tenía mucho que decirles.
Publicador/a: Exactamente. Entonces, en vez de fijarte solo en si tu respuesta suena igual que otra, ¿qué podrías comprobar?
Persona: Si expresa lo que enseña el texto. Así puedo reconocer cuándo he entendido y cuándo necesito preguntar. Me gustaría aprender a hacer eso, sin preocuparme tanto por repetir las palabras exactas.
Publicador/a: Está bien. Esa duda ya quedó más clara. Pasemos al punto 3 y veamos qué pregunta plantea.
Hagamos discípulos
Datos de la asignación
Asignación: Hagamos discípulos
Duración: 4 min
Lección y punto: Lección 11 · Sencillez · punto 3
Objetivo didáctico: No hable demasiado. No le explique al estudiante todo lo que sabe sobre cierto tema. Más bien, céntrese en la información que aparece en el manual de estudio. Cuando haga una pregunta, espere con paciencia a que su estudiante responda. Pero ¿y si no sabe la respuesta o dice algo que no está de acuerdo con la Biblia? Hágale más preguntas para que llegue a la conclusión correcta. Si el estudiante ya entendió la idea, pase al siguiente punto.
Marco de circunstancias: En el comedor del estudiante, el publicador continúa su curso bíblico después de que este aparte las instrucciones de una estantería que está intentando montar
Texto bíblico asociado: Mateo 11:28-30 — Vengan a mí, todos ustedes, que trabajan duro y están sobrecargados, y yo los aliviaré. Pónganse bajo mi yugo y aprendan de mí, porque soy apacible y humilde de corazón. Conmigo encontrarán alivio. Porque mi yugo es fácil de llevar y mi carga pesa poco”.
Material oficial: lff lección 20 punto 4 (lmd lección 11 punto 3).
Publicador/a: ¿Quieres que pongamos los libros en este lado y dejamos las piezas donde están?
Persona: Sí, mejor. Llevo un buen rato con esta estantería. Mi cuñado intentó explicarme por teléfono cómo montarla, pero me dio tantas instrucciones seguidas que acabé más perdido. La dejaré para después.
Publicador/a: A veces necesitamos ir paso a paso. ¿Te parece que sigamos con el punto cuatro de la lección veinte, o prefieres dejar el estudio para otro momento?
Persona: No, sigamos. Me viene bien cambiar de actividad. Aquí dice que Jesús es un líder que ofrece alivio. Eso me cuesta entenderlo un poco.
Publicador/a: ¿Qué parte te cuesta entender?
Persona: Que seguir a alguien pueda aliviarte. Normalmente, cuando alguien dirige, te dice lo que tienes que hacer. Ya tengo horarios, encargos y cosas pendientes. Si añado más obligaciones, no veo dónde está el descanso.
Publicador/a: Entiendo; no quieres sentir más presión. Veamos cómo describe Jesús su manera de dirigir. Voy a leer Mateo 11:28-30; fíjate en cómo es él y en lo que ofrece a quienes se acercan.
Publicador/a: Mateo 11:28-30 — Vengan a mí, todos ustedes, que trabajan duro y están sobrecargados, y yo los aliviaré. Pónganse bajo mi yugo y aprendan de mí, porque soy apacible y humilde de corazón. Conmigo encontrarán alivio. Porque mi yugo es fácil de llevar y mi carga pesa poco”. Pensando en lo que decías de las obligaciones, ¿entiendes que Jesús promete una vida sin nada que hacer?
Persona: Al principio casi lo entendí así, como si acercarte a él hiciera desaparecer lo que te agobia. Pero luego habla de un yugo y de una carga. Entonces no puede significar que ya no tengas responsabilidades.
Publicador/a: Exacto. Y, según lo que acabamos de leer, ¿cómo es quien te invita a aprender de él?
Persona: Es apacible y humilde. Supongo que eso cambia las cosas. Aunque alguien tenga razón al corregirte, si te habla como si fueras tonto, acabas sin ganas de seguir escuchando.
Publicador/a: ¿Y cómo te resultaría aprender con alguien que tiene esas cualidades de Jesús?
Persona: Más fácil. Podría preguntar sin estar pensando que se va a enfadar. Pero una cosa es que el maestro sea amable y otra que lo que te pida sea fácil. Eso todavía me hace dudar.
Publicador/a: Son dos cosas distintas, sí. Mira otra vez el último versículo. Además de explicar cómo es él, ¿qué dice sobre la carga que pone?
Persona: Que no es pesada. Entonces no solo promete tratar bien a la gente; también dice que lo que pide se puede llevar. No había relacionado esas dos ideas.
Publicador/a: Eso ayuda a entender el título del punto. ¿Se te ocurre una diferencia entre recibir ayuda para hacer algo y sentir que alguien solo te está exigiendo?
Persona: Pues con la estantería: no es lo mismo que alguien diga que ya debería haber terminado, que tener a alguien al lado que me enseñe con calma. El trabajo sigue ahí, pero no me siento tan agobiado.
Publicador/a: Tu ejemplo distingue bien las dos cosas. Jesús nos invita a aprender de él, no promete que desaparezca todo trabajo. ¿Cómo responderías ahora a tu duda sobre seguir a un líder?
Persona: Diría que depende del líder. Yo estaba pensando en alguien que solo manda y exige más. Jesús se describe de otra manera. Seguirlo implica hacer cosas, pero no tendría por qué ser una presión como la que imaginaba.
Publicador/a: Sí, esa es la diferencia. De sus cualidades, ¿cuál te anima más a seguir aprendiendo de él?
Persona: Que sea apacible. A mí me cuesta preguntar cuando no entiendo algo. A veces digo que sí por vergüenza y después sigo con la misma duda. Saber que él es así me da confianza.
Publicador/a: Aquí puedes decirlo cuando algo no te quede claro, como has hecho ahora. No tenemos que correr. ¿Te queda alguna pregunta sobre este punto?
Persona: Sobre esta idea, no. Todavía quiero conocer mejor lo que Jesús enseña, pero ya entiendo por qué seguirlo puede dar alivio y no ser simplemente otra obligación. Podemos continuar.
Persona: Sí, una cosa: ¿y si intento aprender de Jesús, pero me cuesta cambiar mi manera de reaccionar? Por ejemplo, cuando estoy cansado, a veces contesto mal en casa. Me preocupa desanimarme si vuelvo a hacerlo después de haber estudiado.
Publicador/a: Entiendo. Pero cuando Jesús nos invita a aprender de él, ¿crees que eso significa que ya debemos saber hacerlo todo, o que necesitamos que nos enseñe?
Persona: Que necesitamos aprender. Entonces, si un día contesto mal, no tendría que pensar que estudiar no me sirve. Podría reconocerlo, pedir disculpas y seguir esforzándome por hablar con más calma.
Publicador/a: Exacto, aprender implica poner en práctica lo que vas entendiendo, no solo entenderlo. Has identificado una situación concreta en la que quieres hacerlo. ¿Te queda alguna otra duda sobre esta idea?
Publicador/a: Muy bien, pasemos al siguiente punto.
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