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Estudio de La Atalaya para la semana del 1 al 7 de febrero de 2027

Estudio de La Atalaya para la semana del 1 al 7 de febrero de 2027

Aprende a verte como Jehová te ve

1. ¿Por qué es esencial que tengamos muy claro cómo nos ve Jehová?

Salmos 149:4 — Porque Jehová está encantado con su pueblo. Embellece a los mansos con salvación.

Respuesta 1: Salmos 149:4 nos ayuda a entender que Jehová no se limita a tolerar a sus siervos, sino que siente satisfacción por ellos. Tenerlo claro es esencial porque influye en nuestra relación con él. Si estamos convencidos de que nos ama, nos resulta más fácil acercarnos a él con confianza. Por eso, necesitamos aceptar que su cariño no se dirige únicamente a su pueblo en conjunto, sino también a cada uno de sus siervos.

Respuesta 2: Es esencial porque lo que creemos que Jehová siente por nosotros influye en cómo le servimos. Si pensamos que no nos quiere, podemos vivir con una tristeza constante aunque sigamos haciendo lo correcto. En cambio, saber que nos valora personalmente nos ayuda a servirle con alegría. No se trata solo de conocer una enseñanza sobre el amor de Dios, sino de permitir que esa verdad nos dé seguridad en nuestra relación con él.

Respuesta 3: Podemos estar seguros de que Jehová ama a los hermanos y, sin embargo, excluirnos a nosotros mismos de ese amor. El párrafo muestra que esa manera de pensar puede hacernos mucho daño. Por eso, conviene preguntarnos si realmente aceptamos que Jehová también nos considera valiosos. Entender cómo nos ve nos ayuda a dejar de sentirnos alejados de él y fortalece nuestro deseo de cultivar una amistad cada vez más estrecha con nuestro Padre celestial.

Respuesta 4: Tener clara la opinión de Jehová nos da una base segura para nuestra alegría. Nuestros sentimientos pueden hacernos pensar que no merecemos su cariño, pero el artículo nos anima a aprender cómo nos ve él en realidad. Cuando damos más peso a esa verdad que a nuestra impresión negativa, podemos acercarnos a Jehová con confianza. Así, nuestro servicio no estará marcado únicamente por la preocupación de no ser suficientes, sino también por la felicidad de sentirnos queridos.

2. ¿Qué pensaban de sí mismos algunos siervos de Dios del pasado, y por qué?

Respuesta 1: Mefibóset tenía una opinión muy baja de sí mismo. El párrafo plantea si pudo influir su discapacidad o la vergüenza por la conducta de su abuelo Saúl, pero no afirma cuál fue la causa. Lo que sí deja claro es que aquella opinión negativa no era cierta. David le demostró amor leal, prometió cuidar de él y le dio un lugar a su mesa. Su ejemplo nos recuerda que sentirnos insignificantes no significa que realmente lo seamos.

Lucas 5:8-11 — Al ver esto, Simón Pedro cayó junto a las rodillas de Jesús y le dijo: “Apártate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador”. Y es que él y los que estaban con él habían quedado enormemente asombrados por todo lo que habían pescado, igual que Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Pero Jesús le dijo a Simón: “Ya no tengas miedo. A partir de ahora estarás pescando hombres”. De modo que, después de llevar las barcas de vuelta a la orilla, dejaron todo y lo siguieron.

Respuesta 2: Pedro se sentía indigno por sus pecados, pero Jesús vio su potencial y le ofreció participar en la predicación.

Respuesta 3: Pedro era tan consciente de sus defectos que se sentía indigno incluso de estar cerca de Jesús. Sin embargo, Jesús no lo valoró únicamente por sus imperfecciones. Sabía que llegaría a predicar las buenas noticias con mucho empeño. Esto nos enseña que reconocer nuestros defectos es distinto de concluir que no servimos para nada. Podemos admitir nuestras limitaciones y, al mismo tiempo, aceptar que Jehová ve cualidades y posibilidades en nosotros que quizás nos cuesta reconocer.

Respuesta 4: Tanto Mefibóset como Pedro se veían de una manera muy negativa, pero recibieron un trato que mostraba que eran valiosos. David honró a Mefibóset y Jesús animó a Pedro a seguirlo. Me ayuda notar ese contraste entre lo que ellos sentían y cómo fueron tratados. Si nosotros también luchamos con sentimientos de poca valía, estos relatos nos recuerdan que no somos los únicos y que nuestros sentimientos no siempre reflejan correctamente nuestro valor.

Respuesta 5: Estos siervos del pasado muestran que la fidelidad no nos hace inmunes a los sentimientos negativos. Uno se consideraba de muy poco valor, y el otro se concentraba tanto en sus pecados que no se sentía digno de ser discípulo de Jesús. Por eso, si nos cuesta creer que Jehová nos quiere, no debemos pensar que somos un caso extraño. Más bien, podemos aprender de cómo se ayudó a aquellos hombres a ver más allá de sus limitaciones.

3. ¿Qué efecto puede tener la gente del mundo en nuestra autoestima? (Mira también la imagen).

2 Timoteo 3:1-5 — Pero debes saber que en los últimos días vendrán tiempos críticos y difíciles de soportar. Porque la gente solo se amará a sí misma; serán amantes del dinero, fanfarrones, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos y desleales, no tendrán cariño natural, no estarán dispuestos a llegar a ningún acuerdo, serán calumniadores, no tendrán autocontrol, serán feroces, no amarán lo que es bueno, serán traicioneros y testarudos, estarán llenos de orgullo, amarán los placeres en vez de a Dios y aparentarán tener devoción a Dios, pero en realidad estarán negando el poder de esa devoción. Aléjate de ellos.

Respuesta 1: Las actitudes descritas en Segunda a Timoteo ayudan a entender por qué algunas personas nos menosprecian. Su deslealtad o crueldad puede dañar nuestra autoestima, pero no determina cuánto valemos para Jehová.

Respuesta 2: El mundo puede hacernos creer que nuestro valor depende de recibir elogios o de comprar determinadas cosas. Si aceptamos esa medida, siempre encontraremos una razón para sentirnos inferiores. La imagen del hermano que trabaja haciendo limpieza lo ilustra: piensa en dinero, en un automóvil de lujo y en hombres que se burlan de él, mientras se mira en un espejo que deforma su imagen. Esas influencias pueden distorsionar cómo nos vemos, pero no muestran la opinión de Jehová.

Respuesta 3: Las redes sociales también pueden perjudicar nuestra autoestima porque algunas publicaciones dan la impresión de que los demás tienen más amigos y una vida más feliz. Al compararnos con esas imágenes, podríamos pensar que nuestra vida vale menos. El párrafo nos ayuda a identificar esa influencia en vez de aceptar automáticamente la comparación. Que alguien muestre una vida llamativa no significa que nosotros seamos un fracaso ni que necesitemos vivir de la misma manera para ser valiosos.

4. ¿Qué efecto pueden tener nuestras circunstancias en cómo nos vemos? (Mira también la imagen).

Respuesta 1: Las experiencias del pasado pueden hacer que nos resulte difícil sentirnos queridos. Si nuestros padres no nos trataron con cariño o crecimos oyendo que nunca lograríamos nada, quizás hayamos llegado a aceptar esas opiniones como si fueran ciertas. El peligro es trasladar esa misma idea a nuestra relación con Jehová. Pero el trato que recibimos de otras personas no indica lo que él siente por nosotros. Reconocer esa diferencia nos ayuda a entender de dónde vienen algunos sentimientos negativos.

Salmos 71:9 — No me rechaces en mi vejez. Al fallarme las fuerzas, no me abandones.

Respuesta 2: La petición de Salmos 71:9 refleja la preocupación que puede surgir cuando disminuyen las fuerzas. Un hermano que lleva muchos años sirviendo a Jehová quizás ya no pueda hacer lo mismo que antes y llegue a pensar que vale menos. Pero una reducción de sus capacidades no significa una reducción de su valor. Este texto nos ayuda a comprender sus sentimientos y a recordar que podemos hablarle a Jehová de esos temores.

Respuesta 3: La imagen muestra a un hermano mayor rodeado de recuerdos de actividades que realizó en el pasado, pero viéndose de manera distorsionada. Eso puede ocurrirnos si medimos nuestro valor comparando lo que hacemos ahora con lo que hacíamos antes. También la salud física o emocional puede impedirnos hacer lo que deseamos. El párrafo nos ayuda a reconocer que esa limitación puede afectar nuestra manera de vernos, sin que por ello dejemos de ser valiosos para Jehová.

5. ¿Qué efecto puede tener la imperfección en nosotros? (Mira también la imagen).

Respuesta 1: La imperfección puede llevarnos a confundir dos cosas: no cumplir perfectamente las normas de Jehová y no ser amados por él. Queremos obedecerlo, pero cometemos errores. Entonces, nuestro corazón podría insistir en que Jehová ya no nos quiere. El párrafo nos ayuda a detectar ese razonamiento. Tomarnos en serio sus normas no significa exigirnos una perfección que todavía no tenemos ni interpretar cada fallo como una prueba de que carecemos de valor a sus ojos.

2 Corintios 2:7 — Ahora deben perdonarlo bondadosamente y consolarlo para que no se sienta abrumado por estar demasiado triste.

Respuesta 2: Segunda a los Corintios 2:7 muestra que una persona puede quedar abrumada por la tristeza y necesitar perdón y consuelo. Eso ayuda a entender el peligro de seguir castigándonos por pecados que Jehová ya nos ha perdonado. El arrepentimiento es importante, pero no debemos convertirlo en una condena permanente contra nosotros mismos. Aceptar el consuelo que Jehová ofrece también forma parte de aprender a vernos de una manera más equilibrada.

Respuesta 3: El ejemplo de Pablo demuestra que incluso alguien convencido del amor de Jehová puede sentirse muy mal por sus errores. Él deseaba hacer lo correcto, pero sufría por la lucha contra su imperfección. Por eso, sentir tristeza por nuestras debilidades no demuestra que Jehová haya dejado de querernos. Este ejemplo puede ayudarnos a no sacar conclusiones apresuradas sobre nuestra relación con él cuando estamos desanimados y a recordar que otros siervos fieles han tenido luchas parecidas.

Respuesta 4: La imagen de la hermana frente a un espejo que distorsiona su figura destaca cómo podemos llegar a vernos cuando estamos desanimados. La imperfección puede hacer que nuestra atención se concentre tanto en los fallos que perdamos de vista cualquier otra cosa. El párrafo no nos invita a restar importancia al pecado, sino a evitar una visión desequilibrada de nosotros mismos. Necesitamos corregir lo que esté mal sin concluir que Jehová no puede amarnos o que no somos suficientemente buenos para él.

6. ¿Cómo podemos sentirnos aunque no hayamos hecho nada malo, y por qué?

1 Juan 3:19-20 — Así sabremos que provenimos de la verdad y haremos que nuestro corazón se sienta seguro delante de Dios, incluso si nuestro corazón nos condena, porque Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo.

Respuesta 1: Podemos sentirnos culpables aunque no exista una razón real. Primera de Juan 3:19, 20 nos recuerda que el juicio de nuestro corazón no es superior al de Jehová. Nuestra imperfección puede llevarnos a condenarnos injustamente, mientras que él conoce toda nuestra situación. Por eso, un sentimiento intenso de culpa no demuestra por sí solo que hayamos hecho algo malo o que Jehová esté descontento con nosotros.

Respuesta 2: La hermana de Betel mencionada en el párrafo sentía que dar lo mejor a Jehová significaba aumentar continuamente sus esfuerzos. Cada vez que alcanzaba un nivel, pensaba que tenía que hacer todavía más. Así nunca estaba satisfecha con su servicio. Su experiencia muestra que podemos convertir un buen deseo en una exigencia interminable. Si nos ocurre, necesitamos distinguir entre servir a Jehová de corazón y exigirnos siempre más, como si ningún esfuerzo pudiera ser suficiente.

Respuesta 3: A veces nuestro corazón nos acusa sin que hayamos cometido ninguna falta. El problema puede estar en una manera de pensar demasiado exigente, alimentada por la imperfección. Por eso, no basta con preguntarnos si sentimos culpa; también conviene considerar si hay una verdadera razón para sentirla. El párrafo reconoce que esa lucha puede ser constante. Saberlo nos ayuda a no interpretar la reaparición de esos sentimientos como una prueba de que estamos fallándole a Jehová.

7. ¿Qué ve Jehová en nosotros para considerarnos valiosos?

Génesis 1:27 — Así que Dios pasó a crear al ser humano a su imagen. A la imagen de Dios lo creó. Hombre y mujer los creó.

Respuesta 1: Génesis 1:27 muestra una razón fundamental por la que somos valiosos para Jehová: nos creó con la capacidad de reflejar sus cualidades. Aunque seamos imperfectos, podemos demostrar amor y otras cualidades que nos permiten imitarlo. Por eso, nuestra debilidad no elimina todo lo bueno que él ve en nosotros. Cuando nos cueste reconocer nuestro valor, podemos recordar que Jehová nos dio una dignidad especial dentro de su creación terrestre.

Respuesta 2: Jehová ve nuestro potencial, no solo nuestras limitaciones actuales. El párrafo explica que, antes de que lo conociéramos, ya vio lo que podíamos llegar a ser y nos atrajo con cariño. Esto es muy animador porque nosotros a veces nos definimos únicamente por lo que nos falta o por nuestros errores. Él tiene una visión mucho más completa. Pensar en eso nos ayuda a confiar en su criterio en vez de insistir en nuestra opinión negativa.

Respuesta 3: El rescate demuestra que nuestra imperfección no hizo que Jehová dejara de considerarnos valiosos. Dio a su Hijo para que pudiéramos llegar a ser sus amigos. Por tanto, no tenemos que esperar a ser perfectos para creer que nos ama. Cuando dudemos de nuestro valor, podemos meditar en lo que él ya hizo para acercarnos a su persona. Esa muestra de amor tiene mucho más peso que la impresión negativa que podamos tener de nosotros mismos.

Respuesta 4: Para entender por qué Jehová nos considera valiosos, necesitamos reconocer que su manera de pensar es superior a la nuestra. Nosotros podemos fijarnos casi exclusivamente en un defecto, pero él ve a una persona creada a su imagen y capaz de cultivar una amistad con él. Así que no se trata de convencer a Jehová de que valemos algo. Más bien, se trata de aprender a aceptar la valoración que él ya ha demostrado mediante su cariño y el rescate.

8. ¿Qué ve Jehová en sus siervos dedicados? (Isaías 43:1, 4, 10, 13).

Respuesta 1: Jehová ve la lealtad y la integridad de sus siervos dedicados y bautizados. Esas cualidades los hacen muy especiales para él. El párrafo aplica las palabras de Isaías para ayudarnos a comprender que Jehová no nos considera personas anónimas dentro de una multitud. Nos ha acogido como parte de su familia y nos valora personalmente. Recordar eso nos ayuda a servirle con seguridad, convencidos de que nuestra relación con él tiene un valor real a sus ojos.

Proverbios 27:11 — Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón para que yo le pueda responder al que me desafía.

Respuesta 2: Proverbios 27:11 muestra que nuestra conducta puede alegrar a Jehová y contribuir a responder a quien lo desafía. Eso nos ayuda a entender cuánto valora nuestra lealtad. Quizás nosotros pensemos que lo que hacemos tiene poca importancia, pero él ve algo muy distinto. Cada vez que actuamos con sabiduría y defendemos su nombre, demostramos que confiamos en él. Saber que podemos darle alegría es una razón poderosa para no considerarnos insignificantes.

Respuesta 3: Jehová confía en sus siervos hasta el punto de invitarlos a ser sus testigos. No solo les permite conocerlo, sino que les da el honor de defender su nombre y ayudar a desmentir las falsedades que se han dicho sobre él. Esa confianza dice mucho de cómo nos ve. Si nos sentimos poco valiosos, podemos pensar en el privilegio de representarlo. Él aprecia que hayamos aceptado su invitación y que nos esforcemos por mantenernos leales.

Respuesta 4: La protección que Jehová ofrece también refleja el cariño que siente por sus siervos. El párrafo destaca que nadie puede arrebatarlos de sus manos. Eso nos ayuda a ver que no somos un tesoro olvidado o desatendido. Jehová quiere que nos sintamos seguros dentro de su familia. Cuando surjan dudas sobre cuánto le importamos, podemos recordar tanto su valoración de nuestra integridad como su deseo de cuidarnos y mantener una relación estrecha con nosotros.

9. ¿Qué hace Jehová con nuestros pecados?

Salmos 103:12-14 — Tan lejos como está el este del oeste, así de lejos ha puesto de nosotros nuestros pecados. Tal como un padre les muestra misericordia a sus hijos, Jehová les ha mostrado misericordia a los que le temen. Porque él sabe bien cómo estamos formados, se acuerda de que somos polvo.

Respuesta 1: Salmos 103:12-14 muestra que Jehová aparta nuestros pecados y nos trata con misericordia, teniendo en cuenta nuestra condición imperfecta. Cuando nos arrepentimos, no sigue definiéndonos por nuestros errores. Eso nos permite acercarnos a él con confianza. Si él ha decidido perdonarnos, no tenemos por qué seguir tratando el pecado perdonado como si fuera lo único que Jehová ve en nosotros.

Respuesta 2: Jehová ve el arrepentimiento y perdona con generosidad. Eso no significa que el pecado carezca de importancia, sino que su perdón es real. A veces podemos reconocer en teoría que nos ha perdonado y, aun así, sentir que ya nunca podremos disfrutar de su cariño. El párrafo nos anima a corregir esa idea. Jehová no se concentra en los errores de quien se ha arrepentido, y nosotros podemos aceptar con gratitud la oportunidad de seguir adorándolo con confianza.

Respuesta 3: Los cristianos de Corinto son una prueba de lo completo que puede ser el perdón de Jehová. Algunos habían cometido pecados graves, pero se arrepintieron y, para él, quedaron limpios. Por eso podían adorarlo seguros de su amor. Este ejemplo nos ayuda a no pensar que nuestro pasado nos deja permanentemente marcados ante Jehová. Lo que el párrafo destaca es su disposición a perdonar a quienes se arrepienten, no a mantenerlos indefinidamente bajo el peso de la culpa.

Respuesta 4: El perdón de Jehová nos permite recuperar la seguridad de que nos quiere. Si seguimos sintiéndonos culpables por algo que él ya perdonó, conviene recordar que nuestra tristeza no anula su decisión. Podemos reconocer humildemente lo ocurrido y aprender de ello sin concluir que hemos perdido todo valor. La manera en que Jehová trató a los corintios arrepentidos nos anima a confiar en su generosidad y a continuar sirviéndole con una conciencia tranquila y un corazón agradecido.

10. ¿Cómo sabemos que lo que piensa Jehová de nosotros no depende de nuestras responsabilidades o nombramientos?

1 Reyes 19:18 — En Israel aún me quedan 7.000 que no se han arrodillado ante Baal ni lo han besado”.

Respuesta 1: En Primera de los Reyes 19:18, Jehová destacó la fidelidad de miles de personas que no habían adorado a Baal. El párrafo usa ese ejemplo para mostrar que él valora la fe, no simplemente las responsabilidades que alguien tenga. Por eso, no recibir un nombramiento o dejar de tenerlo no significa que Jehová nos quiera menos. Lo decisivo es seguir siendo fieles, aunque nuestra situación o nuestras tareas cambien.

Respuesta 2: Sabemos que los nombramientos no determinan nuestro valor porque el artículo dirige nuestra atención a otra pregunta: si nos estamos esforzando por imitar a Jesús. Ese es un criterio que podemos aplicar tengamos muchas responsabilidades o ninguna. En vez de juzgarnos por un puesto, conviene examinar nuestra conducta y nuestro deseo de hacer lo correcto. Así aprendemos a valorar lo mismo que Jehová y evitamos que un cambio de responsabilidades debilite nuestra confianza en su amor.

Respuesta 3: Puede que otras personas relacionen el valor de un hermano con sus responsabilidades, e incluso nosotros podríamos pensar así. Pero el párrafo recuerda que la opinión decisiva es la de Jehová. Su cariño no aumenta o disminuye según el nombramiento que tengamos. Esto nos ayuda tanto a no sentirnos superiores por una responsabilidad como a no sentirnos inferiores si no la tenemos. Lo que debemos cuidar por encima de todo es nuestra fe y nuestro esfuerzo por imitar a Cristo.

Respuesta 4: El párrafo explica que quienes se esfuerzan por imitar a Jesús pertenecen a un pueblo que él considera especialmente suyo. Ese honor no se limita a quienes tienen un nombramiento. Por eso, si perdemos una responsabilidad, podemos sentir la pérdida sin interpretarla como una pérdida de nuestro valor personal. Seguimos teniendo razones para hacer buenas obras y servir con alegría. Nuestra relación con Jehová y con Cristo es mucho más importante que cualquier tarea que podamos recibir.

11. ¿Qué te ayudará a derrumbar la idea de que Jehová no te valora? (2 Corintios 10:4, 5).

2 Corintios 10:4-5 — Porque las armas de nuestra guerra no son humanas, sino que Dios las hace poderosas para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas. Y es que estamos derrumbando razonamientos y toda barrera que se alza contra el conocimiento de Dios. Estamos haciendo prisionero todo pensamiento para que sea obediente al Cristo.

Respuesta 1: Segunda a los Corintios 10:4, 5 muestra que Jehová proporciona medios poderosos para combatir razonamientos equivocados. La idea de que no nos valora puede estar muy arraigada, pero eso no la convierte en verdad. Podemos enfrentarla con las pruebas bíblicas de su amor y aprender a someter nuestros pensamientos a lo que él enseña, en vez de dar por cierta cualquier acusación de nuestro corazón.

Respuesta 2: Nos ayudará reconocer que una idea puede parecernos muy convincente y, aun así, ser falsa. Quizás llevamos años pensando que Jehová no nos quiere, y por eso nos cuesta cuestionarlo. Pero el párrafo nos invita a comparar esa creencia con la abundante evidencia de la Biblia. Si Jehová asegura que sus siervos son valiosos, necesitamos aceptar su testimonio. El tiempo que llevemos pensando algo no hace que esa idea sea más fiable que la Palabra de Dios.

Respuesta 3: Podemos recordar cómo cambiamos de creencias cuando aprendimos la verdad. Tal vez teníamos ideas religiosas muy arraigadas, pero las rechazamos al comprobar que no concordaban con la Biblia. Ahora necesitamos aplicar el mismo criterio a la opinión que tenemos de nosotros mismos. Si la idea de que Jehová no nos valora contradice lo que hemos aprendido de él, no debemos conservarla solo porque nos resulte familiar. La verdad bíblica también puede corregir nuestra manera de vernos.

Respuesta 4: Es importante basar nuestra confianza en la veracidad de Jehová, no únicamente en cómo nos sentimos en un momento dado. Él ha dado muchas pruebas de que cada uno de sus siervos le importa. Así que, cuando surja una idea que niegue ese cariño, podemos preguntarnos si estamos concediendo más autoridad a nuestra impresión que a lo que él dice. Confiar en Jehová incluye creerle cuando nos explica cuánto nos valora, aunque aceptarlo nos cueste trabajo.

Respuesta 5: Derrumbar esa idea exige algo más que reconocer que es dolorosa: tenemos que rechazarla porque contradice las pruebas que Jehová nos da. El artículo nos anima a repasar los textos que muestran su amor y utilizarlos para responder a nuestros pensamientos negativos. Eso no significa que el sentimiento desaparezca inmediatamente. Significa que dejamos de tratarlo como una verdad indiscutible y comenzamos a construir una manera de vernos basada en lo que Jehová realmente piensa de sus siervos.

12. ¿De qué manera podemos utilizar la Biblia como un espejo? (Santiago 1:22-25).

Santiago 1:22-25 — Sin embargo, pongan en práctica la palabra y no se limiten a oírla, engañándose a sí mismos con razonamientos falsos. Porque, si alguno oye la palabra pero no la pone en práctica, se parece al hombre que mira su cara en un espejo: se mira y, cuando se va, de inmediato olvida qué clase de persona es. Pero el que mira con cuidado la ley perfecta que pertenece a la libertad y persiste en ella no la oye y se olvida, sino que hace la obra; y él será feliz en lo que haga.

Respuesta 1: Santiago nos anima a examinarnos mediante la Palabra de Dios y actuar en consecuencia. Podemos usarla como un espejo para reconocer qué cualidades valora Jehová y esforzarnos por demostrarlas, sin olvidar después lo que hemos aprendido sobre su manera de vernos.

Respuesta 2: Antes de leer la Biblia, podemos pedirle a Jehová que nos ayude a tener una opinión equilibrada de nosotros mismos. Luego, al estudiar la vida de sus siervos, podemos fijarnos en las cualidades que él apreció en ellos. Así la lectura no se convierte únicamente en una lista de cosas que nos faltan. También nos ayuda a reconocer los esfuerzos que ya estamos haciendo por amarlo y aguantar fielmente, y a entender por qué eso es valioso para él.

Respuesta 3: La Biblia presenta a hombres y mujeres imperfectos a quienes Jehová amaba. Al leer sobre ellos, podemos preguntarnos si también estamos demostrando amor por él y esforzándonos por mantenernos fieles. No se trata de afirmar que somos iguales a esos personajes en todo, sino de reconocer cualidades que Jehová aprecia. Si él valoró su amor y su aguante a pesar de sus defectos, tenemos razones para creer que también valora esas cualidades cuando las ve en nosotros.

Respuesta 4: Usar la Biblia como un espejo implica aprender a mirarnos con los criterios de Jehová. Nuestra razón principal para leerla es conocerlo mejor, y eso incluye descubrir qué hace que alguien sea valioso para él. Si solo nos fijamos en nuestros errores, no estamos viendo el cuadro completo. El párrafo nos anima a reconocer también el amor y el aguante que procuramos demostrar. Así podemos corregir lo necesario sin negar todo lo bueno que Jehová ve.

Respuesta 5: También necesitamos conservar lo que descubrimos en ese espejo. No sería suficiente sentirnos animados durante la lectura y luego volver a medir nuestro valor con los criterios del mundo. El artículo nos invita a recordar que Jehová presta atención a quienes lo temen y aprecia que sigan amándolo durante las pruebas. Meditar en eso puede ayudarnos a mantener una opinión equilibrada de nosotros mismos durante el día, especialmente cuando nuestras limitaciones o los comentarios de otros nos desanimen.

13. ¿Qué es bueno que hagas para recordar que eres valioso para Jehová?

Respuesta 1: Es bueno hacer una colección escrita de textos e ideas que nos convenzan de que Jehová nos quiere. Podemos ir añadiendo lo que encontremos durante la lectura de la Biblia o el estudio personal. La ventaja de escribirlo es que no dependemos únicamente de lo que recordemos cuando estemos desanimados. Si aparecen pensamientos negativos, tendremos a mano pruebas concretas del amor de Jehová y podremos repasarlas para recuperar una manera de pensar más equilibrada y basada en su Palabra.

1 Juan 4:10 — El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio de reconciliación por nuestros pecados.

Respuesta 2: Primera de Juan 4:10 es un buen texto para incluir en esa colección porque destaca que Jehová tomó la iniciativa de amarnos y envió a su Hijo por nosotros. Si pensamos que no merecemos su cariño, debemos recordar que su amor es generoso, no un premio que podamos ganarnos por ser perfectos. Meditar en esa iniciativa de Jehová nos ayuda a aceptar con gratitud el amor que él desea darnos.

Respuesta 3: Además de buscar información por nuestra cuenta, podemos preguntar a los hermanos qué los ha ayudado a estar seguros del amor de Jehová. Sus respuestas pueden dirigir nuestra atención a textos o ideas que no habíamos considerado. El párrafo recomienda poner por escrito esos hallazgos. Así, nuestra colección se irá enriqueciendo y podremos acudir a ella cuando lo necesitemos. No se trata de buscar elogios constantes, sino de reunir razones que fortalezcan nuestra confianza en el cariño de Jehová.

Respuesta 4: Conviene buscar información relacionada con la duda concreta que nos preocupa. Por ejemplo, si pensamos que no merecemos el amor de Jehová, podemos estudiar su amor leal y su bondad inmerecida. Eso nos ayudará a comprender que ninguno de nosotros puede exigir su cariño como algo que se ha ganado. Él lo da con generosidad. Anotar esa idea y repasarla puede impedir que confundamos nuestra falta de méritos con una supuesta falta de amor de parte de Jehová.

14. ¿Cómo te puedes proteger de las malas influencias? (Mira también la imagen).

Respuesta 1: Podemos protegernos pasando menos tiempo, cuando sea posible, con personas que dañan nuestra autoestima. Si las circunstancias no nos permiten evitar ese trato, necesitamos recordar que sus palabras y su conducta no representan lo que Jehová siente por nosotros. Esa distinción es importante: no siempre podremos cambiar cómo nos tratan los demás, pero sí podemos esforzarnos por no aceptar sus opiniones como una medida de nuestro valor. La opinión que debemos tener presente es la de Jehová.

Lucas 12:15 — Entonces les dijo: “Mantengan los ojos bien abiertos y eviten todo tipo de codicia, porque, por mucho que uno tenga, las cosas que posee no le pueden dar la vida”.

Respuesta 2: El consejo de Jesús en Lucas 12:15 nos protege de medir la vida por las posesiones. El sistema comercial intenta convencernos de que necesitamos comprar más para sentirnos realizados. Pero seguir esa presión puede llevarnos a desear cosas innecesarias o fuera de nuestras posibilidades. Recordar el consejo de Jehová nos ayuda a no interpretar un nivel de vida sencillo como un fracaso personal ni como una señal de que valemos menos.

Respuesta 3: Si notamos que las redes sociales nos hacen sentir inferiores, el párrafo propone tomar una medida concreta: reducir el tiempo que pasamos en ellas o incluso dejar de usarlas. No tenemos por qué seguir exponiéndonos a algo que alimenta comparaciones perjudiciales. También nos ayuda cultivar contentamiento con lo necesario. Así dejamos de medir nuestra felicidad por el estilo de vida que otros exhiben y protegemos una manera de vernos que esté más de acuerdo con los consejos de Jehová.

Respuesta 4: La imagen muestra al hermano joven disfrutando de una caminata por el bosque con sus amigos. Contrasta con la escena en la que pensaba en lujos y en las burlas de otras personas. Esa diferencia nos anima a prestar atención a las influencias que elegimos. En vez de alimentar comparaciones que nos hacen daño, podemos aprovechar oportunidades de disfrutar de buena compañía. Proteger nuestra autoestima implica reconocer lo que nos perjudica y tomar medidas prácticas para reducir su influencia.

15. ¿Qué puedes hacer si tus circunstancias limitan tu servicio a Jehová? (Mira también la imagen).

Romanos 12:4-5 — Porque, tal como en un solo cuerpo hay muchos miembros pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en unión con Cristo, pero individualmente somos miembros que nos pertenecemos unos a otros.

Respuesta 1: Romanos 12:4, 5 nos ayuda a recordar que no todos desempeñamos la misma función, pero cada uno tiene un lugar valioso. Si nuestras circunstancias limitan el servicio, no debemos concluir que ya no somos útiles. Podemos concentrarnos en las oportunidades que sí tenemos ahora y aprovecharlas de corazón. Nuestro valor no depende de realizar exactamente lo mismo que otros hermanos o lo mismo que hacíamos en otra etapa.

Respuesta 2: Podemos dejar de centrar nuestra atención en lo que ya no está a nuestro alcance y poner el corazón en lo que sí podemos hacer. La imagen del hermano mayor lo ilustra: en lugar de quedarse pensando únicamente en sus actividades pasadas, está predicando a un señor. Sus circunstancias han cambiado, pero sigue teniendo oportunidades de servir a Jehová. Ese enfoque nos ayuda a utilizar nuestras fuerzas actuales con alegría, sin exigirnos capacidades que ahora no tenemos.

Respuesta 3: Un cambio de servicio no hace que lo aprendido pierda su utilidad. El párrafo menciona a quien ha terminado su servicio en Betel y puede usar su experiencia para animar a su nueva congregación. Eso nos enseña a buscar cómo aprovechar lo que tenemos, en lugar de quedarnos mirando la oportunidad que terminó. La salud, las obligaciones familiares u otras circunstancias pueden limitar ciertas actividades, pero todavía podemos aportar algo valioso y poner el corazón en nuestro servicio actual.

16. ¿Qué puedes hacer si te vuelve a surgir un pensamiento negativo? (Romanos 12:2; mira también la imagen).

Romanos 12:2 — Y dejen de amoldarse a este sistema; más bien, transfórmense renovando su mente, para que comprueben por ustedes mismos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Respuesta 1: Romanos 12:2 nos recuerda que necesitamos seguir renovando nuestra mente. Por eso, si reaparece un pensamiento negativo, no debemos concluir que todo nuestro esfuerzo ha sido inútil. Podemos volver a examinar esa idea a la luz de la Biblia y esforzarnos por pensar como Jehová. El objetivo no es exigirnos un cambio instantáneo, sino continuar transformando nuestra manera de ver las cosas con la ayuda de su Palabra.

Respuesta 2: Podemos recordar que todavía no somos capaces de vernos exactamente como Jehová nos ve. Nuestro conocimiento es limitado y seguimos siendo imperfectos. Por eso, la reaparición de una idea negativa no debería sorprendernos ni llevarnos a abandonar la lucha. El párrafo nos anima a tener paciencia y continuar aprendiendo. En vez de pensar que ya deberíamos haber superado por completo ese problema, podemos valorar cada oportunidad de acercar un poco más nuestra manera de pensar a la de Jehová.

Respuesta 3: La imagen de la hermana con la Biblia abierta, sonriendo ante un reflejo claro, destaca la importancia de permitir que la Palabra de Dios corrija nuestra manera de vernos. Si vuelve un pensamiento negativo, podemos regresar a las verdades que nos ayudan a entender el cariño de Jehová. No tenemos que aceptar otra vez una imagen distorsionada solo porque resulte familiar. Seguir aprendiendo de él nos ayuda a recuperar una opinión más equilibrada de nosotros mismos.

Respuesta 4: El párrafo explica que transformar nuestra mente es un proceso que continuará hasta que alcancemos la perfección. Eso nos permite tener expectativas realistas. No necesitamos medir nuestro progreso por la ausencia total de pensamientos negativos, sino seguir esforzándonos por responderles con lo que aprendemos de Jehová. Si una idea vuelve, podemos reconocerla y continuar trabajando en nuestra manera de pensar. Lo importante es no desanimarnos ni dejar de buscar el punto de vista de nuestro Padre celestial.

17. ¿Cómo sabes que vales mucho para Jehová?

Romanos 3:4 — ¡Claro que no! Dios será veraz, aunque todos los hombres sean mentirosos, tal como está escrito: “Para que tus palabras demuestren que eres justo y ganes cuando te estén juzgando”.

Respuesta 1: Romanos 3:4 destaca que podemos confiar plenamente en la veracidad de Dios. Así que sabemos que somos valiosos para Jehová porque él mismo nos da razones para creerlo en su Palabra. No dependemos únicamente de sentirnos bien con nosotros mismos. Si nuestros sentimientos contradicen lo que él enseña sobre su amor, podemos dar prioridad a su palabra. Su manera de vernos es más fiable que nuestra impresión del momento.

Respuesta 2: Lo sabemos porque la Biblia nos ofrece pruebas sólidas del interés personal de Jehová. A lo largo del artículo hemos visto que dio el rescate, aprecia nuestra lealtad y perdona con generosidad cuando nos arrepentimos. Esas no son simples palabras de ánimo sin fundamento. Son razones para confiar en su cariño. Cuando nos cueste reconocer nuestro valor, podemos repasarlas y recordar que Jehová quiere que cultivemos una amistad con él que dure para siempre.

Respuesta 3: Nuestra seguridad debe descansar en la opinión de Jehová, porque es la que más cuenta y siempre es correcta. Otras personas pueden juzgarnos mal, y nosotros también podemos ser demasiado duros con nosotros mismos. Pero eso no cambia el valor que él nos concede. El párrafo nos anima a dejar que su Palabra tenga la última palabra sobre este asunto. Confiar en Jehová incluye aceptar que nos quiere, no solo creer otras cosas que nos enseña.

Respuesta 4: Aunque tengamos que seguir luchando contra la idea de que no valemos, esa lucha no elimina las pruebas del amor de Jehová. El párrafo nos anima a perseverar y a confiar en su deseo de tenernos como amigos para siempre. Por eso, no necesitamos esperar a que desaparezcan todas las dudas para acercarnos a él. Podemos seguir sirviéndole y fortaleciendo nuestra confianza, convencidos de que su cariño es real aunque a veces nos resulte difícil sentirlo.

¿Por qué les cuesta a algunos creer que son valiosos para Jehová?

Respuesta 1: Una razón es la influencia del mundo. El desprecio, las mentiras y la falta de cariño de otras personas pueden llevarnos a sentir que no valemos. Además, la publicidad y las redes sociales fomentan comparaciones basadas en las posesiones, la popularidad o una vida aparentemente perfecta. Si aceptamos esos criterios, nuestra autoestima puede sufrir mucho. Por eso, necesitamos recordar que las valoraciones del mundo no reflejan lo que Jehová siente por cada uno de sus siervos.

Respuesta 2: También pueden influir las circunstancias pasadas o presentes. Haber crecido sin cariño o escuchando comentarios despectivos puede hacer difícil aceptar que Jehová nos ama. En otros casos, la edad o la salud limitan lo que podemos hacer, y confundimos esa reducción de actividad con una pérdida de valor. Pero nuestras capacidades actuales y el trato que recibimos en el pasado no determinan la opinión de Jehová. Él no nos mide con esos criterios tan limitados.

Respuesta 3: La imperfección puede hacernos pensar que Jehová no nos considera suficientemente buenos. Como deseamos obedecerle, nuestros errores nos duelen, y a veces seguimos sintiéndonos abrumados incluso después de recibir su perdón. El ejemplo de Pablo muestra que esa lucha puede afectar a siervos fieles. La lección es que sentirnos mal por nuestras debilidades no demuestra que Jehová haya dejado de amarnos. Necesitamos reconocer nuestros errores sin permitir que estos definan toda nuestra relación con él.

1 Juan 3:19-20 — Así sabremos que provenimos de la verdad y haremos que nuestro corazón se sienta seguro delante de Dios, incluso si nuestro corazón nos condena, porque Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo.

Respuesta 4: A algunos les cuesta creerlo porque su corazón los acusa aun cuando no han hecho nada malo. Primera de Juan 3:19, 20 nos ayuda a recordar que Jehová sabe más que nuestro corazón. Podemos exigirnos cada vez más y sentir que nunca hacemos suficiente, pero ese sentimiento no prueba que él esté decepcionado. Su conocimiento completo de nosotros merece más confianza que nuestra valoración imperfecta.

¿Cómo nos ve Jehová?

Romanos 5:8 — Sin embargo, Dios nos ha demostrado su propio amor de esta manera: cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

Respuesta 1: Romanos 5:8 demuestra que Jehová nos considera valiosos a pesar de nuestra imperfección. No esperó a que fuéramos perfectos para manifestarnos su amor mediante el sacrificio de Cristo. Además, nos creó con cualidades que nos permiten imitarlo y vio nuestro potencial antes de que lo conociéramos. Por eso, cuando pensemos que nuestros defectos nos hacen indignos de su cariño, podemos recordar lo que ya hizo para que fuéramos sus amigos.

Respuesta 2: Jehová ve en sus siervos dedicados su lealtad e integridad, y los considera muy especiales. Los acoge como parte de su familia y confía en ellos para que sean sus testigos. También se alegra cuando contribuyen a defender su nombre. Eso muestra que no somos personas insignificantes para él. Nuestra fidelidad tiene valor, y el privilegio de representarlo nos da una razón sólida para sentirnos queridos y apreciados, aunque a veces nos cueste reconocerlo.

Respuesta 3: Cuando nos arrepentimos, Jehová no se concentra en nuestros pecados, sino que nos perdona con generosidad. Así trató a los cristianos de Corinto que habían dejado atrás conductas graves. Para él, estaban limpios y podían adorarlo seguros de su amor. Eso nos enseña que Jehová no nos define para siempre por nuestros peores errores. Podemos aceptar su perdón y continuar cultivando nuestra amistad con él, sin pensar que nuestro pasado nos hace permanentemente menos valiosos.

Respuesta 4: Jehová no determina nuestro valor por las responsabilidades o los nombramientos que tengamos. Él aprecia nuestra fe y nuestro esfuerzo por imitar a Jesús. Por eso, recibir una asignación no nos hace más valiosos como personas, y dejar de tenerla no significa que Jehová nos ame menos. Este punto nos ayuda a mantener una visión equilibrada de nosotros mismos y de los demás. Lo fundamental es seguir siendo leales y aprovechar las oportunidades de hacer buenas obras.

¿Qué nos ayudará a vernos como Jehová nos ve?

2 Corintios 10:4-5 — Porque las armas de nuestra guerra no son humanas, sino que Dios las hace poderosas para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas. Y es que estamos derrumbando razonamientos y toda barrera que se alza contra el conocimiento de Dios. Estamos haciendo prisionero todo pensamiento para que sea obediente al Cristo.

Respuesta 1: Nos ayudará combatir los razonamientos negativos con las pruebas que Jehová nos da. Segunda a los Corintios 10:4, 5 muestra que esas ideas, aunque estén arraigadas, pueden ser derrumbadas. Si la Biblia enseña que Jehová valora a sus siervos, necesitamos rechazar lo que contradiga esa verdad. No porque el sentimiento sea fácil de cambiar, sino porque confiamos más en Jehová que en nuestra percepción imperfecta.

Respuesta 2: Podemos usar la Biblia como un espejo y pedirle a Jehová que nos ayude a reconocer las cualidades que él valora. Al leer sobre siervos imperfectos a quienes amaba, podemos examinar si también estamos demostrando amor y aguante. Además, conviene reunir por escrito textos e ideas que fortalezcan nuestra confianza en su cariño. Repasar esa colección cuando estemos desanimados nos ayudará a recordar pruebas concretas de nuestro valor, en lugar de dejarnos llevar solo por lo que sentimos.

Respuesta 3: También necesitamos protegernos de las influencias que distorsionan nuestra manera de vernos. Podemos reducir el contacto innecesario con personas que nos menosprecian, resistir la presión de medirnos por las posesiones y limitar las redes sociales si nos hacen daño. Al mismo tiempo, conviene concentrarnos en lo que sí podemos hacer por Jehová ahora. Así dejamos de alimentar comparaciones perjudiciales y aprovechamos de corazón las oportunidades que tenemos, sin pensar que nuestras limitaciones nos quitan todo valor.

Respuesta 4: Nos ayudará seguir transformando nuestra manera de pensar con paciencia. Si vuelve un pensamiento negativo, no significa que hayamos fracasado; todavía somos imperfectos y necesitamos continuar aprendiendo. Podemos volver a las verdades bíblicas, recordar el amor de Jehová y confiar en que su opinión es la correcta. El objetivo es que cada vez pensemos más como él. Perseverar de esa manera nos permitirá servirle con mayor confianza y alegría, convencidos de que somos valiosos para nuestro Padre celestial.

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